Hoy Mi Mejor Amigo Me Dios Una Bofetada

"Un verdadero amigo es aquél que llega cuando el resto del mundo se ha ido".

Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El otro, ofendido, sin nada que de­cir, escribió en la arena: "HOY, MI MEJOR AMIGO ME DIO UN A BOFETADA".

Continuaron su camino y lle­garon a un oasis donde resolvie­ron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comen­zó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un cincel y escribió en una piedra: "HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA".

Intrigado, el amigo preguntó: "¿Por qué después de que te las­timé, escribiste en la arena y aho­ra escribes en una piedra?"

Sonriendo, el otro amigo res­pondió: "Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encarga­rán de borrarlo y desaparecerlo. Por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos gra­barlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún vien­to del mundo podrá borrarlo".

"No olvides que la necesidad más importante de cualquier persona, es sentirse apreciado"

Hola Bebito

Eramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo sen­té a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos esta­ban tranquilos comiendo y char­lando. De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo: "¡Hola amigo!" golpeando la mesa con sus gorditas manos.

Sus ojos estaban bien abier­tos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía. Con mucho regocijo él se reía y se retorcía.

Yo miré alrededor y vi la ra­zón de su regocijo. Era un hom­bre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto.

Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mi­tad y sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos. Su camisa estaba sucia y su cabello no había reci­bido un peine por largo tiempo. Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz tenía tantas venitas que parecía un mapa. Estábamos un poco lejos de él para saber si olía, pero seguro que olía mal. Sus manos comenzaron a menearse para saludar.

"Hola bebito, ¿cómo estás muchachón?", le dijo el hombre a Daniel.

Mi esposa y yo nos miramos. "¿Qué hacemos?", Daniel conti­nuó riéndose y contestó: "¡Hola, hola amigo!".

Todos en el restaurante nos miraron y luego miraron al por­diosero.

El viejo sucio estaba incomo­dando a nuestro hermoso hijo.

Nos trajeron nuestra comida y el hombre comenzó a hablarle a nuestro hijo como un bebe. Nadie creía que era simpático lo que el hombre estaba haciendo.

Obviamente él estaba borra­cho.

Mi esposa y yo estábamos avergonzados. Comimos en silencio; menos Daniel que esta­ba súper inquieto y mostrando todo su repertorio al pordiosero, quien le contestaba con sus niñadas.

Finalmente, terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta. Mi esposa fue a pagar la cuenta y le dije que nos en­contraríamos en el estaciona­miento.

El viejo se encontraba muy, cerca de la puerta de salida.

"¡Dios mío!, ayúdame a salir de aquí antes de que este loco le hable a Daniel". Dije orando, mientras caminaba cercano al hombre. Le di un poco la espal­da tratando de salir sin respirar ni un poquito del aire que él pu­diera estar respirando.

Mientras yo hacía esto, Da­niel se volvió rápidamente en dirección hacia donde estaba el viejo y puso sus brazos en posi­ción de "cárgame". Antes de que yo se lo impidiera, Daniel se aba­lanzó desde mis brazos hacia los brazos del hombre.

Rápidamente el muy oloroso viejo y el joven niño consuma­ron su relación amorosa.

Daniel en un acto de total confianza, amor y sumisión, recargó su cabeza sobre el hom­bro del pordiosero.

El hombre cerró sus ojos y pude ver lágrimas corriendo por sus mejillas.

Sus viejas y maltratadas ma­nos llenas de cicatrices, dolor y duro trabajo, suave, muy suave­mente, acariciaban la espalda de Daniel.

Nunca dos seres se habían amado tan profundamente en tan poco tiempo. Yo me detuve ate­rrado.

El viejo hombre se meció Daniel en sus brazos por un momento, luego abrió sus ojos y me miró directamente a los míos. Me dijo en voz fuerte y segura, "usted cuide a este niño".

De alguna manera le contes­té: "Así lo haré", con un inmenso nudo en mi garganta.

Él separó a Daniel de su pecho, lentamente, como si tu­viera un dolor.

Recibí a mi niño, y el viejo hombre me dijo: "Dios le bendi­ga, señor. Usted me ha dado un hermoso regalo". No pude de­cir más que un entrecortado, ¡…gracias!

