por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Soy pequeño, de figura fina y estilizada. Sé que luzco bien parecido, envuelto en una bonita prenda de papel blanco. Ocupo un lugar destacado en estantes y vidrieras, en elegantes cigarreras doradas. De día estoy en escritorios; de noche, en mesitas de luz. Periódicos y revistas me dedican varias páginas. La televisión me otorga minutos importantes de publicidad. Mi aroma invade el ambiente de salones y trenes.
Conocido es que, desde tiempos lejanos, he formado un IMPERIO con hombres de todas las razas y credos, ricos y pobres, jóvenes y ancianos de ambos sexos. Yo establezco las leyes de este imperio. Mis subditos o… ESCLAVOS, como "cariñosamente" los llamo, deberán sacrificarse por mí cuando se los pida, no importa cuánto les cueste.
Como REY y AMO que soy, yo les brindo placer, momentos de evasión y calma a sus ansiedades. A cambio, deberán entregarme su corazón debilitado, sus pulmones congestionados, sus manos y dientes manchados; no pocos deberán estar dispuestos a soportar "insignificantes dolores de cáncer". Pero ¿qué importancia puede tener un poco de sufrimiento, al lado de la compañía y el placer que les ofrezco?
En los últimos años, algunos rebeldes han volcado su ira sobre mí; me han declarado la guerra. No sé que extravagante filósofo les inculcó la idea de que YO SOY UN SIMPLE OBJETO, y de que ELLOS, EN CAMBIO, SON SERES HUMANOS LIBRES, CAPACES DE ELEGIR, DE NO CREAR DEPENDENCIA CON NADA. Los sediciosos han ido aumentando, al grado de que en algunos países me han prohibido estar, o ser consumido en lugares públicos. Pero… todavía tengo SUBDITOS DÓCILES, FIELES, INGENUOS, que seguirán entregando sus vidas por mí, y sometiéndose a mi entera voluntad.
Espero que tú, que lees esta confesión, no me abandones nunca. Y recuerda: YO TE DOY PLACER, MUCHO PLACER; tú, en pago, me entregas SÓLO TU SALUD Y TU VIDA.
¡ESTA ES LA LEY DE MI IMPERIO!
Atte: EL CIGARRO
Los defectos disminuyen a medida que se llevan a cabo buenas acciones.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Algún día… cuando mis hijos sean lo suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a los padres, les diré:
- Te amo lo suficiente, como para… preguntarte a dónde ibas, con quién, y a qué hora
regresarías a la casa.
- Te amo lo suficiente, como para… insistir en que ahorraras dinero para comprarte una
bicicleta aunque nosotros, tus padres, pudiéramos comprarte una.
- Te amo lo suficiente, como para… callarme, y dejarte descubrir que tu nuevo y mejor
amigo era un patán.
Te amo lo suficiente, como para… fastidiarte y estar encima de ti, durante dos horas, mientras arreglabas tu cuarto; un trabajo que me hubiese tomado a mí, sólo 15 minutos.
- Te amo lo suficiente, como para… dejarte ver mi ira, desilusión y lágrimas en mis ojos. Los niños deben entender que los padres no son perfectos.
- Te amo lo suficiente, como para… dejar que asumieras la responsabilidad de tus acciones aunque los castigos eran tan duros que rompían mi corazón.
- Pero… sobre todo, te amo lo suficiente, como para… decirte que "NO" cuando sabía que
me ibas a odiar por ello.
- Esas fueron las batallas más difíciles para mí.
- Pero estoy content@ por haberlas ganado porque, al final, también las ganaste tú.
- Y… algún día, cuando tus hijos
sean lo suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a los padres, tú les
dirás: ¿Mamá/papá era mal@?
OYE… ¿SABES QUE CUANDO SONRÍES… SE FORTALECEN 60
MÚSCULOS?."! ANDA… / SONRÍE!
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
En una ocasión, por la tarde, un hombre vino a nuestra casa, para contarnos el caso de una familia hindú de ocho hijos.
No habían comido desde hacía ya varios días. Nos pedía que hiciéramos algo por ellos.
De modo que tomé algo de arroz y me fui a verlos. Vi cómo brillaban los ojos de los niños a causa del hambre.
La madre tomó el arroz de mis manos, lo dividió en dos partes y salió.
Cuando regresó le pregunté qué había hecho con una de las dos raciones de arroz. Me
respondió:
- Ellos también tienen hambre. Sabía que los vecinos de la puerta de al lado, musulmanes, tenían hambre.
