Autor: P. Angel Peña O.A.R
El padre Joaquín Hernando Calvo, sacerdote claretiano, a quien conozco personalmente, tuvo una experiencia extraordinaria con su ángel.
Estando en Lima, se sintió mal del corazón y fue a Barcelona a operarse.
Estando en plena operación, su corazón dejó de latir y quedó clínicamente como muerto.
Los médicos lo cosieron y lo mandaron al depósito de cadáveres.
Estando allí, fue a verlo su hermano, también sacerdote claretiano, y vio que se movía.
Llamó urgentemente a los médicos, quienes lo regresaron a la sala de operaciones y le salvaron la vida.
Pero él cuenta que, en los momentos en que estaba clínicamente muerto, se sintió salir de su cuerpo y vio a su ángel que lo miraba con todo amor y le dijo que todavía no era su hora y que debía volver a la vida para fomentar por todas partes la devoción a los ángeles custodios.
Era una misión especial que Dios le encomendaba.
De hecho, ha fundado una Asociación de Amigos de los ángeles, que puede verse en internet, y por todas partes habla de la importancia de la devoción al ángel custodio.
