Los Ojos del Amor

La formación del primogénito del emperador era vastísima a pesar de su corta edad. No tenía nada de extraño, pues el instructor, querido por su padre, era el hombre más sabio e inteligente del imperio; un anciano al que todos respetaban…, ¡incluida la familia imperial!

Todo el mundo conocía la curiosidad del pequeño emperador. Cuando ignoraba algo, no había límite capaz de detenerle, y era capaz de cualquier cosa para lograr sus objetivos. Un día, el instructor leyó en voz alta una poesía de amor, decía así en uno de sus versos: «el amor se lee en la mirada…»

Cuando comenzó a atardecer, el pequeño príncipe puso sobre sus hombros una capa raída, se descalzó y, burlando la guardia, comenzó a vagar por las calles de la ciudad, vestido de mendigo.

Buscaba dos enamorados, para leer el amor en sus miradas. Poco tiempo después, estaba de vuelta al palacio.

¡Los he visto! -dijo entusiasmado a su instructor-. ¡He visto dos verdaderos enamorados!

Ah, ¿sí? -dijo el paciente instructor- Y ¿cómo los has reconocido?

¡Por la mirada… como tú me dijiste! ¡Se miraban intensamente a los ojos!

El instructor soltó una carcajada, mientras volvía a ponerle la capa sobre los hombros, y le acompañaba hasta la puerta, ante la admiración de los soldados.

  • Vuelve a la ciudad -dijo- y busca bien. Sabrás que están enamorados…, si miran juntos en la misma dirección.

P. Migue! Segura

Lo Que Las Mujeres No Entienden De Los Hombres

Puede ser que las mujeres no entiendan algunas de las diferencias propias del género masculino establecidas por el Creador. Las mujeres han escrito numerosos libros y artículos, explicando su confusión y falta de comprensión respecto a los hombres. Sin embargo, los hombres raramente hablan claro en respuesta a lo que las mujeres no entienden de ellos. Por ello hemos preguntado a los hombres: ¿Qué creen ustedes que las mujeres verdaderamente no entienden, respecto a los hombres? Veamos un resumen de las respuestas recibidas:

«Nosotros creemos que las mujeres no entienden por completo, que los hombres somos diferentes a ellas. Ellas aparentan darse cuenta que son diferentes a nosotros, pero no entienden cuan diferente somos a ellas, y que es bueno que seamos diferentes. La diferencia no es algo negativo. No nos olvidemos de que Dios nos creó diferentes para un propósito. Y es bueno. No queremos ser como las mujeres».

«Nosotros somos competidores. Nuestras luchas son causadas por nuestra búsqueda conjunta de un equilibrio. Nos esforzamos en encontrar un equilibrio entre combatir enemigos, proveer, cazar, triunfar, etc., y ser sensibles, atentos, accesibles, cariñosos, etc. Estos dos conceptos parecen ser opuestos. El mundo nos pide ser duros, fuertes, y tenerlo todo bajo control. Sin embargo, nosotros queremos ser sensibles, disponibles, y dispuestos a dar».

«También luchamos para tener un equilibrio entre el trabajo y la familia. La vida familiar toma su tiempo. El trabajo toma su tiempo. Ambos exigen mucha energía, sacrificio y empeño. Ambos requieren asuntos personales. Nosotros los hombres, estamos sometidos a exigencias máximas. Necesitamos reponer nuestras energías: físicas, mentales y espirituales. Sin embargo, seguimos luchando, porque queremos dar el 110%, en cada área de nuestra vida».

«Las mujeres, generalmente no disfrutan de los mismos pasatiempos e intereses que nosotros, pero queremos que sepan que necesitamos estos desahogos. Nos ayudan a olvidarnos del trabajo. Necesitamos olvidarnos de él de vez en cuando. Cuando jugamos con las mujeres de nuestras vidas, con frecuencia sólo queremos jugar, no hablar».

