Sunday January 22,2017
Iniciar pagina principal Quienes somos y que hacemos Mision principal del sitio en internet Como rezar el santo rosario, oraciones, etc. Base de datos de documentos recopilados Servicio de asesoria via e-mail. Calendario de eventos en el bimestre Personas para establecer contacto
 

  
Mitos y Realidades
del Aborto
  



» Introducción general

Nadie a favor del aborto,
pero es la única salida

Permitir el aborto ante
un embarazo no deseado

La vida humana se inicia
con actividad cerebral

La mujer tiene derecho
de su cuerpo

Que el aborto lo decidan
los médicos

El aborto reduce el índice
de criminalidad

Que el aborto sea legal
por los que sí lo deseen

El aborto es un asunto de la propia conciencia

Abortar cuando se presenten malformaciones

10» Legalizar el aborto evita
la clandestinidad

11» El aborto es una medida
de control natal

12» Justificado el aborto
por problemas económicos

13» Se practica el aborto
"a petición"

14» Aborto, problema de salud pública

15» Teólogos piensan diferente
a la Iglesia

16» Que no imponga la Iglesia sus criterios

17» El Papa en infalible respecto al aborto

18» El bebe tiene alma hasta que tiene cerebro

19» La conciencia es el principio rector

20» Son morales algunos abortos

21» En Italia se despenalizó
el aborto

22» Católicas con el Derecho
a Decidir

23» Libertad de abortar en caso de violación

24» Documentos de la Iglesia que hablan del aborto

 


 

10.  Mito: Legalizar el aborto evita la clandestinidad

Autor: Oscar Fernández Espinoza de los Monteros 

10 MITO. Sólo las mujeres con recursos económicos que deciden abortar se hacen abortos ilegales en las mejores condiciones, mientras que las demás fallecen o quedan afectadas debido al aborto clandestino mal realizado.

REALIDAD El argumento de quienes están a favor del aborto para evitar la clandestinidad es: si la madre arriesga la vida por matar a su hijo, démosle permiso para que pueda destruirlo sin arriesgarse. 

Autorizar el aborto porque de todas formas se va a realizar clandestinamente, es algo tan absurdo como razonar que si un bandido arriesga su vida para robar, será mejor dejarle la puerta abierta y la luz encendida para que no tropiece.

Algo que no se suele decir es que el aborto siempre es peligroso en sí mismo, realizado clandestinamente o bajo manos expertas y con las mejores condiciones de higiene.

No existen los “abortos buenos”. Algunas consecuencias son: hemorragia, perforación uterina, infección genital, esterilidad permanente, embarazo ectópico, apertura permanente del cuello uterino, perforación de intestino. Además están las perturbaciones psíquicas, más graves y profundas que las anteriores.

Testimonios -como éste-, señalan que el aborto marca para siempre: “No sé por qué lo hice, pero lo que que sí estoy segura es que aún no me recupero de esa experiencia. Las pesadillas no me dejan vivir en paz” [26]. 

Los partidarios del aborto mencionan cifras alarmantes de mujeres fallecidas por causa de abortos clandestinos. A ellos habría que preguntarles cuántas mujeres fallecen anualmente, porque sería una locura adoptar la medida jurídica de matar a unos inocentes por un dato impreciso o desconocido.

Diversas organizaciones internacionales de planificación familiar, como el instituto Alan Guttmacher -entidad financiada en gran parte por la International Planned Parenthood Federation (IPPF)-, han difundido datos sobre mujeres fallecidas a causa de los abortos clandestinos en Latinoamérica.

Según sus cifras, estos fallecimientos eran cada año 300,000 en México. Sin embargo, el anuario estadístico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desmentido esas cifras. Así por ejemplo, en 1989 fallecieron en nuestro país 172,423 mujeres, de las cuales 21,177 se encontraban en edad fértil, y de esas muertes, la OMS sólo registra 149 en México debidos al aborto, incluidos los espontáneos.

Los datos del INEGI [28], indican que en 1994 se registraron un total de 181,136 defunciones femeninas. Las 5 principales causas fueron: enfermedades del corazón 16.7%, tumores malignos 13.4%, diabetes mellitus 9.4%, enfermedad cerebro vascular 6.7%, neumonía e influenza 4.9%, sin especificar la edad.

En cuanto a la mortalidad materna, por cada 10,000 nacidos vivos fallecieron 4.9 mujeres en 1994.

