III- Verdades de la Fe Católica: Tema 8 – EL CREDO BÍBLICO

Autor: Guido A. Rojas Zambrano | Fuente: ApologetiCacatolica.org 

Esta obra intenta explicar de una manera clara, ágil y sencilla diferentes temas relacionados con la fe, cada uno de ellos ha sido fundamentado al máximo en las dos fuentes de la Revelación Divina: la Santa Biblia y la Sagrada Tradiciòn..

CREO EN DIOS. "Nuestro Dios es el único Señor" (Deuteronomio 6,4).

PADRE TODO PODEROSO. "Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios" (Lucas 18,27).

CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA. "En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra" (Génesis 1,1).

CREO EN JESUCRISTO. "El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es" (Hebreos 1,3).

SU ÚNICO HIJO. "Pues Dios amo tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, para que todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga vida eterna" (Juan 3,16).

NUESTRO SEÑOR. "Dios lo ha hecho Señor y Mesías" (Hechos 2,36).

QUE FUE CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO. "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo descansará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios" (Lucas 1,35).

NACIÓ DE SANTA MARÍA VIRGEN. "Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: la Virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel (que significa "Dios con nosotros")" (Mateo 1,22-23).

PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO. "Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro" (Juan 19,1-2).

FUE CRUCIFICADO. "Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado lugar de la Calavera (o que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo Crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que decía: Jesús de Nazaret, Rey de los judíos" (Juan 19,17-19).

MUERTO Y SEPULTADO. "Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió (Lucas 23,46). Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie (Lucas 23,53).

DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS. "Como hombre, murió; pero como ser espiritual que era, volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos" (1Pedro 3,18-19).

AL TERCER DÍA RESUCITO DE ENTRE LOS MUERTOS, "Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó al tercer día" (1Corintios 15, 3-4).

SUBIÓ A LOS CIELOS, Y ESTA SENTADO A LA DERECHA DE DIOS, PADRE TODO PODEROSO. "El Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios" (Marcos 16,19).

DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS. "El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos" (Hechos 10,42).

CREO EN EL ESPÍRITU SANTO. "Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado" (Romanos 5,5).

LA SANTA IGLESIA CATÓLICA. "Y yo te digo que tu eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mateo 16,18).

LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS. "Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos" (Apocalipsis 7,9).

EL PERDÓN DE LOS PECADOS. "A quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados" (Juan 20,23).

LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE. "Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales" (Romanos 8,11).

Y LA VIDA ETERNA. "Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán luz de lámpara ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos" (Apocalipsis 22,5).

AMEN. "Así sea. ¡Ven, Señor Jesús!" (Apocalipsis 22,20).

III- Verdades de la Fe Católica: Tema 7 – LAS RAÍCES BÍBLICAS DEL CRISTIANISMO Y FUNDAMENTO BÍBLICO E HISTÓRICO DE LA IGLESIA CATÓLICA

Autor: Guido A. Rojas Zambrano | Fuente: ApologetiCacatolica.org

Esta obra intenta explicar de una manera clara, ágil y sencilla diferentes temas relacionados con la fe, cada uno de ellos ha sido fundamentado al máximo en las dos fuentes de la Revelación Divina: la Santa Biblia y la Sagrada Tradiciòn..

RAÍCES DEL CRISTIANISMO

Se denomina cristianismo a la religión en conjunto que fue fundada por Cristo Jesús, "piedra angular de toda su doctrina" (1Corintios 3,10-11; 1Pedro 2,4.6-8). Esta religión heredó del pueblo judío la creencia de un único y verdadero Dios (Éxodo 20,2-3), que tiene sus inicios desde la "santa alianza" entre Yahvé con el patriarca Abraham (Génesis 12,1-2); convirtiendo al pueblo de Israel, en una "nación santa y reino de sacerdotes" (Éxodo 19,5-6), que sigue siendo un pueblo muy amado por el Padre Eterno (Véase Romanos capítulos del 9 al 11).

Sin embargo, "cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés" (Gálatas 4,4). El es el "gran sumo sacerdote" (Hebreos 4,14), que establece un "nuevo pacto" (Hebreos 8,6), por su muerte salvadora en la cruz (Efesios 2,16; Colosenses 1,20), dando origen al "verdadero pueblo de Dios" (Gálatas 6,16).

Por consiguiente, "Ya no importa el ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo. Y si son de Cristo, son descendientes de Abraham y herederos de la promesa que Dios le hizo" (Gálatas 3,28-29).

La Iglesia de Cristo fue vista durante al menos los diez primeros años, como una "nueva secta" salida del Judaísmo (Hechos 28,22), pero en realidad era un "nuevo camino" (Hechos 24,14); ya que estaba centrado en Jesucristo, quien es "el camino, la verdad y la vida" (Juan 14,6). Y a los hombres y mujeres que se atrevían a seguirlo, eran perseguidos a muerte, arrestados y encarcelados (Hechos 22,4).

No obstante, ellos estaban unidos en un mismo amor (Colosenses 3,14), como verdaderos "amigos" (3Juan 15), compartiendo sus bienes entre sí (Hechos 2,44), y llevando una vida según las enseñanzas del "sermón del monte", para conseguir el "reino de los cielos" (Mateo 5,3-12).

Ya en cuanto al término "cristiano" con que se identifica a los discípulos de Cristo, empezó a utilizarse en la provincia romana de Antioquía (actual Antakya, en Turquía) (Hechos 11,26). Este nombre fue aceptado por todos aquellos que soportaban los sufrimientos de su fe (1Pedro 4,16); convirtiéndose así en auténticos soldados de Cristo (2Timoteo 2,3).

El cristianismo estuvo conformado en sus mismos albores históricos por el catolicismo, que tiene a Jesús como cabeza (Colosenses 1,18; Efesios 5,23), al fundar su congregación sobre el apóstol Pedro (roca) (Mateo 16,16-18; Lucas 22,32; Juan 21,15-17). La palabra griega "Iglesia" asamblea de fieles (1Corintios 1,2) "Católica" universal (apocalipsis 7,9); fue utilizada por primera vez por san Ignacio de Antioquía a principios del siglo segundo de nuestra era. Ella es "la familia de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, la cual sostiene y defiende la verdad" (1Timoteo 3,15).

