Wednesday February 22,2017
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Las Horas de la Pasion de Nuestro Señor Jesucristo

LAS HORAS DE LA PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Las 24 Horas de la Pasion  Sobre Las Horas de la Pasion

 

»  Introducción

»  Carta de S. Anibal a Luisa Piccarretta

»  Sobre las Horas de la Pasión

»  Del Valor y Provecho del Ejercicio de Estas Horas de la Pasión

»  Horario

 

»  Lo que ha Dicho Jesús Sobre Las Horas de la Pasión:

»  9 de noviembre de 1906

»  10 de Abril de 1913

»  6 de septiembre de 1913

»  Octubre de 1914

 

»  4 de Noviembre de 1914

»  6 de noviembre de 1914

»  23 de abril de 1916

»  13 de octubre de 1916

»  9 de diciembre de 1916

 

»  2 de febrero de 1917

»  16 de mayo de 1917

»  12 de julio de 1918

»  21 de octubre de 1921

 

»  Exhortación

»  Algunas Consideraciones Acerca del Modo de Hacer Estas Horas de la Pasión

 

»  Epílogo

»  Notas Finales

»  Una comparación

»  Las Horas de la Pasión Escritas por el Alma Solitaria

 

Las Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo
Lo que ha dicho Jesús sobre las Horas de la Pasión:
» Octubre de 1914


Estaba escribiendo las Horas de la Pasión y pensaba para mí: “Cuántos sacrificios por escribir estas Horas de la Pasión, especialmente por tener que poner en el papel ciertos actos internos que solo entre mí y Jesús han pasado. ¿Cuál será la recompensa que Él me dará?”.

Y Jesús haciéndome oír su voz tierna y dulce me dijo:

Hija mía, en recompensa por haber escrito las Horas de la Pasión, por cada palabra que has escrito te daré un alma, un beso”.

Y yo: “Amor mío, eso para mí, pero a aquellos que las harán, ¿Qué les darás?”.

Y Jesús: “Si las hacen junto Conmigo y con mi misma Voluntad, por cada palabra que reciten les daré también un alma, porque toda la mayor o menor eficacia de estas Horas de la Pasión está en la mayor o menor unión que tienen Conmigo, y haciéndolas con mi Voluntad la criatura se esconde en mi Querer y actuando mi Querer puedo hacer todos los bienes que quiero, aun por medio de una sola palabra; y esto cada vez que las hagan”.

Otro día estaba lamentándome con Jesús porque después de tantos sacrificios para escribir las Horas de la Pasión, eran muy pocas las almas que las hacían, y entonces me dijo:

Hija mía, no te lamentes, aunque fuera solo una, deberías estar contenta. ¿No habría sufrido Yo toda mi Pasión aunque se debiera salvar una sola alma?

Pues así también tú. Jamás se debe omitir el bien porque sean pocos los que lo aprovechan; todo el mal es para quien no lo aprovecha.

Y como mi Pasión hizo adquirir el mérito a mi Humanidad como si todos se salvaran, a pesar de que no todos se salvan, porque mi Voluntad era la de salvarlos a todos, merecí según Yo quise y no según el provecho que las criaturas habrían querido recibir.

Así tú, según tu voluntad se ha fundido con la Mía de querer hacer el bien a todos, así serás recompensada, todo el mal es de los que, pudiendo no las hacen.

Estas Horas son las más preciosas de todas, que no son otra cosa que repetir lo que YO hice en el curso de mi vida mortal y lo que continúo en el Santísimo Sacramento.

Cuando oigo estas Horas de mi Pasión, oigo mi misma voz, mis mismas oraciones, veo mi voluntad en esa alma, voluntad de querer el bien de todos y de reparar por todos, y Yo me siento transportado a morar en ella para poder hacer en ella lo que ella misma hace.

¡Oh, cuánto quisiera que, aunque fuera una sola por pueblo, hiciera estas Horas de la Pasión; me oiría a Mí mismo en cada pueblo, y mi Justicia, en estos tiempos tan grandemente indignada, quedaría en parte aplacada”.

Agrego que otro día estaba haciendo la Hora cuando la Mamá Celestial dio sepultura a Jesús, y yo la seguía junto para hacerle compañía en su amarga desolación para compadecerla.

No tenía la costumbre de hacer esta Hora siempre, sino solo algunas veces, y estaba indecisa si la hacía o no, y Jesús bendito, todo amor y como si me rogara, me dijo:

Hija mía, no quiero que la descuides, la harás por amor mío y en honor de mi Mamá. Has de saber que cada vez que la haces, mi Mamá se siente como si Ella misma en persona estuviera en la tierra repitiendo su vida y, por lo tanto, recibe Ella la gloria y el amor que me dio a Mí en la tierra. Y Yo siento como si estuviera de nuevo mi Mamá en la tierra, sus ternuras maternas, su amor y toda la gloria que Ella me dio. Y por todo esto te tendré en consideración de madre...

Y entonces, abrazándome Jesús, me decía quedo, quedo al oído: ”Mamá, mamá...” y me sugería lo que hizo y sufrió en esta Hora la dulce Mamá, y yo la seguía...

Y desde ese día en adelante no he descuidado esta Hora ayudada siempre por su gracia...

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