por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Si supiera que hoy es la última vez que te veo dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor… que me concediera ser el guardián de tu alma.
Si supiera que ésta es la última vez que te vería salir por la puerta… te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.
Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz… grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez.
Si supiera que éstos son los últimos minutos que te veré… te diría que te quiero y no asumiría tontamente que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero si me equivoco y hoy es todo lo que
me queda… me gustaría decirte cuánto te quiero y que nunca te olvidaré.
El mañana no está asegurado para nadie, joven o viejo, y hoy puede ser la última vez que veas a los que amas.
Por eso, no esperes más, ¡hazlo hoy!, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás que en el día de hoy no te tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, o para concederle a ese ser tan especial un deseo, porque estuviste muy ocupad@.
Manten a los que amas cerca de tí. Diles al oído lo mucho que los necesitas. ¡Quiérelos y trátalos bien!. Toma un tiempo para decirles: Lo siento, perdóname, por favor, gracias, y todas las palabras de amor que conoces.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Cultivando tres cosas:
Buscando tres cosas:
Amando tres cosas:
Gobernando tres cosas:
Apreciando tres cosas:
Defendiendo tres cosas:
Admirando tres cosas:
Excluyendo tres cosas:
Combatiendo tres cosas:
Conservando tres cosas
La bondad, la humildad y la amistad.
La verdad, la sabiduría y la comprensión.
La caballerosidad, el valor y el servicio.
El carácter, la lengua y la conducta.
La cordialidad, el contento y la decencia.
El honor, los amigos y los débiles.
El talento, la dignidad y la gracia.
La ignorancia, la ofensa y la envidia.
La mentira, el ocio y la calumnia.
La salud, el prestigio y el buen humor.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Por muchas y fuertes que sean las caídas y dificultades, nunca te dejes vencer.
Se cuenta de cierto campesino dueño de una muía ya muy vieja, misma que un día cayó en un pozo que había en la finca. El hombre escuchó los bramidos del .inimal y corrió para ver el motivo. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición; pero después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal, y más valía sepultarla de una vez en el mismo pozo.
El campesino llamó a sus vecinos para que le ayudaran a enterrar a la muía, y así evitar que continuara sufriendo. Al principio, la muía se puso histérica, pero a medida que aquellos humanos continuaban paleando tierra sobre su lomo, una idea vino a su mente:
"Cada vez que una pala de tierra cayera sobre sí, ¡ella debía sacudirse, y subir sobre la tierra!" Esto hizo la muía, palazo tras palazo.
- "Sacúdete y sube, sacúdete y sube, sacúdete y sube". Repetía la muía para alentarse a sí misma. No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo; en medio de la tormentosa situación, la muía luchó contra el pánico y continuó "sacudiéndose y subiendo". A sus pies fue elevándose el nivel del piso; los hombres, sorprendidos, captaron la estrategia de la muía y eso los alentó a continuar paleando.
Poco a poco, llegó el punto en que la muía, cansada y abatida, pudo salir con un brinco de aquel pozo. La tierra, que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición, todo por la manera en que ella enfrentó la adversidad.
¡Así es la vida!
Si enfrentamos nuestros problemas y respondemos positivamente, haciendo a un lado el pánico, la amargura y las lamentaciones de nuestra baja autoestima, todas las adversidades que vienen a nuestra vida a tratar de enterrarnos, nos darán el potencial para "seguir subiendo" hasta recuperar la calma.
Debes convencerte de que es inevitable rodar muchas veces cuando se sube. El secreto de subir no está en no caer, sino en no permanecer caído. O perseveras subiendo o perseveras caído. Escoge.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
En un parque, una mujer ve a dos niños peleando. Uno de ellos le dice al otro:
-Te odio. No quiero volver a jugar contigo.
Durante dos o tres minutos, los niños juegan por su cuenta, y luego reinician el juego uno con el otro.
Quien observa ésto, le dice a una mujer que estaba sentada a su lado:
¿Cómo hacen los niños eso? ¿Estar furiosos un instante, y un momento después juntos otra vez?
Es fácil. Prefieren la felicidad a la intransigencia -, responde la vecina.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Siempre es buen momento el tener un recuerdo agradecido…
Son muchos quienes, a lo largo del tiempo, han dejado su huella en tí.Experiencias sobre las que puedes recordar nombres.
Quizá algunos te hayan lanzado a una aventura, para sacar algo de ti y despertar tu "yo dormido", consiguiendo aquello que te parecía imposible cambiar, crecer y madurar.
Descubrir en ti las huellas de "otros amigos" encontrados a lo largo del camino, todo ésto es motivo de alegría y gratitud.
Es motivo de gratitud el que hayas podido experimentar a Dios, creer en la vida, y en tu capacidad de encuentro; creer que alguien haya podido ayudarte a descubrir lo mejor que hoy existe dentro de tí.
Agradece, pues, a:
Aquellos que, desde su manera de ser, te ayudaron a ser más humano, más sencillo, más sensible a las cosas de Dios.
Aquel que, inesperado y oportuno, supo escucharte comprensivo.
Aquellos con quienes compartiste tus ratos de juego.
Aquel que te ayuda a develar
tu riqueza interior.
Aquel que, con su gran bondad, te hizo ser sencillo.
Aquel que descubriste un día, y "se quedo en tí".
Aquel que, corrigiéndote con cariño, te hizo caminar.
Aquel que, con su vida incansable, te animó a luchar.
