Wednesday July 26,2017
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¡Misterio!
Descorriendo el Velo
de la Masonería
  



» Introducción general

Primera parte:
Introdución

Naturaleza de la masonería

Secretos y Juramentos Masónicos

El fin de la masonería

Formación y funcionamiento de logias

La instrucción masónica

La Masonería y el Catolicismo

Parte Segunda:
La Religión Masónica

La Masonería y la política

10» La Masonería y sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad

11» La Masonería y su ideal
de moralidad

12» La Masonería y su ideal
de beneficiencia

13» Doctrinas Filosófica
y Sociales

14» Congreso antimasónico internacional de Trento.
Resumen.

15» Origen de la Masonería
y su relación con otras sectas

16» Parentesco de la masonería con el Judaísmo

17» ¿La Masonería es instrumento del Judaísmo?

18» Medios de Acción de la Masonería

19» Tretas Masónicas:
Mentira e hipocresía

20» La Masonería de Adopción
y Los Lobetones

21» Condenación de la Masonería

22» Resumen de las Condenaciones de la Iglesia

23» Condenaciones de parte
de la autoridad civil

24» Epilogo


» ANEXO A
Imposibilidad de conciliar Fe cristiana y Masonería

» ANEXO B
Declaración sobre la masoneria


 

11.  La Masonería y su ideal de moralidad

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net 

1. 105. La moralidad masónica.

Dice el Dr. masón Mackey que es una definición muchas veces citada la que dice que ‘La Masonería es una ciencia de moral, velada en alegorías e ilustrada por símbolos’ (Preuss, A. F., 8.) En el art 1° de la Constitución Masónica se nos dice que: ‘La Orden Masónica tiene por objeto la beneficencia, el estudio de la moral universal y la práctica de todas las virtudes15[5]. El Congreso Mas.•. Intern:: de Ginebra (1921,) entre los principios de la ‘Asociac.•. Masonería Internacional:’ establece que ‘La Francmasonería tiene por objeto la investigación de la verdad, el estudio y la práctica de la moral…’

Es pues, de sumo interés conocer la moral masónica.

1. 106. Ligera explicación.


Fíjese bien el lector que digo la moral masónica y no la moral de los masones. En repetidas ocasiones he dicho que hay en la Masonería muchos hombres sinceros, que nada o casi nada saben de Masonería, que no están sino superficialmente iniciados en sus secretos y doctrinas, que no viven masónicamente, aun cuando tampoco vivan del todo cristianamente. No hablo, pues, de la moral de los masones, en general ni en particular, salvo de aquellos que viven en conformidad con las doctrinas masónicas.

1. 107. Los principios de la moral masónica.


Es imposible precisar los fundamentos de la moral que enseña la Masonería. Y la razón es muy sencilla: esa no es la moral fundada en la Religión Cristiana; no es la fundada en Budismo, ni en el Mahometanismo, ni en ninguna religión particular, por lo mismo que la Masonería prescinde de todas para agrupar en su seno a los hombres de todas las religiones.

Tampoco es una religión fundada en el Deísmo, o conocimiento racional de Dios, puesto que ella ha renegado de Dios, como Ser Supremo, distinto del hombre y superior a él. Y tener una moral que corresponda a las exigencias del cristiano y del materialista, del budista y del mahometano, es simplemente imposible. Y sin embargo, la Masonería afirma que se dedica al estudio de la moral universal y a la práctica de todas las virtudes.

¿Cuál es esa moral maravillosa que puede avenirse con todos los credos religiosos? Es imposible a un profano como yo imaginarla o concebirla.

1. 108. El fin justifica los medios.

A decir verdad, una cosa se encuentra de cierto y de fijo, cuando se busca la moral masónica no sólo en las declaraciones doctrinarias, que suelen ser muy falaces, sino en la práctica, en el modo de proceder a que se ajusta la Masonería, y es ésta: El fin justifica los medios.

La Masonería suele atribuir a los jesuitas ese principio o norma de moral; en lo cual no hace sino confirmar que miente y que ella es la que sigue esa norma. No hace muchos años se aceptó por parte de los católicos un desafío, con los que les atribuían esa moral, en Alemania, si mal no recuerdo, exponiéndose una buena cantidad de francos por parte del que perdiera. Se nombró un jurado; se examinaron con diligencia las obras de los moralistas jesuitas jesuitas.

En ninguna se encontró esa doctrina; en todas se encontró reprobada, como no puede menos de serlo, estando tan claramente condenada por el Apóstol S. Pablo: ‘Y no (como somos calumniados y dicen algunos que nosotros decimos,) hagamos el mal para que resulte un bien. Los que dicen esto son justamente condenados’ (Rom., 3, 8.) Es, pues, una calumnia que infieren a los jesuitas, empleando una norma corriente en la Masonería. La Civitta Cattolica dio cuenta de aquel desafío.

1. 109. Pruebas concluyentes.


Para no aparecer calumniador yo también, voy a dar las pruebas de que no sólo en declaraciones, sino sobre todo en la práctica, se sigue esa moral. Desde luego, Weishaupt, el famoso Jefe de los Iluminados, en la instrucción que hace a un iniciado en el grado de Mago, después de recordarle todo lo que se ha hecho antes para descuartizarlo, le dice: ‘Acordaos que el fin legitima los medios, que el cuerdo debe tomar para el bien todos los medios del malvado para el mal: Los que hemos usado… no son sino un piadoso fraude, &c.’ (Ronel, 104.)

