por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
¿Has tenido alguna vez la sensación de que la vida es mala, realmente mala, y deseado estar en una situación diferente? Sientes que la vida te ha hecho las cosas difíciles: el trabajo apesta, la vida apesta, todo parece irte mal. Lee la siguiente historia, bien pudiera cambiar tu perspectiva acerca de tu vida:
Durante una conversación con uno de mis amigos, me dijo que a pesar de tener dos empleos y llevar a casa poco más de unos $6,000 al mes, se sentía feliz.
Me pregunté cómo podía sentirse feliz, considerando que tenía que luchar con tan pocos ingresos para mantener a un par de padres ancianos, a sus suegros, a una esposa, dos hijas y las muchas cuentas de un hogar.
Me explicó que había llegado a esta actitud, a través de un incidente que vivió en la India. Este había ocurrido unos pocos años antes, mientras se sentía realmente mal, y decidió pasear por aquel país, tras un fuerte descalabro personal.
Me contó que justo frente a sus ojos, vio a una madre hindú cortarle el brazo derecho a su
niño con un hacha. El recuerdo de la impotencia de la madre reflejada en sus ojos, y el grito de dolor de la inocente criatura de 4 años, todavía le persiguen hasta hoy.
Uno se podría preguntar por qué hizo tal cosa la madre; ¿se habría portado mal el niño?, ¿se le habría infectado la mano al niño? No, aquello fue hecho por dos sencillas palabras: ¡para mendigar!
La desesperada madre había lisiado deliberadamente al niño, para que éste pudiera salir a la calle a mendigar.
Tomado por sorpresa por la escena, dejó caer un trozo de pan que estaba comiendo. Y casi instantáneamente, un grupo como de cinco o seis niños se abalanzó sobre el pedacito de pan cubierto de arena, arrebatándose trocitos el uno al otro. La reacción natural del hambre.
Impactado por lo acontecido, le pidió a su guía que lo llevara a la panadería más cercana. Visitó dos panaderías y compró todo el pan que pudo hallar en ellas. Los dueños, sorprendidos pero de buena gana, vendieron todo su producto. Invirtió menos de $800 al adquirir unas 400 rebanadas de pan (a menos de $2 la rebanada) y gastó otros $1,000 para comprar otros artículos de primera necesidad.
Así, volvió a la calle con un camión lleno de pan. Mientras distribuía el pan y los artículos de primera necesidad entre los niños (la mayoría lisiados) y unos cuantos adultos, recibió alabanzas y agradecimientos de parte de los infortunados. Por primera vez en su vida se preguntaba cómo podía la gente sacrificar su dignidad por una rebanada de pan que costaba menos de $2. Comenzó a decirse a sí mismo cuan afortunado era. Cuan afortunado de tener un cuerpo completo, de tener un empleo, de tener una familia, de tener la oportunidad de quejarse acerca de la calidad de la comida, de tener la oportunidad de vestirse, de tener las muchas cosas de las que esta gente frente a él estaban desprovistas.
¡En ese momento comencé a pensar y sentir lo mismo! ¿Era mi vida realmente tan mala? Tal vez no. No debía sentirme mal del todo. ¿Y qué de usted? Quizás la próxima vez que piense que lo está, debiera pensar en el niño que perdió una mano para mendigar en las calles.
"La satisfacción no es la realización de lo que queremos, es el reconocimiento de lo mucho que ya tenemos".
Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre; pero muchas veces nos quedamos mirando la puerta cerrada por tanto tiempo, que no vemos la que se nos ha abierto.
Si bien, es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, no es menos cierto que tampoco sabemos lo que nos ha estado faltando, hasta que nos llega.
La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo; simplemente la que sabe aprovechar al máximo todo lo que le viene.
El futuro más brillante siempre estará basado en un pasado olvidado; no nos podrá ir bien en la vida, hasta que soltemos nuestro pasado de fracasos y quejas.
