Sunday April 30,2017
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¿Quiso Jesús fundar una Iglesia?

La Iglesia surgida del Concilio de Nicea 1/4

La Iglesia surgida del Concilio de Nicea 2/4

La Iglesia surgida del Concilio de Nicea 3/4

La Iglesia surgida del Concilio de Nicea 4/4

¿Donde Jesús llamó a Pedro “Papa”?

¿El Papa lavó los pies a dos mujeres ¿lo podía hacer?

¿Un Papa como Anticristo?

El Conclave ¿qué es eso?

10» ¿Cuanto cuesta una Misa?

11» El mito de las Riquezas de la Iglesia

12» ¿Qué hace la Iglesia con dinero?

13» ¿Por qué tengo que obedecer?

14» Cristianismo Primitivo=Catolicismo

15» El Papa: Ortodoxos, protestantes, sectas y lefebvristas

16» Dicho de manera simple…¿De dónde salió la palabra Católico?

17» ¿Puede un Hombre Pecador Ser Infalible?

18» Consideraciones sobre el primado del sucesor de Pedro

19» El "problema" de la devoción al Papa

20» Visión de católicos y evangélicos

21» La contribución a la Iglesia

22» ¿Quiso Jesús una sola Iglesia?

23» ¿Quién fundó su iglesia?

24» ¿Jesús fundó una o muchas iglesias?

 

 

4. La Iglesia surgida del Concilio de Nicea 3/4

Autor: Christian | Fuente: apologia21.com 

Muchos hoy afirman que en el Concilio de Nicea, año 325, Constantino paganizó la Iglesia creando así la Iglesia Católica. Vamos a dedicar estos artículo a analizar las acusaciones más comunes en este sentido y ver cuánto fundamento hay en ellas.

Muchos hoy afirman que en el Concilio de Nicea, año 325, Constantino paganizó la Iglesia creando así la Iglesia Católica. Esta es la parte segunda de un artículo dividido en cuatro partes en el que se analiza en particular la veracidad de las acusaciones vertidas en un artículo publicado en Internet. Si no ha leído la primera parte puede hacerlo aquí: Parte 1, allí encontrará también el mencionado artículo, que no es más que un ejemplo de lo que se suele decir sobre el tema.

Analizaremos ahora los puntos 6 al 10.

1- La liturgia católica
2- Dedicar un templo a un santo
3- Introducción de cánticos
4- Quema de incienso
5- Lámpara de aceite y velas
6- Utilización del agua bendita
7- El anillo de bodas
8- Fiestas religiosas
9- Vestimentas sacerdotales
10- La mitra

11- Constantino como "obispo de los obispos"
12- El papa como Sumo Pontífice
13- ¿Es el Nuevo Testamento un texto paganizado?
15- Descatalogación y quema de evangelios

Utilización del agua bendita

El texto que citamos en la Parte 1 de esta serie consideraba la costumbre católica de rociar con agua bendita algo tan sumamente pagano que llega a calificar al catolicismo como "paganismo rociado con agua". Algunos dicen que el agua bendita se empezó a usar con Nicea, otros dicen que empezó en el año 850, pero lo cierto es que siempre se usó. No era este un elemento extraño introducido como novedad en el cristianismo, la propia Biblia nos muestra en repetidas ocasiones que el agua puede transmitir purificación y bendición. El agua bendita es un símbolo del agua viva de la que habla la Biblia (Ez 36,25-27: "Os rociaré con agua pura…").

En las Escrituras, el agua se usa para limpiar, purificar y sanar. Así, por ejemplo, en Éxodo 23:25 («Vosotros daréis culto a Yahveh, vuestro Dios, yo bendeciré tu pan y tu agua. Y apartaré de ti las enfermedades»), en Números 5:17 («Luego echará el sacerdote un poco de agua santa en un vaso de barro, y tomando del polvo que haya en el suelo del Tabernáculo, lo mezclará con el agua») y en Reyes 5:14 («Descendió entonces Naamán y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios, y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio»), entre muchos otros pasajes de la Biblia.

