Monday October 23,2017
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CURSO DE APOLOGÉTICA
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San Pedro Apostol

San Pedro Apóstol



01. ¿Qué es Apologética, cómo, cuándo y por qué hacerla?.

02. El origen de la Iglesia.

03. Los pecados de la Iglesia.

04. La infalibilidad del Papa.

05. El dinero del Vaticano.

06. Iglesia y política.

07. El celibato de los sacerdotes.

08. Preservativos y sida.

09. Fe y Razón.

10. ¿En que creen los que dicen que no creen?.

11. Mitos protestantes (I).

12. Mitos protestantes (II).

13. ¿Por qué protestan los protestantes? (I).

14. ¿Por qué protestan los protestantes? (II).

15. Los hermanos de Jesús.

16. El por qué del celibato sacerdotal (I)

17. El por qué del celibato sacerdotal (II).

18. Por qué fue Pedro el elegido.

19. Preservativos y sida.

20. Adopción por parejas homosexuales.

21. Investigación con células madre.

22. Economía y moral.

23. El silencio de Dios (I).

24. El silencio de Dios (II).

25. Catolicismo y tolerancia.

26. Educación y derechos de los padres.

27. La historicidad de Jesús.

28. El relativismo según Benedicto XVI.

29. ¿Se puede ser cristiano sin Cristo y sin Iglesia?

30. Violencia, pacifismo y paz.

31. Cristianismo y progreso.

32. Catolicismo y Masonería (I).

33. Catolicismo y Masonería (II).

34. Catolicismo y Masonería (III).

35. La reencarnación (I)

36. La reencarnación (II).

37. ¿Son iguales todas las religiones?.

38. Los obispos españoles hablan del laicismo.

39. Iglesia y política

40. La responsabilidad civil de los católicos.

41. Fátima, noventa años de presencia mariana.

42. Víctimas de la persecución religiosa en España.

 

 

 

15. Los hermanos de Jesús


Tanto católicos como protestantes creemos que Jesús tiene más hermanos, pero cada uno entiende algo diferente por ello.

Los católicos profesamos que todos los cristianos somos hermanos de Jesús por el bautismo. Profesamos al mismo tiempo que Jesús no tuvo hermanos naturales.

Los protestantes, en cambio, creen que María Santísima tuvo más hijos naturales. Se basan en los pasajes que mencionan a los «hermanos» de Jesús.


Los controvertidos pasajes en los que se habla de los “hermanos” de Jesús son:

Mateo 12,46: «Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él.

Marcos 6,3: «¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él».

Juan 7,5: «Es que ni siquiera sus hermanos creían en él».

Hechos 1,14: «Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.»

1 Corintios 9,5: «¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer cristiana, como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?»

Significado de “hermano”

Para entender los pasajes anteriores es esencial entender el uso de las palabras en la cultura de los judíos de aquel tiempo.

Tanto el hebreo como el arameo (lenguaje de Jesús y sus discípulos) utilizaban la misma palabra para designar a los hermanos, a los primos y a miembros del mismo clan.

Los autores del Nuevo Testamento eran de cultura hebrea y escribieron en griego. El Antiguo Testamento también fue traducido al griego por ser el lenguaje más popular de la época. Es la llamada Biblia de “los Setenta”.

La palabra hebrea para hermanos y primos fue traducida al texto original griego de la Biblia como «adelphos».

A diferencia del hebreo o el arameo, el griego tiene una palabra específica para primos: «anepsios», pero los traductores de la Biblia de “los Setenta” y del Nuevo Testamento, siendo de cultura hebrea, prefirieron usar «adelphos» cuando se utilizaba la palabra aramea «hermanos» que, como hemos dicho incluye primos y otras relaciones.

Es decir, utilizaron la palabra griega pero en el sentido original del lenguaje de Jesús. Por eso, para saber si se trata de hermanos de sangre, de primos o de otras relaciones, hay que estudiar el contexto de la cita. Esto lo podemos saber por varios ejemplos encontrados en el Antiguo Testamento.

