por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
Cuentan que cuando un santo era niño, su madre lo dejó solo en la casa, con tan mala suerte, que al tratar de tomar una galleta rompió el jarrón donde su madre las guardaba. Este santo se asustó muchísimo, y fue a cortar una rama delgada de un arbusto.
Cuando su madre volvía, el niño la esperaba como a 10 metros de su casa con la ramita en su mano; su madre preguntó para qué era aquéllo y él le contestó:
- Es para que me castigues, pues rompí el jarrón de las galletas cuando trataba de tomar una.
Su madre tomó la ramita, la arrojó lejos y lo abrazó, diciéndole:
- El castigo es para quienes tratan de esconder su falta y no se arrepienten;
yo sé que lo hiciste sin intención.
Pensamos en muchas ocasiones que podemos esconder los errores que cometemos, sea en nuestras vidas o en nuestros trabajos, cuando lo que debemos hacer es aceptarlos, y tratar de solucionarlos.
De hecho, muchos tratan de esconder sus errores a Dios, cuando esto no se puede hacer. Recordemos esta frase:
"El castigo es para los que ocultan su falta y no se arrepienten", y pensemos en que es mejor aceptar nuestros errores y sobreponernos a ellos, creyendo en el perdón de Dios.
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
Un padre llevó a su hijito a dar un paseo largo en el bosque. Como era pequeño, lo llevó sobre sus hombros por mucho rato. Luego, lo puso sobre sus pies y le dijo que tendría que caminar hasta la casa. Al rato, el pequeño lloraba porque estaba muy cansado, demasiado cansado para dar un paso más. El padre cortó un palito y lo limpió muy bien de toda astilla, mientras el niño observaba. Al terminar, dijo:
- Mira, hijo, te presento con tu propio caballito, para que te lleve a casa.
Encantado, el niño se montó sobre su caballito, y felizmente llegó a su casa. Y en casa dio vueltas por todo el jardín, hasta que tuvo que ir a bañarse y acostarse, ya rendido.
A veces nuestro Padre Celestial nos lleva, y a veces nos deja caminar, y muchas veces creemos que ya no podemos más cuando alguien, movido por Él, nos ofrece un caballito - una idea, una promesa, una canción nueva, un cariño, una oración intercesora -, lo que sea, y sobre ese corcel llegamos a la meta. ¿Necesitan un caballito?, ¿otro hermano está necesitando un caballito?
Ofrezcámoselo con ternura, recordando nuestro propio cansancio a veces. Eso hace toda la diferencia para un pequeño hermano.
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
Un hombre estaba perdido en un bosque. Había probado ya varios senderos, con la esperanza de que alguno de ellos lo condujera fuera, pero todos volvían a converger en el mismo punto, justo donde él se encontraba ahora.
Aún le quedaban por probar algunos cuantos, pero se encontraba cansado y hambriento, así que decidió tomarse un descanso antes de coger una nueva senda.
Mientras estaba allí sentado, preguntándose qué sendero tomar, vio acercarse a otro viajero.
Inmediatamente se puso de pie y gritó: - ¿Me puede ayudar? ¡me he perdido!
El otro hombre dio un suspiro de alivio, y replicó: - Yo también estoy perdido.
Ambos comenzaron a intercambiar información, y pronto descubrieron que entre los dos habían recorrido ya muchos de los caminos existentes.
Ahora se ahorrarían trabajo, y podrían evitar tomar senderos erróneos que uno u otro ya conocieran.
Muy pronto, los dos hombres estaban contándose sus desventuras con buen humor, lo que les ayudó a olvidarse del cansancio y el hambre; de esta manera, continuaron su viaje.
La vida es como un bosque, a veces nos perdemos y sentimos confundidos, pero si compartimos nuestras experiencias e impresiones con los demás, el viaje no parecerá tan desalentador, y puede ser que juntos encontremos los mejores caminos y modos de vivir.