En la misma secta de los Iluminados se hacía al novicio estas preguntas, entre otras: ‘2ª. Pregunta: ¿Habéis pesado maduramente que aventuráis un paso importante, al tomar compromisos desconocidos? 6ª.; Si llegaseis a descubrir en la orden algo de malo o de injusto por hacer, ¿qué partido tomarías? 12ª. Pregunta: ¿Estáis dispuesto a dar en toda ocasión a los miembros de nuestra Orden la preferencia sobre todos los demás hombres? 20ª. Pregunta: ¿Os comprometéis a una obediencia absoluta, sin reserva? La respuesta está sugerida en las preguntas, y los archivos de la Orden presentan el protocolo de la recepción de dos novicios.

Uno de ellos responde a la sexta pregunta: ‘Haría aún esas cosas (malas o injustas) si la Orden me las mandase.’ Y da esta razón: ‘Aun cuando podrían ser injustas bajo otro aspecto, dejan de serlo desde que llegan a ser un medio de llegar a la felicidad y para obtener el bien general.’ El segundo novicio responde a la misma pregunta: ‘No rehusaría hacer estas cosas, si contribuyen al bien general.’

‘De todos los detestables principios de los iluminados, decía Reuner en su deposición jurídica, el más peligroso me parece éste: El objeto santifica los medios.. Según esta moral y según su práctica fielmente seguida, les bastará para calumniar a un hombre de bien, el suponer que un día podrá poner obstáculos a los proyectos de la Orden. Intrigarán para arrojar a éste de su puesto; asesinarán a otro; en suma, harán todo lo que les conduce al gran fin.’ Nota. Reuner fue iluminado; pero se retiró de la secta cuando se dio cuenta de sus principios. Era profesor de la Universidad de Munich.

En el mismo sentido se hicieron varias otras deposiciones jurídicas que pueden verse en Bénoit (f: M. II, 273-274.)

110. Todo es permitido.


Hablando de los Carbonarios, decía Juan Vitt, que había llegado al grado de Príncipe Soberano Patriarca: ‘Todos lo medios para la ejecución de sus proyectos, la ruina de toda religión y de todo gobierno positivo, son permitidos: el asesinato, el veneno, el juramento falso, todo está a su disposición.’

1. 111. Frases antisociales.


En los estatutos de la Alianza humanitaria universal se lee: ‘Los reyes, los nobles, la aristocracia del dinero, los empleados de la policía o de la administración, los sacerdotes y los ejércitos permanentes, son los enemigos del género humano. Contra ellos uno tiene todos los derechos y todos los deberes. Todo es permitido para aniquilarlos: la violencia y la astucia, el fuego y el fierro, el veneno y el puñal: el fin santifica los medios.’

Pueden verse varios otros testimonios tomados de los mismos estatutos o catecismos masónicos citados por Bénoit (T. II, 274-276.)

De conformidad con esas doctrinas morales, Adriano Lemmi, en la plancha secreta ya citada, decía que aprovechaba aquella circunstancia ‘para recordar que son legítimos los medios’ que permitían a los hermanos hacer dinero para su propaganda.

1. 112. Secreto masónico.


Lo que no siempre se dice con toda la crudeza y claridad de las declaraciones citadas y de otras que he omitido en favor de la brevedad, se inculca de otros modos igualmente eficaces: ‘En todos los institutos masónicos se enseña al adepto desde los primeros grados, que no podrá jamás, bajo ningún pretexto, revelar nada de todo lo que ha visto u oído, de lo que verá y oirán en las logias; se agrega que no está ligado por ninguno de sus compromisos anteriores contrarios a sus nuevos deberes de masón. Es implicítamente declarar que podrá verse obligado a hacer lo que es injusto o a violar sus obligaciones más sagradas.’

‘En la mayor parte de los institutos, el que va a ser recibido jura ejecutar pronta y perfectamente todos los mandatos que sean dados por sus superiores y aun renunciar a su propio modo de ver y a su propio juicio, para seguir la conducta que le sea indicada. ¿No es esto tomar el compromiso de hacer tanto el bien como el mal? (Bénoit, F. M. II, 272-273.)

1. 113. Hecho incontestable.


Dice un adagio filosófico que contra el hecho no hay argumento. Si alguna duda quedara de que en la Masonería se sigue esa norma moral: el fin justifica los medios, los hechos, la práctica constante disiparía toda duda. Para no alargar demasiado este trabajo, reduciré esos hechos a tres categorías: la mentira, ya sea en forma de simple mentira, ya en la de hipocresía o calumnia; el crimen, en forma de atentado contra los individuos o contra las sociedades, en forma de revueltas, sediciones, &c., y la deshonestidad y el libertinaje, autorizados y elevados aún a la categoría de un culto o de una ceremonia cultual.

1. 114. La mentira como práctica corriente.

Aunque, por lo que va dicho, casi no hay necesidad de demostrarlo, sin embargo, para que aparezca con mayor luz la moral masónica, agregaré alguna cosa a lo dicho. Desde luego, la Masonería no sólo engaña al que quiere conquistar, como se ha probado, sino que lo engaña, cuando ya esta bajo su dirección: Los grados azules, dice el Dr. Mackey, no son más que el pórtico del templo. Parte de los símbolos se explica allí al iniciado; pero es intencionalmente extraviado con falsas interpretaciones.

