por makf | 12 Ago, 2025 | Libro 2
No espero de ti la perfección, porque te respeto tal como eres.
No pretendo que no falles nunca, porque eres, como yo: un ser humano.
No quiero saber todos tus secretos; sé que eres una persona aparte, ni que cubras todas mis necesidades, porque comprendo que tienes esperanzas y sueños propios.
No pongo en duda tu fuerza, porque sé lo lejos que has llegado, pero tampoco espero que tú lleves toda la carga, pues yo estoy aquí para llevarla
No espero de ti la perfección, porque te respeto tal como eres.
No pretendo que no falles nunca, porque eres, como yo: un ser humano.
No quiero saber todos tus secretos; sé que eres una persona aparte, ni que cubras todas mis necesidades, porque comprendo que tienes esperanzas y sueños propios.
No pongo en duda tu fuerza, porque sé lo lejos que has llegado, pero tampoco espero que tú lleves toda la carga, pues yo estoy aquí para llevarla.
por makf | 12 Ago, 2025 | Libro 2
Salvo casos de deficiencia de nacimiento, todas las personas llegan a esta vida, con la plenitud de sus capacidades. Están llamadas al éxito, la prosperidad, y la felicidad. Sin embargo, la mayoría no logra activar lo que potencialmente es. Desea conseguir ciertas metas, pero no se sienten capaces. Es que los mensajes del subconsciente, son más poderosos que la conciencia. Y durante la vida, pueden grabarse en el fondo de la mente muchas instrucciones negativas.
Especialmente grave es, cuando estos mensajes se incorporan en la niñez, porque en esa edad no hay discriminación. Si los padres le dicen algo a un niño, éste no tiene por qué dudarlo. Su mente racional, su juicio, no está todavía desarrollado. De modo que esos mensajes quedan en el subconsciente, y determinarán su vida. Solamente es posible liberarse de ellos, si se logran identificar, y si se hace una nueva auto programación, con mensajes positivos que los anulen.
Las madres aman a sus hij@s, pero a veces, por desconocimiento, graban en ell@s terribles mensajes. Las siguientes reflexiones lo ilustran.
Mi madre me enseñó a APRECIAR UN TRABAJO BIEN HECHO: «Si se van a matar, háganlo afuera, ¡acabo de terminar de limpiar!»
Mi madre me enseñó RELIGIÓN: «Mejor reza para que esto salga de la alfombra».
Mi madre me enseñó LÓGICA: «Porque yo lo digo, por eso».
Mi madre me enseñó PREDICCIONES: «Asegúrate de que estás usando ropa interior limpia en caso de tener un accidente».
Mi madre me enseñó IRONÍA: «Sigue llorando, y yo te voy a dar una razón para que llores».
Mi madre me enseñó OSMOSIS: «¡Cierra la boca, y cómete toda la comida!».
Mi madre me enseñó CONTORSIONISMO: «¡Mira la suciedad que tienes en la cabeza!».
Mi madre me enseñó FUERZA: «Te vas a quedar sentado acá, hasta que termines tus espinacas».
Mi madre me enseñó METEOROLOGÍA: «Parece que un ciclón pasó por tu cuarto».
Mi madre me enseñó HIPOCRESÍA: «No te lo dije una vez, te lo he dicho un millón de veces, ¡no exageres!».
Mi madre me enseñó EL CICLO DE LA VIDA: «Te traje a este mundo, y te puedo sacar de él».
Mi madre me enseñó MODIFICACIÓN DEL COMPORTAMIENTO: «¡Para de actuar como tu padre!».
Mi madre me enseñó ENVIDIA: «¡Hay millones de chicos menos afortunados en mundo, que no maravillosos como tú»
He escuchado frases peores. Por ejemplo: «No sé por qué te tuve»; «¡levántate, estúpido!». Bueno, mejor no sigo. Le sugiero recordar si ha recibido frases así de algún adulto, porque le conviene recordarlas, y liberarse de ellas. Seguramente no fueron dichas con mala intención, pero igual le están afectando, para tener un futuro más libre y pleno
por makf | 12 Ago, 2025 | Libro 2
Un maestro propuso el siguiente relato:
-«Un hombre que iba por el camino tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra. Igualmente la cargó. Todas las piedras con que iba tropezando las cargaba, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar. ¿Qué piensan ustedes de ese hombre?»
«Que es un necio» -respondió uno de los discípulos-. «¿Para qué cargaba las piedras con que tropezaba?»
Dijo el maestro:
-«Eso es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que sus cónyuges les han hecho, los agravios sufridos, y aun la amargura de las propias equivocaciones. Todo eso lo debemos dejar atrás, y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás o contra nosotros mismos.
Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro».
Deja ya de cargar el peso del odio o del resentimiento.
por makf | 12 Ago, 2025 | Libro 2
La mamá y el papá estaban viendo TV cuando la mamá dijo:
«Estoy cansada y se está haciendo tarde; creo que ya me voy a acostar».
Fue a la cocina e hizo unos sandwiches para los desayunos; sacó carne del congelador para la comida del siguiente día, revisó los niveles de los frascos de cereales, llenó el envase del azúcar, puso la mesa y echó café en la cafetera para la mañana siguiente.
Puso después la ropa húmeda en la secadora, puso una carga de ropa sucia en la lavadora, planchó una camisa, y le cosió un botón que estaba suelto. Recogió las piezas del juego que estaban en la mesa, y puso la guía telefónica amarilla dentro de su cajón. Regó las plantas, sacó la basura y colgó una toalla para que se secara.
Bostezó, se estiró y se dirigió a su habitación. Se detuvo frente al escritorio, y escribió una nota a la maestra, contó el dinero para el día de excursión, y sacó un libro de texto que estaba escondido debajo de la silla.
Firmó una tarjeta de cumpleaños para una amiga, la ensobró y le pegó la estampilla, y escribió una lista para el supermercado. Puso ambas cerca de su cartera. Entonces se puso crema en la cara, se lavó los dientes y usó hilo dental, y después se limó las uñas.
El marido la llamó – «Creí que ya te ibas a la cama».- «Estoy en camino»-, dijo ella.
Puso agua en el plato del perro, y sacó al gato; entonces se aseguró de que las puertas estuvieran cerradas. Fue a revisar a los niños y apagó las lámparas de las camas; colgó una camisa, puso algunas medias en el cesto de ropa sucia, y tuvo una pequeña conversación con uno que todavía seguía haciendo deberes.
Ya en su cuarto, puso la alarma del reloj, preparó la ropa para el día siguiente, y arregló los zapatos. Incluyó tres cosas en la lista de cosas que hacer para el día siguiente. Para entonces, el esposo apagó la TV, y anunció que él ya se iba a dormir, y así lo hizo. ¿Algo extraordinario aquí?… Me pregunto por qué las mujeres viven más… PORQUE SOMOS MAS FUERTES… HECHAS PARA EL LARGOMETRAJE…
No nos engañemos, no somos mas fuertes, simplemente Dios nos hizo especiales, porque Él sabía que teníamos que ser…, ¡el pilar de fortaleza de todo hogar!
Por supuesto, dejándole siempre el lugar de la cabeza, al hombre, quien lo merece.
Saludos a todas esas mujeres especiales. Que Dios las bendiga, y recuerden que si bien es cierto que el pecado entró al mundo a través de Eva, también ¡la salvación llegó a través de una mujer «MARÍA»!
NOTA:
HOMBRES: «SIGAN VALORANDO LAS PEQUEÑAS O GRANDES COSAS QUE HACEN SUS ESPOSAS, MADRES, HIJAS O AMIGAS».
por makf | 12 Ago, 2025 | Libro 2
Qué maravillosa historia, realmente nunca se sabe como nos va a suceder nuestro milagro.
Teresita era una niña precoz de ocho años, cuando oyó a su mamá y a su papá que hablaban de su hermano pequeño Andrés.
Todo lo que entendió era que estaba muy enfermo y sus padres sin dinero. Ellos se cambiarían el mes próximo a un complejo de apartamentos porque su papá no tenía dinero para los pagos del doctor y la mensualidad de nuestra casa.
Solamente una cirugía muy costosa podría salvarlo y parecía que allí nadie podría prestarle el dinero. Ella oyó a papá decir a su atemorizada mamá susurrarle con desesperación, «Solamente un milagro puede ahora salvarlo».
Teresita fue a su dormitorio y jaló de su lugar un frasco de cristal que ocultaba en el armario. Vació el cambio en el piso y lo contó cuidadosamente. Lo contó tres veces para que no hubiera posibilidad de errores. Colocó cuidadosamente las monedas dentro del frasco, lo cerro nuevamente y salió por la puerta trasera para caminar 6 cuadras al almacén farmacéutico Rexall con un gran signo indio rojo sobre la puerta. Pacientemente esperó al farmacéutico para que la atendiera, pero él estaba demasiado ocupado en ese momento.
Teresita torció sus pies para hacer ruido en el piso. Pero nada.
Ella despejó su garganta con el ruido más repugnante que pudo. Pero nada.
Finalmente, con una esquina de su frasco golpeó en la cubierta de cristal. ¡Eso hizo!