Aquel que, sin cansancio, siempre esperó lo mejor de ti.
Aquel que te exigía siempre, haciéndote crecer en la grandeza.
Aquel que te hace sentir importante cuando necesita de ti.
Aquel que estando lejos, lo sentiste cerca.
Aquel que, con su desacuerdo, te hace descubrir tu verdad.
Aquel que sabes que te quiere, y siempre te espera.
Aquel que siempre te anima a ver lo positivo.
Aquel que te quiere como eres, animándote a crecer.
Aquel que, con su necesidad de ti, hizo que te sintieras "único".
Aquel que, con su experiencia interior, te ayudó a conocer a Dios y te anunciaron la buena noticia:
-¡ Yo te amo… eres precioso a mis ojos… tú eres Mío!-, dice Dios.
Si te arreglas todos los días el cabello, ¿por qué no te arreglas el corazón?
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Entré a la tienda departamental de mi ciudad para hacer unas compras navideñas de último minuto. Miré a toda la gente y renegué entre dientes.
Estaría allí hasta muy tarde y tenía muchísimo que hacer. Navidad estaba comenzando a ser un enfado. Yo preferiría dormir hasta que pasara la navidad.
Me fui lo más pronto posible entre toda la gente y me dirigí al departamento de juguetes.
Estando allí, renegué de nuevo sobre los precios y me puse a pensar que si mis nietos los apreciarían, o si iban a jugar con ellos.
Me encontré en la sección de las muñecas. De reojo, miré un niño de más o menos cinco años abrazando una linda muñeca. Le tocaba su cabello y la abrazaba tan tiernamente que, sin querer, seguía yo volteando hacia él y pensando para quién sería esa muñeca.
Lo miré que volteó hacia una mujer a quien llamó "tía" y le dijo: -"¿Estás segura que no
tenemos suficiente dinero?"- La mujer le respondió con impaciencia:
- "Tú sabes que no tenemos suficiente dinero para comprarla".
Su tía le dijo al niño que no se moviera de allí, que ella tenía que comprar otras cosas y regresaría en pocos minutos; luego se retiró.
El niño continuó abrazando la muñeca. Después de un ratito, le pregunté que para quién era la muñeca.
Me contestó: -"Es la muñeca que tanto ansió mi hermanita para Navidad. Ella estaba segurísima de que el niñito Dios se la regalaría".
Le dije que quizás el niñito Dios se la llevaría y él contestó: -"No, el niñito Dios no puede ir a donde está mi hermana, tengo que darle la muñeca a mi Mamá para que se la lleve".
Le pregunté que en dónde estaba su hermanita. Me miró con sus ojos llenos de tristeza y me dijo: -"Ella se ha ido con Jesús, mi papá dice que mamá tendrá que irse para estar con ella". Mi corazón casi paró de latir. Luego, me volvió a mirar el niño y me dijo:
- "Le dije a mi papá que le dijera a mi mamá que no se fuera todavía, que esperara hasta que volviera yo de la tienda".
Luego me preguntó que si quería yo ver su fotografía. Le dije que me encantaría.
Sacó unas fotos que se había tomado frente a la tienda y me dijo:
- "Quiero que mi mamá se lleve estas fotos para que nunca me olvide, yo quiero tanto a mi mamá y quisiera que no tuviera que dejarme, pero papá dice que necesita estar con mi hermanita".
Miré que el niño agachó su cabeza y se puso muy callado. Mientras él no miraba, metí mi mano a mi bolso y tomé un puño de billetes.
Le pregunté al niño: -"¿Contamos de nuevo el dinero?". Se puso muy contento
y me respondió que sí, que él sabía que tenía que ser suficiente.
Metí mi dinero entre el de él y lo comenzamos a contar. Era lo suficiente para la muñeca. Suavemente dijo: -"Gracias Jesús, por darme suficiente dinero".
Entonces el niño me dijo: -"Le pedí a Jesús que me diera suficiente dinero para
comprar esta muñeca, para que mamá se la pueda llevar a mi hermanita y Él escuchó mi oración. También quería pedirle para comprarle una rosa blanca a mi mamá, pero se me olvidó pedírselo. Pero Él, que todo lo sabe, me dio lo suficiente para comprar la muñeca y la rosa para mi mamá. A ella le encantan las rosas blancas".
En unos momentos, regresó la tía y yo me fui con mi carrito.
No podía dejar de pensar en el niño mientras terminaba de hacer mis compras. Ya tenía yo una actitud y un sentimiento totalmente diferente de cuando comencé. Estaba recordando algo que había leído en el periódico unos días antes, sobre un conductor ebrio que había chocado contra un automóvil, matando a una niña y la mamá estaba en condición muy crítica.
La familia estaba tratando de decidir si quitarle la vida artificial. Pero seguramente, este niño no podría ser parte de ese relato. Dos días después, leí la noticia de que la familia había decidido desconectar la vida artificial. Más tarde, ese día, no me pude resistir y fui y compré unas rosas blancas y las llevé a la funeraria en donde estaba la joven mujer. Y allí estaba ella, deteniendo una linda rosa blanca, la hermosa muñeca y la foto del niño de la tienda. Me fui de allí llorando… Mi vida cambió para siempre.
El amor que ese niño tenía para su hermanita y su madre era sobresaliente, y en un instante, un conductor ebrio, partió la vida de ese niño en pedazos…
¡Jesús te está cuidando!