El bendecir a personas, lugares y cosas tampoco es innovación católica, es práctica frecuente en el Antiguo y Nuevo Testamento, el mismo Jesús bendice el pan, a los apóstoles, a los niños, etc. Utilizar el agua como instrumento para transmitir esa bendición es simplemente un medio, igual que la imposición de manos, pero un medio refrendado por la cultura bíblica; empezando por el propio bautismo, donde el agua también es instrumento para transmitir la bendición del Espíritu Santo, y muchas veces aparece en la Biblia como instrumento de purificación, como cuando se les ordena a Aarón y sus hijos purificarse con agua (Éxodo 29:4) y así harán todos los sacerdotes israelitas en adelante.

Si al agua bendita se le puede añadir un poco de sal no es maleficio pagano, es precisamente para asemejarla a la muy salada agua del Mar Muerto en Palestina, pero el mismo Eliseo echa sal en el agua para purificarla (Eliseo fue hacia los manantiales de las aguas, echó dentro la sal y dijo: Así ha dicho el Señor: "Yo sané estas aguas, ya no habrá en ellas muerte ni enfermedad". Y fueron saneadas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que pronunció Eliseo. 2 Reyes 2:21-22).

Además, tampoco es esta una innovación de Nicea, ya en el siglo II tenemos constancia documental de la costumbre de bendecir el agua antes de celebrar un bautismo (Tertuliano De Bap IV col 1203) y en el siglo III San Cipriano nos dice: "Oportet ergo mundari et sanctificari aquam prius a sacerdote", o sea, "Por lo tanto el agua debe ser antes purificada y bendecida por el sacerdote" (5º Conc. de Cartago; cf Cabrol, Monumenta Ecclesiae liturgica I. p. 2340.2349).

Bendecir y rociar con agua son también elementos de la tradición judía. La Mishnáh (Parah) y el Talmud jerosolimitano (Berakhot IV,1; Sota II,1) ofrecen enseñanzas sobre los ritos de la aspersión y el uso del agua lustral: la aspersión, que debía realizarla un sacerdote, se hacía dando siete golpes diversos sobre el objeto que se deseaba purificar. En la Biblia vemos que el hecho mismo de tomar el agua pura y hacerla pasar por las cenizas era suficiente para su bendición (Num 19,9), y también hay ejemplos de cómo bendecir lugares y objetos rociando con sangre, como los cuernos del Altar.

Si bendecir el agua y tener sacerdotes son rasgos paganos como dicen algunos, entonces la Iglesia ya era bien pagana antes de Nicea, y la misma Biblia quedaría en entredicho pues el antiguo judaísmo mismo sería, según su vara de medir, una religión pagana. Y para los que afirman que el hisopo con el que el sacerdote esparce el agua bendita es un artilugio sacado de la religión egipcia, bastará con recordarles las palabras del rey David en su famoso miserere:

Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. (Salmo 51:9)

El hisopo era una planta, y se utilizaba para rociar algo con sangre o agua en los ritos de purificación. Los sacerdotes hebreos rociaban personas, casas, objetos, lugares, del mismo modo que los sacerdotes católicos siguen haciendo hoy en día. El sacerdote católico también hoy utiliza a veces una planta o incluso una flor como hisopo para esparcir el agua bendita, pero lo que hoy llamamos "hisopo" suele ser una vara terminada en esfera, artilugio metálico que realiza más cómodamente la misma función que la planta usada por los hebreos (rociar líquido), por eso mantiene su mismo nombre.

Si el cristianismo sustituyó totalmente la frecuente aspersión con sangre por la también bíblica aspersión con agua es algo que hay que agradecer, pero tampoco es un invento católico; en el Nuevo Testamento vemos cómo a todos los niveles la sangre ritual del judaísmo pasa a convertirse en una metáfora con excepción del sacrificio de Jesús, y la purificación pasa exclusivamente al agua, como prueba el mismo bautismo ya desde Juan.

Todavía les quedaría a los protestantes el dudoso recurso de decir que rociar agua bendita con una planta de hisopo podría ser bíblico, pero que hacerlo con un instrumento metálico no es bíblico.

