Toda Oportunidad es Única

Un campesino humilde y su esposa eran personas muy piadosas, a quienes Dios decidió bendecir de una manera especial por la recta intención de su corazón.

Un día, de regreso del campo y de sus labores, el hombre se encontró con un bello ángel que le dijo: "Recoge en el camino toda piedra que encuentres; al llegar a casa tendrás una alegría muy grande, y luego una tristeza muy profunda".

El campesino, impactado por la visión, caminó y recogió cuanta piedra encontró a su pasó, sin importar el tamaño, ni la dificultad para obtenerla. A pocos pasos pensó que era mucha carga para el camino, el cual era bastante largo… así que decidió sólo llevar lo que le parecía razonable.

Llegado a casa, contó a su mujer lo sucedido, y vació en frente de ella el morral, con las piedras que pudo recoger… Estallaron de alegría al darse cuenta que las piedras ahora eran oro del más fino…. ¡Eran ricos, inmensamente ricos!

Luego, el campesino empezó a llorar amargamente, al darse cuenta que sólo recogió lo mínimo… y no todo lo que pudo… Ahora comprendió las palabras del ángel:

  • En la vida, toda oportunidad es única.
  • Para quien confía en Dios, toda situación es de provecho.
  • No tratemos de comprenderlo todo ahora; mañana Dios dará el porque de muchas cosas.

Tienes Libertad para Elegir

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.

Al terminar la clase ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos, y en forma desafiante le dijo:

  • Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase, es que no tendré que escuchar más sus tonterías, y podré descansar de verle esa cara aburridora.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró al alumno por un instante, y en forma muy tranquila le preguntó:

  • Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, ¿lo recibes?
    El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.
  • Por supuesto que no - contestó de nuevo el muchacho, en tono despectivo.

Bueno, -prosiguió el profesor- cuando alguien intenta ofenderme, o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso; una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

  • No entiendo a qué se refiere. - dijo el alumno, confundido. Muy sencillo, -replicó el
    profesor- tú me estás ofreciendo rabia y desprecio, y si yo me siento ofendido o me pongo
    furioso, estaré aceptando tu regalo y yo, mi amigo, en verdad, prefiero regalarme mi propia
    serenidad.

Muchacho, -concluyó el profesor en tono gentil- tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí depende lo que yo cargue en el mío.

Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón, y lo que elijas lo tendrás hasta que decidas cambiarlo. Es tan grande la libertad que nos da la vida, que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.
¿Qué escoges tú?

“Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como
los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir
juntos como hermanos.”Martín L. King

Te Deseo lo Suficiente

Estando en un aeropuerto escuché a un padre con su hija, en sus últimos momentos juntos.
Se anunciaba la salida del vuelo de la chica, y junto a la puerta la escuché decir: "papá, nuestra vida juntos ha sido más que suficiente."

"Tu amor es lo que siempre necesité. Te deseo lo suficiente a ti también".
Se besaron, y ella partió.

El caminó hacia la ventana donde yo estaba sentado… ahí observé que quería y necesitaba llorar. Intenté no ser un intruso en su privacidad, pero él me preguntó:

  • ¿Alguna vez dijo adiós, sabiendo que será para siempre? Sí lo he hecho. Perdone por preguntar, pero ¿por qué es éste un adiós para siempre?, le pregunté.
  • Soy viejo y ella vive muy lejos, tengo desafíos por delante y la realidad es que su próximo viaje será para mi funeral, dijo.
  • Cuando decía adiós le escuché decir "te deseo lo suficiente", ¿podría preguntarle
    qué significan estas palabras ?.
  • Ese es un deseo que ha pasado de generación en generación. Mis padres lo decían
    a todo el mundo.
    Hizo una pausa, miró hacia arriba, como tratando de de recordar, sonrió una vez más, y agregó:
  • Cuando nosotros decimos "te deseo lo suficiente", estamos deseándole a la otra persona que tenga una vida llena de suficientes cosas buenas que lo sostengan. Volteó hacia mí, y como si estuviera recitando, continuó:

Te deseo el suficiente sol, para mantener tu actitud brillante.
Te deseo la suficiente lluvia, para apreciar más el sol.
Te deseo la suficiente felicidad para mantener tu espíritu vivo.
Te deseo el suficiente dolor, para que los pequeños logros de la vida te parezcan más grandes.