«Anhelamos ser apreciados por lo que somos, especialmente en nuestro hogar. Queremos sentir en nuestro hogar un amor incondicional, no solamente amor por lo que hacemos. Nosotros luchamos con ésto, todo el día en nuestro trabajo. Cuando regresamos a casa, no siempre queremos escuchar cuan duro trabajaron nuestras esposas. Necesitamos escuchar algunos tiernos cumplidos, ¡no sólo quejas!»

«¿Entienden las mujeres, realmente, cómo nos sentimos respecto a la responsabilidad de hacer que las cuentas cierren? Su forma de proceder indica que no. Nos sentimos encargados de proveer para la familia, ya sea que nuestras esposas trabajen o no. Muchos de nosotros tememos disgustar a la familia, y fracasar en nuestros roles de protector, proveedor, padre, guía de la familia y cabeza espiritual».

«Es realmente duro ser un hombre, especialmente el hombre que Dios espera que yo sea. Existe para mí una gran cantidad de presión interna, si verdaderamente quiero ser un hombre de Dios, un guía para mi familia, un esposo bueno, tierno, amante y comprensivo. Un padre dulce, sabio, accesible y compasivo; un trabajador diligente y modelo; un amigo confiable, atento y responsable.

Siguen muchas respuestas e inquietudes generadas en la consulta; pero llegamos ahora al tema del cual siempre estamos hablando: de emociones, sentimientos, o como ustedes lo quieran llamar. Aquí existe una confusión, tanto para los hombres, como para las mujeres. Somos seres emotivos. No somos tan insensibles, como tradicionalmente nos han catalogado, pero tenemos dificultad en movernos de la parte lógica o lineal de la mente emocional, -ésto es, si somos hombres con conformación cerebral izquierda.

Tampoco somos todos de conformación cerebral izquierda.

En nuestras vidas necesitamos relacionarnos emocionalmente con las mujeres. Ellas tienden a catalogarnos como solitarios. Esto no es verdad, a veces estamos solos, pero no somos solitarios. Hay dos razones del por qué los hombres guardan sus profundas emociones dentro de sí mismos: una, es que quieren evitarles penas y resguardarlas del dolor; la otra, es que tememos que se nos diga qué debemos hacer, o ser interrogados respecto a lo que hemos compartido.

Igual que las mujeres, necesitamos abundancia de aliento emocional, caricias y elogios. Algunos de nosotros nos sentimos lisiados. Muchos de nosotros no llenaremos jamás las expectativas de nuestras esposas. ¿Podremos resolver este tipo de compromiso? Muchos de nosotros quisiéramos poder comunicarnos tan íntimamente con nuestras esposas, como ellas lo hacen con sus amigas. Pero se nos hace difícil. ¿Quién nos ayudará a aprender? Recibimos pocas sugerencias, solamente quejas.

Las mujeres dicen que somos decididos; ¡Lo somos! El ir con firmeza en una sola dirección nos ayuda a lograr nuestras metas. Nos resulta difícil escuchar, cuando estamos concentrados en otra cosa. Nos acusan de no prestar atención deliberadamente, y hacerlas sentirse culpables, y hasta atacadas por esto. ¿Por qué? Queremos que las mujeres entiendan, que necesitamos más tiempo que ellas para asimilar lo que se ha dicho. Cuando nos sentimos presionados a ser diferentes, podemos usar el enojo como nuestra protección para hacer retroceder a los otros.

Los estereotipos nos limitan. ¡Las mujeres están convencidas de que todos los hombres piensan en el poder, y, en las relaciones sexuales, o en las relaciones sexuales y el poder! Por ello, cuando nos sinceramos emocionalmente, nuestra respuesta es clasificada automá­ticamente en una de estas áreas.

H. N. Wright

Las Ejecutivas del Hogar

En cierta ocasión, un grupo de mujeres reunidas una tarde tomando café, presumían un poco de sus logros profesionales.