No se intenta que él los entienda, sino que se imagine que los entiende. Su verdadera explicación está reservada para los Adeptos, los Príncipes de la Masonería’….

(Morand, Dogma, 819, cit. Por Preuss A. M. 12.) ‘La Masonería dice el H.•. Pike como todas las religiones, todos los misterios, Hermeticismo y Alquimia, oculta sus secretos a todos, menos a los Adeptos y Sabios o Electos, y usa explicaciones y representaciones falsas de sus símbolos, para engañar a los que merecen ser engañados… Así la Masonería celosamente oculta sus secretos e intencionadamente extravía a los intérpretes presumidos’ (Preuss, A. F., 13-14)16 [6].

Hablando del engaño que se hace a los iniciados sobre el respeto a las religiones, dice Knigge-Philon en su carta desde luego que descubrir a los adeptos este piadoso fraude, en seguida demostrar por los escritos el origen de todas las mentiras religiosas’ (Preuss A. F. 86.)

Entre los estatutos de la secta de los Iluminados se lee: ‘Vosotros tendréis como principio constante entre nosotros que la franqueza no es una virtud sino ante los superiores.’ Aplicaos al arte de contrahaceros, de ocultaros, de enmascararos, observando a los demás para penetrar en su interior’; era una de las instrucciones de Westhaupt.

La mentira, decía Voltaire, no es un vicio sino cuando hace mal; es una gran virtud cuando hace bien. Sed, pues, más virtuosos que nunca. Es preciso mentir como un diablo, no tímidamente, no por un poco tiempo, sino audazmente, siempre… Mentis, mentid, amigos míos, yo os lo pagaré, cuando llegue la ocasión, yo sé bien lo que haría; pero como no los tengo, comulgaré por Pascua y vosotros me llamaréis hipócrita hasta que os dé la gana…’

‘Guardémonos de explicarnos claramente, decía un alto masón de Módena, antes de haber reconocido bien las disposiciones y la fuerza de carácter del aspirante. Si no lo encontramos bastante sólido… debemos al momento aderezar una nueva batería; a fuerza de astucia y habilidad dar un giro más 178 favorable, debilitar o atenuar la fuerza de cada término hasta hacer desaparecer de ellos nuestra intención… La libertad, la igualdad, debemos decir, no miran a la sociedad, sin pensar en extenderse más allá; no se trata de revuelta, de independencia, de sustracción a toda autoridad.

Todo esto debe metamorfosearse en un instante con destreza: No hay más que deberes que cumplir, un Dios que reconocer, virtudes que practicar, sumisión y fidelidad inviolable que observar respecto de toda autoridad. Es menester saber a propósito incensar y adorar al coloso que nos quebranta, para trabajar con más seguridad en su ruina’ (Memorial Católico, cit. Por Benoit, F. M., II, 282-284.)

¿Cómo se cumplen las instrucciones?


¿Se ponen en práctica o no estos consejos o instrucciones?

Este breve resumen que hace Copin-Alancelli, lo pone a la vista: ‘Aunque la Masonería Francesa, como todas las otras, haya comenzado por decirse espiritualista y deísta, de hecho siempre ha tendido a obrar la concentración de los ateos y materialistas.

‘Aunque anunciase en su enseña y mientras creyó tener en ello interés, que trabajaba a la Gloria del Gran Arquitecto del universo, se ha apresurado a renegarlo, cuando se sintió libre de toda presión.

‘Aunque persiste en proclamar la libertad de conciencia, no quiere ya que se afirme su existencia, ni aún que se pronuncie el nombre del Gran Arquitecto que sus afiliados adoraban en otro tiempo cadenciosamente. ‘Aunque afirma su respeto por toda fe religiosa, hace una guerra fanática a la fe católica.

‘En fin, aunque haya declarado que no se ocupa de política, se ha instalado dos veces en el poder, que ha ocurrido durante la Revolución como lo ocupa ahora (1910,) manifestando su espíritu de tolerancia, a veces por matanzas en masas en las prisiones y fuera de ellas, a veces por las proscripciones, las persecuciones y el monopolio de la enseñanza que se propone establecer para su exclusivo provecho’ (Copin, P. O., 100.101.)

1. 116. La Masonería y la calumnia.


No haré caudal de las calumnias que aquí mismo, donde era tan fácil destruirlas, la prensa inspirada por la Masonería ha inventado contra el clero, sin que jamás haya hecho un honrado desmentido. ¿Cuántas por ese estilo habrá todas partes! ¡Cuántas que han pasado a la historia, como las inventadas para llevar a cabo la supresión de la Compañía de Jesús, después de cometer con sus miembros toda suerte de vejámenes! Cuando estaba por celebrarse el Congreso Eucarístico de Montreal, que por el número de fieles y por su fervor, quizás ha sido el más grande de todos, la Masonería intentó desbaratarlo levantando calumnias al clero.

Felizmente, se pudo saber la maquinación y se previno el golpe y se destruyó el infame plan. ¡Cuántas otras calumnias, como la de los ‘mónita secreta’ de los jesuitas, que la Masonería ha tenido especial cuidado en divulgar y mantener!

En el libro ya citado ‘The Book of Red and Yellow’, el autor Kelly, entre los puntos que indica que va tratar y probar, señala con el número octavo el siguiente: ‘Para llevar a cabo todas esas cosas (matanzas, ultrajes, sacrilegios, &c.) con alguna muestra de razón, han publicado (los revolucionarios) los más viles mentiras contra la Iglesia y contra el clero.’ Ya sabemos que la Masonería fue como el alma de esa revolución.