FUNDAMENTOS BÍBLICOS E HISTÓRICOS DE LA IGLESIA CATÓLICA

I. INTRODUCCIÓN

¡Cuántas veces no nos hemos preguntado ante la gran avalancha de iglesias cristianas! ¿Cuál de todas ellas es la verdadera?. Al respecto, decía San Cipriano en el siglo III, que "nadie puede tener a Dios por Padre, sino tiene a la Iglesia Católica por Madre". Asimismo, el cardenal John Henry Newman agregaba que "para conocer la historia del cristianismo, es necesario dejar de ser protestante". Por esta razón, los católicos afirmamos que nuestra religión no fue fundada por ningún hombre, como ocurre con las demás confesiones cristianas, que muchas veces como "lobos feroces" quieren acabar con la iglesia (Hechos 20,29-30).

Sino por el contrario, tiene sus orígenes en Jesucristo que es la "roca firme" (Mateo 7,24-25), y por lo tanto, nadie puede construir sobre otro cimiento (1Corintios 3,9-11). La existencia de la Iglesia Católica y su impacto han sido muy profundos; hablamos de una institución que ha existido más que ningún imperio en la historia de la civilización. Ha durado tres veces más que el imperio romano y dos veces más que la Dinastía China.

II. CAMPO TEOLÓGICO

La Iglesia Católica es vista como el "cuerpo místico" de Cristo (Efesios 1,23), sin "mancha ni pecado"(Efesios 5,27), como "la esposa del Cordero"(Apocalipsis 21,9;22,17); a la que el Señor no deja de cuidarla (Efesios 5,29). Ya que su intención era que hubiera "un solo rebaño y un solo pastor"(Juan 10,16), donde El es "el gran pastor de las ovejas"(Hebreos 13,20), llamado también el "buen pastor" (Juan 10,11); que vela permanentemente por ellas (1Pedro 2,25). Para cumplir esta santa labor el Hijo de Dios escogió a doce apóstoles (enviados) (Mateo 10,2-4; Juan 20,21); dándoles plena autoridad para gobernar su iglesia a la cabeza del apóstol Pedro (roca) (Mateo 16,19; 18,18; 19,28; Efesios 2,20); con cinco grandes misiones: predicar el Evangelio (Mateo 28,20) acompañado de la oración (Hechos 6,4), Bautizar (Mateo 28,19; Marcos 16,15-16), celebrar la eucaristía (Lucas 22,19), perdonar los pecados (Juan 20,23; Lucas 24,47), y realizar señales milagrosas en su nombre (Mateo 10,1; Marcos 16,17-18); como Pedro que curaba con su sombra (Hechos 5,15) y Pablo con su ropa (Hechos 19,11-12). Del mismo modo, el Santo de Dios antes de regresar al cielo, les promete a sus amigos enviarles la ayuda divina del Espíritu Santo, que les hará recordar todo lo que El les había dicho (Juan 14,26; 16,13); Haciéndose visiblemente presente en la fiesta del Pentecostés (Hechos 2,1-4.33). Y muchas otras veces, con la colaboración de los ángeles del cielo (Hechos 5,17-20; 8,26; 10,3-8.22; 12,7-11; 27,23-24).

III. LA JERARQUÍA ECLESIÁSTICA

Los apóstoles conforme se iba extendiendo la "Buena Nueva" en los templos y las casas (Hechos 5,42), nombraron a su vez obispos (pastores), presbíteros (ancianos) y diáconos (servidores); por medio de la oración, el ayuno y la imposición de las manos (Hechos 13,3; 14,23; 1Timoteo 4,14; 2Timoteo 1,6) {rito sagrado que se ha mantenido hasta nuestros días en la jerarquía eclesiástica católica}. Prueba de ello es la escogencia de Matías por los once apóstoles, para que ocupara el lugar de Judas (Hechos 1,15-26); al igual que el nombramiento por parte de Pablo de nuevos obispos como Tito en Creta, Timoteo en Éfeso y Bernabé en Asia menor, para que cuidaran la "iglesia" o el "rebaño" de Dios (Hechos 20,28; Hebreos 13,7.17), y se dedicaran a "predicar y enseñar" (1Timoteo 5,17). Estos nuevos obispos se les dio el legado de ordenar presbíteros (Tito 1,5), que dieran a conocer la sana doctrina (1Corintios 4,1; 2Timoteo2,2; Tito 1,9), y curaran a los enfermos por medio de la oración y la imposición del óleo (Santiago 5,14; Marcos 6,13). También por solicitud de los apóstoles, la comunidad de Jerusalén nombró siete diáconos que se encargaban del cuidado material de los fieles (Hechos 6,2-6); uno de ellos, Esteban, fue el primer mártir (testigo) del cristianismo (Hechos 7,59-60). Incluso, entre los apóstoles, profetas, pastores y maestros habían diferentes dones y cualidades. (Hechos 13,1; Romanos 12,6-8; 1Corintios 12,27-31; Efesios 4,11).

Fue tal el éxito que en poco tiempo "las iglesias se afirmaban en la fe, y el número de creyentes aumentaba cada día" (Hechos 16,5; 9,31); teniendo como dirigentes en cada lugar a los apóstoles, obispos y diáconos (Hechos 15,4; Filipenses 1,1); todos ellos con los fieles en general conformaban las "iglesias de Dios"(2Tesalonisenses 1,4), llamada también como "iglesias de Cristo"(Romanos 16,16), el "pueblo santo"(Hechos 9,13) o "pueblo de Dios" (Apocalipsis 5,8; 8,3; 19,8); la "casa de Dios"(Hebreos 3,6) o "familia de Dios"(Efesios 2,19). Del mismo modo, los príncipes de los apóstoles Pedro y Pablo, en sus cartas pastorales pusieron de manifiesto como debía de ser la vida ejemplar y recta de los obispos (1Pedro 5,1-4; 1Timoteo 3,1-7; 4,17), presbíteros (Tito 1,6-9), diáconos (1Timoteo 3,8-13); y de todos los cristianos (Romanos 12,9-21; 13,1-14; 14,1-23; 15,1-6). Sobre el particular, se conoce una carta de San Ignacio de Antioquía, de los primeros años del siglo II, en la que dice que cada comunidad de creyentes, contaba con un único obispo, asistido por los presbíteros y diáconos. Se conservan además las listas de los obispos católicos de las principales iglesias como Roma, Jerusalén, Antioquía, Alejandría; todas las cuales se remontan hasta los propios apóstoles. 