Una hablaba de la maestría que estaba sacando, otra del puesto en una compañía importante, otra de su propio negocio, y así, todas fueron hablando de sus ascensos y logros.

Entre el grupo había una señora muy callada, a la que le preguntaron a qué se dedicaba; ella, con un tono de vergüenza respondió que se dedicaba al hogar, era «Ama de Casa».

Una psicóloga que estaba presente, salió inmediatamente en su defensa, y le dijo: «¿Qué sería de este mundo, si se hubieran extinguido esas valientes Madres de Familia?», y le recordó que la empresa de la que ella era presidenta, gerente y operaría, jamás se podría igualar.

En el único lugar que es insustituible una madre, es en su propio hogar.

Profesión de una Madre: Es la constructora de la base de la sociedad.

Cualquier mujer puede ser

sustituida en cualquier cargo laboral, menos en su propio hogar.

La sociedad consumista ha hecho que se menosprecie su labor porque, aparentemente, no produce ingresos a la familia. No hay nada más equivocado, pues una madre es la cabeza de la institución que representa la base de la sociedad. La Empresa que dirige se llama FAMILIA, y su producción es, nada menos, que todos los hombres y mujeres profesionales del futuro…

De esta FAMILIA salen los futuros profesionistas.

Cuando una madre cura las raspaduras de su hijo en las rodillas, o es chofer de ellos en las tardes, o va al supermercado, para que todos tengan algo que comer, es en ese momento que ocupa el cargo de «GERENTE DE SERVICIOS GENERALES».

Cuando la vemos explicando difíciles divisiones con decimales a sus hijos, o enseñándoles educación y respeto; ocupa el cargo de «GERENTE DE RECURSOS HUMANOS»

Cuando se le oye hablar de todas las cualidades de sus hijos, es una «GERENTE DE MERCADEO», pues nadie cree tanto en su producto como una madre de sus hijos.

Su horario: ILIMITADO

Su turno laboral puede empezar en la madrugada, con el llanto del bebé con hambre; puede seguir el resto del día, encargándose de que todo en la casa funcione bien.

Por la tarde es chofer, y la profesora de sus hijos.

Por la noche, la esposa amorosa que escucha y atiende a su esposo; y ella puede seguir levantada, esperando a que su hijo adolescente llegue de la fiesta.

Cuando tiene un rato de descanso, no deja de pensar en sus funciones.

No puede delegar su trabajo, porque al imprimirle tanto cariño, es casi imposible encontrar personal capacitado para igualarla.

Ella no puede encargarle a la secretaria la transmisión de valores, de moral, de principios, ni mandar por fax el beso de las buenas noches.

Su salario: INALCANZABLE

De hecho, ella misma no concibe la idea de recibir nada a cambio porque lo hace por amor.

Algún día de las madres, recibe una flor, un dibujo con brillantes crayolas, o…, ¿la estrellita en la frente de su hijo? Con ésto, siente que le han dado el mejor de los ascensos.

Pensión de jubilación: Nada de esto recibirá, más bien, después de 14 ó 18 años de inalcanzable trabajo, será aparentemente despedida sin prestaciones cuando le dicen: «Por favor mamá, ¡no te metas!, ¡es mi vida!».

Queda aparentemente despedida, porque sólo la presencia de una madre es importante, aunque en esos momentos no se den cuenta.

Monumento o diploma: ¿Dónde está el monumento o diploma a estas EMPRESARIAS que no se cansan de ejercer su profesión?.

El médico, empresario, artista, sacerdote, ingeniero, abogado, doctora, licenciada, arquitecto, etc., que entregan sus vidas a otros, han salido de esas empresas llamadas «FAMILIAS».

Esos grandes profesionistas son sus logros, honores, trofeos y diplomas.

¡QUE DIOS BENDIGA A LAS EJECUTIVAS DEL HOGAR

Lágrimas

-«¿Por qué lloras mamá?»-, le preguntó un niñito a su madre.