Terminaré con el resumen que hace Mgr. Rosset sobre el mentir de la Masonería: ‘En la campaña que ha emprendido contra el clero, las congregaciones religiosas y la enseñanza cristiana, ella emplea el equívoco, la hipocresía, la tergiversación de la verdad, la mentira, la calumnia, todo lo emplea. Hace mentir la historia, hace mentir los monumentos, mentir la ciencia, mentir la poesía, hace mentir todo; es la conspiración de la mentira universal contra la caridad, la justicia y la verdad’ (La F. M., p. 54-55.)

1. 117. La moral masónica respecto del crimen.


La lectura del ritual masónico deja ver, al menos en muchos casos, que prepara a sus adeptos para la revolución y para el crimen. ‘En todos los ritos, dice Bénoit, los masones son sometidos a una educación que les enseña, en la teoría y en la práctica, la violencia. Se les dice que la Orden masónica tiene por fin vengar la muerte de Adonhiram de sus tres compañeros traidores, o la de Jacobo Molay, de ‘sus asesinos, el Papa, el Rey y Noffodai.’

En un grado, el que va a iniciarse, ensaya su valor sobre cuellos y cabezas guarnecidas de tripas llenas sangre; en otro grado, el que va a recibirse debe derribar cabezas colocadas sobre una serpiente, o aun degollar un cordero (grado 30° del Rito Escocés AA,) creyendo matar a un hombre. Aquí debe tratar sangrientos combates con enemigos que le disputan la vuelta a su patria; allí hay cabezas humanas expuestas sobre estacas, hay un cadáver encerrado en un ataúd y alrededor los hermanos de duelo conciertan la venganza.

‘Estas ceremonias diversas… tienen por fin enseñar a los adeptos que es po la violencia que la Masonería ha de destruir a sus enemigos, los sacerdotes y los reyes, y hacer volver la humanidad al estado de naturaleza. ‘Por las mismas razones se prescribe a los miembros de la Jove Italia armarse de un puñal, de un fusil y de cincuenta cartuchos; y en todas las logias, como lo hemos notado, se sacan a relucir espadas, puñales y todo un aparato militar17[7].

‘En fin, para hacer de todos los hermanos instrumentos pronto a ejecutar los crímenes, para tener en ellos los ejecutores dóciles de los atentados tramados por criminales invisibles, se exige que cada adepto desde su entrada a la orden y a la recepción de un nuevo grado, se ligue con juramentos execrables, jure una obediencia absoluta a jefes desconocidos y se comprometa bajo penas horribles a hacer todo lo que le sea mandado…

1. 118. La violencia masónica.


‘En verdad, si se quisiese formar asesinos, diremos con un autor del último siglo, ¿se obraría de otro modo para acostumbrarlos a los horrores de la muerte y hacerlos ahogar los remordimientos de una conciencia que sería capaz de alarmarse?

…¡Ah! si en la Iglesia de Dios se encontrase la sombra siquiera de este aparato de violencia, ¡qué generosos arranques de indignación! Si la Compañía de Jesús presentase solamente algunos rastros de esos sombríos juramentos, ¡qué de declamaciones! Pero esos juramentos atroces, esas pruebas lúgubres, esos despliegues de hachas y de puñales pertenecen a la Masonería, uno no se indigna y casi siente la tentación de encontrarlo todo irreprochable! (Bénoit, F. M., I, 354-355.)

1. 119. Hecho inexplicable.


En la secta del Martinismo se llega a jurar honrar el agua tofana, un veneno en que entra el opio y las cantáridas, que produce un debilitamiento y consunción que conduce irremediablemente a la muerte. Se jura honrarla ‘como un medio seguro, pronto y necesario, para purgar la tierra por la muerte o embrutecimiento de los que tratan de envilecer la verdad o de arrancarla de las manos de los masones (Bénoit, F. M., I, 396.)

1. 120. Triste enseñanza.

Y la enseñanza del crimen es práctica de veras, a juzgar por lo que el exmasón Uriele Cavagnari escribía a Lemmi en 1871, retirándose de la Masonería: ‘…No hay que pensar que la Masonería nos desprecie porque somos pequeños! … No! La Masonería tiene fierro, calumnias y veneno para todo el mundo. ‘En la casa y en la villa del difunto Gran Maestre de la Masonería José Petroni, se hacía un doble orden de estudios teórico-prácticos de toxicología mineral, vegetal y animal. Especialista perfecto en la cultura de las tomainas era el Gran Maestre Adjunto Rafael Petroni, y en Roma hay aún personas que pueden atestiguarlo tanto como nosotros’ (Margiotta, A. L., 195.)

¿Pero toda esa preparación para el crimen ha servido alguna vez para cometerlo? ¿Es culpable la Masonería de algunos crímenes?

1. 121. Castigos masónicos.


Los autores que han escrito sobre la Masonería citan varios, clasificados de castigo de las traiciones, de suicidios ordenados por las logias y de asesinatos individuales; de matanzas, ejecuciones sumarias y saqueos, sediciones, guerras, revoluciones y el Terror. Dentro del plan que me he propuesto y del espacio de que dispongo, no puedo detallar todo eso. Puede verse en Dom Bénoit (F. M., II, 355-405,) o en Sena (II, 152-164.) Extractaré algo, sin embargo, de lo que traen esos autores:

1. 122. Castigo de traiciones.