Quedé más sorprendida de su preocupación por los demás que por la acción en sí misma. En general, cuando sufrimos y cuando nos encontramos en una grave necesidad, no pensamos en los demás. Por el contrario, esta mujer maravillosa, débil, pues no había comido desde hacía varios días, había tenido el valor de amar y de dar a los demás. Tenía el valor de compartir.
Frecuentemente me preguntan cuándo terminará el hambre en el mundo. Yo respondo: "Cuando aprendamos a compartir".
Cuánto más tenemos, menos damos. Cuánto menos tenemos, más podemos dar.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Quise escribirte esta carta para decirte que te amo. Te vi cuando conversabas con tus amigos, estuve esperándote todo el día deseando que me llamaras para saber si querías conversar conmigo, y como la noche se acercaba y ya estaba oscureciendo, supe que no me llamarías.
¿Te diste cuenta que te obsequié un día hermosísimo? También espero que hayas apreciado el cielo de la tarde que hoy seguro te hizo descansar… y seguí esperándote. Nunca te vi llegar.
Por supuesto, me dolió y sin embargo quiero decirte que te quiero; te empezabas a dormir por la noche, y decidí no despertarte, sino nada más enviarte un rayo de luna que iluminó tu cara y tu almohada, y aún estoy aquí para ver si ahora sí conversamos… tengo tantos regalos que darte.
Hoy te levantaste tarde; como pudiste te arreglaste rápidamente y te fuiste a los quehaceres diarios; de nuevo no te acordaste de llamarme, y esta vez lloré; estaba triste, y te vi tan solo que me causaste un profundo dolor porque te comprendo. Tus amigos te olvidan, y por supuesto me duele, porque sucede muy a menudo; pero no obstante, quiero decirte que YO TE AMO.
Si sólo te decidieras a hablar conmigo y me oyeras. ¡Qué feliz me harías! Trato de decírtelo donde quieras que vas, cuando miras hacia el cielo azul, cuando miras hacia la tierra, hacia las plantas, y me doy cuenta que no me has escuchado.
Te lo digo en el susurro de las hojas de los árboles, en el aroma de las flores, te grito cuando andas de paseo por el río, en la voz de las cascadas, te obsequio el canto de los pájaros, te envío diariamente, sin que tú te des cuenta, el vestido calientito del sol, y el perfume de los pinos del campo.
El amor que siento por ti es más grande y más grandioso que todo lo más grande que tu corazón puede llegar a imaginar. Si solamente tuvieras idea de lo mucho que deseo ayudarte… Tengo muchas cosas que compartir contigo, pero… de acuerdo… ya no te voy a molestar… eres libre, escoge lo que tú quieras, es tu decisión, pero eso sí, yo ya te escogí para Mí.
Para despedirme, quiero pedirte un favor: que en ningún momento te olvides de mí, porque yo te quiero, porque sé esperar, y porque te amo.
Tu amigo… JESUCRITO
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Querida mamá:
Soy tu hijo. ¿Recuerdas?. No he desaparecido, pues Dios me infundió un alma eterna en el momento en que fui concebido. No vi nunca la luz del día pero vivo para siempre.
Sé por qué me mataste. Eras joven, alegre y muy bonita, cuando tuviste un romance con mi papá; de esa pasión desbordada fui engendrado yo.
Nunca olvidaré los meses que me acunaste en tu vientre, ¡me sentí tan seguro y amado! Comprendo que no me desearas, pues ¡que pensarían mis abuelos! Había que blanquear al desliz matando al delator, y ese era YO.
Esa noche hablaste de mí con papá, de que me llevabas dentro, que estabas triste, te sentías mal, temerosa, pues eran jóvenes y tenían muchos sueños por realizar. Esa fue la razón que le diste a mi papá. Era tanto tu miedo a mis abuelos, y te afligía pensar en "el que dirán".
Sentí que mi papito se quedó en silencio y quiso llorar, te vio con ansia, casi con miedo: él me quería, casi estoy cierto. Iba en su vida, en su pensamiento.
Más el demonio pudrió su mente con egoísmo. Sentí morirme; escuché tantos gritos y llantos, tantos reproches que se dijeron; pues él quería verme nacido y tú no.
