Tuesday October 17,2017
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La Religión Verdadera
y el Ecumenismo
  



No me impongas tu verdad

¿Son lo mismo todas las religiones?

¿Para qué me sirve ser cristiano?

Occidente ha Deformado las Místicas Orientales

¿Son iguales todas las religiones?

¿Se podría saber de dónde salen tantas sectas?

La verdadera Sayyida

La decadencia de un imperio

El caso de los "sacerdotes disidentes"

10» El estallido religioso

11» El magisterio oral
de la Iglesia

12» La Biblia y la Tradición

13» Apologética y ecumenismo en el contexto actual

14» La división religiosa

15» Dos caras de la misma medalla

 

 

7. La verdadera Sayyida

Autor: María de Roncesvalles | Fuente: conocereislaverdad 

Como a ella, que se le pidió tener un hijo, lo dice el Corán, sin un padre material, sin un padre físico, y ella tuvo confianza y siguió adelante. Así, como ella, nosotros la tomamos como modelo y nos fiamos de Dios totalmente...

En la declaración Nostra Aetate cuando se refiere al Islam dice: “La Iglesia, mira con estima a los musulmanes, que adoran al Dios único, vivo y subsistente, misericordioso y omnipotente, creador del cielo y de la tierra, que ha hablado a los hombres. 

Ellos buscan someterse con todo su corazón a los decretos de Dios, incluso los más ocultos, como se sometió Abrahán, al que gusta tanto referirse la fe islámica. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su madre virginal y hasta la invocan con devoción.” 

“La Iglesia católica nada rechaza de cuanto es verdadero y santo en estas religiones. Considera con sincero respeto aquellos modos de obrar y de vivir, los preceptos y las doctrinas que, aunque difieren en muchos aspectos de cuanto ella misma cree o propone, sin embargo no raramente reflejan un rayo de la Luz que ilumina a todos los hombres.

Exhorta a los cristianos, de este modo, dando siempre testimonio de la fe y la vida cristiana, a cooperar en el dialogo con los seguidores de otras religiones, reconociendo, conservando y haciendo progresar los valores espirituales, morales y socio-culturales que en ellas se encuentra”. 

María es un punto de encuentro en el diálogo con los musulmanes, ya que ellos la honran a María como la madre de Jesús, (“Tal es Jesús, hijo de María…”)[1]reconocen su virginidad (“y a María, que conservó su virginidad…”)[2] la veneran con devoción. 

En siete suras distintas se hace alusión a María, así por ejemplo en la sura 19 que lleva el titulo María queda de manifiesto su virginidad en la maternidad y en la sura 66 con el titulo de prohibición, Mahoma la propone como ejemplo de vida para sus esposas y para todas las mujeres de los creyentes.
 
María es el único nombre propio femenino mencionado en el Corán y aparece 34 veces, de las cuales 24 relacionada con Jesús. Si bien hay relatos en el Corán que son mas bien fantasiosos con respecto a la Virgen María (haciendo uso de los evangelios apócrifos añadiéndoles infinidad de detalles) basándonos en la Sagradas Escrituras y en el magisterio de la Iglesia, podemos destacar dos aspectos que nos acercan a los musulmanes. 

Inmaculada Concepción 

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María “llena de gracia” por Dios (Lc. 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX: “...la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo salvador del género humano”[3]. 

Según el Corán, la concepción de María fue la más pura y santa “Y cuando los ángeles dijeron; ¡María! Alá te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre las mujeres del universo” [4]. 

Cuando la mujer de Imran [5] supo que tendría un hijo hizo un voto a Dios: “Te ofrezco un voto, a Tu exclusivo servicio, lo que hay en mi seno. ¡Acéptamelo! Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe” [6]. 

“Y cuando dio luz una hija dijo: Le he puesto por nombre María y la pongo bajo Tu protección contra el maldito demonio, y también a su descendencia” [7]. 

De ésta forma no le fue posible a Satanás tocarla, un hadith (tradición) atribuido al mismo profeta dice: “Todo hijo de Adán, es tocado por un demonio en el momento mismo de nacer. La criatura así tocada emite un grito. Solamente María y su hijo hicieron excepción de esta regla”. 

Se puede ver en esta preservación especial de parte de Dios una alusión al dogma cristiano de la Inmaculada Concepción. 

De este modo, mientras que todos, sin excluir los mismos profetas y sus madres, nacen manchados con el pecado original heredado del primer padre, tanto el Corán como los exegetas y toda la tradición musulmana atestiguan unánimemente que el Ala preservo de el a María y a su hijo.

Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María

Virginidad de María

Desde las primeras formulaciones de la fe, la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen Maria únicamente por poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido, sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo [8].

Los relatos evangélicos, presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humana: “José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a Maria, tu esposa, pues lo concebido en ella viene del Espíritu Santo”[9].

El Corán nos trasmite detalladamente en dos textos el relato de la Anunciación del ángel a la Virgen Maria, en las suras 3 y 19 y también se extiende en el relato del nacimiento de Cristo en varios versículos de distintas suras, encontramos por ejemplo:

“Y a la que conservo su virginidad. Infundimos en ella nuestro Espíritu e hicimos de ella y de su hijo signo para todo el mundo”[10], “Y a Maria, hija de Imran, que conservo su virginidad y en la que infundimos de nuestro Espíritu...” [11]. 

La anunciación la sitúan en Jerusalén y no en Nazaret como queda atestiguado por el evangelio de Lucas (Lc. 1,26) Al presentársele el ángel a Maria le anuncia que el es el enviado para darle un hijo puro, zakia, es la palabra en árabe que aparece para designar la pureza de su hijo, es decir, exento de culpa, que crece en el bien y en la santidad. Ella pregunta como sucedería eso si ella no es una mujer de mala vida, el ángel la tranquiliza diciéndole que para Ala no es imposible.

Los exegetas del Corán hablan de una abertura en el vestido de la Virgen por la cual el ángel soplo. Los musulmanes reconocen en toda esta sura (19) un signo evidente de que ella conservo su virginidad antes, durante y después del parto, llamando infiel o impío aquel que se atreva a ponerlo en duda: “y son impíos por haber dicho contra Maria una calumnia monstruosa”[12]. 

La expresión “ibn Maryam” (hijo de Maria) que aparece varias veces en el Corán, también pone de manifiesto que no nació Jesús con intervención de ningún hombre, ya que existía la costumbre y aun hoy es conservada de emparentar al hijo con el padre y no con la madre. Al establecer esta relación de Jesús con su madre, refuerza la creencia en la virginidad de Maria. 

“La Virgen es para los musulmanes la verdadera sayyida o señora. La única posible rival en su credo seria Fátima, la hija de Mahoma. Pero después de la muerte de su hija escribió el mismo Mahoma: “Serás la mas bienaventurada de todas las mujeres en el Paraíso, después de María”. La Iglesia hace suyas las palabras dirigidas a la Virgen por Santa Isabel (Lc 1,42). Ella es Bienaventurada por ser la Madre de Jesús, Dios hecho hombre. Será Ella entonces, quien guíe a los musulmanes en el camino que conduce a su Divino Hijo.

[1] Sura 19, 34
[2] Sura, 66,12
[3] Cat. de la Iglesia Católica N.490.
[4] Sura 3,44
[5] Algunos comentaristas musulmanes dicen que posiblemente Mahoma haya confundido el nombre del padre de María que la tradición cristiana llama Joaquín.
[6] Sura 3,35
[7] Sura 3,36
[8] CIC 496
[9] Mt 1,20
[10] Sura 21,91
[11] Sura 66,12
[12] Sura 4, 156

   


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