Las principales causas son: Toxemia del embarazo 27.4%, hemorragia del embarazo 24.1%, complicación del puerperio 10.4%, aborto 6.7%. Niños nacidos vivos en 1994: 2,903,825. Por tanto, por razón de maternidad fallecieron en ese año 1,421 mujeres y de ellas 212 se atribuyeron al aborto, ¿en dónde quedaron las cifras de las otras mujeres fallecidas? ¿Quién sostiene esas cantidades? ¿De dónde se obtuvieron?

Ahora bien, no resulta novedoso manipular las cifras para conseguir implantar el aborto, así lo consiguió Bernard Nathanson, el llamado “Rey del aborto” para todo Estados Unidos en 1973. Como él mismo lo declaró una vez cambiada su opinión.

En 1968 organizó la “Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes del Aborto”, y afirmaba que de 10 a 15 mil mujeres morían cada año debido a los abortos clandestinos, cuando de hecho él sabía que eran entre 200 y 300 los casos.

En todo caso, cualquiera que sea la cifra real de mujeres fallecidas por abortos clandestinos, lo único que significaría es que, tanto la sociedad como el gobierno, no hemos sabido ofrecer alternativas para las mujeres que han concebido un hijo no deseado.

La función de la ley es crear un estado de Derecho, si, en cambio, consistiera en consagrar las situaciones de hecho, es claro que no podría ser así sólo en el caso del aborto.

Ante la extensión del robo, la violencia, el fraude, las torturas, los secuestros, el acoso sexual, la corrupción de menores (por mendicidad inducida, droga, agresión sexual), la explotación (sordomudos, dementes, lisiados), el maltrato infantil y femenino, el cohecho, el terrorismo, el narcotráfico, etc., al legislador no le quedaría otro camino que declarar legal lo que es ilegítimo ¿por qué en estos casos no se propone que se cambien las leyes para despenalizar los delitos?.

Algunos afirman que mientras el aborto no sea permitido habrá más abortos clandestinos.

A esas personas habría qué preguntarles si piensan seriamente que:

¿habrá menos gente que se drogue cuando la droga sea permitida?

¿Habrá menos asaltos cuando robar sea legal?

¿se deben entonces legalizar los delitos que el pueblo recurrentemente cometa?

En tal caso, en Estados Unidos deberían ir pensando en legalizar que los niños de escuelas de enseñanza básica acribillen a sus compañeros.

Indudablemente que en toda legislación existen preceptos que se deberían cambiar. Quienes apelan a las costumbres para pedir la abrogación de una ley, se debe a que suponen que se trata de una norma circunstancial, y en muchos casos será así.

Sin embargo, también existen preceptos inderogables, que hacen posible disfrutar de seguridad jurídica y social: la vida pertenece a esas normas.

Por otro lado, es un hecho que en aquellos países en los que es legal el aborto, continúa la práctica ilegal. ¿Por qué?:

Para no aparecer como madre soltera; para cubrir una aventura; por odio al padre; porque no se reúnen los requisitos para un aborto legal; o simplemente porque una clínica clandestina resulta ser más barata.

En E.U.A. una niña nació tullida a las 34 semanas de gestación a consecuencia de un aborto ilegal y no-consumado,la madre quiso abortar y acudió a un médico que atiende una clínica abortiva ilegal en Nueva York, con el resultado de amputar un brazo a la niña, que sobrevivió a la operación.

Al aparecer en los periódicos la foto de la niña, la indignación pública no se hizo esperar sobre el autor del aborto fallido. Sin embargo, lo que este médico hizo es lo que a diario se practica en multitud de abortos legales consumados, sólo que en estos el feto es despedazado. Así pues, cuando el trabajo consiste en matar, el más incompetente hace menos daño.

En México se tiene la experiencia de que los abortos son evitables si se logra explicar a las mujeres que el aborto es el homicidio de su hijo.

“Y es que -comenta el Papa Juan Pablo II-, el no nacido es débil, inerme, hasta el punto de estar privado incluso de aquella mínima forma de defensa que constituye la fuerza implorante de los gemidos y del llanto del recién nacido. Se halla totalmente confiado a la protección y al cuidado de la mujer que lo lleva en su seno”.

 

   


[Inicio] [ Blog] [Mision] [El Rosario] [Documentos] [Asesorias] [ Política de Privacidad] [Contacto ]

Copyright © 2016 Maria Luz Divina
Impulsada por: TusProductosWeb.com