Pobre y gratuito razonamiento sería ese que confunde el fondo con la forma, similar al de confundir la llama con la vela, pero incluso ese argumento es refutado por la misma Biblia, pues cuando Salomón construye el Templo de Dios en sustitución a la tienda del Tabernáculo, igualmente manda hacer hisopos de metal en sustitución al ramillete vegetal usado en la época del desierto:

"las ollas, las palas y los aspersorios. Todos esos objetos que hizo Jiram para el rey Salomón, en la Casa del Señor, eran de bronce bruñido." (1 Reyes 7:45)

La palabra aquí traducida como "aspersorios", muchas veces se traduce por "vasos" porque no conocemos su forma, pero fuere como fuere su forma, su uso para rociar con agua bendita parece claro si tenemos en cuenta la raíz de la palabra original "mizraq", que deriva de la palabra "zaraq", que significa "rociar (con líquido)", por tanto estos recipientes metálicos del Templo no tenían forma de vaso, sino alguna forma que les permitía rociar con ellos para bendecir, pues esa era su función.

Una vez más hay que recordar que una cosa es encontrar algún tipo de paralelismos en otras religiones y otra cosa es afirmar que el origen de ciertos elementos católicos está en otras religiones no bíblicas. El razonamiento de quienes consideran el agua bendita un elemento pagano es el mismo que el de quienes consideran que la resurrección de Jesús es un invento posterior basado en la resurrección de Osiris, entre otros dioses paganos.

Similitud no presupone origen, y tal como hemos visto, el uso del agua bendita es un elemento bíblico que desgraciadamente se ha perdido en el protestantismo pero que se mantiene como siempre en las Iglesia Católica y Ortodoxa.

El anillo de bodas

Llegamos por fin a un elemento indiscutiblemente pagano, pues el intercambio de anillos como parte del ceremonial de bodas es de origen romano y no existe en la tradición bíblica. También los judíos del siglo I usaban a veces los anillos por influencia romana, y no lo consideraron una contaminación de su religión, pues solo es un elemento formal.

Sí podría quizá considerarse contaminación de la doctrina cristiana si el intercambio de anillos fuese un elemento intrínseco del sacramento del matrimonio, pero en el catolicismo no se considera que los anillos sean parte del sacramento, sino un ritual asociado a él. Si dos personas se casan sin anillos el sacramento es igualmente válido porque los anillos no son un signo, una vía de transmisión del sacramento al modo en que sí lo es el agua en el bautizo, sino una metáfora, como las arras.

Por tanto, los anillos en el sacramento del matrimonio se pueden comparar al "tradicional" vestido blanco de novia y el ramillete de flores. Si en una boda suprimimos los anillos y las cámaras de fotos, el sacramento permanece inalterado porque no son elementos sacramentales, sino accesorios. Otra vez confundiendo las formas con el contenido.

Fijación de fiestas religiosas y procesionales

Un hecho religioso se puede celebrar cualquier día, da igual cuándo. El único día cuya fecha tenía significación precisa era la Pascua de Resurrección, porque era una fiesta del calendario judío y la Biblia prescribía cuándo debía celebrarse, y esa fecha no se tocó en Nicea ni en tiempos de Constantino (aunque hubo y hay diferentes opiniones de cuál sería la fecha actual más equivalente a la fecha bíblica para adaptar el calendario solar-lunar judío al solar cristiano).

La otra fiesta heredada del calendario judío, Pentecostés, debía ser automáticamente 50 días posterior a la Pascua, como su propio nombre indica, y así la mantiene la Iglesia Católica. También casi todas las fiestas principales (lo que hoy llamamos fiestas móviles) están fijadas con respecto a la fecha de Pascua (tantos días después de Pascua), y las fiestas que conmemoran a un santo se celebran en el día de su muerte, porque es el día en el que nacen en el Paraíso (excepto Juan Bautista que también se celebra el día de su nacimiento). Por tanto la mayoría del calendario festivo cristiano no tiene nada que ver con el pagano.

En cuanto al día de Navidad, si no sabían qué día del año había nacido Jesús, cuando varios siglos después decidieron celebrar su nacimiento cualquier día les venía bien, no era un asunto doctrinal sino práctico. Ponerlo en el día del nacimiento del Sol Invicto más que paganización supone, al contrario, la cristianización de un festival pagano muy popular (un gran golpe de efecto) y de paso presentaban a Jesús como el verdadero Sol Invicto.