-«Porque soy mujer»-, le contestó ella. -«Pero, yo no entiendo»-, dijo el niño.

Su madre se inclinó hacia él, y abrazándolo le dijo: -«Y nunca lo entenderás»-.

Más tarde, el niñito le preguntó a su padre:

-«¿Por qué mamá llora a veces sin ninguna razón?»-.

-«Todas las mujeres lloran siempre por ninguna razón -, era todo lo que el padre le podía contestar.

El pequeño niño creció, y se convirtió en todo un hombre, preguntándose todavía por qué era que las mujeres lloraban.

Un día, el niño convertido en hombre, se arrodilló, y le preguntó a DIOS: – «DIOS, ¿por qué lloran tan fácilmente las mujeres?»

Y DIOS le dijo: -«Cuando hice a la mujer tenía que ser algo

especial. Hice sus hombros lo suficientemente fuertes como para cargar el peso del mundo entero, pero a la misma vez, lo suficientemente suaves para confortar»-.

-«Le di una inmensa fuerza interior, para que pudiera soportar el dar a luz, y hasta el rechazo que muchas veces proviene de sus propios hijos»-.

-«Le di una dureza que le permite seguir adelante, y cuidar a su familia a pesar de las enfermedades y la fatiga, y sin quejarse, aun cuando otros se rinden»-.

-«Le di la sensibilidad para amar a un niño bajo cualquier circunstancia, aún cuando su niño la haya lastimado mucho. Esa misma sensibilidad, que hace que cualquier tristeza, llanto ó dolor del niño, desaparezca, y le hace compartir las ansiedades y miedos de la adolescencia»-.

-«Le di la fuerza suficiente, para que pudiera perdonar a su esposo sus faltas, y la moldeé de una de sus costillas, para que pudiera cuidar su corazón»-.

-«Le di sabiduría, para saber que un buen esposo nunca lastimaría a su esposa, y a veces le pongo pruebas para medir su fuerza y su determinación, para mantenerse a su lado a pesar de todo»-.

-«Le di las lágrimas, y son de ella exclusivamente, para usarlas cuando las necesite. Es su única debilidad…, es una lágrima por la humanidad»-.

Le doy gracias a DIOS, por haber creado a la MUJER.

Es la mujer la música del alma, es el perfume que hay entre las rosas, es bendición de amor, magia de un beso, fuente de inspiración, musa preciosa, si es la novia es sinónimo de alegría, si es esposa, es un ansiado anhelo, y cuando esa mujer se llama Madre…, es el CIELO.

La Promesa Que Te Hago

Cuando estés triste… yo secaré tus lágrimas

Cuando tengas miedo… yo disiparé tus temores.

Cuando estés preocupad@… yo te daré esperanzas.

Cuando estés confundid@… yo te ayudaré a discernir.

Y cuando estés perdid@ y no puedas ver la luz… yo seré tu

guía brillando tan fuerte como nunca.

Ésta es mi promesa… hasta el fin.

¿Por qué? Te preguntas quizás…, porque eres mi arnig@, mi hi@.

La Pregunta Más Importante

Durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, nuestro profesor nos dio un examen sorpresa. Yo era un estudiante consciente, y leí rápidamente todas las preguntas, hasta que leí la última:

«¿Cuál es el nombre de la mujer que limpia la escuela?»

Seguramente esto era algún tipo de broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela.

Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, pero…, ¿Cómo iba yo a saber su nombre?

Entregué mi examen, dejando la última pregunta en blanco.

Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si la última pregunta contaría para la nota del examen. «Absolutamente», dijo el profesor. «En sus carreras, ustedes conocerán muchas personas. Todas son importantes. Ellos merecen su atención y cuidado, aunque sólo les sonrían, y digan: ‘¡Hola!»

Nunca olvidé esa lección. También aprendí que su nombre era Dorothy.