Con Daniel en mis brazos, caminé rápidamente hacia el ca­rro.

Mi esposa se preguntaba por qué estaba llorando y sostenien­do a Daniel tan apretadamente, y por qué yo estaba diciendo:

"Dios mío, Dios mío, perdó­name".

Yo acababa de presenciar el amor de Cristo a través de la inocencia de un pequeño niño que no vio pecado, que no hizo ningún juicio; un niño que vio un alma y unos padres que vieron un montón de ropa sucía.

Yo fui un cristiano ciego, car­gando un niño que no lo era.

Yo sentí que Dios me estuvo preguntando: "¿Estás dispuesto a compartir tu hijo por un mo­mento?" cuando Él compartió a su hijo por toda la eternidad.

El viejo andrajoso, incons­cientemente, me recordó: "De cierto os digo, que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".

(Le 18: 17)

¡Solamente repite esta frase y veras como se mueve Dios!

"Señor Jesucristo te amo y te necesito, ven a mi corazón por favor".

Hermano, Hermana

Te quiero decir muchas cosas por medio de esta carta y since­ramente te las mereces…

Ser tu herman@ vale mucho para mi, porque veo en ti la con­secución de la mejor imagen que tengo de Dios: mis queridos pa­dres.

Él, ejemplo de trabajo, de fortaleza, de perseverancia, de fe, de decisión, de amor por su familia.

Ella, ejemplo de amor, de en­trega, de caridad, de paciencia, de obediencia, de alegría, de entusiasmo por la vida, de con­fianza en la Divina Providencia, de virtud sin límite, etc.

Quiero decirte que si mañana dejo de existir te observaré des­de el cielo y le pediré permiso a Dios para cuidarte y sobre todo trataré de que no sufras.

Te quiero decir que si dejas de existir te recordaré y siem­pre te querré, y a todos les diré todo por lo que fuiste un/a gran herman@. Cuando me acuerde de ti, por las noches hablaré contigo y te pediré tu consejo e intercesión de Dios.

Quiero que sepas que te quie­ro mucho y cuan orgullos@ es­toy de ti y eso es algo muy im­portante para mí, ya que hay veces que uno cree que no es conveniente decirlo por cualquier razón, sé que debí decirte antes cuánto te aprecio, pero si por alguna razón no nos volvemos a ver te dejo esta nota para que sepas lo mucho que te quiero. Y si no alcanzaste a decírmelo tú y yo dejo de existir, no te preocu­pes, que por el simple hecho de que nació el amor por tí, en mí, sabré que me quieres.

Recuerda que nunca sabemos cuándo dejaremos de existir, por eso quiero decirte hoy que to­davía tengo vida: Hermán@..!TE QUIERO MUCHO!

He Aprendido

He aprendido… Que cuando estás enamorado, se nota…

He aprendido… Que una per­sona diciéndome, "me alegraste el día"… alegra mi día.

He aprendido… Que ser niño es más importante que estar en lo correcto.

He aprendido… Que nunca debes decir no a un regalo de un niño.

He aprendido… Que siempre

puedo rezar por alguien, cuan­do no tengo otro modo de ayu­darlo.

He aprendido… Que no im­porta que tan serio requiera la vida que seas, todos necesitamos un amigo con el que podamos reír a carcajadas.

He aprendido… Que algunas veces, todo lo que la persona necesita, es una mano que sos­tener y un corazón que entender.

He aprendido… Que la vida es como una espiral, mientras más se acerca al final, mas rápi­do camina.

He aprendido…Que debemos estar felices porque Dios no nos da todo lo que pedimos.

He aprendido… Que el dine­ro no compra la clase.

He aprendido… Que esas pequeñas cosas que pasan dia­riamente, son las que hacen la vida espectacular.

He aprendido… Que debajo del duro escudo de las personas, hay alguien que quiere ser apre­ciado y amado.

He aprendido… Que Dios no hizo todo en un solo día… ¿Qué me hace pensar que yo puedo?

He aprendido… Que ignorar los hechos, no los cambia.

He aprendido… Que es el amor, no el tiempo… el que cura todas las heridas.

He aprendido… Que cada persona a la que conoces, me­rece ser obsequiada con una son­risa.

