Una palabra cualquiera, puede ocasionar una discordia.

Una palabra cruel, puede destruir una vida.

Una palabra amarga, puede crear odio.

Una palabra brutal, puede golpear y matar.

Una palabra amable, puede suavizar el camino.

Una palabra a tiempo, puede ahorrar un esfuerzo.

Una palabra alegre, puede iluminar el día.

Una palabra con amor y cariño, puede curar y bendecir