Te deseo la suficiente ganancia, para satisfacer tus deseos.
Te deseo la suficiente pérdida, para apreciar todo lo que posees.
Te deseo los suficientes "holas", para que te lleven a través del "adiós final ".

Entonces, comenzó a sollozar y se alejó.
Dicen que, "toma un minuto encontrar a la persona especial, una hora para apreciarla, un día para amarla, pero una vida entera para que llegue el olvido ".

Sufrir por Alguien

Algo que me sorprende es la capacidad que tenemos para sufrir, y aguantar por amor los desprecios de la persona supuestamente amada.

¿Qué necesitamos o qué nos hace falta, para estar aferrados a alguien que sabemos no nos conviene?

¿Qué en nuestro interior nos motiva a no dejar ir a alguien que su sola presencia nos lastima, y hace que perdamos poco a poco nuestra propia identidad y autoestima?

¿Por qué sufrimos por alguien que perdimos, aún y cuando ya nos habíamos convencido de que su partida era lo mejor para nosotros?

En alguna parte, alguna vez leí "El amor verdadero libera, no te hace esclavo de la voluntad ni del estado de ánimo de la otra persona.

El amor verdadero te hace ser tú, y te lleva a límites inimaginables. Te impulsa a dar lo mejor de ti, no porque tengas a la otra persona a tu lado, sino porque esa persona te ayuda a descubrirte".

¿Vale la Pena Sufrir por Alguien?

¿Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien?
Cuentan que una bella princesa estaba buscando esposo.

Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes, para ofrecer sus maravillosos regalos; joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los obsequios, para conquistar a tan especial criatura.

Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riqueza que amor y perseverancia.

Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:

-Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor.

Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia, y sin más ropas que las que llevo puestas. Esa es mi dote…

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:

  • Tendrás tu oportunidad: Si pasas la prueba, me desposarás.

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas.

Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento.

De vez en cuando, la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena.

Todo iba a las mil maravillas, incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.

Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de zona habían salido a animar al próximo monarca.

Todo era alegría y fiesta, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la joven princesa, se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño lo alcanzó y le preguntó:

-¿Qué fue lo que te ocurrió?…
Estabas a un paso de lograr la meta… ¿Por qué perdiste esa oportunidad?… ¿Por qué te retiraste?…

Con profunda consternación, y después de derramar algunas lágrimas, contestó en voz baja:

-Si ella no me ahorró un día de sufrimiento… Ni siquiera una hora, es porque no merecía mi amor.

El merecimiento no siempre es egolatría, sino dignidad.

Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par, y desnudamos el alma hasta él último rincón; cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión.

Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en el mejor de los casos, desinterés o ligereza.

Cuando amamos a alguien que, además de no correspondemos, desprecia nuestro amor y nos hiere, estamos en el lugar equivocado. Esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos.

La cosa es clara: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy.

Nadie se quedaría tratando de agradar, y disculpándose por no ser como les gustaría que fuera.

No hay vuelta de hoja: en cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime.

Y si alguien te hiere reiteradamente sin "mala intención", puede que te merezca, pero no te conviene.

Retirarse a tiempo, con la satisfacción de haber dado lo mejor de nosotros mismos, ¡no tiene precio!

¡ÁNIMO… ESFORCÉMONOS POR SER FELICES!

Sueños

SUEÑOS

Ante un grupo de niños, un hombre narró la siguiente historia:
Había una vez un muchacho, quien era hijo de un entrenador de caballos. El padre del muchacho era pobre, y contaba con apenas unos pocos recursos para mantener a su familia, y mandar al muchacho a la escuela. Una mañana, en la escuela, estando el muchacho en la clase, el profesor le pidió a los alumnos que escribieran la meta que quisieran alcanzar para cuando fueran adultos.

