Vuelo Más Alto

Después de la Segunda Guerra Mundial, un joven piloto inglés probaba un frágil avión monomotor, en una peligrosa aventura alrededor del mundo.

Poco después de despegar de un improvisado aeródromo de la India, oyó un ruido extraño que venía de atrás de su asiento. Se dio cuenta de que había una rata a bordo, y que si roía la cobertura de lona, podía destruir su frágil avión.

Podía volver al aeropuerto para librarse de su incómodo, peligroso e inesperado pasajero, pero su misión se frustraría de repente, recordó que las ratas no resisten las grandes alturas.

Volando cada vez más alto, poco a poco cesaron los ruidos.

MORALEJA:

Si amenazan destruirte por envidia, o calumnia… sólo VUELA MÁS ALTO

Si te critican…. sólo VUELA MÁS ALTO

Si sufres alguna injusticia… sólo VUELA MÁS ALTO

ACUÉRDATE SIEMPRE: LAS RATAS NO RESISTEN LAS GRANDES ALTURAS…

Vivo en una Estrella

Vivo en una estrella radiante de luz, no lloren mi ausencia estoy con jesús.

cuando llegué al cielo cuando vi su faz, mi alma dichosa se colmó de paz.

el dios de los cielos sanó toda herida, me tendió su mano y encontré la vida.

un coro de angeles y… ¡la virgen maría! me vino a encontrar, ¿qué más quieren hijos? ¡dejen de llorar!

ya desde mi estrella los puedo mirar, denme una sonrisa para descansar.

piensen que los amo, búsquenme en la flor, en la nueva brisa, ¡en lo que es amor!

que estoy presente como lo está el sol, yo sigo latiendo en su corazón…

Vivir es un Tejer Juntos

Juan le pide a Matilde que le enseñe a tejer. ¿A tejer? Sí, a tejer.

El secreto del tejido está en la mano del tejedor; así como el secreto de la cocina, está en la mano del cocinero.

Ella entonces tomó una aguja y le enseñó a enhebrar los puntos.

Te enseñaré a tejer el punto de arroz… Tienes que hacer así: Con la otra aguja, tomas el punto por abajo y pasas la lana por arriba, y así, uno abajo, otro arriba, hasta terminar la vuelta. En la próxima vuelta, donde pasaste la aguja por abajo, ahora por arriba, y donde pasaste la lana por arriba, ahora por abajo, un punto tras otro punto, hasta terminar la vuelta.

Matilde, con sus manos habilidosas y justas, completó sus dos vueltas y le entregó a Juan el tejido.

Éste, inseguro, entreteje sus primeros puntos trabajosamente,

y con la propia inhabilidad del novato, completa sus dos vueltas y se lo entrega a su esposa.

  • En el tejido, siempre la mejor vuelta, el mejor punto, es el que se está haciendo- pronostica, mientras hace sus dos vueltas, que al terminar, se lo ofrece a Juan. Y así, dos vueltas cada uno, van armando la tela. En el tejido se notan las diferencias. Las dos vueltas de Matilde ajustadas, constantes, prolijas; las dos de Juan, imprecisas y flojas. El hilado muestra las dos distintas manos, rayado horizontalmente por las diferencias.

Y así siguen tejiendo. Cada vez más preciso uno y otro; al cabo de un tiempo, las experiencias mutuas, los ajustes, se ven reflejados en lo hecho. Ambos, haciéndose responsables de su propio tejido, en la trama que les pertenece.

Con el devenir, un día Ignacio, su hijo de siete años, le pregunta:

-Papá, ¿qué es vivir?

El lo miró a los ojos, le puso suavemente su mano en el hombro, y le contestó:

-Hijo mío, vivir es tejer juntos.

Yuri Tabak

Una Palabra

Una palabra cualquiera, puede ocasionar una discordia.

Una palabra cruel, puede destruir una vida.

Una palabra amarga, puede crear odio.

Una palabra brutal, puede golpear y matar.

Una palabra amable, puede suavizar el camino.

Una palabra a tiempo, puede ahorrar un esfuerzo.

Una palabra alegre, puede iluminar el día.

Una palabra con amor y cariño, puede curar y bendecir

Un Ramo de Flores Venido del Cielo

Como lo hacía a menudo, .aquél día la abuela Luisa había ido al hospital, llevando en una canasta algunos ramos de flores, «acompañados de un pequeño mensaje bíblico. Se detuvo cerca de la cama del viejo Santiago, a quien muchas veces había hablado del amor de Dios, pero parecía que sus palabras no lo tocaban.

El anciano yacía con los ojos irritados y aparentaba estar muy enfermo. Suavemente, ella puso sus flores sobre la manta y esperó. Después de un rato, Santiago abrió los ojos y, al ver el ramo, preguntó:

¿Quién lo mandó? - ¡Dios! -fue la respuesta. El enfermo permaneció callado, y Luisa continuó entregando sus ramos a otros enfermos.

Al día siguiente, Santiago rogó a su mujer que reuniera a todos sus amigos incrédulos, alrededor de su cama. Allí, con una débil voz, sencillamente les dijo: -Jesús es mi Salvador. Desde que estoy enfermo, frecuentemente he pensado en Dios. Si existe -me dije-, debe ser posible encontrarle; y para estar seguro de ello, le pedí que me mandara una flor.

Luego, tras unos momentos de somnolencia, percibí un sutil perfume, y con estupefacción ví, no una flor, sino un ramo sobre mi manta. Y una voz me dijo que Dios me lo había enviando. Como si la contestación a mi oración no bastara, hallé las palabras de Jesús atadas a un tallo: "Y Yo no rechazaré al que venga a mí," (Juan 6:37).

Entonces, aquí en mi cama, acudí a él, tal como me encontraba…, y Él me respondió.

Ayer yo negaba la existencia de Dios…; hoy puedo morir creyendo en Cristo.

Un Nuevo Día

Cada nuevo día es un regalo y una oportunidad para superarse, para recomenzar nuestra lucha, para rectificar, para ser felices…

Junto al sol, las esperanzas de un nuevo día brillan al amanecer.

Un nuevo día, ¡una nueva oportunidad para hacer historia!. ¡Escribe la historia de tu vida con palabras de amor!.

Un nuevo día… hoy tienes la oportunidad de ser mejor. Lo que hoy hagas, que sea mejor de lo que ayer hiciste, pero no tan bueno como lo que realices mañana.

Un nuevo día para olvidarse del conformismo y no pensar que ya lo hemos dado todo en la vida. Si piensas que ya lo has dado todo, solamente te estás negando la oportunidad de ser mejor.

Piensa a cada momento que todo lo que hagas puede ser aún mejor y tu espíritu de lucha te impulsará en este nuevo día por el sendero del éxito y la felicidad.

Un nuevo día donde el éxito toca a tu puerta. No olvides que el éxito no es una casualidad sino la recompensa:

para quien lo buscó y luchó por él;
para quien, al caer, supo levantarse;
para quien necesitó ayuda y supo pedirla;
para quien, cuando se sintió  solo, buscó compañía;
para quien, cuando tuvo duda, buscó a un consejero;
para quien, antes de buscar ser entendido, pudo entender;
para quien estuvo dispuesto a empezar en cualquier momento;
para quien comprendió que  el amor es la fiel recompensa de amar.

"Enséñanos lo que valen nuestros días,

para que así tengamos un corazón prudente "(Salmo 90:12)

Oración de Moisés, legislador de Israel.

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