Además la Iglesia vio esta fecha como la que podía aportar el símbolo perfecto para la encarnación de Dios, pues el 25 de diciembre en el hemisferio norte es la fecha en que por primera vez que la luz empieza a ganar tiempo a las sombras de la noche (los días alargan), simbolizando que la llegada de Jesús supuso el triunfo de la luz sobre las tinieblas. No comprendo qué se puede ver de malo en que los cristianos decidieran elegir un día para alegrarse y festejar el gran acontecimiento que recuerda el momento en el que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

¿Pero qué más da cuándo se celebre una fiesta? Es de nuevo un asunto de formas, no de doctrina. La Iglesia empezó a situar algunas fiestas cristianas en fechas de fiestas paganas como una manera (que resultó muy efectiva) de cristianizar esas fiestas. Las fiestas tradicionales son costumbres muy arraigadas (y más antes) muy difíciles de eliminar, en vez de prohibirlas era mucho más sencillo y más sabio poner en su lugar una fiesta cristiana.

Esa táctica no es algo criticable, sino elogiable por su eficacia. El mismo sistema exitoso se está llevando a cabo hoy en día para paganizar de nuevo la sociedad en algunos países, colocando fiestas paganas en días de fiesta cristiana: las brujas y zombies de Halloween sustituyendo a la fiesta del Día de los Difuntos, los conejitos de Pascua sustituyendo a la Pasión de Jesús, Santa Claus sustituyendo al nacimiento de Jesús, etc.

La utilización de prendas y vestimentas sacerdotales suntuosas

La suntuosidad, del tipo que sea, es un rasgo perfectamente criticable dentro de cualquier iglesia, pero tampoco afecta la doctrina. De todas formas esa suntuosidad en todo caso parecería más propia de los obispos (si así fuera), porque los sacerdotes en su mayoría eran gente común y corriente y, al contrario que los obispos tras Nicea, no recibían un sueldo del emperador.

Sería en la Edad Media cuando obispos y sacerdotes empiecen a mostrar más ostentación en la vestimenta litúrgica, algo que se simplificó de nuevo tras Vaticano II. Y en cuanto a las ropas en sí, criticar los nuevos ropajes de los sacerdotes es el mismo caso que criticar el vestido de novia.

Ante esto los evangélicos suelen decir que el problema católico no es solo el hecho en sí de tener ciertas vestimentas reglamentadas, sino sobre todo el hecho de considerar esas vestimentas sagradas. Pero tener vestimentas "sagradas" (en el sentido de dedicadas en exclusiva para uso en ceremonias sacras) es un rasgo no solo del paganismo sino también del judaísmo y de casi todas las religiones.

En la Biblia tenemos a Dios dando instrucciones detalladas a Moisés sobre qué tipo de vestimenta deben usar los sacerdotes (Éxodo 28), por lo que de nuevo estamos ante un asunto sagrado, no meramente utilitario; es el mismo Dios quien dice "Harás vestiduras sagradas para Aarón, tu hermano, que muestren el honor y la dignidad de su función sacerdotal" (Éxodo 28:2). Una vez más nos encontramos que la Iglesia Católica es criticada y acusada de pagana por seguir obedeciendo los designios del Dios bíblico.

Sin embargo las vestimentas litúrgicas de la Iglesia no se derivaron de lo establecido en la ley mosaica, sino de la ropa normal (túnica talar) que usaba la gente honrada de Grecia y Roma en tiempos de la difusión del cristianismo. En el siglo I, pues, no había ropas con un diseño específico para oficiar, pero sí que el oficiante solía usar su mejor túnica para ello y la reservaba a tal fin, así que incluso entonces podemos hablar de "vestimentas sagradas" en el uso cristiano.

Cuando llegó la paz de Constantino y la Iglesia salió de la clandestinidad, se fijó exactamente qué modelo de túnica talar debía ser usado por los sacerdotes (algo en lo que Constantino no tuvo nada que ganar ni nada que ver). Será más tarde, en el siglo VI, al cambiar la moda, cuando empezará a notarse una marcada diferencia entre la manera de vestir de los sacerdotes, que sigue igual que siempre, y la del resto de la gente, que va a la nueva moda.

Las vestiduras sacerdotales actuales son, en gran medida, la manera normal de vestir de los hombres de la Roma y Grecia clásica, igual que los pastores evangélicos actuales suelen vestir con ropa occidental moderna y no por ello consideran que están contaminando su religión. Bueno es recordar que, al igual que comentamos con los anillos de boda, un sacerdote católico puede oficiar misa e impartir sacramentos sin necesidad de tener las vestiduras reglamentarias.

