Homenaje a la mujer que dijo Sí a la vida

Homenaje a la MujerLa Sagrada Escritura narra a la vida de mujeres virtuosas, valientes, y ejemplares.

En el Antiguo Testamento, La elección y preparación del pueblo elegido por Dios esta inicialmente cimentado en el SI a la vida de Sara, Rebeca y Raquel. Sara, esposa de Abraham que a su vejez trajo a la vida a Isaac (Génesis 21,3). Rebeca, esposa de Isaac (Gen 24,66), quien trajo a la vida a Jacob. Raquel, esposa de Jacob (Gen 30,4) quien trajo a la vida a José y a Benjamín.

Muchos cientos de años pasaron y el Pueblo elegido por Dios también pasó por pruebas y por su pecado se alejó de Dios; sin embargo, Dios una y otra vez los regresó a su Gracia. Así, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob establece a su pueblo, del cual somos descendientes por el vínculo de la Fe.

Hubo también un espacio en el tiempo y sin duda alguna, el más trascendental para nosotros Cristianos Católicos, en el cual Dios Padre envía a su Hijo unigénito al mundo: Jesucristo, quien se encarna por obra del Espíritu Santo en el Vientre Virginal de María (San Mateo 1,18).

El ejemplo supremo del Si a la vida de María, es narrado con detalle en el Evangelio de San Lucas 1, 26-38), cuando esta Jovencita de escasos 15 años dice SI a la voluntad de Dios Padre y así nace de ella, no solamente el precursor de la vida en el mundo, sino la vida en un mundo nuevo, en el mundo del Amor, de la Fe, de la Esperanza y de la Caridad.

En la vida actual, también hay mujeres de valor que han dicho sí a la vida…sin ellas no habría yo escrito esto ni tu lo estarías leyendo. Muchas de ellas nos alimentaron de su propio cuerpo, nos cobijaron, nos protegieron y nos crecieron lo mejor que pudieron.

 

Homenaje a la Mujer de Hoy y Siempre

Homenaje a la Mujer Hoy y Siempre


Mujer
: gracias por decir Sí a la vida, por ser un medio para la procreación y la continuidad de la vida. No eres un objeto, eres un regalo de Dios; no eres un estorbo, eres un complemento del hombre y ni mil palabras serian suficientes para darte las gracias.

Mujer: seas como seas y hagas lo que hagas, tu eres una bendición. Que tu llanto silencioso lave la iniquidad del mundo, que tu sufrimiento alivie el dolor del pecador, y toda tu abnegación sea tu camino a la salvación de tu alma y la de los tuyos.


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