Todos conocen el asesinato de Rossi, Ministro de Pío IX, por sus antiguos hermanos de la Carbonara. Todos saben que Orsini fue encargado por las logias, en 1858, para atentar contra la vida de Napoleón III, acusado de infidelidad a sus juramentos, y que desde entonces los sectarios no cesaron de arrancarle nuevas concesiones, con amenazas de muerte.

En el último siglo, el caballero Lescure, que quiso renunciar a la logia Ermenonville, fue envenenado: ‘Muero víctima de esta infame horda de los Iluminados’, dijo a su amigo el marqués de Montroi. ‘En 1833, cuatro italianos, Emiliani, Scuriatti,, Lazzoneschi y Andriani, miembros de la Joven Italia y refugiados en Francia, fueron denunciados a Mazzini y a sus cómplices como culpable:

‘1° De haber propagado escritos contra la sociedad santa; 2° de ser partidarios del infame gobierno Papal.’ Algunos jefes se reunieron en Marsella bajo la presidencia de Mazzini, y sin oír a los acusados, sin darles defensores, condenaron a Emiliano y a Securiatti a la pena de muerte, a Lanzoneschi y Andriani, a ser azotados con varas. Como los condenados estaban refugiados en Rodez, el tribunal agregó a la sentencia el decreto siguiente: ‘El Presidente de Rodez elegirá cuatro ejecutores de la presente sentencia, que quedarán encargados de ella en el plazo riguroso de veinte días; el que rehusaré incurrirá en la pena de muerte ipso facto.’ La sentencia se ejecutó.

1. 123. Sobre el mismo asunto.


‘Cuando la Revolución Francesa trabajaba por sus emisarios toda la Europa y preparaba esas numerosas traiciones que debían servir, más aún que el valor de los soldados franceses, para obtener victorias y conquistas provincias, el brabantés Segré, enviado a Portugal para urdir una conspiración, pero descubierto, arrestado y encarcelado, recibió de sus hermanos… un colchón con el anuncio de que encerraba una navaja.

El sectario comprendió el lenguaje mudo de sus jefes: pronto se le encontró sobre el colchón nadando en su sangre.’Cuando, casi por la misma época, la Corte de Viena descubrió esa famosa conspiración de Semonville, dirigida por los clubs de París, y lista para trastornar completamente la monarquía austríaca, varios sectarios se dieron la muerte para escaparse al interrogatorio’ (Bénoit, F. M. I, 360-362.)

1. 124. Asesinatos de profanos.


Leopoldo II, emperador de Alemania, fue envenenado el de 2 de marzo de 1792 por sectarios italianos, y quince días después, Gustavo III de Suecia, fue muerto a bala por Ankastroem, emisario de la gran logia de presidía Condorcet. ‘El Cardenal Mathieu, arzobispo de Benzanzón, y Mons. Besson, Obispo de Nimes, han referido, en cartas conocidas de todo el mundo, las revelaciones que les han sido hechas sobre la resolución tomada en 1787 por el convento de Wilhelmsbad de asesinar a Luis XVI y al rey de Suecia. Esas revelaciones les habían sido hechas por dos antiguos miembros de ese convento… El asesinato del Duque de Berry… el del gran patriota y ardiente católico de Lucerna, José Leu, el del incomparable Presidente del Ecuador García Moreno… han sido resueltos y ejecutados por sectarios…’

Cuando se trató en nuestra Cámara de Diputados del asesinato de García Moreno, uno de los defensores de la Masonería opuso por único testimonio la declaración de uno de los asesinos: ‘Yo lo afirmo y se me debe creer’, decíame ese honorable historiador cuyas palabras, citaba el Hon.•. ‘La imputación del asesinato a las logias ha sido repetida en todo el mundo civilizado, en la prensa, en las revistas, libros y en discursos desde el propio día del suceso…’ En Chile, don Carlos Walker Martínez, en su magistral discurso sobre el Liberalismo y los principios religiosos, lanzó al rostro de la Masonería ese crimen… y ningún diputado masón osó romper el silencio que siguió a las palabras de aquel hombre extraordinario (La Mas. Ante el Congreso, 68.)

1. 125. Hecho moderno.


El famoso crimen de Sarajevo, ocasión de la Gran Guerra, fue también obra de la Masonería. Lo publicó un diario de Londres, poco tiempo después, y fue reproducido por un diario de Iquique. Una logia serbia que funcionaba en Londres lo había decretado.

1. 126. Intento frustrado.


El intento de asesinato del Rey de España, don Alfonso XIII, el día de su casamiento, milagrosamente frustrado, tuvo por autor a un miembro de la Escuela Moderna, centro anarquista de Barcelona, cuyo Director era Ferrer. Pues bien, Ferrer desempeñaba un gran papel en la Masonería. Después de haber sido profesor de Español en los Cursos Comerciales del Gran Oriente, en París, y miembro de la Logia ‘Les Vrais Experts’ y del Capítulo ‘Les Amis Bienfaisants’, mantenía en España las más estrechas relaciones, en nombre de la Gran logia Regional de Cataluña, con el Gran Oriente de Francia. En el Convento del Gran Oriente se han afirmado los proyectos de establecimiento de una república española y la Gran Logia de Cataluña tiene por programa político la ruina de la monarquía española. ¿Ha tenido parte la Masonería en aquel conato de crimen? El lector podrá juzgar y sabrá por qué se formó tanto ruido en el mundo por el proceso de Ferrer.