Debemos recalcar, una vez más, que cuando decimos que un objeto es "sagrado", tanto católicos como la Biblia queremos decir que ese objeto está "apartado" o "reservado" para ser usado en el culto a Dios, no que el objeto en sí tenga propiedades "mágicas" o "poderes divinos".

Si utilizásemos una vestidura sacerdotal sagrada para disfrazarnos en carnavales estaríamos cometiendo una profanación porque una vez hemos reservado algo para Dios, darle un uso pagano es desacralizarlo, profanarlo, es como robarle a Dios algo que teníamos a él consagrado en exclusiva, es como si entran en mi casa y se llevan sin mi permiso mi ordenador para "jugar a las casitas" en la calle, y en eso la Iglesia Católica mantiene el mismo concepto que vemos en la Biblia ante situaciones semejantes: una vez hemos apartado algo para Dios o su culto, solo para él queda reservado su uso: se convierte en algo sagrado.

La mitra

En cuanto a la famosa mitra episcopal, que desde El Código Da Vinci se ha convertido en uno de los símbolos de la paganización católica, hay que comentar que no procede del gorro frigio de los sacerdotes mitraicos, aunque tampoco importaría nada que ese fuera su origen porque no es más que un accesorio de las vestimentas episcopales.

La mitra en la Iglesia Oriental es ovoide y tiene su origen en unos antiguos gorros bizantinos (el camelauco) usados por oficiales de la corte imperial, y la mitra en la Iglesia Occidental es triangular y algunos dicen, sin razón, que pudiera tener su origen en unos gorros de sacerdotes romanos paganos, aunque viendo una y otros parece que lo único que tienen en común es que se llevaban sobre la cabeza (los gorros sacerdotales romanos se parecían más al gorro de lana peruano que a otra cosa).

El Código Da Vinci dice que la mitra es copia del gorro sacerdotal de los mitraicos (adoradores del dios Mitra), y que lo demuestra su propio nombre: "mitra". Esto es recurrir a lo aparentemente obvio sin molestarse en investigar. La palabra "mitra", en el sentido de tocado, no tiene nada que ver con el dios Mitra. Aparece por primera vez en el idioma griego. Homero la utiliza en el sentido de una especie de fajín que rodea la cintura. Por analogía, cuando el "fajín" se usa en la cabeza (una banda de tela para el pelo) se llamará igualmente "mitra".

Heródoto usa esa palabra griega cuando intenta describir un tocado de tela usado por las mujeres babilónicas de su época. Del mismo modo un griego podía usar la palabra "mitra" para describir el gorro sacerdotal de los sacerdotes judíos (el mitznefet) o de cualquier otro sacerdote o el de un simple campesino. Por tanto "mitra" en el griego de los primeros siglos de nuestra era equivale más bien a la palabra española "gorro". El gorro que empiezan a usar los obispos cristianos se llamará igualmente mitra, al igual que otros gorros, y la palabra pasará más tarde al latín ya en el sentido especializado de "tocado usado por los obispos".

En los primeros siglos no se usa una mitra como parte de la indumentaria eclesial. Los sacerdotes, obispos o gente normal usaban a veces diversos tipos de gorro para protegerse la cabeza, pero nunca con sentido litúrgico. En algún momento se incorporó el gorro a las vestimentas episcopales y la primera constancia que tenemos de un obispo en vestiduras clericales usando gorro (llamado "mitra", o sea, "gorro") es en dos miniaturas de mediados del siglo XI. Parece que a mediados del siglo X se empezó a conceder a algunos obispos el "privilegio" de llevar gorro.

Hasta casi el siglo XII no se generalizó este uso a todos los obispos, al menos en Occidente. Por tanto no hay ningún motivo para derivar la mitra cristiana de los tocados sacerdotales paganos, porque cuando la mitra se introduce en el cristianismo hacía siglos que el paganismo clásico había desaparecido. Y desde luego tampoco esta vez podemos culpar al pobre Constantino de haberlo impuesto. Sin embargo sí sería posible suponer que si los obispos católicos y ortodoxos terminaron por añadir un tocado a sus vestimentas fue más bien por influencia de las "mitras" usadas por los sacerdotes del Templo de Jerusalén, lo cual, a alguien acostumbrado a leer la Biblia, acaba por resultar un complemento muy apropiado en quien tiene que oficiar ante Dios.

   


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