IV. LA MISIÓN EVANGELIZADORA

A medida que se iba cumpliendo las palabras del apóstol de los gentiles que señalaba a Cristo como el "salvador de la iglesia" (Efesios 5,23); el Diablo, como "león rugiente", provocaba a la vez persecuciones a los creyentes en todo el mundo (1Pedro 5,8-9); el mismo Divino Maestro así lo había profetizado (Juan 15,20). Los primeros cristianos soportaban con mucha paciencia varias penalidades (2Corintios 6,4-5), convirtiéndose en verdaderos "testigos de Jesús"(Apocalipsis 17,6), para estar con El en su gloria (Romanos 8,17). En este punto, nuestra iglesia es la que ha dado más mártires en el cristianismo; se estima que en veintiún siglos han sido 40 millones, entre los que se encuentran papas, obispos, sacerdotes, religiosos, monjas, misioneros, catequistas, neo-catecúmenos, seglares, niños y niñas. Solamente en el siglo XX hubo 27 millones que murieron por la fe; como en las persecuciones religiosas en España, México, la Alemania nazi , en la época de la ex unión soviética, en la China comunista, en las guerras internas de algunos países de África y demás. Ellos son "los que han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero"(Apocalipsis 7,14), están "vestidos de blanco y llevando hojas de palma en las manos"(Apocalipsis 7,9); y por eso, San Agustín decía que "La Iglesia Católica va peregrinando entre las persecuciones de los hombres y los consuelos de Dios". Esta labor evangelizadora que se cumple desde la misma orden dada por el Señor Jesús de dar a conocer su mensaje hasta los confines de la tierra (Hechos 1,8); se ha visto testificada en la historia con la conversión del gran imperio de los Cesares con Constantino en el siglo IV. Posteriormente, misioneros y monjes benedictinos hicieron lo mismo en Europa con las tribus bárbaras de los godos, vikingos, francos, germanos y demás. A partir del siglo XVI el catolicismo se extendió por América, la India, China, Japón y el África gracias a la predicación de valientes sacerdotes y religiosos franciscanos, dominicos, jesuitas, mercedarios y agustinos. Igualmente, otro sello distintivo era la atención que se prestaba a los huérfanos y a las viudas (Santiago 1,27); en las iglesias el día domingo se recogía una colecta voluntaria para tal propósito (1Corintios 16,1-2). Esta característica bíblica también se ha visto presente hasta nuestros días en la Iglesia Católica, con la gran cantidad de hospitales, dispensarios, leprosorios, centros de salud, ancianatos, orfelinatos, guarderías, escuelas públicas, talleres de capacitación, restaurantes infantiles, bancos de alimentos para los pobres, comedores populares, centros de rehabilitación para drogadictos y alcohólicos, para enfermos del sida y otros. Obedeciendo con esto el mandato del apóstol Santiago: "la fe sin obras, esta muerta"(2,14-18).

V. CONCLUSIÓN

Hay que reconocer que la Iglesia de Cristo en su parte humana, se ha cumplido la parábola de "la cizaña en el trigo" (Mateo 13,24-30), a través de los tiempos. De hecho el Papa Juan Pablo II declaró honradamente que en el catolicismo han habido "luces y sobras". No obstante, el poder del infierno no podrá vencerla (Mateo 16,18), pues el Mesías siempre estará con los suyos (Mateo 28,20; 1Corintios 5,4); según la sentencia del maestro de la ley, Gamaliel (Hechos 5,38-39); ya que existe una íntima unión entre Dios, la iglesia y Cristo Jesús, "por todos los siglos y para siempre" (Efesios 3,21).

III- Verdades de la Fe Católica: Tema 6 – LA EUCARISTÍA: PRESENCIA REAL DE CRISTO

Autor: Guido A. Rojas Zambrano | Fuente: ApologetiCacatolica.org 

Esta obra intenta explicar de una manera clara, ágil y sencilla diferentes temas relacionados con la fe, cada uno de ellos ha sido fundamentado al máximo en las dos fuentes de la Revelación Divina: la Santa Biblia y la Sagrada Tradiciòn..

Para la mayoría de las iglesias cristianas no católicas la "Eucaristía" (acción de gracias), es solamente un simbolismo de las palabras de Jesús en la "última cena", celebrado con los apóstoles en la fiesta de la Pascua, aquel jueves santo del año 33 de nuestro era, el día anterior a aquel en el que sería sacrificado en la cruz.

Por otro lado, para la Iglesia Católica fiel a la tradición del mensaje divino, ha enseñado que la "Eucaristía" es verdaderamente la presencia del Cristo en la "Hostia", que será entregado por todos nosotros, y en el "Vino" que será derramado por todos nosotros, como un "nuevo pacto" (Mateo 26,26-28: Marcos 14, 22-24: Lucas 22,19-20). Por esta razón, el Hijo de Dios mandó a conmemorar a sus discípulos este milagro, en recuerdo suyo (1 Corintios 11,25), hasta que el vuelva (Apocalipsis 22,20).

Igualmente, las Sagradas Escrituras nos dice que los primeros creyentes "se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón" (Hechos 2,46}; principalmente el domingo, llamado el "día del Señor" o "primer día" de La semana (Hechos 20,7). Por ser el día en que el Mesías resucitó y venció a la muerte (Juan 20,1).

En la historio de la Iglesia Primitiva hay constancias escritas, como el testimonio de San Justino Mártir, hacia el año 155, para explicarle al emperador romano Antonio Pío, sobre el memorial que hacían los católicos: "Los fieles que asistían al santo Sacrificio comulgaban bajo ambas especies.

Los hombres recibían la santa Hostia en su mano y las mujeres en un lienzo blanco; unos y otros bebían del cáliz que les presentaba el sacerdote o el diácono...lo que sobraba del vino consagrado se repartía entre los niños presentes, y el pan consagrado restante era llevado a los enfermos y a los cristianos presos en los cárceles".

Hay que resaltar también el famoso "milagro eucarístico" que se conserva en Lanciano (Italia), cuando en el siglo VIII, durante la misa un monje basiliano dudó de la presencia de Cristo en el momento de la elevación, y para asombro suyo la "Hostia" se convirtió en carne de corazón humano y el "Vino" en sangre de tipo AB (la misma de la sábana santa en que envolvieron el cuerpo de Jesús al ser bajado de la cruz, y que se conserva en Turín (Italia).

Este milagro ha sido plenamente confirmado por los resultados de los análisis de la ciencia moderna. Cumpliéndose así las palabras del Mesías a los judíos incrédulos en la sinagoga de Capernaun: "El pan que yo daré es mi propio cuerpo" (Juan 6, 51).

Es tan significativa la presencia del Salvador en la Eucaristía, que hasta las sectas satánicas se reúnen para profanar la Hostia escupiéndola y pisoteándola en el suelo, mientras se invoca el nombre del Demonio. Por otro lado, en muchas iglesias o capillas católicas se hace la exposición del Santísimo (Hostia consagrada que permanece en lo custodia para la adoración de los fieles).