A Lot se le llama «hermano» de Abraham en Gen. 14,14, pero sabemos por la misma Biblia que era su sobrino (Gen. 11,26-28). A Jacob le llaman «hermano» de Laban quien es en realidad su tío (Gen. 29,15). I Crónicas 23,21-22 habla de los «Hijos de Majlí: Eleazar y Quis. Eleazar murió sin tener hijos; sólo tuvo hijas, a las que los hijos de Quis, sus hermanos, tomaron por mujeres.»

Otros ejemplos están en 1 Sam. 9,13; 20,32; 2 Sam. 1,26; Amos 1,9. Deuteronomio 23,8: «No tendrás por abominable al idumeo, porque es tu hermano». II Reyes 10,13-14: Los 42 «hermanos» del rey Ocozías que bajaban a saludar a los hijos del mismo rey y de la reina. Nehemías 5,8: «y les dije: «Nosotros hemos rescatado, en la medida de nuestras posibilidades, a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¡Y ahora sois vosotros! vendéis a vuestros hermanos».

Jeremías 34,9: «en orden a dejar cada uno a su siervo o esclava hebreos libres dándoles la libertad de suerte que ningún judío fuera siervo de su hermano.»

Hijos de José

Para algunos, los «hermanos de Jesús» podrían ser hijos de San José con una primera esposa si éste era viudo.

Pero el gran maestro de las Sagradas Escrituras en los primeros siglos (Siglo IV), San Jerónimo, planteó más bien que se trata de primos, lo cual cabe perfectamente, como hemos visto, dentro del sentido de «hermanos» sostenido por los judíos de la época.

San Jerónimo, como los demás padres de la Iglesia, defendió la virginidad perpetua de María Santísima.

No existe una sola sugerencia en la Biblia de que la Virgen tuviera otros hijos. Cuando la Sagrada Familia huye a Egipto o cuando se les pierde el niño en Jerusalén (Lucas 2,41-51), siempre se refiere a un solo hijo.

Los de Nazaret, aun cuando hablan de los «hermanos» de Jesús, se refieren a Él como «el hijo de María», no como «un hijo de María» (Mc 6,3). Sería este uso de palabras muy extraño si fueran de hecho esos otros «hermanos» hijos de María.

Hay además otras razones culturales que indican que los «hermanos» de Jesús no eran de sangre. Entre los judíos, los hermanos menores no podían aconsejar a los mayores.

Por eso cuando en una cita un hermano aconseja al otro se entiende que quien aconseja es el mayor.

Sin embargo los «hermanos» de Jesús le aconsejan que se vaya a Judea (Juan 7,3-4). En otra ocasión tratan de llevárselo (Marcos 3,21). Estos hermanos no pueden entonces ser hermanos de sangre ya que Jesús es el primogénito (no tenía hermanos mayores: Lucas 2,7).

En el año 2002 salió a la luz un osario con la inscripción: «Jacob [Santiago], hijo de José, hermano de Jesús». Muchos pensaron que este «hallazgo» ponía en duda la doctrina católica sobre la Virginidad perpetua de María.

Sin embargo resultó ser un fraude. Así lo determinó el director de Antigüedades de Israel, Shuka Dorfman, quien anunció (junio 18, 2003): «El osario es real. Pero la inscripción es falsa.

Lo que significa que alguien cogió una caja real y labró la escritura en ella, probablemente para darle una importancia religiosa».

Lamentablemente los medio de comunicación que tan ampliamente propagaron el engaño, no hicieron casi nada por rectificarlo.

La hora de la muerte

Juan 19,26-27: «Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.».

El Evangelio nos da el nombre de cuatro de los «hermanos» de Jesús: Santiago, José, Simón y Judas. Si fueran sus hermanos de sangre serían hijos de María.

¿Por qué entonces Jesús la entregó a Juan?. Así lo entendió San Hilario de Poitiers, Padre de la Iglesia:

«Si ellos (los hermanos del Señor) hubiesen sido hijos de María y no aquellos del primer matrimonio de José, ella nunca hubiese sido entregada en el momento de la pasión al apóstol Juan como su madre”.

Jesús establece una relación de madre-hijo que no es por naturaleza sino por gracia. Como Juan, todos los bautizados somos hijos de María y somos hermanos de Jesús.

En el Apocalipsis vemos, en efecto, quiénes son los otros hijos de María.

Apocalipsis 12,17: «Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.»

 

   


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