Agradécele a Dios por haber puesto en tu camino a personas buenas que te corrigieren en tus defectos.

La persona que nos corrige demuestra mucho amor al hacerlo, porque son muchos quienes, en lugar de corregirnos, utilizan nuestros fallos y errores como tema de conversación entre sus amistades, pero nada más.

Si quieres mejorar de verdad, lo primero que debes aprender es a aceptar las correcciones que te hagan, sin poner defensas, excusas y pretextos.

Ante una crítica, lo primero que debes hacer es reflexionar por qué te lo dicen y si en verdad se justifica el señalamiento.

A pesar de que algunos se consideran intachables, todos tenemos defectos. Y aunque estemos llenos de ellos, el Espíritu Santo nos da discernimiento para caer en la cuenta de las virtudes que también poseemos.

LOS DEFECTOS DISMINUYEN A MEDIDA QUE SE LLEVAN A CABO BUENAS ACCIONES