Wednesday February 22,2017
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Libro Regresando a Casa

(Cristianos Convertidos
a la Fe Católica)

»  Introduccion


»  Aclaraciones Doctrinales

a»  Las Imágenes

b»  La Tradición

c»  La Biblia

d»  La Eucaristía

e»  La Virgen María

f»  La Iglesia católica

g»  El Purgatorio

h»  El Papa

i»  Lutero

j»  Cristianos No Católicos


1.0»  TESTIMONIOS

1.1»  Henry Newman

1.2»  Robert Hugh Benson

1.3»  Vernon Johnson

1.4»  Gilbert K. Chesterton

1.5»  Ronald Knox

1.6»  Juan W. Verkade


1.7»  Irma Barsy

1.8»  Kenyon Reynolds

1.9»  Juan Tsching Hsiung

1.10»  Sven Stolpe

1.11»  Sigrid Undset


1.12»  Cornelia de Vogel

1.12»  Heinrich Schlier

1.14»  Thomas Merton

1.15»  Julien Green

1.16»  Ephaïm Croissant


1.17»  Max Thurian

1.18»  Malcolm Muggeridge

1.19»  Alec Guinness

1.20»  Richard John Neuhaus

1.21»  Luis Miguel Boullón


1.22»  Joseph Ranalli

1.23»  Raymond Ryland

1.24»  James Pitts

1.25»  Thomas Ricks

1.26»  Robert Williams


1.27»  Stephen Ray

1.28»  Linda Poindexter

1.29»  Marcus Grodi

1.30»  Ed Fride

1.31»  Cristopher Dixon


1.32»  Rick Ricciardi

1.33»  Larry Lewis

1.34»  David B. Currie

1.35»  Burns Seeley

1.36»  Jay Damien


1.37»  Larry Blake

1.38»  Kenneth Guindon

1.39»  Antonio Carrera

1.40»  Steve Wood

1.41»  Pam Forrester


1.42»  Stuart Swetland

1.43»  Michel Viot

1.44»  Steve Clifford

1.45»  Kathleen Clarck

1.46»  Bod Sungenis


1.47»  Al Kresta

1.48»  Scott Hahn

1.49»  Paul Thigpen

1.50»  Graham Leonard

1.51»  Shan Kydd

1.52»  John Gummer


2.0»  Congreso Camino a Roma

2.1»  A los Hermanos Separados

2.2»  El Credo

2.3»  Mi Experiencia


3.0»  Convertidos que Marcan el Camino

3.1»  Alfonso de Ratisbona

3.2»  Eugenio Zolli

3.3»  André Frossard


4.0»  Conclusión

5.0»  Bibliografía

6.0»  Para Conocer la Fe Católica


 

 

REGRESANDO A CASA
Testimonio
1.38» Kenneth Guindon


Ha escrito el camino de su conversión en su libro El Camino Real (The King’s Highway). Era de familia católica norteamericana, pero a los 16 años se convierte en testigo de Jehová128.

En su libro nos cuenta cómo se alejó de sus padres y comenzó a trabajar con todas sus fuerzas por propagar su nueva fe.

Trabajaba veinticinco horas a la semana, visitando casas y repartiendo propaganda.

Ya sabemos que los testigos, no pueden recibir transfusiones de sangre ni votar en las elecciones ni tomar vacaciones ni asistir a celebraciones como cumpleaños, Pascua, Navidad, día de la Madre, pues son cosas del mundo.

Tampoco aceptan ir al servicio militar ni honrar la bandera.

El Centro de su Organización está en Brooklyn, en Nueva York, donde tienen varios edificios con grandes imprentas en las que imprimen las revistas Atalaya y Despertad en 146 idiomas.

Ningún testigo puedo opinar en contra de lo que decide el consejo directivo de la Organización, que, supuestamente, recibe sus decisiones directamente de Dios y no pueden equivocarse.

