Autor: P. Angel Peña O.A.R
SAN BASILIO, en el siglo IV, escribe:
Hay ángeles que custodian naciones enteras. Así lo enseñan Moisés y los profetas17.
SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, también del siglo IV, nos dice en una oración eucarística:
Ten piedad, Señor, de los fieles aquí presentes y por la virtud de tu santa cruz y por la custodia de los ángeles, líbralos de todo peligro y de toda necesidad:
Incendios, inundaciones, fríos, bandidos, serpientes, fieras salvajes, ataques, asechanzas del demonio y enfermedades18.
SAN ROBERTO BELARMINO afirma:
Los ángeles custodios protegen a los hombres de peligros físicos y morales. Nada de lo que afecta a los hombres deja de interesarles. Todo lo que, de un modo u otro, afecta a nuestro destino eterno, les afecta:
Desencadenamiento de las fuerzas de la naturaleza, ataques de animales, pasiones, intrigas, conspiraciones, guerras, todo puede ser objeto de una intervención decisiva del ángel, desde el momento en que el destino eterno de los amigos de Dios está en juego.
17 Adv Eunom 3, 1; PG XXIX, 657 A.
18 Prex eucarística, editada por Antón Haenggi y Irngard Pahl, Friburgo, 1968, p. 341.