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Para recordar y valorar la oportunidad que tenemos de estar con las personas que amamos y nos aman…
"Estoy harto de la vida…" Estoy cansado de trabajar y de ver a la misma gente, camino a mi trabajo todos los días, llego a la casa y mi esposa sirvió lo mismo de la comida para cenar, la cual no me gustó mucho que digamos, y tengo que comer la comida que no me gusta.
Voy a entrar al baño, y mi hija de apenas año y medio no me deja, porque quiere jugar conmigo; no entiende que estoy cansado y quiero entrar al baño. Después, tomo mi revista para leerla en mi sillón, y mi hija nuevamente quiere jugar y que la arrulle entre mis brazos.
Yo quiero leer mi revista y sale mi esposa con su…
- ¿Qué tal me veo?, me arreglé para ti… - le digo que bien sin despegar los ojos de mi revista, para variar; se enoja conmigo porque dice que no la comprendo, y que nunca la escucho. No sé por qué se enoja si le pongo toda mi atención; es más, aún viendo la T.V. le pongo atención, bueno, siempre y cuando haya malos comerciales. A veces quisiera estar solo y no escuchar nada, yo sólo quiero descansar. Suficientes problemas tengo en el trabajo para escuchar los de mi casa.
Mi padre también me molesta algunas veces, y entre clientes, esposa, hija, padre, me vuelven loco, quiero paz.
Lo único bueno es el sueño. Al cerrar mis ojos siento un gran alivio de olvidarme de todo y de todos. Hola, vengo por ti. ¿Quién eres tú?, ¿Cómo entraste?
- Me manda Dios por ti, dice que escuchó tus quejas y tienes razón, es hora de descansar.
- Eso no es posible, para eso tendría que estar… Así es, sí lo estás, ya no te
preocuparás por ver a la misma gente, ni por caminar, ni de aguantar a tu esposa con sus
guisos, ni a tu pequeña hija que te moleste. Es más, jamás escucharás los consejos de tu
padre. Pero… ¿Qué va a pasar con todo?, ¿con mi trabajo? No te preocupes, en tu
empresa ya contrataron a otra persona para ocupar tu puesto, y por cierto, está muy feliz porque no tenía trabajo.
- ¿Y mi esposa y mi bebé? A tu esposa le fue dado un buen hombre que la quiere, respeta y admira por sus cualidades, que tú nunca observaste en ella, y acepta con
gusto todos sus guisos sin reclamarle nada, porque gracias a Dios y a ella, tiene algo qué llevarse a la boca todos los días, a diferencia de otras personas que no tienen nada qué comer, y pasan hambre hasta por meses; y además, se preocupa por tu hija y la quiere como si fuera de él, y por muy cansado que siempre llegue del trabajo, dedica tiempo para jugar con ella. Son muy felices.
- No, no puedo estar muerto. Lo siento, la decisión ya fue tomada.
- Pero… eso significa que jamás volveré a besar la mejillita de mi bebé, ni a decirle "te amo" a mi esposa. Ya no veré a mis amigos para decirles lo mucho que los aprecio, ni darle un abrazo a mi padre. Ya no volveré a vivir, ya no existiré más; me enterrarán en el panteón y ahí se quedará mi cuerpo, cubierto de tierra. Nunca más volveré a escuchar las palabras que me decían: ¡Hey, amigo, eres el mejor!; hijo mío, estoy orgulloso de ti; cuánto amo a mi esposo; hermano mío, qué bueno que veniste a mi casa; papito…
- NO, ¡NO QUIERO MORIR, QUIERO VIVIR!, ¡envejecer junto a mi esposa!, ¡NO QUIERO MORIR TODAVÍA…!
- Pero es lo que querías, descansar, ahora ya tienes tu descanso eterno, duerme para
SIEMPRE.
- NO, NO QUIERO, ¡NO QUIERO, POR FAVOR, DIOS…!
- ¿Qué te pasa, amor?, ¿tienes una pesadilla? - dijo mi esposa despertándome.
