Friday January 20,2017
Iniciar pagina principal Quienes somos y que hacemos Mision principal del sitio en internet Como rezar el santo rosario, oraciones, etc. Base de datos de documentos recopilados Servicio de asesoria via e-mail. Calendario de eventos en el bimestre Personas para establecer contacto
 

IMITACION DE CRISTO

Por Tomás de Kempis
Fuente:catholic.net

Imitando a Jesus
Libro 1
Avisos provechosos
para la vida espiritual

Libro: [ 1 ] [ 2 ] [ 3 ] [ 4 ]


» 0. Biografía de Tomás de Kempis


» 1. Imitación de Cristo y desprecio de Vanidades

» 2. Del bajo aprecio de sí mismo

» 3. De la doctrina de la verdad

» 4. De la prudencia en las acciones

» 5. De la lección de las santas escrituras

» 6. De los deseos desordenados

» 7. Que se ha de huir la vana esperanza y la soberbia

» 8. Que se ha de evitar la mucha familiaridad

» 9. De la obediencia y sujeción

» 10. Demasiadas palabras

» 11. Cómo se debe adquirir la paz y del celo de aprovechar

» 12. Del provecho de las adversidades

» 13. Cómo se ha de resistir a las tentaciones

» 14. Que se deben evitar los juicios temerarios

» 15. De las obras hechas por caridad

» 16. De sobrellevar los defectos ajenos

» 17. De la vida monástica

» 18. De los ejemplos de los santos padres

» 19. De los ejercicios del buen religioso

» 20. Del amor a la soledad y al silencio

» 21.De la compunción del corazón

» 22. Consideración de la miseria humana

» 23. De la meditación de la muerte

» 24. Del juicio y penas de los pecadores

» 25. De la fervorosa enmienda de toda nuestra vida


 

CÓMO SE DEBE ADQUIRIR LA PAZ Y DEL CELO DE APROVECHAR


Mucha paz tendríamos si en las dichos y hechos ajenos que no nos pertenecen no quisiésemos meternos. ¿Cómo puede estar en paz mucho tiempo el que se entremete en cuidados ajenos, y busca ocasiones exteriores, y dentro de sí poco o tarde se recoge? bienaventurados los sencillos, porque tendrán mucha paz. 

¿Cuál fue la causa por que muchos de los Santos fueron tan perfectos y contemplativos?

Porque estudiaron en mortificarse totalmente a todo deseo terreno; y por eso pudieron con lo íntimo del corazón allegarse a Dios y ocuparse libremente en sí mismos.

Nosotros nos ocupamos mucho con nuestras pasiones; y tenemos demasiado cuidado de lo transitorio. Y también pocas veces vencemos un vicio perfectamente, ni nos alentamos para aprovechar cada día, y por esto nos quedamos tibios y aun fríos. 

Si estuviésemos perfectamente muertos a nosotros mismos, y en lo interior desocupados, entonces podríamos gustar las cosas divinas y experimentar algo de la contemplación celestial. El impedimento mayor y total es qué no somos libres de nuestras inclinaciones y deseos, ni trabajamos por entrar en el camino perfecto de los Santos. 

Y también cuando alguna adversidad se nos ofrece, muy presto nos desalentamos y nos volvemos a las consolaciones humanas.

Si nos esforzásemos más a pelear como fuertes varones, veríamos sin duda la ayuda del Señor que viene desde el Cielo sobre nosotros. Porque dispuesto está a socorrer a los que pelean y esperan en su gracia, y nos procura ocasiones de pelear para que alcancemos victoria.

Si solamente en las observancias de fuera ponemos el aprovechamiento de la vida religiosa, presto se nos acabara la devoción. Mas pongamos a la segura la raíz, porque, libres de las pasiones, poseamos pacíficas nuestras almas. 

Si cada año desarraigásemos un vicio presto seríamos perfectos. Mas ahora, al contrario, muchas veces experimentamos que fuimos mejores y más puros en el principio de nuestra conversión que después de muchos años de profesos.

Nuestro fervor y aprovechamiento cada día debe crecer; mas ahora ya nos parece mucho conservar alguna parte del primer fervor.

Si al principio hiciésemos algún esfuerzo, podríamos después hacerlo todo con facilidad y gozo.

Grave cosa es dejar la costumbre; pero, más grave es ir contra la propia voluntad. Mas si no vences las cosas pequeñas y ligeras, ¿cómo vencerás las dificultosas? 

Resiste en los principios a tu inclinación, y deja la mala costumbre, para que no te lleve poco a poco a mayor dificultad.

¡Oh, si mirases cuánta paz a ti mismo, y cuánta alegría darías a los otros rigiéndote bien, yo creo que serías más solícito en el aprovechamiento espiritual!

 

   

[Inicio] [ Blog] [Mision] [El Rosario] [Documentos] [Asesorias] [ Política de Privacidad] [Contacto ]

Copyright © 2016 Maria Luz Divina
Impulsada por: TusProductosWeb.com