¿Quiénes subieron al poder en Portugal, después del asesinato del Rey don Carlos y de su hijo? El lector ya lo sabe. Fue la Masonería la que entró a gobernar el país. ¿Quiénes habrán sido entonces los autores del crimen? El lector lo podrá suponer18[8] (Copin, P. O., 85-86; Bénoit, F. M., I, 434.)

Cuando se sabe esto, entre otras muchas cosas, cuando se lee que Felipe- Igualdad llevó su crueldad hasta llevar en triunfo a los jacobinos la cabeza de su padre y de su madre, entonces se comprende que por algo la Masonería glorifica a Caín y se jacta de tenerlo por padre y fundador!

1. 127. Matanzas, ejecuciones sumarias y saqueos.


Sería necesario leer la descripción de Taine, libre pensador, para tener idea de lo que pasó en Francia cuando dominaron los masones en 1789 y tres años siguientes: Cuanta más de 150.000 fugitivos y desterrados; 10.000 personas muertas sin ser juzgadas en la sola provincia de Anjou; 50.000 muertos en la sola provincia del Oeste. En 1796, el general Hoche escribía al Ministro del Interior: ‘No hay sino un hombre por veinte de la población de 1789.’ Ha habido hasta 400.000 detenidos a la vez en las prisiones. Más de un millón doscientos mil particulares han sufrido en sus personas; varios millones, todos los que poseían algo, han sufrido en sus bienes (Taine, cit. por Bénoit, F. M. I, 368, nota.)

1. 128. Falsa apreciación.


Si la Iglesia Católica, a quien se atribuye falsamente la San Bartolomé, la revocación del Edicto de Nantes, y a quien se echa en cara la prisión de Galileo en un palacio que tenía por cárcel, hubiera hecho una centésima parte siquiera de lo que se hizo en esos cuatro años de furor masónico, ¡cómo estaría aún resonando toda la tierra de las imprecaciones y condenaciones del género humano! Pero lo ha hecho la Masonería, y eso ¡no es más que el fruto de una santa exaltación!

1. 129. Iniquidades masónicas.


¿Qué pasó en Italia cuando las fuerzas organizadas por la Masonería se dejaron caer sobre Nápoles? Se han visto sacrificios humanos de 40 ó de 50 prisioneros a la vez. En Montecoglioso, de 87 prisioneros, 47 fueron pasados por las armas; en Montefiacone, fueron degollados 50 hombres que se habían refugiado en la casa de Dios. En Montecoglioso, un oficial hizo encerrar en una choza diez o doce labradores que no le habían dado buenas indicaciones sobre la marcha de los que defendían a su rey y los quemó en presencia de sus familias. En el tiempo de Garibaldi, poblaciones enteras han asistido a las matanzas de Ariano, de Trasso, de Paduli, de Monemileto, de Terrecuso, de Panepisi, de Sant-Antino, de Castelacio, de Castelsarraceno, de Carbone, de Lutronico, asilos pacíficos de la Agricultura y de la industria…

Según Las cifras oficiales, comunicadas por el Ministerio del interior de Turín, sin duda muy inferiores a la realidad, y referidas por el ‘Postafoglio Maltese’, habría 30.000 italianos mendigando el pan en tierra extranjera; 80.000 privados de su posición y reducidos a la miseria en el interior; fusilados o caídos en las matanzas más de 18.000.

Los napolitanos reducidos a prisión en un solo año pasarían de 14.000 (Memorias sobre la Revol. Y los acontecimientos de Italia. Bénoit, L. M. II, 371- 372.)

De las matanzas de religiosos en España en 1834, tomamos de Menéndez Pelayo lo siguiente: ‘Nadie sabe a punto fijo a nadie quiere confesar cuál era la organización de las logias en 1834; pero en la conciencia de todos está y Martínez de la Rosa (jefe del ministerio entonces) lo declaró abiertamente antes de morir, que la matanza de los frailes fue preparada y organizada por ellos’ (Heterod, Esp. T. III, 589.)

La matanza tuvo lugar en Madrid el 17 de julio, y fue preparada con la calumnia que los frailes envenenaban las aguas, de donde provenían los estragos del cólera, que por aquellos días eran espantosos. Siguió ese año y el siguiente en otras poblaciones, principalmente en Murcia y Barcelona (25 julio 1835.) Hay que leer la descripción que hace Menéndez Pelayo de aquellos horrendos crímenes y sacrilegios, obrados por la Masonería (Heterodoxos, t. III, 590-595.)

En 1871, cuando las matanzas e incendios de los comunistas en París, aquella monstruosa Comuna, que destruyó monumentos respetados por las balas enemigas y que hizo morir a bala o quemados con petróleo, los soldados patriotas que habían escapado con vida en la guerra, esa Comuna que asesinó a los rehenes mismos, fue solemnemente aprobada, felicitada y aplaudida por diez mil francmasones, que organizaron con ese fin la más odiosa manifestación (Rosset, la F.M., 193.)

1. 130. Sediciones masónicas.


De las sediciones dice Dom Bénoit, que todas las que ha habido desde 1789, si se exceptúa tal vez tres o cuatro, son obra de la Masonería. Edmond About, redactor de la Opinión Nacional, ha escrito en ella que desde 1728 hasta 1789 no ha hecho otra cosa que conspirar (Rosset, La F.M., p. 67.)

