Wednesday March 29,2017
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¡Misterio!
Descorriendo el Velo
de la Masonería
  



» Introducción general

Primera parte:
Introdución

Naturaleza de la masonería

Secretos y Juramentos Masónicos

El fin de la masonería

Formación y funcionamiento de logias

La instrucción masónica

La Masonería y el Catolicismo

Parte Segunda:
La Religión Masónica

La Masonería y la política

10» La Masonería y sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad

11» La Masonería y su ideal
de moralidad

12» La Masonería y su ideal
de beneficiencia

13» Doctrinas Filosófica
y Sociales

14» Congreso antimasónico internacional de Trento.
Resumen.

15» Origen de la Masonería
y su relación con otras sectas

16» Parentesco de la masonería con el Judaísmo

17» ¿La Masonería es instrumento del Judaísmo?

18» Medios de Acción de la Masonería

19» Tretas Masónicas:
Mentira e hipocresía

20» La Masonería de Adopción
y Los Lobetones

21» Condenación de la Masonería

22» Resumen de las Condenaciones de la Iglesia

23» Condenaciones de parte
de la autoridad civil

24» Epilogo


» ANEXO A
Imposibilidad de conciliar Fe cristiana y Masonería

» ANEXO B
Declaración sobre la masoneria


 

16.  Parentesco de la masonería con el Judaísmo

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net 

129. -La Cábala y su división en ortodoxa y farisaica.

Llámase cábala la doctrina esotérica u oculta que los judíos pretendían haber recibido por tradición oral desde Moisés y aun desde el principio del mundo.

Según los entendidos se encuentra contenida principalmente en los dos libros llamados ‘Libros de la Creación’ y en el ‘Zohar’. Se pretende por los que siguen la Cábala que es un comentario de los libros de Moisés que sólo los iniciados pueden hacer. La importancia de la cábala ha comenzado después del siglo décimo de nuestra era, El libro ‘Zohar’ se atribuye con fundamento al judío español Moisés de León, muerto en 1305.

Hay autores que distinguen una Cábala ortodoxa y una Cábala farisaica. La ortodoxa, que venía desde Moisés al menos y que era la verdadera tradición judía, fué purificada de las alteraciones que había recibido en tiempos de Esdras y ocultada al pueblo, de modo que el pueblo no pudiera reconocer al Mesías y cayó en el olvido después de la dispersión de los judíos.

Fué resucitada en el siglo xv por el judío Pablo Ricci y Pico dr la Mirándola. El judío convertido Drach hace notar que su conocimiento dió lugar a la conversión de muchos judíos.

La Cábala farisaica se fue formando al lado de la ortodoxa y, según Eliphas Levi, Patriarca del ocultismo moderno, constituye el dogma de la alta magia, Hay judíos que pretenden que la Cábala no tiene nada que ver con el judaísmo ortodoxo. ‘El hecho es’, dice Webster a este respecto, ‘que las principales ideas del Zohar encuentran confirmación en el Talmud.

Como observa la Jewish Encyclopedia, la Cábala no está en oposición real con el Talmud y muchos judíos talmúdicos la han apoyado y han contribuído a ella. ¡Adolfo Franck no ha vacilado en describirla como ‘el corazón y la vida del Judaísmo! La mayor parte de los más eminentes Rabbis de los siglos XVII y XVIII creyeron firmemente en el carácter sagrado de Zohar y en la infalibilidad de su enseñanza’ (Webs., pág.
9.)

La introducción del elemento judío en los Templarios, de donde ha pasado a la Masonería, se hace remontar a la época de las Cruzadas. ‘Por esta fecha, dice Webster, parece que han existido no menos de tres Cábalas: primeramente, la antigua tradición secreta de los patriarcas transmitida de los Egipcios, por medio de los Griegos y Romanos y posiblemente por medio de los Colegios Romanos, a los Masones británicos del arte (de los tres primeros grados.)

En segundo lugar, la versión judia de esta tradición, la primera Cábala de los judíos, absolutamente compatible con el Cristianismo, que desciende desde Moisés, David y Salomón hasta los Esenios y judíos más ilustrados; y en tercer lugar, la Cábala pervertida, mezclada por los Rabbis con la magia, supersticiones barbáricas, y, después de la muerte de Cristo, con leyendas anticristianas.

‘Cualquier elemento cabalístico que se haya introducido en la Masonería en el tiempo de las Cruzadas parece haber pertenecido a la segunda de estas tradiciones a la Cábala pervertida de los judíos, conocida de los Esenios. Hay, en efecto, vivas semejanzas entre la Masonería y el Esenismo - grados de iniciación, juramentos del secreto, el uso del delantal y un cierto signo masónico-; mientras que a las tradiciones Sabeístas de los Esenios tal vez puede atribuirse el simbolismo solar y estelar de las logias. La leyenda de Hiram, puede haber pertenecido a la misma tradición’ (Webster, 109-110.)

Véase también La Franc-Mas. Secte Juive née du Talmud, Diction. de la Bible, Vigouroux; The Catholic Encyclop., Preuss, etc.

