Yo Sé Quién Es

(Historia verdadera)

Había una pareja de ateos que tenían una niña. Los padres jamás le hablaron de Dios.

Una noche, cuando la niña te­nía 5 años, sus padres pelearon y el papá le disparó a la mamá. Luego, el papá se suicidó. Todo esto delante de la niña.

Ella fue enviada a un hogar adoptivo. Su nueva mamá, Cristian, la llevó a la iglesia. Ese día la mamá le explicó a la maestra que la niña jamás había es­cuchado hablar de Jesús y que por favor le tuviera paciencia.

La maestra tomó una figura de Jesús y preguntó al salón: "¿Alguno de ustedes sabe quién es esta persona?"

La pequeña niña respon­dió: "Yo sé, ese es el hombre que estuvo tomando mi mano la noche en que mis padres murieron.

¿Y les Llamamos… Discapacitadas?

Hace algunos años, en los para-olímpicos de Seattle, nueve concursantes, todos con alguna discapacidad física o mental, se reunieron en la línea de salida para correr los 100 metros pla­nos.

Al sonido del disparo todos salieron, no exactamente como bólidos, pero con gran entusias­mo de participar en la carrera, llegar a la meta y ganar.

Todos, es decir, menos uno, que tropezó en el asfalto, dio dos maromas y empezó a llorar.

Los otros ocho oyeron al niño llorar, disminuyeron la velocidad y voltearon hacia atrás. Todos dieron la vuelta y regresaron, …todos.

Una niña con síndrome de Down se agachó, le dio un beso en la herida y le dijo: "Eso te lo va a curar".

Entonces, los nueve se aga­rraron de las manos y juntos ca­minaron hasta la meta.

Todos en el Estadio se pusie­ron de pie, las porras y aplau­sos duraron varios minutos.

La gente que estuvo presente aún cuenta la historia.

¿Por qué? Porque dentro de nosotros sabemos una cosa: Lo importante en esta vida va más allá de ganar nosotros mismos.

Lo importante en esta vida es ayudar a ganar a otros, aún cuan­do esto signifique tener que dis­minuir la velocidad o cambiar el rumbo.

Vuela la Fe

Un joven que fue criado como ateo estaba entrenando para Salto Ornamental a nivel olímpi­co. La única influencia religiosa que recibió en su vida, le llegó a través de un amigo cristiano. El deportista no prestó mayor aten­ción a los sermones de su ami­go, aunque los escuchaba con frecuencia.

Una noche, fue a la piscina de la Universidad a la que pertene­cía. Las luces estaban todas apa­gadas, pero como la noche es­taba clara y la luna brillaba, ha­bía suficiente luz para practicar.

El joven se subió al trampolín más alto y volvió la espalda a la piscina al filo de la rampa y ex­tendió sus brazos, vio su propia sombra en la pared. La sombra de su cuerpo tenía la forma exacta de una cruz.

En lugar de saltar, se arrodi­lló y finalmente le pidió a Dios que entrara en su vida.

Mientras el joven permane­cía quieto, el personal de limpie­za ingresó y encendió las luces. Habían vaciado la piscina para repararla.

Sí, …yo amo a Jesús.

Él es mi fuente de existencia y mi Salvador. Me mantiene fun­cionando cada día de mi vida.

Sin Él, no sería nada. Sin Él, soy nada, pero con Él…, "Todo lo puedo en Cristo que me sos­tiene" (Fil. 4:13)

Ésta es la prueba más simple que existe: si amas a Jesús y no te avergüenzas de las cosas ma­ravillosas que ha hecho Él por ti.

¡ Que Dios te bendiga !

Cuando naciste, estabas llorando y todos

alrededor tuyo sonreían. Vive tu vida de tal

manera, que cuando mueras, tú seas el que esté

sonriendo y todos alrededor tuyo estén llorando.

Victoria

Victoria para quienes perseveran.

Iniciar una obra es cosa rela­tivamente fácil, basta con avivar un poco la lumbre del entusias­mo.

Perseverar en ella hasta el éxito, es cosa diferente, eso ya es algo que requiere continui­dad y esfuerzo.

Comenzar, está al alcance de los demás; continuar, distingue a los hombres de carácter,

Por eso la médula de toda obra grande, desde el punto de vista de su realización práctica, es la perseverancia, virtud que consiste en llevar las co­sas hasta el final.

Es preciso, pues, ser perseverante, formarse un carácter no sólo de intrépido, sino persis­tente, paciente, inquebranta­ble.

Sólo eso es un carácter.

El verdadero carácter, no co­noce más que un lema: "LA VICTORIA"

Y sufre con valor, con sere­nidad y sin desaliento, la más grande de las pruebas: la de­rrota.

La lucha tonifica el espíritu, pero cuando falta carácter, la derrota lo reprime y desalienta.

Hemos nacido para luchar.

Las más grandes victorias co­rresponden siempre a quienes se preparan, a quienes luchan y a quienes perseveran.