“La cooperación no es ausencia de conflictos, sino el medio para resolver el conflicto.”
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
En la edad en la que muchas ancianas viven la vida más sosegadamente y con la satisfacción del deber cumplido, a doña Clotilde le había tocado criar a su nieto. Su hija, madre soltera, había tenido que emigrar a otro país para buscar un mejor futuro, y poder así ayudar económicamente a su familia lejana.
Con el correr del tiempo, doña Clotilde se enfrentó con un alarmante descubrimiento: su nieto había tomado la costumbre de tomar lo que no era suyo… ¡Era un ladrón! Habiéndole primero claramente, y castigándole después, doña Clotilde agotó casi todos los medios para combatir esa tendencia. Pero nada surtía efecto: Aquel vicio, el niño ya lo llevaba dentro de sí. Ni amenazas, ni promesas surtían algún efecto.
Ante el temor de que su nieto se convirtiera en un delincuente, doña Clotilde se vio en la disyuntiva de tener que tomar una medida radical, amenazándolo con un castigo terrible que lo marcaría para toda la vida:
- ¿Ves el atizador?… ¡si te vuelvo a sorprender robando, lo pongo a calentar en el fuego y te traspaso la mano con él! Pero el niño, confiado en la bondad de su abuela y no creyéndola capaz de semejante acto, volvió a recaer, agarró la cartera deteriorada de su abuela y le robó los 100 dólares que su madre enviaba mensualmente, y corrió a gastarlo.
Cuando volvió a casa, la abuela, que ya había descubierto el robo, lo tomó de las manos y lo arrastró a la cocina. Con todo el dolor de su corazón, sabiendo que era necesario ponerle punto final a esa malsana costumbre, empuñó el atizador y lo puso en el carbón encendido, esperando a que se pusiera caliente.
El niño contemplaba asustado, sin dar crédito a lo que acontecía, los preparativos insensatos de la abuela. No podía creer que su abuela fuera capaz de cumplir la amenaza. Estaba tan convencido de la bondad de la abuela, que la creía incapaz de un gesto tan atroz.
- ¡Ahora vas a ver el daño tan grande que produces cada vez que tomas lo que no es tuyo!
Doña Clotilde aferró al niño, empujándolo hacia el brasero, extrajo el atizador ya incandescente, y lo fue llevando lentamente a la mano de su presa, la cual aferraba con todas sus fuerzas. Cuando la suave piel del niño empezó a sentir el calor que emanaba del atizador, la abuela deliberadamente lo soltó, pero NO detuvo el curso del atizador, el cual atravesó su propia mano de lado a lado. Ahora, el pequeño ladrón se hizo un hombre. Un hombre que aprendió la lección, y que no volvió a robar más en su vida. Comprendió que con esa conducta equivocada le hacía daño a la persona que él más amaba. Hoy, antes de meter las manos en cosas que no le pertenecen, se las dejaría quemar primero.
Doña Clotilde, a su vez, dice que fue preferible perder su propia mano, que perder a su nieto amado.
Desde aquel día ambos entendieron la frase: "Misericordia quiero y no sacrificios". Frase expresada en plenitud en el misterio de la redención de Cristo.
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
Es una palabra que lo dice todo, y no dice nada.
Es la comunión de dos almas que sólo buscan ser una misma.
Es la mano que se extiende para dar y para darse.
Son los nombres de los que amamos.
Son los ojos que nos miran de una manera diferente.
Es el rostro que miramos, tratando de entregarle el alma.
Es la fecha que no olvidamos.
El día que pensamos que realmente comenzamos a vivir.
El momento en que el dolor nos arropó, y un abrazo nos hizo regresar a la vida.
Son las canciones que nos hablan de nuestras historias.
Son las lágrimas de una madre, que se acaba de enterar que carga en su vientre a un hijo.
Son las palpitaciones en el corazón del padre que espera su llegada.