Allí en un ambiente sacro y de piedad se hacen plegarias "unos por otros" (Santiago 5,16), ya que San Agustín decía que "la oración es la fuerza de los hombres y la debilidad de Dios". 

Cuando volvamos a comulgar, tengamos siempre presente las palabras del Evangelio: "Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el último día" (Juan 6,54).

III- Verdades de la Fe Católica: Tema 5 – EL SANTO SUDARIO: RETRATO DE LA PASIÓN DE CRISTO

Autor: Guido A. Rojas Zambrano | Fuente: ApologetiCacatolica.org

Esta obra intenta explicar de una manera clara, ágil y sencilla diferentes temas relacionados con la fe, cada uno de ellos ha sido fundamentado al máximo en las dos fuentes de la Revelación Divina: la Santa Biblia y la Sagrada Tradiciòn..

I. RECUENTO HISTÓRICO

Según una antigua tradición proveniente de la iglesia naciente, el apóstol Pedro conservó el manto con que fue envuelto el cuerpo de Jesús, después de haber sido bajado de la cruz, y que él mismo encontró en el sepulcro vacío el domingo de resurrección. (Lucas 24,12). San Cirilo de Jerusalén y San Gregorio Nacianceno, del siglo III, Juan, patriarca de Constantinopla y San Germán, obispo de París del siglo IV, San Leandro de Sevilla del siglo VI, o Beda del siglo VIII; relataban que el "lienzo de Cristo" existía. La primera ciudad donde fue expuesto fue en Edesa (hoy Urfa), edificada entre la Anatolia y Persia. En un manuscrito del siglo VI se cuenta que el rey Ukhamm (9-46 d.C.), al saber que en Jerusalén un gran profeta había sido crucificado, logró obtener la "efigie" del santo, milagrosamente estampada sobre un lienzo de lino. Fue además Edesa el primer estado del mundo en adoptar el cristianismo. Seguidamente, la reliquia fue llevada a Constantinopla (hoy Estambul) en Turquía, capital del nuevo imperio romano, en el año 994; y fue exhibida en la basílica de Santa María del Faro. Allí permaneció hasta la cuarta cruzada, cuando la ciudad fue saqueada por los franceses, en el año 1203. En Europa el lienzo estuvo primero en poder de los templarios, hasta 1307; luego pasó a manos del duque Geoffroy de Charny, quien lo expuso en la iglesia de Lirey. Después fue llevada a Turín en 1578, a la casa de los Saboya, desde entonces ha permanecido bajo la custodia de la arquidiócesis de Turín, en la capilla real de la catedral de San Juan Bautista.

II. EL SANTO SUDARIO Y LA CIENCIA MODERNA

En el año 1898, el abogado turinés Secondo Pía, reveló una serie de placas fotográficas del lienzo, en las que en sus negativos refleja la imagen de un hombre cubierto de heridas, y con la misma fisionomía que se le atribuye al Hijo de Dios. Del mismo modo, En diferentes períodos del siglo XX se hicieron estudios al santo sudario; en total se han tomado más de 32.000 fotografías y más de 1.000 exámenes científicos. En julio del 2002 el lino fue sometido a una rigurosa limpieza para quitarle el polvo acumulado por siglos, el sudario se cosió a una nueva tela esterilizada, los restos retirados fueron clasificados y guardados; además se tomaron imágenes a través de un escáner y se elaboró un mapa digital completo de la reliquia. En 1988, las universidades de Arizona, Oxford y de Zúrich sometieron el lino a la prueba de radiocarbono 14, para determinar su antigüedad, que fue situada entre los siglos XIII y XIV de nuestra era. Se creyó que la pieza era una falsificación de la Edad Media; sin embargo, en 1992 el sabio ruso Dimitri Kouznetsou demostró que la sábana de Turín es mucho más antigua. Argumentó que el incendio en 1532 provocó una especie de rejuvenecimiento, por las altas temperaturas que sufrió el lino mientras se encontraba guardado en un relicario de plata, en la catedral francesa de Chambery. Los daños del tejido fueron remendados por las monjas clarisas de este templo en 1534. Incluso los resultados obtenidos por los rayos X, han demostrado que este manto rectangular de cuatro metros de largo, por uno de ancho, corresponde a un tejido a mano de tipo "espina de pescado", utilizado en Egipto y en Palestina desde el siglo III a.C. Su material era de hilo de algodón de tipo "herbaceum", cultivado sólo en el Cercano Oriente. Otra prueba para demostrar su autenticidad, está en las inscripciones en letras mayúsculas que a simple vista no se pueden verse, encontradas en varias partes del lienzo. Las palabras estaban escritas en griego, latín y hebreo; una de ellas dice IN NECEM que podría significar "vas a morir", otros textos son: IHEOY "Jesús" en griego, y NAZAPHNO, término que puede traducirse como "Nazareno". 

Se logró por computadora una imagen del hombre en tres dimensiones, en caso de que el lienzo hubiera sido una simple pintura, habría producido una impronta plana, distorsionada y sin estética. En la sábana sólo se distinguen dos colores: un suave sepia en la forma del cuerpo y un marrón oscuro proveniente de las manchas de sangre. La figura que aparece por ambos lados del lino es una combinación de sombras oscuras y claras. Algunas penetran levemente en la pieza, mientras otras ni siquiera fueron tocadas. Se tomaron muestras de 37 lugares distintos del tejido, pero no se pudo extraer ningún tipo de colorante artificial; en cambio las manchas de sangre son fluorescentes, al igual que los remiendo de las quemaduras. Se recogieron además fragmentos de polvo, hongos, esporas, y polen de 28 especies distintas, algunas correspondían a 20 clases de plantas muy antiguas, de las 59 encontradas en su totalidad. Unas procedían de pinos silvestres que sólo florecían en las llanuras de Siria y de Palestina, otras eran de la región del Mar Negro y algunas más recientes de Francia e Italia. Del polvo encontrado en el sudario, se hicieron muestras comparativas con las halladas en el museo arqueológico de Turín, y se extrajeron muestras de partículas de polvo de momia y tejido funerario del Valle de los reyes, que datan del año 1100 a.C. Se comprobó que ambos tejidos contenían una importante cantidad de sal refinada y de excelente calidad, proveniente de las deltas del Nilo. 