130. — Relación de la Masonería con la Cábala

Pues bien, tanto los autores masones, v.gr., Pike-, Mackey, como los antimasónicos, atribuyen a la Masonería un estrecho parentesco con la Cábala. Por lo que toca a la doctrina filosófica, tienen de común la identidad del mundo con Dios, o sea el panteísmo y consiguiente materialismo, el bisexualism de Dios, al cual los autores americanos dan capital importancia, como si fuera el gran secreto de la Masonería.

‘La busca de la Palabra, el encontrar la divina verdad, dice Mackey, esto y solamente esto, es un trabajo de masón y la PALABRA es su recompensa’ (Preuss, A. M., 171) . Y esa Palabra viene a ser una invención masónica para convertir en un nombre bisexual el nombre hebreo de Dios, Yahveh o Jehová.

También se manifiesta su relación con la Cábala perversa, introducida primero en algunas de las sectas masónicas más terribles, como el Iluminismo, el Martinismo, el Rosicrucianismo, etc., en la Masonería moderna, por la doctrina moral, por la permisión de la hipocresía, de la mentira, del robo, de la deshonra, cuando se trata de hacer mal a los gentiles, o sea a los no judíos, cosas que se practican ampliamente en la Masonería, como hemos visto, cuando se trata de conseguir sus fines, como profesando el mismo principio común con la Cábala: ‘ el fin justifica los medios’ (Véase La F.M., Secte Juive.)

El Ritual masónico denuncia con evidencia su origen judío: los símbolos, comenzando por la misma Biblia, el escudo de armas, en que se trata de desplegar heráldicamente las varias formas de los querubines descritos en la segunda visión de Ezequiel, un buey, un hombre, un león y un águila, las dos columnas del templo masónico, recuerdo este último del templo de Salomón; la reconstrucción del templo, que es la obra masónica, etc. Las leyendas y catecismos, tomados en gran parte de la Biblia, tergiversándola casi siempre al saber masónico, especialmente la leyenda de Hirám, que tan importante papel desempeña en el Ritual masónico.

Las palabras o términos usuales, como los nombres de las coliunnas, Booz y Jakin, las palabras de reconocimiento y de pase, v.gr., Tubalcaín, Shiboleth, Giblim o Moabon, Nekum o Nekam, Abibalc, etc. La importancia que se da a los números, cosa muy propia de la Cábala, es también otro testimonio de la influencia cabalística en la Masonería.

Finalmente, los hechos, el reinado del Terror, la explosión de odio satánico contra la Iglesia, contra N. S. Jesucristo, las horribles blasfemias en que prorrumpían los revolucionarios masones en Francia, no son más que la expresión y cumplimiento de las aspiraciones de las sectas Cabalísticas y secretas que durante varios siglos venían secretamente contra del Cristianismo. Lo que los bolchevistas judíos en su mayor parte hacen ahora en Rusia contra el Cristianismo, no es más que otra edición de lo que hicieron los masones en la Revolución Francesa. Los ejecutores son distintos; la doctrina que mueve y autoriza y la dirección suprema es la misma.

131. — Epilogo sobre el origen. Alguna vez la verdad.

No creo necesario el detenerme a dar a conocer a mis lectores las relaciones que la Masonería tiene o pretende tener con las sectas más antiguas, egipcias, caldeas, indobrahmánicas, griegas, persas, etc. De aquellas sectas o escuelas ha imitado la doble doctrina, exótica, o externa, y esotérica, u oculta y reservada a los iniciados.

De esas fuentes provienen también sus doctrinas sobre el panteísmo, o materialismo, el dualismo o bisexualismo de Dios, la emanación de las almas, su metempsicosis, etc. El que tenga interés en ello puede leer a Preuss, que expone con mayor detenimiento lo que enseñan los doctores masones, al menos los norteamericanos. Réstame sólo el encontrarle alguna vez razón a la Masonería.

En las leyendas masónicas de ciertos grados se suele decir que la Masonería desciende por Caín, hijo de Eva, de Eblis, el ángel de luz masónico, o sea el Lucifer de los cristianos, y por lo tanto, según ellos, viene del mismo Satanás, que para ellos es el Dios bueno, el eterno enemigo de Jehovah, Dios de la Biblia y de los cristianos.

Creo que los lectores que se hayan dado cuenta de lo que va dicho, especialmente en materia de doctrinas y de prácticas morales, comenzando por las mentiras constitucionales o sociales, constantes y de manifiesta comprobación, y siguiendo con las violencias y crímenes cometidos, creo, digo, que los lectores encontrarán que, en esa jactancia de la Masonería acerca de su altísimo origen, aun envuelta en mentira, dice una verdad que nadie le disputará.

Viene espiritualmente de Satanás, no en la forma que ella dice, por supuesto. El demonio ha sido seductor, es decir, engañador desde el principio; ha sido el instigador de todos los pecados, el homicida de las almas, el atizador de todas las rebeliones, de todas las impurezas, de todas las libertades humanas culpables; el demonio ha dicho al hombre que como Dios.

El demonio ha sido el implacable enemigo de Cristo, instigando contra El toda suerte de traiciones, de herejías, de persecuciones.

La Masonería, que ha hecho lo mismo, es realmente su hija legitima y el instrumento suyo en el mundo.

El demonio es el padre de la mentira, y la Masonería es la mentira por constitución y por necesidad de su existencia. Es verdaderamente hija de Eblis o Satanás, y tiene razón para rendirle culto y cantarle himnos, como lo hace en algunos de sus grados.

 

   


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