Nunca más diré «no puedo» porque «todo lo puedo en Cristo que me fortalece». (Fil. 4:13)
Nunca más diré estar pobre, porque «mi Dios me dará todo lo que me falte conforme a sus gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús». (Fil. 4:19)
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Nunca más aceptaré el temor, porque «Dios no me ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de buen juicio. (2 Tim. 1:7)

Nunca más aceptaré la duda y la falta de fe, porque «Dios me ha dado sus dones,
junto con la fe». (Rom. 12:3) Nunca más seré débil, porque «El Señor es la fuerza de mi vida»(Sal. 18:1), y el pueblo que ama a su Dios se mantiene firme y hace frente a la situación». (Dan. 11:32)

Nunca más aceptaré que Satanás gobierne mi vida, porque «el que está en mí es más poderoso que el que está en el mundo».(1 Juan 4:4)

Nunca más me sentiré derrotado, «Dios siempre me lleva en el desfile victorioso de Cristo Jesús».(2 Cor. 2:14).