III. LAS MARCAS DE LA CRUCIFIXIÓN

El santo sudario ha sido llamado como el "quinto evangelio", debido a la gran información que contiene sobre la pasión del Señor. Los científicos dedujeron que el hombre del lienzo debió de medir 1.80 metros de altura y pesar 80 kilogramos, sus cabellos son largos y recogidos en una trenza. El rostro refleja una fisionomía serena y llena de dignidad; pese a mostrar visibles muestras de tortura. Tiene los ojos cerrados, la nariz fracturada, el pómulo derecho y el labio superior hinchados por fuertes golpes ocasionados con una vara. En la frente y alrededor de la cabeza hay 30 heridas, estas fueron hechas por una corona de espinas largas y afiladas, provenientes de arbustos que florecen en el Mediterráneo. En el cuerpo quedaron señales de unas 120 marcas producidas por un azote romano de dos correas con puntas de plomo, de ellas brotó sangre y suero. También se hicieron estudios comparativos por medio de fotografías infrarrojas con el "manto Sacro" o vestido blanco que se conserva en la iglesia francesa de Argentelvil, en el que se cree fue el que llevó Jesús hasta la cruz; se descubrieron manchas de sangre, en los mismos lugares de las heridas del ajusticiado del sudario. Otras heridas en el omóplato izquierdo y el hombre derecho producidas por un gran peso. Se halló manchas de sangre hechas por un clavo que le atravesó la muñeca izquierda, y una lesión en la rodilla izquierda a consecuencias de varias caídas. Marcas de una cuerda que le sujetaban las piernas, y en el centro del pie derecho una herida del clavo que fue empleado para fijar ambos pies. Hay una similitud de acuerdo a la trayectoria que produciría los clavos de la crucifixión, traídos a Roma en el año 325 por la emperatriz Santa Elena, y que están en la basílica de la Santa Cruz. La herida del costado derecho fue provocada por una lanza de hoja afilada, que penetró entre la quinta y la sexta costilla e hizo manar sangre y líquido del pericardio. El "espectro" identificó que la sangre humana del lino era muy antigua y pertenecía al tipo AB. 

IV. COMPARACIÓN CON OTRAS RELIQUIAS

Del rostro de la sábana se lograron varios descubrimientos, pues se comparó con el velo de la Verónica , que es el paño con el que fue enjugado la cara del Mesías camino al calvario, y que se conserva en la basílica de San Pedro en el Vaticano, y ambos son iguales. Asimismo, se hallaron 130 marcas de sangre idénticas con el sudario que se conserva en Oviedo (España); que es un pequeño paño que cubrió el rostro del Señor, y que fue hallado también por San Pedro en la tumba vacía (Juan 20,7 ) . El manto se encuentra en la catedral de Oviedo desde el siglo XII, y según las crónicas, fue sacado de Jerusalén en el año 614, cuando la Ciudad Santa fue arrasada por los persas. En las fotografías tomadas a gran escala sobre los ojos de la víctima, se encontraron las marcas de dos monedas sobre los párpados, lo que concuerda con la antigua costumbre hebrea. La moneda del lado derecho pertenece al procurador Poncio Pilatos, acuñada entre los años 22 al 32 D.C. La del lado izquierdo es del emperador Tiberio César, del año 29 D.C.

V. ASOMBROSO DESCUBRIMIENTO

Los médicos forenses explicaron que la muerte de aquel condenado debió de haber llegado después de una terrible agonía de varias horas. El cadáver fue cubierto con una gran cantidad de mirra y áloe, sustancias utilizadas en el rito fúnebre judío; estos componentes han sido identificados en todo el lienzo. Los expertos han concluido que la imagen pudo haberse formado por un fuerte resplandor de energía, producto del calor del cuerpo de Cristo en el momento de la resurrección.

III- Verdades de la Fe Católica: Tema 4 – LA VIRGINIDAD DE MARÍA A LA LUZ DE LA VERDAD BÍBLICA

Autor: Guido A. Rojas Zambrano | Fuente: ApologetiCacatolica.org 

Esta obra intenta explicar de una manera clara, ágil y sencilla diferentes temas relacionados con la fe, cada uno de ellos ha sido fundamentado al máximo en las dos fuentes de la Revelación Divina: la Santa Biblia y la Sagrada Tradiciòn..

I. LA PROFECÍA

Un hecho en común entre la Iglesia Católica y las demás confesiones cristianas, es en afirmar según la revelación sagrada que la madre del Hijo de Dios, sería una "doncella virgen" (Isaías 7,14; Mateo 1,22-23)

II. EL MATRIMONIO CON JOSÉ

En los designios del Altísimo era necesario que la madre del Salvador, tuviera un apoyo moral, económico y de protección en la crianza de su hijo. Este matrimonio sería completamente consagrado al servicio divino, así lo podemos anotar en los siguientes pasajes bíblicos:

Cuando el ángel San Gabriel le comunica a María que ella sería la madre del Emanuel (Dios con nosotros), deja en claro su condición virginal (Lucas 1,34).

Cuando María se encontraba embarazada, José, su marido como hombre justo o santo, y a pesar de desconocer todavía que lo concebido en ella era fruto del Espíritu Santo; no quiso denunciarla públicamente por infidelidad a las autoridades religiosas, como mandaba la ley mosaica (Matea 1,19; Juan 8,3-5).

Los protestantes creen que José y María tuvieron relaciones maritales, ya que el evangelio de San Mateo (1,25); nos dice que "no vivieron como esposos hasta que ella dio a luz a su hijo". Sin embargo, a lo que se refiere el evangelista es que el santo matrimonio no compartió formalmente el mismo hogar, pues antes cuando estaban comprometidos no vivían juntos (Mateo 1,18). Igual opinión tiene san Lucas, ya que en el viaje del santo matrimonio de Nazaret a Belén para el censo, nos dice: "Fue allá a inscribirse, junto con María, que estaba comprometida para casarse con él y se encontraba encinta" (2,5).

III. JESÚS: HIJO PRIMOGÉNITO

Causa confusión en los hermanos separados cuando el evangelio de San Lucas, se menciona que "en Belén, le llegó a María, el tiempo de dar a luz. Y allí nació su primer hijo" (2,6-7); dando a entender que debió de haber tenido más hijos. No obstante, en el contexto bíblico el término "primogénito", hace alusión que el primer hijo de un matrimonio judío quedaba consagrado a Dios (Éxodo 13,1-2.12; 34,19); y exigía la presentación del niño Jesús en el templo de Jerusalén (Lucas 2,22-23).Pero El era ya el "Primogénito de Dios" (Hebreos1, 6). Asimismo, las Sagradas Escrituras agregan que los "primogénitos" pueden ser "unigénitos" (1Crónicas 23,17); de hecho, Cristo Jesús también es el "Unigénito de Dios" (Juan 3,16; 1,14).