Sería demasiado largo entrar a detallar el modo de obrar que se ha seguido, primero con las órdenes dadas en las logias, después con la conquista de soldados o policía y levantamiento de las turbas, para producir el movimiento. Puede verse en el autor citado (F.M. II, 372-388.) Es interesante la narración de la revolución de Parma, hecha por Carletti, encargado de ejecutarla. Parece una comedia.

1. 131. Las guerras.


Una vez en el poder, la Masonería ha sido implacable para manejar las fuerzas nacionales en provecho de sus planes. La historia nos dice que, dueña del poder en Francia, el año 1792, en pocos meses y aún en pocos meses y aún en pocos días declaró la guerra a Austria, a Holanda, a Inglaterra, a Italia y a España, y no cesó de trastornar la Europa hasta establecer un nuevo orden de cosas en conformidad a sus aspiraciones.

En Crétinneaux-Joli19[9], en Margiotta, &c., puede leerse toda la intervención que tuvieron no sólo las logias italianas, sino aún de los Estados Unidos, de Inglaterra y de Francia en las guerras de Italia, para despojar al Papa y a otros soberanos legítimos de sus Estados y para falsificar la violuntad popular, y en la guerra de Crimea que costó tantas vidas. ¿Por qué se han formado tantas coaliciones contra el Austria? ¿Por qué vinieron los desastres de Francia en 1870? ¿Por qué se formó el gran imperio protestante alemán? ¿Por qué Napoleón I encontraba tantos amigos y auxiliares en sus campañas por toda Europa?

‘Los gobiernos de este siglo, decía en 1876, D’Israeli, primer Ministro de Gran Bretaña, los gobiernos de este siglo no tienen que hacer solamente con los gobiernos, con los emperadores o los reyes y ministros, sino aún con las sociedades secretas, que en el último momento pueden dejar en nada los arreglos, que tienen agentes en todas partes, agentes sin escrúpulos, que empujan al asesinato y pueden, si es menester, ocasionar una matanza’ (Discurso en Aglesbury, el 20 de sept. Bénoit, F. M., I, 390-391.)

1. 132. La revolución y la Masonería.


Ya antes, al hablar de la Masonería y de la política, se ha esbozado la parte que tuvo la Masonería en todas las revoluciones francesas durante el siglo pasado. Sería interminable seguirla paso a paso al través de la Europa, dice el célebre historiador librepensador Taine: ‘Habiendo devorado a Francia, la banda emprende devorar a Europa, hoja por hoja, como una cabeza de alcachofa. Pero, ¿para qué contar la tragicomedia que representan y hacen representar en el extranjero?

Es una repetición en el extranjero de la pieza que representan en París, una traducción improvisada y ridícula en flamenco, en holandés, en alemán, en italiano, una adaptación local, tal cual, con variantes, recortes, abreviaciones, pero siempre con el final, que es una granizada de sablazos y de culatazos sobre todos los propietarios, comunidades y particulares, para obligarlos a entregar la bolsa y todos los objetos de algún valor: lo hacen hasta quedar en camisa y sin centavo’ (Benoit, F. M. II, 392.)

En efecto, las logias de París, sobre todo la de la Propaganda, habían organizado sucursales en Bélgica, en Holanda, en Alemania, en Suiza, en Italia y hasta en Austria. Zimmermann se gloriaba de haber establecido con el nombre de sociedades literarias o con otros títulos análogos, más de cien de estas logias o de estos clubs. Los miembros recibían la dirección de París, se dedicaban a crear partidarios del ‘régimen vigente en Francia’ y a paralizar la resistencia nacional.

‘Vuestro país está enteramente minado’, decía Bonaparte a los oficiales italianos que acababan de firmar con él el armisticio de Cherasco. ‘He encontrado en Génova una suma de 700.000 francos en efectivo, consignada por revolucionarios ocultos, lombardos y piamonteses, para favorecer los progresos del ejército francés’ (Cit. Por Bénoit, F. M., I, 395)20[10]. ‘Desde 1821 todas las tentativas y agitaciones revolucionarias de que fue teatro Italia han sido, según Walter, obra de la Francmasonería’ (Espasa.)

1. 133. Basta de testimonios.


Para muestra creo que basta. El que desee conocer más sobre esa repugnante actitud, tendrá mucho con que entretenerse en las obras citadas.

Allí pueden verse también las pruebas de que la Masonería no sólo presidió, sino que preparó y decretó de antemano la época del Terror, la que en curso de los siglos, entre todas las que han sido de terror, ha merecido por excelencia ese nombre (Bénoit, F.M., II, 397-403.)

1. 134. La pureza y honestidad masónicas.


Nadie negará que la pureza de afectos, de pensamientos y de obras sensuales desordenadas, es uno de los puntos más delicados de la moral cristiana, y de tal modo importante, que aun los mismos enemigos de la Iglesia, si son sinceros, admiran su doctrina sobre aquellas virtudes, y si no lo son, hipócritamente buscan como acusarla de no guardarla con perfección. Es, pues, una piedra de toque de la perfección de la moral que se profesa. Veamos cuál es la moral católica sobre este punto. Pero, por lo mismo que es tan delicado, procuraré tocarlo lo más superficialmente que se pueda, remitiendo a los que tengan un interés legítimo mayor a las obras citadas, que suministran muchos datos y documentos.

1. 135. Funestos principios masónicos.


