Sunday September 24,2017
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ANGELES DE AQUI Y DE ALLA


»  Oración al Santo Angel de la Guarda

»  Introducción


1»  Los ángeles

2»  La devoción a los Angeles

3»  Experiencias de Angeles

»  Parte 1

»  Parte 2

»  Parte 3


4» Más experiencias

a»  San Juan Bosco

b»  Padre Lamy

c»  Jose María Escrivá


5» Testimonios recientes

»  Parte 1

»  Parte 2

»  Parte 3

»  Parte 4

»  Parte 5

»  Parte 6


6»  Ángeles del más allá

»  Niños - Parte 1

»  Niños - Parte 2

»  Niños - Parte 3

»  Niños - Parte 4

»  Niños - Parte 5

»  Adultos - Parte 1

»  Adultos - Parte 2

»  Adultos - Parte 3


7»  Ángeles en el purgatorio

8»  Ángeles del cielo

»  Parte 1

»  Parte 2

9»  Recomendaciones prácticas

»  Parte 1

»  Parte 2

»  Parte 3


10» Oraciones

a»  Oración

b»  Oración

c»  Oración

d»  Oración

e»  Oración

f»  Oración

g»  Oración

h»  Oración


11»  Consagracion a todos los angeles

12»  Conclusión

13»  Bibliografía

 

6» Angeles del más allá
Niños - Parte 4

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Glenn Perkins se despertó una mañana a las 3:30 a.m., en junio de 1959. Había soñado que su hija estaba gravemente enferma, se encontraba en el hospital y tenía necesidad de él. Llegó al hospital a las 5:00 a.m.

En ese momento, en la habitación 336, el médico del hospital de Indiana, USA, certificaba la muerte de Betty. Glenn subió las escaleras y, cuando llegó a la habitación, encontró el cuerpo de su hija cubierto ya por una sábana.

Y se puso a rezar. Mientras tanto, Betty salía de su cuerpo y veía una colina bellísima, subiéndola sin esfuerzo.

Dice: En ese momento, me he dado cuenta de que no estaba sola. A mi izquierda, había una figura masculina un poco detrás de mí, vestida de blanco… Me di cuenta de que no era un extraño, pues me conocía. ¿Dónde nos habíamos encontrado?

Mientras caminábamos juntos, he sentido la voz de mi padre que gritaba: “Jesús, Jesús”… Pensé en regresar para encontrarme con él…

El ángel se colocó delante de mí y ha posado su mano sobre una puerta que no había visto antes. Detrás de la puerta, había como un sendero de colores dorados cubiertos de vidrio o agua.

Sentí la presencia de una persona y he entendido que era Jesús. Su luz me envolvía totalmente y todo mi ser estaba absorbido por aquella luz. Era una luz poderosa, penetrante y afectuosa.

El ángel me dijo: “¿Quieres entrar y unirte a ellos?”. Todo mi ser deseaba entrar y le dije: ¿Puedo escoger? Entonces, me acordé de la voz de mi padre y pensé en regresar para encontrarlo.

Y comenzamos a descender la maravillosa colina, mientras el ángel caminaba a mi izquierda.

Betty despertó en su habitación, cuando todos la daban ya por muerta. Después de algunas semanas en cuidados intensivos, estaba muy enflaquecida y manifestó su deseo de comer; Sin embargo, el personal del hospital se lo impidió formalmente.

Pero Betty tomó algo de comer y se lo comió sin consecuencias. Algunos días después, Betty dejó el hospital en perfecta salud56.

El doctor Melvin Morse describe esta hermosa experiencia:

Yo estuve junto al cuerpo sin vida de Katie, de 9 años, en la unidad de cuidados intensivos, y me preguntaba si aquella niña podría sobrevivir. Unas horas antes, ella había sido encontrada flotando en una piscina de YMCA.

Ella, según mi opinión, tenía solamente un 10% de posibilidades de sobrevivir. Yo la resucité en emergencia después del accidente en la piscina. Y, a pesar de nuestros esfuerzos, yo estaba seguro de que moriría.

Decidí hacerle un cateterismo y, como es algo difícil y sale mucha sangre, les pedí a sus familiares que esperaran fuera de la sala. Ellos me pidieron que les dejara en un rincón para poder rezar, mientras hacía mi trabajo. Los familiares se dieron la mano y comenzaron a rezar.

Nosotros hicimos nuestro trabajo rápidamente y con nerviosismo… Tres días más tarde, se recuperó totalmente sin ninguna consecuencia negativa. Su caso es uno de esos misterios médicos, que demuestran el poder de Dios.

Cuando ella estuvo suficientemente bien, yo le hice un reconocimiento y le pregunté si recordaba algo y cómo había sido su accidente.

Ella, que es una niña inteligente y hermosa, me dijo que había estado en una habitación grande y después ellos la llevaron a una habitación más pequeña, dándome detalles de la atención médica que no podía conocer, pues estaba en coma.

Le pregunté sobre los recuerdos de la piscina. Y me dijo:

“¿Se refiere a mi visita al Padre celestial?” Yo le dije: “Cuéntame algo del Padre celestial”. Y me respondió: “Yo vi a Jesús y al Padre celestial”. Me dijo que su primer recuerdo fue de oscuridad y el sentimiento de que estaba pesada y no podía moverse.

Después fue por un túnel y por el túnel vino Elizabeth. Elizabeth era alta y hermosa, con su pelo dorado y brillante. Ella la acompañó por el túnel, donde ella vio a su abuelo y a otras personas, entre los que estaban dos niños, Andy y Mark, que jugaron con ella y le presentaron a mucha gente.

En un cierto momento de su viaje, a Katie le fue permitido dar un vistazo a su casa y vio a sus hermanos y hermanas, jugando con sus juguetes en sus habitaciones. Una de sus hermanas estaba peinando a su muñeca barbie y cantando una canción popular.

Vio a su madre, preparando la comida en la cocina y vio a su padre sentado y preocupado. Cuando más tarde Katie les mencionó esto a sus padres, ellos quedaron impresionados por los detalles concretos que daba, que eran ciertos.

Finalmente, dijo que Elizabeth, que parecía ser el ángel guardián de Katie, la llevó a ver al Padre celestial y a Jesús.

El Padre celestial le dijo si quería regresar a su casa. Y Katie le dijo que quería quedarse allí con Él. Entonces, Jesús le preguntó, si quería ver de nuevo a su madre y ella dijo sí. Y despertó57.


56 Su experiencia la escribió en su libro My glimpse of eternity (Choosen books, New York, 1977) y en
Angels watching over me (Choosen books, New York).
57 Morse Melvin, Closer to the light, o.c., pp. 3-7.

   


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