Son Ángeles que vinieron a enseñarnos, (historia real)

Somos una pareja común, como lo puedes ser tú y tu esposa. Teníamos dos hijas, y un buen día decidimos que queríamos un hijo. Como no podíamos tenerlo por la vía normal (embarazo), decidimos la vía de la adopción; llenamos todos los requisitos legales, y un buen día nos llaman y nos dicen que ha llegado nuestro bebé. Fuimos a recibirlo, tenía un día de nacido y nos fue entregado como un niño normal.

Con el paso de los meses notamos que no tenía las habilidades de un niño de su edad, y acudimos a la consulta con un doctor, quien le diagnosticó una parálisis cerebral con hemiparexia del lado izquierdo. Nuestro hijo tiene afectada el habla, la visión parcialmente (ve por un solo ojo), y una parálisis del lado izquierdo, así como el área motora (no puede caminar). Imagínate lo que eso significó para nosotros.

Sin embargo, tuvimos un gran guía espiritual que nos ayudó a asimilar este duro golpe, y yo pensaba: Si Dios es amor ¿cómo es posible que permita que a un ser humano le ocurra esto?, ¿no le bastó con que su mamá lo dejara abandonado después del parto, sino que también permitió que tuviera todos estos defectos? Y el sacerdote nos decía: Véanlo desde otro ángulo, ese niño vino a este mundo y ustedes fueron escogidos para que estuviera en sus manos, porque él vino a cumplir una misión.

Hoy, cuando mi hijo tiene seis años, estamos convencidos que es así. Ese niño, a pesar de sus limitaciones, es un niño que irradia mucho amor, mucha fortaleza y sobre todas las cosas, muchos deseos de superarse, porque a su manera nos hace saber que él quiere caminar. Luego de que no se podía mover, ya recorre la casa a gatas. Cuando yo veo estas cosas, y tengo un problema al frente, por más grande que pueda ser para mí, pienso: "el problema de mi hijo es más grande que el mío, y sin embargo, él no se amarga y ha sabido sobrellevarlo ¿Por qué yo no puedo sobrellevar el mío? y es cuando concluyo, mi hijo está cumpliendo su misión".

Los niños especiales, son ángeles que vinieron a este mundo a enseñarnos cómo sobrellevar las cosas.

«Soluciones» para la vida

Para el hijo no deseado: el aborto.
Para la amistad no querida: la ruptura.
Para el matrimonio infeliz: el divorcio.
Para el viejo y el enfermo no deseado: la eutanasia.
Para la vida no deseada: el suicidio.
Para la desesperación personal: la droga.
Para no estar "reprimidos": el sexo.
Para la verdad no deseada: la mentira.
Para el sufrimiento de los más débiles: la indiferencia.
Para la fe, que interroga al alma humana: el laicismo salvaje.

¡Pobre sociedad, la que, para dar respuestas a los problemas que hacen sufrir a los seres humanos, es capaz de crear sólo problemas mucho mayores…!

La pregunta de siempre sigue en el aire: Con todas estas "soluciones", ¿somos los seres humanos más felices?

Siempre sueña

Olvídate de los días que han estado nublados, pero recuerda las horas que pasaste bajo el sol.

Olvídate de los tiempos que te han derrotado, pero recuerda las victorias que has ganado.

Olvídate de los errores cometidos, pero recuerda la lección que aprendiste de ellos.

Olvídate de las desgracias que has pasado, pero recuerda las alegrías que has vivido.

Olvídate de los días de soledad, pero recuerda las sonrisas que te han dado.

Olvídate de los planes que no te salieron bien, pero recuerda nunca dejar de… Soñar.
SABIA VIRTUD

Si…

SI NOS AMÁRAMOS dialogaríamos, porque el amor busca intimidad y la comunión con el amado.

SI DIALOGÁRAMOS nos comprenderíamos, porque nos escucharíamos hasta ponernos en el lugar del otro.

SINOS COMPRENDIÉRAMOS nos perdonaríamos, porque al comprender el dolor que causa la ofensa y la culpa, pediríamos perdón y perdonaríamos.

SI NOS PERDONÁRAMOS nos reconciliaríamos, porque el perdón es el puente por donde cruzamos sobre el abismo de las ofensas y las culpas que nos separan.

SINOS RECONCILIÁRAMOS nos amaríamos, porque sólo nos amamos cuando nos amamos como somos, y eso es perdonarnos y reconciliarnos.

SI NOS AMÁRAMOS… ¡VIVIRÍAMOS TAN FELICES!

Si Jesucristo volviera a la Tierra

Una religiosa les hizo a sus pequeños alumnos un examen, y en él, una sola pregunta que era la siguiente:

Si Cristo volviera a la tierra ¿Qué haría?
Ese mismo día en la noche revisó los exámenes, y encontró las siguientes respuestas:

"Volvería al mismo sitio de donde vino, porque en este mundo no vale la pena vivir".
"Yo, siendo El, no vendría, porque me volverían a matar".
"Fundaría cadenas de televisión y radio, para transmitir el mensaje más rápido".

"No, mejor que ni venga, porque ya bastantes problemas tenemos con su doctrina".
"Yo creo que si viniera nos echaría en cara a todos los cristianos por ser tan infieles y tan desleales con Él. Además, nos regañaría por cumplir tan mal sus mandamientos, y por el mal ejemplo que les damos a los demás".

"Perdone, hermana -escribió el último alumno-. Cristo no tiene por qué venir otra vez a la tierra, ya que Él se ha quedado con nosotros para siempre en la Eucaristía. Cristo está siempre presente entre nosotros".

"Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, ahí estoy yo, en medio de ellos". (Mateo 18,20).

Separados de Ti

Separados de Ti, Señor, nada podemos hacer.
Separados de Ti, Señor, nada somos.
Separados de Ti ,Señor, perecemos.
Separados de Ti, Señor, la vida no tiene sentido.
Separados de Ti, Señor, todo es oscuridad.
Separados de Ti, Señor, no sabemos a dónde ir.
Separados de Ti, Señor, todo es mentira.
Separados de Ti, Señor, caemos.
Separados de Ti, Señor, erramos el camino.
Separados de Ti, Señor, estamos ciegos y perdidos.
Separados de Ti, Señor, sufrimos dolor y soledad.

Junto a Ti, la vida da frutos.
Junto a Ti, hay luz y alegría.
Junto a Ti, estamos seguros y sin miedos.
Junto a Ti, no hay dudas ni caídas.
Junto a Ti, caminamos seguros, pues tú nos guías.
Junto a Ti, hay verdad y esperanza.
Junto a Ti, Señor, vivimos la paz del corazón.
Junto a Ti, Señor, sabemos de reconciliación.
Junto a Ti, Señor, conocemos el verdadero amor.

Porque Tú eres la Vida.
Porque Tú eres la Luz.
Porque Tú eres la Verdad.
Porque Tú eres el Camino.
Porque en Ti somos y nos movemos.
Porque Tú nos amas como hijos únicos.
Porque Tú eres EL AMOR.

¡GRACIAS SEÑOR…!

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