IV. LA INFANCIA DE JESÚS 

Los dos únicos relatos que encontramos en el Nuevo Testamento de la infancia de Jesús, no nombran hermanos menores, así por ejemplo:

En el destierro de la sagrada familia a Egipto y después de la muerte del rey Herodes, un ángel se le aparece en sueños a José ordenándole que regrese a Israel con María y el niño (Mateo 2,19-20). Ahora bien, se sabe con certeza que el Mesías nació en el año 747 de la fundación del imperio romano, siete años antes de nuestra era actual; y el rey Herodes el grande murió en la primavera del año 750, es decir, en el año 4 A.C. Por consiguiente, pasaron de tres a cuatro años; tiempo más que suficiente para que José y María hayan decidido tener alguno de los "cuatro hermanos" y otras "hermanas" del Señor (Mateo 13,55).

El evangelio de San Lucas (2,41-42), narra que "Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Y así, cuando Jesús cumplió doce años, fueron allá todos ellos". Nótese bien, que se dice "todos ellos", ¿Quiénes?, "los padres de Jesús" y el mismo "Jesús". Igualmente, la misma respuesta se saca cuando María después de tres días encuentra a su hijo perdido en el templo entre los doctores de la ley: "- Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia" (Lucas 2,48)

V. EL TÉRMINO HERMANO EN LA BIBLIA

En el Antiguo Testamento que fue escrito en hebreo y arameo, no hay un vocablo para nombrar a los tíos, sobrinos, primos, cuñados o amigos; y es así como la palabra hebrea "aj" designa muchas veces al pariente más cercano de una misma familia. Del mismo modo, los traductores griegos del Nuevo Testamento traducen el término semítico de ""hermanos" (adelfos), en un sentido generalizado. Sobre este punto encontramos el caso de tíos y sobrinos como Abraham y Lot (Génesis13,8;14,16); Labán con Jacob (Génesis 29,13.15). Al igual que a los primos (1Crónicas 23,21-22); a los que pertenecen a una misma nación (Génesis 16,12; Deuteronomio 2,4); a los miembros de una misma tribu (2Reyes 19,12)o pueblo (Éxodo 2,11); a los que conforman la misma naturaleza humana (Mateo 5,22; Hebreos 2,11); y a los que tienen un mismo Padre Celestial (Hechos 10,23; Romanos 8,17; Colosenses 1,2; 1Juan 3,9-10).

Vl. LOS HERMANOS DE JESUS

Solamente aparecen en la vida pública del Señor, y son llamados con nombres propios: "?No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no viven sus hermanas también aquí, entre nosotros? (Marcos 6,3). Ahora bien, para tener una mejor comprensión sobre este tema es necesario estudiarlo detenidamente:

En ningún relato bíblico se afirma que los llamados hermanos y hermanas del Señor, sean hijos de ella. En las bodas de Caná, se nombra a María como "la madre de Jesús" (Juan 2,1.3); y no "la madre de Jesús, Santiago, José, Judas, Simón y otras hermanas". Igualmente, en la sinagoga de Nazaret, la gente sólo reconoce al Señor como "el hijo de José" (Lucas 4,22); y no "uno de los hijos de José". Del mismo modo, los judíos de la sinagoga de Capernaum identifican al Señor como el único hijo de José y de María (Juan 6,42).

De estos cuatro hermanos, se sabe que "Santiago" el menor y "Judas" Tadeo pertenecían al grupo de los doce amigos del Señor. Sin embargo, se explica que "Santiago" era hijo de Alfeo (Mateo 10,3; Marcos 3,18) y "Judas" como hijo de Santiago (Lucas 6,16; Hechos 1,13).

En la introducción de la carta de Judas Tadeo (1,1), leemos: "Yo Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago", haciendo una diferencia entre el uno y el otro. Además, en la epístola de Santiago (1,1) llamado como hermano del Señor, también se declara solamente como "Siervo de Dios y del Señor Jesucristo".

En otro encuentro con su madre y sus hermanos, el Mesías nos exhorta a creer que "los que oyen el mensaje de Dios y lo ponen en práctica, ésos son mi madre y mis hermanos"(Lucas 8,21); hablando de una familia en un sentido "espiritual" y no de "sangre". Porque "a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado" (Juan 1,12-13). Y es por eso, que su Hijo es "el mayor entre muchos hermanos"(Romanos 8,29).

En la pasión del Santo de Dios en el monte Gólgota, se habla de un grupo de mujeres conformadas por "María" la madre de Jesús, "y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofas" (Juan19,25), en compañía de otra "María la madre de Santiago el menor y de José" con "Salome" (Marcos 15,40). También se encontraba "María Magdalena" y "La madre de los hijos de Zebedeo" (Santiago el mayor y Juan) (Mateo 27,56).

Cristo utiliza el término "hermano" para dirigirse a los apóstoles, en la aparición a María Magdalena el domingo de resurrección (Juan 20,17), y en el día del juicio final (Mateo 25,40). Incluso, San Pablo agrega que el Señor también se apareció "a más de quinientos hermanos" (1Corintios 15,6). 

En octubre de 2002, se dio a conocer el hallazgo de un osario judío, utilizado en los rituales funerarios de Jerusalén, del año 63 D.C., con una escritura en arameo que dice: "Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús". Para muchos fundamentalistas protestantes, esta era la prueba que demostraba que la virginidad de María era un mito; sin embargo, tal descubrimiento plantea varios interrogantes:

Su autenticidad ha despertado varias dudas en muchos arqueólogos y paleógrafos.
Sí se llegara a demostrar que este "osario de caliza" corresponde a Jacobo(Santiago), esto sólo probaría su parentesco con Jesús de Nazaret. Pero ya se explicó el significado del término "hermano" en la lengua aramea antigua.
La Iglesia Ortodoxa piensa que Jacobo, pudo haber sido un hijo anterior a José. No obstante, este argumento carece de respaldo bíblica.
Las inscripción no menciona a María como madre de Jacobo.

Vll. MARÍA: MADRE DE LA IGLESIA

La fe católica enseña que la Virgen Santísima es madre de todos los creyentes, desde el momento que el Redentor en la cruz le encomendó el cuidado a Juan, el discípulo amado, quien "la recibió en su casa"(Juan 19,26-27); cosa que no fuera necesario si El Señor hubiera tenido más hermanos carnales. Ella fue desde ese momento como nos asegura la tradición antigua el soporte espiritual de los apóstoles y discípulos de la naciente comunidad cristiana. Ya que "Todos ellos se reunían siempre para orar con los hermanos de Jesús, con María su madre y con las otras mujeres" (Hechos 1,14).