¡Que peleas… hasta que le arrancaste el dinero que costó mi defunción! A todo le ponen precio, hasta el asesinato de un inocente. "¡Qué caros son lo abortos!" comentaste.
Iba a ser bueno con mis papitos, no lloraría en toda la noche, me aguantaría, sería hombrecito, no lanzaría tan siquiera un grito, para evitarme cualquier reproche. Si no había lugar para mí así de chiquito, me conformaría con estar cerca. Yo dormiría en el suelo.
Sólo soñaba con ver flores o la luz del día. Iba ser bueno con mis mayores; todos mis actos serían mejores, por ver alegres a mis papitos.
¡Soñaba tanto en aquel momento, en el instante en que me tendrías! Me veía envuelto, cubierto a besos, tú siempre me arrullarías y mi papá me diría "travieso".
Yo les pregunto: ¿no me querían?
Al día siguiente muy temprano fueron dispuestos al hospital; observé por último aquella casa que iba a ser mi casa. Entramos a un cuarto impecablemente blanco y frío; yo sentí miedo y te di un abrazo. Después busqué a mi papito, pues atentaban contra mi vida, y lo vi temblando cuando pasábamos a la camilla. Una lágrima rodó por su mejilla,
¿sería que sí me quería? Estaba llorando, ¡sálvame!, ¡sálvame!, le grité, y aunque lo vi indeciso por un instante, me abandonó.
Cerraron puertas y te durmieron mamita, quedándome sólito, aislado, preso. Iba a morir lo sabía, ya no imploraba porque ninguna suplica serviría de nada. Sentí un dolor agudo aquí en el pecho, sólo un ratito, y después nada, nada.
Mi cuerpecito aún caliente quedó en un frasco. Ya estaba muerto. El doctor dijo que próximamente sería usado en experimentos. Perdí mi cuerpo, más no mi alma, que ahora descansa junto al creador y hoy, a casi un año de aquella infamia, yo los recuerdo con mucho amor; aunque soy ángel, a veces sufro al ver que a solas lloran y gimen, al acordarse de cada segundo de aquel aborto, que fue su crimen.
No justifico su crimen, pero los perdono. Perdono a papá por haber sido tan irresponsable. También perdono al que, vestido de blanco, se manchó con mi sangre. ¡Qué dolor cuando me punzó con aquella enorme aguja, y después me despedazó a sangre fría! Sé que tú nunca olvidarás el ruido de aquella aspiradora, que se tragó mi cuerpecito a pedazos. Sé que te causó un trauma, que llevas en silencio tratando de pensar que no fue nada. Sí era algo, ¡era alguien, era yo, tu hijo!
Conozco mamá, tus largas noches en vela y tus sobresaltos.
Sé que luchaste mucho en tu interior sobre tu decisión de abortarme. En el fondo me querías, pero pudo más en ti el miedo. Sé que me amabas, pues aún sueñas conmigo, y más de una vez te haz preguntado con remordimientos, si soy niña o niño; piensas como sería hoy día y que alegrías te hubiera traído…
¡Soy niño! y Diosito me nombró Miguel como el arcángel. Me parezco mucho a ti. ¡Cómo me vas a olvidar, si yo a cada momento pido a Papá Dios que borre esas pesadillas que turban tu descanso, y te dan muerte en vida!. Por eso, ¡qué alegría cuando buscaste al sacerdote que te inspiró confianza, y te reconciliaste con el Señor de la vida!.
Querida mamá, quiero verte feliz. Recuerda los consejos que te dio el sacerdote al despedirte:
- ¡Hija, Dios padre ya ha hecho su obra de amor en ti, y a su tiempo irás sanando!
Mientras te estoy escribiendo, tengo a mi lado mi amiga Lupita. La mató su mamá, porque ella decía ser demasiado joven para ocuparse con ser madre. Tampoco ella recibió nombre alguno de sus padres, pero sí de Dios, quien nos ama infinitamente. Tengo muchísimos amigos que corrieron la misma suerte. A Carlitos lo abortaron porque su madre fue violada. El odio y el dolor resultante lo descargaron sobre el pobre inocente. El se pregunta: "¿Por qué, si mi mamá no amaba al hombre que la violó, me mató a mí, que la hubiera amado siempre, y jamás me hubiera avergonzado de ella?."
Aquí en el reino del amor, sólo entendemos el lenguaje del amor. Por eso, no comprendemos esos "argumentos" acerca del aborto; por mala conformación del feto, por violación, por dificultades económicas de los padres, por no querer más hijos, que "la familia pequeña vive mejor", etc.
