Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Dice Jesús en la parábola del rico epulón y del pobre Lázaro (Lc 16, 19-31) que, cuando murió el pobre Lázaro, fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.

Nuestro ángel custodio nos acompañará después de la muerte, incluso durante el tiempo de purgatorio, y no nos dejará solos hasta el momento en que nos presente totalmente limpios ante Dios y nos haga entrar en el cielo.

Agradezcamos a nuestro ángel por todo lo que nos quiere y nos ayuda.

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