- No, no fue una pesadilla, fue otra oportunidad para disfrutar de ti, de mi bebé, de mi familia, de todo lo que Dios creó. ¿Sabes?, estando muerto ya nada puedes hacer, y estando vivo puedes disfrutarlo todo. Una vez cerrando tus ojos, nadie te garantiza volver a abrirlos.
Recuerden que despertar a cada día es maravilloso.
¡QUÉ BELLO ES VIVIR! HOY LO LOGRÉ, MAÑANA… MAÑANA DIOS DIRÁ.
Aunque las cosas no vayan nada bien, Dios nos da la oportunidad de despertar y disfrutar la vida… mientras estés vivo…
"No pongas un punto, donde Dios puso una coma"
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Cuentan que una vez, un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena. Pensaba de esta forma:
"Si tuviera un auto nuevo, sería feliz".
"Si tuviera una casa grande, sería feliz".
"Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz".
"Si tuviera una pareja perfecta, sería feliz".
En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras, y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: "Sería feliz si tuviera…"
Así lo hizo, hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrita era un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuántos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?
¿ Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros, por estar esperando lo que creemos perfecto, o soñando y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca de nosotros?
Mira a tu alrededor, y si te detienes a observar te darás cuenta cuan afortunado eres; muy cerca de ti está tu felicidad y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.
Observa la piedrita, que puede ser un diamante valioso. Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irremplazable. Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido, para nunca más poder recuperarlo.
"Dame Señor, lo que Tú sabes que me conviene y que yo no sé pedir. Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas, y que me halle siempre dispuesto a hacer Tu santa voluntad.
Derrama, Señor, tus gracias sobre todos los que amo. Y concede tu paz al mundo entero. Gracias, Dios mío, por escucharme".
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Tres reglas simples, pero fundamentales, que deberían regir nuestra vida.
La primera:
LOS BUENOS PENSAMIENTOS
La segunda:
LAS BUENAS PALABRAS
Y la tercera:
LAS BUENAS ACCIONES TODO EL TIEMPO.
Y así, nuestra vida será próspera en este mundo… y en el más allá.
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Tómate tiempo para jugar, es el secreto de la perpetua juventud.
Tómate tiempo para amar y ser amado, es el privilegio que nos da Dios.
Tómate tiempo para leer, es la fuente de la sabiduría.
Tómate tiempo para ser amable, es el camino hacia la felicidad.
Tómate tiempo para trabajar, es el precio del éxito.
Tómate tiempo para orar, es el camino para llegar a Dios.
Tómate tiempo para dar y hacer caridad, el día es demasiado corto para ser egoísta, y además, es la llave del cielo.
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Un niño de unos ocho años, un domingo recuerda a su padre que hay que ir a misa.
- Hoy no vamos -dice el padre-. Yo tengo otras cosas que hacer.
- Pero papá, -insiste el niño-, es que hoy tenemos la obligación de ir. Lo manda el tercer
mandamiento de la Ley de Dios. (Santificar las fiestas).
- No te preocupes. Eso no tiene importancia. Ya irás otro día.
El niño se calla. Pero al poco rato, al ver que su papá lo manda a limpiar su cuarto, interviene de nuevo:
- Oye papá, si el tercer mandamiento no tiene importancia, el cuarto mandamiento (Honrar a tu padre y tu a madre) aún debe importar menos
Los Mandamientos no son un capricho de Dios, ni unos obstáculos que nos colocan en nuestro camino.
Son algo así como las señales de tránsito en la carretera. La señal no crea el peligro, simplemente lo señala, lo avisa. El peligro ya está ahí. Dios, porque nos ama, nos indica lo que nos conviene, lo que es bueno para nosotros y lo que no.
El habernos dado e indicado los Mandamientos, es una prueba de amor. Y la respuesta lógica, por nuestra parte, debería ser el agradecimiento.
No conviene confundir fácil o agradable con bueno. Ni tampoco costoso con malo. Normalmente, las cosas buenas cuestan.