El joven escribió una composición de siete páginas esa noche, en la que describía su meta. Escribió su sueño con mucho detalle, y hasta dibujó un plano de todo el proyecto: el rancho, las pesebreras, la ganadería, el terreno y la casa en la que quería vivir; en fin, puso todo su corazón en el proyecto, y al día siguiente lo entregó al profesor.

Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado, y con una nota que decía: "venga a verme después de clases". El chico del sueño fue a ver a su profesor, y le preguntó:

  • ¿por qué me reprobó? El profesor le dijo: -Es un sueño poco realista para un chico como tú. No tienes recursos; vienes de una familia pobre. Para tener lo que quieres hacen falta muchas cosas, y además mucho dinero. Tienes que comprar el terreno, pagar por la cría original, y después tendrás muchos gastos de mantenimiento. No podrías hacerlo de ninguna manera.

A continuación, el profesor agregó: -Si vuelves a hacer el trabajo con objetivos más realistas, reconsideraré tu nota".

El chico volvió a su casa, y pensó mucho. También le preguntó a su padre qué debía hacer. Este le respondió: -Mira hijo, tienes que decidir por ti mismo; de todos modos,
creo que es una decisión importante para ti, ¿cierto?

Finalmente, después de reflexionar durante una semana, el chico entregó el mismo trabajo sin hacer cambio alguno.

Le dijo al profesor: -Usted puede quedarse con mi mala nota, yo me
quedaré con mi sueño.

Al concluir, el hombre miró a los niños y les dijo: - Les cuento esta historia
porque es mi historia. Aquí estamos, en medio de la casa de mis sueños, dentro del rancho
que me propuse conseguir, por que esa era la meta de mi vida. Aún conservo aquella tarea del colegio enmarcada sobre la chimenea.

Luego agregó:

  • Lo mejor de la historia, es que hace dos años, ese mismo profesor trajo a treinta chicos a visitar mi rancho. Y al irse, el profesor me dijo: "Ahora puedo decírtelo. Cuando era tu profesor, era una especie de ladrón de Cuenta la Leyenda, que una sueños. Durante esos años, le robé un montón de sueños a los niños. Por suerte, tuviste la suficiente fortaleza para no abandonar el tuyo."

No dejemos que nadie nos robe nuestros sueños, ni tampoco le robemos a otros los suyos.
Salmos 37:4 "Pon asi mismo tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón."

Signos para Detectar Personas Felices

Si vives triste y asustado, bajo un sentimiento perpetuo de crisis, de conflicto y pesimismo, culpa y temor al futuro, busca a toda costa el contacto con las personas que presentan estos síntomas.

  1. Tendencia a dejarse llevar por el optimismo y por lo que verdaderamente se quiere, en vez de actuar motivado por la presión de los miedos del pasado, o por ideas limitantes.
  2. Total desinterés en juzgar, de modo que se generen conflictos, ofensas, o separaciones entre familiares, amigos o compañeros.
  3. Total incapacidad para preocuparse por el pasado o el futuro, y muestran una gran
    capacidad de vivir el presente en plenitud.
  4. Completa aceptación de los demás, y renuncia definitiva a ser intolerantes con aquellos que son, piensan o viven de manera diferente a nosotros.
  5. Un deseo intenso de conocerse a si mismo, y trabajar en cambiar todo lo que sea
    necesario, para mejorar cada día en todos los sentidos.
  6. Ataques de risa, combinados con una permanente sensación de alegría, gratitud y armonía con todo el universo.
  7. Incontrolable tendencia a sentirse como un niño, juguetón, abierto y sin complicaciones.
  8. Tendencia a ser soñador, a ilusionarse, y a vivir con entusiasmo.
  9. Pérdida de toda arrogancia.
    y memoria en el sector cerebral, en el que los resentimientos y el dolor son almacenados.
  10. Permanente contacto con Dios para adorarle, agradecerle y pedirle perdón de los errores cometidos. Profundo sentimiento de que Dios nos ama, cuida y protege.

LA FELICIDAD ES CONTAGIOSA

Sólo podemos encontraría afianzando nuestra fe en el Señor,
quien es inmutable y eterno cuyas promesas nunca fallan,
y su amor es igual para todos.

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