Prohíben que lean otras Biblias fuera de la suya: Traducción del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras, que está traducida a propósito para negar que Jesucristo es Dios.

Tampoco pueden leer otros libros religiosos, que no sean de su organización.

Actualmente, en el mundo son unos 5 millones de miembros.

Dice Kenneth: “Yo estaba convencido, según nos decían, de que mis amigos católicos y protestantes serían destruidos para siempre en la batalla de Armagedón, de la que habla el Apocalipsis 16, 14-16.

Yo estaba ciego y creía sus mentiras y promesas. Me disuadieron para que no fuera a la Universidad, porque allí encontraría enseñanzas mundanas e influencias y tentaciones que pondrían en peligro mi fe.

Además, el tiempo era corto y en 1975 sería la gran batalla y el fin del mundo.

Por este motivo, muchos jóvenes fueron disuadidos de casarse o de tener hijos, porque quedaba poco tiempo y debían trabajar con todas sus fuerzas como testigos.

Yo estuve trabajando cinco años como pionero a tiempo completo en Houlton (Maine).

Después me llamaron a trabajar en los mismos cuarteles de Brooklyn para ayudar en la impresión de la propaganda a nivel mundial.

Yo trabajaba en el piso 7 de la Calle Adams Street. Me enamoré de Mónica, una testigo, que se fue de misionera a Costa de Marfil (África), pero el Presidente de la Organización, el Hermano Knorr, me dijo que debía esperar un año para ir de misionero donde ella estaba y me hizo firmar un compromiso por escrito para trabajar cuatro años más a tiempo completo antes de casarme.

Me hizo esperar cinco años para casarme. Después de estar siete meses en Costa de Marfil, un día me sentí muy enfermo con poliomielitis, sin poder caminar.

No tenía seguro médico y sólo disponía de 12 dólares.

¿Quién iba a pagar las cuentas? Y yo me seguía preguntando ¿cómo era posible que Dios me hiciera esto a mí, su misionero?

Mis compañeros me pagaron el viaje a Francia y allí estuve seis meses en un hospital, donde tenía un compañero de habitación, sacerdote católico, que tenía la misma enfermedad que yo, adquirida en la República centroafricana; tenía 48 años y estaba mucho peor que yo, pero no se quejaba como yo lo hacía.

Los testigos no quisieron hacerse cargo de mis cuentas y, al final, el Estado francés tuvo que condonarlas, a pesar de que los testigos hablan mucho de que la gente del mundo es gente de Satanás, porque no creen en la verdad.

Al estar mejor regresé a África y, después del tiempo previsto, me casé con Mónica. Al poco tiempo, ella quedó embarazada. Pensamos que era una catástrofe para nosotros, que debíamos dedicarnos a tiempo completo a trabajar.

Hablé con el Presidente de la Organización, el Hermano Knorr, pero ni siquiera me invitó a sentarme. Me dijo que no podía ayudarnos y que debía pedir ayuda económica a mis padres, de quienes me había alejado hacía 14 años.

Me aclaró que los misioneros debían ser solteros o no tener hijos para dedicarse completamente a la Organización.

Por eso, decidimos regresar con nuestros padres, que nos recibieron con los brazos abiertos. Pero todavía seguimos con los testigos durante dos años más, hasta que decidimos buscar otra iglesia. Yo tenía 32 años y les había servido durante 16 años.

Encontré un ex-testigo que me ayudó mucho a encontrar respuestas a las cuestiones que me planteaba y empezamos a asistir con Mónica a la primera iglesia bautista de Van Nuys.

El profesor de historia y apologética Ed Gruss, que había sido también testigo, me aclaró muchas cosas y me devolvióla fe en Cristo Dios. Esto ocurrió en 1973 y yo me entregué a Jesús, reconociéndolo como mi Señor, mi Dios y Salvador.

Para los testigos, al separarnos de ellos, éramos como muertos, nadie nos haría caso, éramos para ellos renegados.