Es la sonrisa de un niño, luego de haber pintado su tarea.
Es la carta que se escribe con ilusión y añoranza.
Es despertarse cada mañana, y tener a alguien en quien pensar.
Son los amigos, que siempre nos aman y no desaparecen con el tiempo.
Es perdón… es respeto… es cuando todo tiene sentido si se trata de nosotros.
Son los momentos de silencio.
Es la risa y el llanto.
Es cuando puedo recostar mi cabeza en el hombro de alguien, y cuando presto mi hombro para que ese alguien haga lo mismo.
Es cuando miramos ese ser querido y, sin querer, pensamos en todas las razones por las cuales le queremos tanto.
Es el perfume que nos recuerda ese alguien especial.
Es la respuesta a cualquier pregunta.
Es lo que somos y la razón por la que existimos.
Es un madero y su historia.
Son los amigos, que se aman como hermanos.
Es un suspiro… una emocionada caricia… un beso.
Es una palabra en el momento correcto e indicado, buscando afanosamente expresarlo todo.
Es la razón de vivir de cada hombre y mujer sobre la tierra.
Es lo que muchos buscamos sobre la tierra.
Lo que otros condenan y rechazan.
Es todo lo que queremos, y cuando está en nuestras manos, es como nada.
Es el sinónimo de vida en cuatro letras… AMOR…
por makf | 22 Ago, 2025 | Libro 5
Una vez, un reconocido guerrero indígena y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron profundamente y habían pensado en casarse, para lo cual tenían el permiso del cacique de la tribu. Pero antes de formalizar el casamiento, fueron a ver al anciano de la tribu, un hombre muy respetado, que tenía palabras de sabiduría para ellos.
El sabio les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes y que no había ninguna razón para que alguien se opusiera a su matrimonio.
Entonces ellos le dijeron que querían hacer algo que les diera la fórmula para ser felices siempre.
El sabio les dijo: Bueno, hay algo que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos, porque es bastante costoso.
- Estamos dispuestos – le dijeron.
Entonces el sabio le pidió al guerrero que escalara la montaña más alta, y buscara allí el halcón más vigoroso, el que volara más alto, el que le pareciera más fuerte, el que tuviera el pico más afilado y se lo trajera vivo. Y a la mujer le dijo:
- A ti no te va a ser tan fácil. Vas a tener que internarte en el monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada. Vas a tener que cazarla sola, sin que nadie te ayude, y vas a tener que traerla viva aquí.
Cada uno salió a cumplir su tarea. Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al sabio:
- ¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿qué debemos hacer con ellas?
- No, nada de eso, -dijo riendo el sabio y les dijo- ¿ustedes quieren ser felices?
- Sí - le dijeron. ¿Volaban alto? - preguntó-, ¿eran fuertes sus alas, eran sanas,
independientes? Sí - contestaron. Muy bien, dijo el sabio. Ahora deben encadenarlas entre
sí por las patas, y suéltenlas para que vuelen.
Así lo hicieron. Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en el piso. Se hacían daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí. Entonces el sabio de la tribu les dijo:
Si ustedes quieren ser felices para siempre:
"VUELEN, PERO JAMÁS SE ENCADENEN EL UNO AL OTRO"
Cuando dos personas se unen por amor, ambos desean íntimamente que esa unión sea duradera. Nadie puede asegurar el éxito o el fracaso de una relación. Los integrantes de la pareja son los principales protagonistas, y de ellos depende que la relación perdure si siguen alimentando su amor.
Debemos tener en cuenta que son dos personas diferentes unidas por un gran sentimiento: El Amor. El amor verdadero sólo se concibe en libertad. Las promesas, los juramentos, los papeles legales, forman parte del matrimonio pero no tienen ningún efecto sobre el amor. El Amor llega cuando quiere y se va de la misma manera, si no se sigue alimentando. Quien nos ama, sólo espera que su amor sea correspondido también con amor.