Vales Mucho

Alfredo, con el rostro abati­do de pesar, se reúne con su amiga Marisa en un bar a tomar un café. Deprimido, descargó en ella sus angustias…; que el tra­bajo, que el dinero, que la rela­ción con su pareja, que su futu­ro…, todo parecía estar mal en su vida. Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 100 dólares y le dijo: - ¿Alfredo, quieres este billete? Alfredo, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:

-¡Claro Marisa…! son 100 dólares, ¿quién no los querría?

Entonces Marisa tomo el bi­llete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un peque­ño bollo. Mostrando la estruja­da pelotita verde a Alfredo vol­vió a preguntarle:

Y ahora, ¿igual lo quieres? Marisa, no sé qué preten­des con esto, pero siguen sien­do 100 dólares, ¡claro que los tomaré si me lo entregas! Enton­ces Marisa desdobló el arruga­ do billete, lo tiró al piso y lo res­tregó con su pie en el suelo,

le­vantándolo luego sucio y marca­do. - ¿Lo sigues queriendo? Mira Marisa, sigo sin enten­der qué pretendes, pero ese es un billete de 100 dólares y mientras no lo rompas conserva su valor…

-Entonces, Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee SI­GUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido…, lo que debes preguntarte es CUÁNTO VALES en realidad y no lo gol­peado que puedas estar en un momento determinado.

Alfredo quedó mirando a Marisa sin atinar con palabra al­guna mientras el impacto del mensaje penetraba profunda­mente en su cerebro. Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonri­sa cómplice agrego:

-Toma, guárdalo para que te acuerdes de esto cuando te sien­tas mal, …pero, me debes un bi­llete NUEVO de 100 dólares para poder usarlo con el próxi­mo amigo que lo necesite! Le dio un beso en la mejilla a Alfredo -quien aún no había pronunciado palabra- y, levantándose de su silla se alejó con su atractivo andar con rumbo a la puerta.

Alfredo volvió a mirar el bi­llete, sonrió, lo guardó en su billetera y dotado de una renova­da energía llamó al camarero para pagar la cuenta…

En el fondo tengo un peque­ño malestar con la historia de Alfredo y Marisa. Siempre me queda la sensación que quizás no logró transmitir el verdadero sig­nificado del mensaje.

¿Cuán­tas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente MERECEMOS MÁS y que PO­DEMOS CONSEGUIRLO si nos lo proponemos?

¡Claro que el mero propósito no alcanza…!, se requiere de la ACCIÓN para lograr los bene­ficios.

Yo sé que se puede y que existen innumerables caminos para conseguirlo.

Ejemplo rápido:

1.Nombra las cinco personas más adineradas del mundo.

2.Nombra los cinco últimos ganadores del trofeo Heisman.

3.Nombra las cinco últimas ganadoras del concurso Miss Universo.

4.Nombra diez ganadores del premio Nobel.

5.Nombra los cinco últimos ganadores del Osear por mejor actriz o actor.

6.Nombra los últimos diez ganadores del la Serie Mundial.

¿Como te fue? ¿Mal? No te preocupes.

El punto es: ninguno de noso­tros recuerda los encabezados de ayer. No hay segundos luga­res, ellos son los mejores en su ramo, pero ¡Los aplausos se van! ¡Los trofeos se empolvan! ¡Los ganadores se ol­vidan!

Ahora contesta este otro, veamos como te va:

  1. Nombra tres profesores que te hayan ayudado en tu for­mación escolar.
  2. Nombra tres amigos que te hayan ayudado en tiempos difí­ciles.
  3. Nombra cinco personas que te hayan dicho algo valioso.
  4. Piensa en algunas personas que te hayan hecho sentir una persona especial. Nombra cinco personas con las que disfrutes pasar tu tiempo.
    Nombra tres héroes cuyas historias te hayan inspirado.

¿Que tal? ¿Te fue mejor?

¿La lección? Las personas que hacen la diferencia en tu vida no son aquellos con las mejores credenciales, el mayor dinero o los mayores premios… La diferencia la hacen aquellas perso­nas que se preocupan por ti, que te cuidan, las que de muchas maneras estén contigo. Toma un momento para reflexionar… ¡La vida es muy corta! Tu, ¿en que lista estás? ¿no sabes?…, déja­me darte una ayudita..

No estás entre los famosos,

PERO SÍ ENTRE LOS QUE RECUERDO CON CARIÑO.

Un Verdadero Amigo

"Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. So­licito permiso para ir a buscar­lo", -dijo un soldado a su tenien­te.

"Permiso denegado".- repli­có el oficial -"No quiero que arriesgue arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto".

El soldado haciendo caso omiso de la prohibición, salió y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo El oficial estaba furioso: "¡Ya le había dicho yo que había muerto!, ¡Dígame!, ¿mereció la pena ir allá para traer un cadá­ver?".

Y el soldado moribundo res­pondió: "¡Claro que si, señor! Cuando lo encontré todavía es­taba vivo y pudo decirme: -"¡Es­taba seguro que vendrías!"

"Cuando por primera vez platiques con las

personas, no les preguntes sobre su trabajo.

Goza de su compañía sin catalogarlas".

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