Hay principios masónicos que necesariamente deben conducir a mayor licencia de costumbres a los que los profesan y sienten su influencia, aun cuando sea inconscientemente. Tales son: La libertad masónica; es decir la independencia de toda sujeción, de tal modo que cada cual sea su dios, su rey y su Papa, el adorado y adorador, a la vez.. Cuando no se reconoce ley alguna superior, falta un freno poderoso que contribuya a sujetar las malas inclinaciones.

1. 136. Los mandamientos y los masones.


De ahí viene como consecuencia muy natural la enseñanza de que el decálogo, o sea los diez mandamientos que todos nos conocemos, no obliga a los masones. Expresamente lo dice ‘The Encyclopedia of Freemasonry’: ‘No son obligatorios (los diez mandamientos) para un masón como masón, porque la institución es tolerante y cosmopolita…’ (Preuss, A. F., 295-296.)

1. 137. El materialismo masónico.


Además, el materialismo que actualmente se profesa en casi toda la Masonería, no permite obligaciones morales. La materia no es libre, no es responsable.

1. 138. La mujer y la Masonería.


Es doctrina masónica también, proclamada por los doctores como Mackey, que ‘la mujer es esencialmente incapaz de verdadera moralidad; ¡lejos de ellas las cadenas del error y de la ignorancia cristiana y de Moisés!’El masón no debe luchar contra sus propios instintos.’ Son enseñanzas de A. Pike, generalísimo que fue de toda la Orden (Preuss, A. F., 303.)

1. 139. La moral humana.

Por otra parte, y en conformidad con los mismos principios, se dice que el hombre difícilmente tiene una moral superior a la de los brutos. ‘El hombre, dice Mackey, gran doctor de la Orden, no tiene falta o vicio que alguna bestia no los tenga; y por tanto, en sus vicios no es más que una bestia de orden superior, y difícilmente tiene alguna excelencia moral, tal vez ninguna que algún animal no la tenga en el mismo grado y aún más excelente, como la generosidad, la fidelidad y magnanimidad’ (Morals and Dogma, 857. Preuss, A. F., 305.)

1. 140. Lo que es el alma.


El mismo autor enseña, siempre en conformidad con las doctrinas fislosóficas de la Orden, que el hombre es un animal que ha recibido un rayo de la divinidad que hace las veces de alma. ¡Si será capaz de pecado el rayo de la divinidad o el simple animal!

1. 141. Culto de la carne.


De tales principios proviene todo un culto de lo que en lenguaje cristiano suele llamarse la carne, a tal punto, que según los doctores masones más estudiosos, todo en las logias, todos los símbolos tienen un sentido que tiende al honor, en conformidad con los ritos paganos: escuadra y compás; columnas del templo; árbol del medio y sala del medio, el círculo con el punto en el medio, el culto mismo dado al sol, culto puramente simbólico, todo, digo, va encaminando a honrar las facultades generativas del hombre.

La misma letra G, que los ingleses tal vez se imaginan que es la inicial de God, Dios, no es más que la inicial de generación. (A veces le dan también el sentido de geometría.) La misma palabra God, si alguna vez la usan con todas sus letras, no es más que la resultante de las iniciales de tres palabras que representan ideas relativas al mismo objeto de culto pagano (Preuss, A. F., 410.) (Ver también el cap. Amer. Freem. And Paganismo, entre otros.)

1. 142. Falsa moral.


Los mandamientos de la moral masónica, al hablar de la castidad, mandan respetar la mujer o la hija del hermano; de las demás no se preocupan (Preuss, A. F., 302.) ‘En cuanto a pureza, dice Ragón, la Masonería no reconoce sino la limpieza física. No hay otra mancha para el hombre que el desaseo corporal’ (Cit. Por Mgr. Rosset, La F. Mas.•. p. 178.)

1. 143. Enseñanza corruptora.


En la Masonería de adopción, como llaman a la Masonería de las mujeres, bajo símbolos o leyendas, se les enseña el vicio más nefando y dañoso para la humanidad, el amor de la poligamia, el amor libre y a practicar la beneficencia masónica, con los hermanos o amigos. Los lectores me excusarán de dar más detalles sobre esta materia y de decir lo que se practica en grados más altos aún.

Lo dicho hasta para tener alguna idea de la moral masónica, que es todo el reverso de la moral cristiana, y aun de lo que podríamos llamar la moral natural, que nunca autorizará el sistema de la mentira, de la violencia y de la licencia de costumbres.

15[5] ‘La F. M.•. es una institución esencialmente filosófica y progresista, tiene por objeto la investigación de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de todas las virtudes’ (Constit.•. de 1912.)

16[6] Ya se ha dicho que es falso que la religión cristiana tenga una doctrina pública y otra secreta. Todas las verdades que enseña son para todos los fieles, y la autoridad docente tiene interés en que todas las conozcan.

17[7] Ver los estatutos de la Joven Italia, (Bénoit, F. M. II, 60-61.)

18[8] Ver en Magiotta, adriano Lemmi 24 y sigs. el complot masónico para asesinar a Fernando de Nápoles, p. 20 sigs. el complot de las logias que terminó con el asesinato del Duque de Parma (1854.)

19[9] L’Église Romaine en face de la Révolution.

20[10] ‘Hemos adquirido (con Guillermo III de Prusia, decía Hangewitz, la convicción de que todas las asociaciones masónicas, desde la más modesta hasta la más elevada, no pueden proponerse sino explorar los sentimientos religiosos, ejecutar los planes más criminales y servirse de los primeros como de manto para cubrir los segundos’ (Eckert II, 179.)

 

   


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