He aprendido… Que nadie es perfecto… hasta que te enamo­ras de alguien.

He aprendido… Que las oportunidades nunca se pierden, alguien más tomará aquella que tú dejaste pasar.

He aprendido… Que uno debe decir palabras suaves y tiernas, porque más adelante puedes tener que tragártelas.

He aprendido… Que una son­risa es la manera más barata de lucir mucho mejor.

He aprendido… Que no pue­do elegir cómo me siento, pero puedo elegir qué hago con res­pecto a eso.

He aprendido… Que todos quieren estar en la cima de la montaña, pero que la felicidad y las experiencias agradables, su­ceden mientras se escala hacia ella.

Hay Dos Formas de Ver La Vida… Tú Eliges

Hay que agradecer a Dios: Por todo lo que tengo que lim- piar después de la fiesta, porque

significa que estoy rodeado de familiares y amigos.

Por los impuestos que pago, porque quiere decir que tengo empleo.

Por la ropa que me aprieta un poco, porque significa que como lo suficiente.

Por la sombra que me vigila trabajando, porque significa que tengo luz del sol.

Por el patio y las ventanas que tengo que limpiar y arreglar, y las goteras que tengo que re­parar, porque significa que ten­go una casa, un hogar para llegar.

Por todas las quejas que es­cucho acerca de mi gobierno, pues significa que tenemos li­bertad de palabra.

Por el espacio lejano que en Por el espacio lejano que en, porque significa que puedo caminar.

Por la viejita que canta des - entonada atrás de mí en misa,

porque significa que puedo oír.

Por los cerros de ropa que tengo que lavar y planchar, pues significa que tengo con qué ves­tirme a diario.

Por el cansancio y dolores musculares al final del día, pues significa que estuve muy pro­ductivo.

Por el despertador que suena a diario muy temprano en la ma­ñana, pues significa que estoy vivo.

Por el mal recuerdo en mi mente de aquel accidente, pues significa que aún conservo mi vida, mi memoria y mi razón.

Por los celos, producto del miedo de perder a esa persona, pues significa que tengo alguien a quien amar y que me ama.

Por aquellos sueños que no se han cumplido, pues significa que aún tengo ilusiones.

Por recibir tanto con sólo haber nacido.

¿Has Tenido Tiempo?

¡Hola!

Cuando te levantabas esta mañana, te observaba y esperaba que me hablaras, aunque fuera unas cuantas palabras, preguntando mi opinión o agradeciéndome por algo bueno que te haya sucedido ayer.

Pero noté que estabas muy ocupad@ buscando la ropa adecuada para ponerte e ir al trabajo.

Seguí esperando de nuevo.

Mientras corrías por la casa arreglándote, supe que habría unos cuantos minutos para que te detuvieras y me dijeras ¡Hola!, pero estabas demasiado ocupad@.

Te observé mientras ibas rumbo al trabajo y espeté pacientemente todo el día. Con todas tus actividades supongo que estabas demasiado ocupado(a) para decirme algo. Pero está bien,… aún queda mucho tiempo.

Después encendiste el televisor. Esperé pacientemente. Mientras veías el televisor, cenabas, pero nuevamente te olvidaste de hablar conmigo y nada.

A la hora de dormir, creo que ya estabas muy cansado(a).

Después de decirle buenas noches a tu familia, caíste en tu cama y casi de inmediato te dormiste. No hay problema, porque quizás no te das cuenta de que siempre estoy ahí para tí.

Tengo más paciencia de la que te imaginas. También quisiera enseñarte cómo tener paciencia para con otros.

Te amo tanto que espero todos los días por una oración, un pensamiento o un poco de gratitud de tu corazón.

Bueno, te estás levantando de nuevo, y otra vez espérale sin nada más que mi amor por tí, esperando que el día de hoy me dediques un poco de tiempo.

¡Que tengas un buen día¡

…Tu amigo:Jesús

"Conviértete en la persona más positiva y alegre que conozcas".

"No juzgues a una persona por la ropa que usa, Dios hizo la persona, …el sastre hizo la ropa".

"No busques la falta, encuentra el remedio".

"Tratar de olvidar a alguien, es querer recordarlo para siempre".

"Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo".

"Sólo es libre la persona que se arriesga".

Categorías