VIII. TESTIMONIO DE LOS SANTOS PADRES DE LA IGLESIA

Para los Santos Padres de la Iglesia la "Virginidad de María" era una creencia común, así por ejemplo: San Ignacio de Antioquía martirizado en el año 107, repetía varias veces en sus escritos que "Jesucristo nació de la Virgen María". San Hipólito, sacerdote romano muerto por Cristo en el 213, escribe: "La virginidad de María es un misterio que el mundo no puede comprender, y que se ha cumplido en el silencio de Dios". En este mismo siglo, otro gran apologista Orígenes, rechazaba las charlatanerías de un judío llamado Celso que negaba la virginidad de María; San Efrén muerto en el 373, decía de ella: "Tú eres la más pura en el alma y en el cuerpo, tú sobrepasas en castidad , en pureza y en virginidad a todas las criaturas". En este mismo año, San Ambrosio, obispo de Milán (Italia), redactó una carta a su hermana religiosa en Roma, en la que agrega: "Quién más casta que la madre que ha traído a su Hijo al mundo permaneciendo virgen. Ella era virgen pero no solo de cuerpo sino también de espíritu". San Basilio (+458), subraya: "Los amigos de Cristo no pueden aceptar que la madre del Señor haya perdido su virginidad". Asimismo, San Atanasio (+599), escribió: "María permaneció virgen hasta el fin". Mientras tanto, el célebre Doctor de la Iglesia San Agustín, obispo de Hipona (+430), agregaba: "Jesús nació de madre intacta, pues concibió siendo virgen, siendo virgen dio a luz, y murió virgen". 

IX. MARÍA Y LOS PADRES DE LA REFORMA PROTESTANTE

Los fundadores de la reforma protestante, como Lutero, Zwinglio y Bucero; no negaron la integridad y la virginidad de la Madre del Hijo de Dios, pero sí lo hicieron sus discípulos inmediatos. 

III- Verdades de la Fe Católica: Tema 3 – LAS DOS NATURALEZAS DE JESÚS

Autor: Guido A. Rojas Zambrano | Fuente: ApologetiCacatolica.org

Esta obra intenta explicar de una manera clara, ágil y sencilla diferentes temas relacionados con la fe, cada uno de ellos ha sido fundamentado al máximo en las dos fuentes de la Revelación Divina: la Santa Biblia y la Sagrada Tradiciòn..

I. LA NATURALEZA DIVINA DE JESÚS

En el antiguo testamento Isaías había revelado al pueblo de Israel que el “Hijo de Dios” sería llamado el “Emmanuel” (7,14), que en Hebreo traduce “Dios con nosotros”. Igualmente, el mismo profeta en otro de sus apartes lo llamó también “Dios invencible” (9,6). Del mismo modo, el nombre de “Jesús” quiere decir en hebreo “Dios salva”; así lo identificó el Arcángel San Gabriel al anunciarle a la Virgen María su misión (Lucas 1,31-33). Claro está, que el libro Bíblico donde más se hace alusión a la naturaleza divina de Jesús se encuentra condensado en el evangelio de San Juan; escrito en la ciudad de Éfeso a finales del siglo I, por petición de los obispos de Asia, para refutar y aclarar el error teológico que empezaba a extender un hereje de nombre Cerinto en compañía de los ebionitas, los cuales negaban esta verdad de Fe.

Las Sagradas Escrituras nos indican que “Jesús ha venido de Dios” (Juan. 6,46; 13,13), bajado del cielo (Juan 3,13), siendo de “Naturaleza divina” (Filipenses 2,6); “Porque todo lo que Dios es, se encuentra plenamente en la persona de Cristo” (Colosenses 2,9). “Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es” (Hebreo 1,3). “Nadie ha visto jamás ha Dios, el hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, es quien nos lo ha dado ha conocer” (Juan 1,18). Dios quiso habitar en la persona de Cristo (Colosenses 1,19), quien es de Dios (1 Corintios 3,23) y procede de Dios (Juan 7, 29; 8,42). “Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha hecho que el Hijo tenga vida en sí mismo” (Juan 5,26); pues la gloria de Dios brilla en la cara de Jesucristo (2 Corintios 4,6)”. “ Cristo el que está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos” (Romanos 9,5), es la imagen viva de Dios (2 Corintios 4,4). Por esta razón, los fariseos lo atacaban porque siendo un hombre se hacía igual a Dios (Juan 5,18; 10,33).

Percatados de esta verdad, Cristo Jesús fue por eso adorado por los magos de Oriente (Mateo 2, 11), por el ciego de nacimiento al que le dio la vista (Juan 9,35-38), por las mujeres que se lo encontraron después de la resurrección (Mateo 28,9), por los apóstoles cuando lo vieron regresar a la presencia del Padre (Mateo 28,17; Lucas 24,52) y también por los ángeles del cielo (Hebreos 1,6). Cómo si fuera poco, el mismo Señor Jesús puso de manifiesto varias veces su naturaleza divina, pues “nadie conoce al hijo sino el Padre, ni al padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el hijo se lo quiera revelar”(Mateo 11,27), “el que no honra al hijo no honra al Padre que lo envió” (Juan 5,23). “Yo y el Padre somos una sola cosa” (Juan10, 30), “el Padre esta en mí y yo en el Padre” (Juan10, 38); porque “todo lo que tiene el padre es mío” (Juan16, 15). Por todas estas declaraciones, el Unigénito de Dios puede decir con autoridad: “Nadie va al Padre sino por mí, si me habéis conocido a mí, conocéis también a mi Padre, y desde ahora lo conocéis y lo veis” (Juan14, 7). 

Asimismo, tanto San Pablo como San Pedro nombran a Jesucristo en sus cartas como “Dios y Salvador” (Tito 2,13; 2 Pedro 1,1); título que también recibe “Dios padre” (Daniel 6, 27,1 Timoteo 2,3; 4,10; Tito 3,4). Es más, en la resurrección del Mesías, el apóstol Tomás exclama maravillado y convencido: “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20,28); comparar con (1 Reyes 3,7: Salmo 86,12). Por su parte, el apóstol San Juan concluye diciendo: “Vivimos unidos al que es verdadero, es decir, a su hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna “(1 Juan 5,20), comparar con (Juan 17,3).