«¿Qué desea usted?» Preguntó el farmacéutico en un tono molesto de voz, «estoy hablando con mi hermano de Chicago que no he visto en años», le dijo sin esperar una contestación a su pregunta.
«Bien, deseo hablar con usted sobre mi hermano», contestó Teresita en igual tono molestó. «El está muy, pero muy enfermo… y deseo comprar un milagro». «¡Perdóneme!» Le dijo al farmacéutico. «Su nombre es Andrés y tiene algo malo creciendo dentro de su cabeza, y dice mi papá que solamente un milagro puede salvarlo ahora. Pero… ¿Cuánto cuesta un milagro?».
«No vendemos aquí milagros, niñita. Estoy apenado pero no puedo ayudarte», dijo el farmacéutico en un tono más blando.
«Escuche, tengo el dinero para pagarlo. Si no es bastante, conseguiré el resto en cuanto me diga cuánto cuesta».
El hermano del farmacéutico era un hombre bien vestido. Se inclinó y preguntó a la niñita: «¿Qué tipo de milagro necesita tu hermano?»
«No sé,» contestó Teresita elevando sus ojos. «Apenas supe que realmente está enfermo y Mami dice que necesita una operación. Pero mi papá no puede pagarla, así que deseo utilizar mi dinero».
«¿Cuánto tiene usted?» Preguntó el hombre de Chicago.
«Un dólar y once centavos», contestó Teresita en voz bajita, «es todo lo que tengo, pero puedo conseguir más si se necesita».
«Bien», sonrió el hombre, «qué coincidencia», dijo, «un dólar y once centavos es el precio exacto de un milagro para los hermanos pequeños». Él tomó el dinero en una mano y con la otra la tomó a ella y le dijo: «Llévame a donde vives». «Deseo ver a tu hermanito y satisfacer a tus padres. Vamos a ver si tengo la clase de milagro que necesitan».
El hombre bien vestido era el Dr. Garitón Armstrong, cirujano, especializado en neurocirugía.
La operación se efectuó sin ningún cargo hasta que Andrés estuvo en casa otra vez perfectamente sano.
Los papas hablaban felices de la cadena de acontecimientos que los habían conducido hasta ese momento: «Esa cirugía», dijo su mamá, «era un milagro verdadero. Me pregunto ¿cuánto habría costado?».
Teresita sonrió. Sabía exactamente cuánto cuesta un milagro… Un dólar y once centavos…, más la fe de una niñita.
Un milagro no es la suspensión de las leyes naturales, sino la operación de la más alta de las leyes.
TU ERAS MI DESEO
¿De dónde vine? ¿Dónde me encontraste? pregunta el niño a su madre.
Ella llora y ríe al mismo tiempo y estrechándolo contra su pecho le responde:
Tú estabas escondido en mi corazón, amor mío; tú eras mi deseo.
por makf | 12 Ago, 2025 | Libro 2
Cerca de un arroyo de aguas frescas, había un pequeño bosque. Los árboles eran muy variados. Todos gastaban las energías en ser más altos y grandes, con muchas flores y perfumes, pero quedaban débiles, y tenían poca fuerza para echar raíz.
En cambio, un laurel dijo:
«Yo, mejor, voy a invertir mi savia en tener una buena raíz: así creceré, y podré dar mis hojas a todos los que me necesiten».
Los otros árboles estaban muy orgullosos de ser bellos; ¡en ningún lado había tantos colores y perfumes! Y no dejaban de admirarse, y de hablar de los encantos de unos y otros; y así, todo el tiempo, mirándose y riéndose de los demás.
El laurel sufría a cada instante esas burlas. Se reían de él, presumiendo sus flores y perfumes, meneando el abundante follaje.
Para qué quieres tanta raíz? Mira, a nosotros todos nos alaban porque tenemos poca raíz, y mucha belleza. ¡Deja de pensar en los demás! ¡Preocúpate sólo de ti.!»
Pero el laurel estaba, convencido de lo contrario; deseaba amar a los demás, y por eso tenía raíces fuertes.
Un buen día, vino una gran tormenta, y sacudió, sopló y resopló sobre el bosque. Los árboles más grandes, que tenían un ramaje inmenso, se vieron tan fuertemente golpeados, que por más que gritaban, no pudieron evitar que el viento los volteara.
En cambio, el pequeño laurel, como tenía pocas ramas y mucha raíz, apenas si perdió unas cuantas hojas.
Entonces, todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difíciles, no son las apariencias, sino lo que está oculto en las raíces, dentro de tu corazón…,ahí…, EN TU ALMA…