Me cuentan que ni las guerras ni Hitler, con sus cámaras de gas letal, han realizado tan brutal y desmedida masacre. Con los abortos se ha privado a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes, médicos, filósofos, músicos, pilotos, estadistas, pintores, arquitectos, santos y santas. A mí todos me dicen, que quizá hubiera sido un habilidoso cirujano o un pianista al estilo de Mozart. Cuando nos reunamos, mami, ¡ya verás qué manos tengo! Lo que más me agrada es cuando me dicen: "¡tu mamá debe ser muy hermosa!"
No llores mami. Confía en Dios hasta que nos volvamos a ver. ¡Ah!, se me olvidaba, aunque me consumo por verte, no te des prisa en venir, pues aún
tienes muchos sueños por realizar, esos que pensaste que yo te impediría. Termina tus estudios, viaja, cásate y ten muchos hijitos que serían hermanitos míos. Hazles a ellos lo que nunca pudiste hacerme a mí. Me hubiera gustado ser amamantado con la leche de tus pechos; ser acariciado por esas manos tuyas tan lindas y tan semejantes a las mías… manos de cirujano malogrado.
Quizás te preguntas dónde estoy. No te preocupes, estoy en los brazos de Jesús, que me amó hasta derramar su sangre por mí. En Él todos encontramos la Vida.
Y termino pidiéndote un favor. No para mí, comprenderás, sino para otros niños. ¡Diles a todos, que no los maten como a mí! Si conoces a una joven que quiera abortar, o a un sujeto que monta campañas a favor del aborto, o un médico asesino que se burla de Hipócrates, o una enfermera que se presta a ese crimen, extiéndeles el amor de Dios, nuestro Padre. Entonces recuérdame, y dile que no mate más. Que los niños le pertenecen a Dios. Grítales a todos que tenemos derecho a vivir como ellos, y que aunque nadie nos ame, tenemos derecho a vivir y amar.
¡Te espero con la boca aún sin estrenar, rebosante de besos, que tengo guardados solamente para ti!
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Querido nieto:
El otro día tuve una experiencia muy buena, que quiero compartir contigo. Fui a la librería, y allí encontré un adhesivo para el coche, que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS".
Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla detrás del coche, al lado de la matrícula. Al cabo de unos pocos segundos, llegué a un cruce de dos avenidas que estaban muy complicadas, con muchos autos.
La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas.
Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y cómo El es bueno. No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor, porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.
La persona que estaba detrás de mí coche era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar, y me gritaba: "DALE, POR EL AMOR DE DIOS".
Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí, y los saludaba con la mano a través de la ventanilla. Vi que algunos me saludaban de una manera muy particular, levantando sólo el dedo medio de la mano. Le pregunté a uno de mis nietos que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo hawaiano.
Entonces yo saqué mi mano por la ventana, y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia que estaba viviendo. Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo, o para preguntarme a qué templo voy. Pero en ese momento vi que la luz estaba verde. Entonces, saludé con el saludo hawaiano a todos mis hermanos y hermanas, y pasé la luz.
Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí, después de todo el amor que habíamos compartido.
Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui. Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos.
Tu abuelita.
CARTA A MI NIETO(Para reír un poco)
Querido nieto:
El otro día tuve una experiencia muy buena, que quiero compartir contigo. Fui a la librería, y allí encontré un adhesivo para el coche, que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS".
Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla detrás del coche, al lado de la matrícula. Al cabo de unos pocos segundos, llegué a un cruce de dos avenidas que estaban muy complicadas, con muchos autos.
La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas.
Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y cómo El es bueno. No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor, porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.
La persona que estaba detrás de mí coche era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar, y me gritaba: "DALE, POR EL AMOR DE DIOS".
Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí, y los saludaba con la mano a través de la ventanilla. Vi que algunos me saludaban de una manera muy particular, levantando sólo el dedo medio de la mano. Le pregunté a uno de mis nietos que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo hawaiano.
Entonces yo saqué mi mano por la ventana, y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia que estaba viviendo. Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo, o para preguntarme a qué templo voy. Pero en ese momento vi que la luz estaba verde. Entonces, saludé con el saludo hawaiano a todos mis hermanos y hermanas, y pasé la luz.
Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí, después de todo el amor que habíamos compartido.
Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui. Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos.
Tu abuelita.