II. LA NATURALEZA HUMANA DE JESÚS

El hijo de Dios sólo podía ser verdaderamente el redentor del género humano, si adoptaba enteramente un cuerpo y un alma humana, con todo lo que implicaba haber tenido nuestra propia naturaleza (Hebreos 2,14). Sin embargo, por el mismo hecho de ser Dios, no tuvo en su vida terrenal caída alguna. “Porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; sólo que él jamás pecó” (Hebreos 4,15), ya que “nunca cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca” (Isaías 53,9; 1 Pedro 2,22), “El es santo, sin mancha, apartado de los pecadores” (Hebreos 7,26), puesto que “ha sido hecho perfecto para siempre” (7,28), como hombre celestial (1 Corintios 15,47).

“Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés” (Gálatas 4,4). “Por medio de los profetas, Dios había comunicado este mensaje que trata de su Hijo Jesucristo, Nuestro Señor, que como hombre es descendiente del rey David” (Romanos 1, 3-4), porque El mismo “tomando naturaleza de siervo nació como hombre” (Filipenses 2,7). En cuanto a lo humano es de raza judía (Romanos 9,5), pues “por un poco tiempo, Dios hizo (a su Hijo) algo menor que los ángeles” (Hebreos 2,9); teniendo un desarrollo normal, ya que fue creciendo en cuerpo y mente, gozando del favor de Dios y de los hombres (Lucas 2,52; Proverbios 3,4).

De la vida pública de Jesucristo las Sagradas Escrituras nos aportan una abundante información sobre las necesidades físicas, virtudes y pasiones que sintió en carne propia. Pues experimentó el aguijón del hambre (Mateo 4,2; 21,18; Lucas 24,41-42), le pide agua de beber a la mujer de Samaria (Juan 4,6-8), siente nuevamente sed cuando esta en la cruz (Juan19, 28-30). En varias ocasiones llega al cansancio y el agotamiento físico (Marcos 4, 38; Juan 4,6), oraba en las madrugadas (Marcos1, 35), predicaba el mensaje de la salvación en aldeas y pueblos (Mateo 9,35), se retira a descansar a solas con sus apóstoles (Marcos 6, 30-32). Era un hombre pobre (2Corintios 8,9), que no tenía “donde recostar la cabeza” (Mateo 8,20). Vestía discretamente (Lucas 7,25; Juan 19,23), cargaba una túnica (o capa) (Lucas 8,44), usaba bastón (Marcos 6,8) y calzaba sandalias (Marcos 6,9). No obstante, y a pesar de vestir modestamente, su personalidad era atrayente; pues tenía una mirada penetrante (Marcos 5,32-33; 8,33); conocía el corazón de los hombres ((Juan 2,24-25; 6,64). Los apóstoles y los discípulos sienten temor y asombro, por sus predicaciones y prodigios (Marcos 4,41; 6,51; 9,6.32; 10,24.32); también los fariseos tienen miedo, porque la gente estaba admirada por sus enseñanzas (Marcos 11,18; Juan 7,15.32); al igual que toda la multitud (Marcos 9,15); “porque lo hacia con plena autoridad, y no como sus maestros de la ley”(Mateo 7,28-29; Lucas 4,22.32); “y comenzaron a albar a Dios, diciendo –Un gran profeta ha aparecido entre nosotros” (Lucas 7,16); “otros decían –Este es el Mesías” (Juan 7,40-41). Igual admiración despertaba por sus milagros (Marcos 2,12; Mateo 15,31). 

Del mismo modo, el Mesías y el Salvador fue profundamente sensible con las criaturas humanas (2Corintios 10,1); es tierno con los niños que se acercaban a Él (Marcos 10, 13-16), siente cariño ante la primera confesión del Príncipe de la sinagoga (Marcos 10,20-21); es paciente y humilde de corazón (Mateo 11,29), eternamente misericordioso con los hombres (Hebreos 7, 25; 1Juan 2,1; Judas 21). Multiplica en dos oportunidades los panes y los peces, por que tiene compasión con la multitud hambrienta que lo seguía a todas partes (Mateo 14, 13-21; 15, 32-38); se conmueve con el leproso que le pide de rodillas que lo cure de su enfermedad (Marcos 1,40-42), por la madre que llora a su hijo muerto (Lucas 7,13), y por toda la gente “porque estaban angustiados y desvalidos como ovejas, que no tienen pastor” (Mateo 9,36 ; Marcos 6,34). Ama intensamente a los apóstoles hasta el final (Juan 13, 1; 15, 9-10), al igual que a toda la humanidad (Efesios 3,19; 5,2). Tiene alegría por la buena cosecha espiritual de los setenta y dos discípulos (Lucas 10,21), se admira por la fe del capitán romano (Lucas 7,9), y asombro ante la noticia de la muerte de Lázaro (Juan 11,33), también siente enojo y a la vez tristeza por los judíos que dudaban de su poder curativo (Marcos 3,5; 9,19), además de ira santa por los mercaderes que habían profanado el templo de Jerusalén (Juan 2,13-16; Mateo 21, 12-13). Llora por el terrible castigo que le aguardaba a la Ciudad Santa (Lucas 19, 41-44), y por el fallecimiento de su amigo (Juan 11, 35). Incluso, su humildad se vio probada al lavarles los pies a sus discípulos, antes de la última cena (Juan 13,5). 

Al acercarse los días de su trágico destino, sufre intensamente por la prueba que tendrá que padecer (Marcos 8, 31; Lucas 12, 50; 24,26). Le duele la traición de Judas (Juan 13, 21). Llegada la hora suprema vive una tremenda angustia en el jardín de Getsemaní (Marcos 14, 35-36; Juan 12, 27), hasta el punto de que su sudor se convirtió en grandes gotas de sangre que le caían por el rostro (Lucas 22, 44). Pues “mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo con voz fuerte y muchas lágrimas, oró y suplicó a Dios; quien tenía poder para liberarlo de la muerte” (Hebreos 5,7). Sin embargo, “ era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento” (Isaías 53,3; 1 Pedro 2, 21). Ya en la cruz se encuentra abandonado por su padre en los cielos (Mateo 27, 46; Salmo 22, 1-2). Finalmente grita y muere con dolor (Mateo 27,50).

Todo esto pasó “porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. El era bueno, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios” (1 Pedro 3,18). “Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, sufriendo aprendió a obedecer” (Hebreos 5,8), y “se humilló a sí mismo, y por obediencia fue a la muerte, a la vergonzosa muerte de la cruz” (Filipenses 2,8). Por esta razón, “no hay duda de que el secreto de nuestra religión es muy grande: Cristo se manifestó en su condición de hombre, triunfó en su condición de espíritu y fue visto por los ángeles. Fue anunciado a las naciones, creído en el mundo y recibido en la gloria” (1 Timoteo 3, 16).

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