Empecé a participar de la Iglesia bautista. Ellos dicen que el bautismo, para ser válido, debe ser por inmersión y sólo para adultos.

Yo lo creía así y, por eso, había rechazado a los luteranos, metodistas y episcopalianos, porque bautizaban niños.

A la Iglesia católica ni la consideraba, porque seguía creyendo, como dicen los testigos, que es la gran Babilonia y la gran Ramera de que habla del Apocalipsis.

Estudiando mi fe bautista, fui ordenado ministro en febrero de 1975. De mi testimonio como ex-testigo, repartieron unos 100.000 ejemplares.

Pero en mi iglesia bautista empezaron a haber muchos problemas, cambiaron de pastor y muchos no lo aceptaron.

Unas mil personas se retiraron para formar una nueva iglesia. Nosotros pedimos ser misioneros en Francia y allí fuimos a evangelizar.

Cuando estaba en Biarriz, empecé a conocer un poco a los católicos y varias veces fui a la Abadía de Nuestra Señora de Belloc, cerca de Bayona, para hacer retiro y oración.

Un día me encontré con una mujer católica, que había sido protestante y había escrito un libro donde ponía citas de los Padres de la Iglesia sobre la Eucaristía y el Bautismo, que me hicieron empezar a dudar y a investigar estos y otros temas.

Al leer la historia de la Iglesia, sentí enormes deseos de conocer la verdad del cristianismo primitivo. Empecé a comprar libros, unos dos mil quinientos, para investigar.

Uno de los libros que más me impresionó fue Conferencias sobre el protestantismo del cardenal Nicolás Wiseman.

Me hice amigo de un sacerdote católico, Claude Jean Marie, que me prestaba libros y trataba de aclararme mis dudas.

También, de vez en cuando, iba a orar a la abadía y asistía a misa con los monjes. Poco a poco, me fui convenciendo de que la verdadera Iglesia era la Iglesia católica y el 10 de setiembre de 1987 fui recibido en la Iglesia por Monseñor Jean Chabbert, que me confesó. Mónica y yo nos casamos por la Iglesia y ahora formamos una familia feliz.

Durante cuatro años, he estado trabajando en el programa de evangelización de la diócesis. Mi hijo menor, Daniel, ha estudiado en Salamanca y ahora está en Roma, preparándose para ser sacerdote.

Todavía amo a los bautistas, que son unos 33 millones en el mundo entero. Ellos me enseñaron a amar la Biblia, la familia, la Iglesia como institución, y a llevar una conducta moral digna.

Aprendí mucho con ellos y les estoy muy agradecido, pero Jesús Eucaristía llegó a ser el centro de mi vida.

Por eso, tuve que dejarlos, porque amo la verdad más que a cualquier otra cosa y debía ser fiel a Jesús129.


128 Los testigos de Jehová, al igual que los mormones o los adventistas, son de los grupos más anticatólicos que existen. Entre sus doctrinas principales están:

- No creen en la Santísima Trinidad ni en Jesucristo Dios.
- La Virgen María no es virgen. Tuvo varios hijos, que algunos fijan en nueve.
- No existe el alma humana ni el infierno.
- La Iglesia católica es la gran Ramera o gran Babilonia, obra de Satanás.
- Cristo murió en un madero y no en una cruz.
- No se debe guardar ningún día de descanso semanal. No aceptan transfusiones de sangre.
- Hablan del clero católico como “clero apóstata”, “dioses clericales” y dicen que “el clero religioso es más reprensible que los comunistas de religión roja” (Véase su libro ¿Qué ha hecho la religión
para la humanidad?, pp. 345-347).

129 Puede verse su testimonio en internet www.ewtn.com/library/ANSWERS/BAPTHOPE y en la revista This Rock de febrero de 1994. También puede leerse su libro The King´s Highway, Ed Ignatius Press, San Francisco, 1996 de donde hemos sacado el anterior resumen.

 

   


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