por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Un señor se encontró cierto día en la calle a su amigo, un gran poeta, y le dijo:
- Necesito vender mi casa, que tú bien conoces. ¿Podrías redactar el aviso para el diario?
El poeta tomó lápiz y papel, y escribió:
"Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas, rodeado por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la terraza".
Algunos meses después, el poeta se encontró con el señor, y le preguntó si ya había vendido su casa.
- No pensé más en eso -dijo el hombre-. Después de leer el aviso, me di cuenta de la maravilla que tenía. A veces, no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos, y vamos tras falsos tesoros.
Debemos valorar lo que tenemos y que nos fue dado gratuitamente por Dios: la salud, los amigos, el empleo, el conocimiento que adquirimos, la sonrisa de los niños y el cariño de esa persona especial. Estos sí son verdaderos tesoros.
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Por medio de la presente, presento mi renuncia irrevocable a ser adulto.
He decidido aceptar la responsabilidad de tener 6 años nuevamente.
- Quiero ir a Me Donald's, y pensar que es un restaurante de 5 estrellas.
- Quiero navegar barquitos de papel en un estanque, y hacer anillos, tirando piedras al agua.
- Quiero pensar en que los dulces son mejores que el dinero, pues se pueden comer.
- Quiero tener un receso, y pintar con acuarelas.
- Quiero salir cómodamente de mi casa, sin preocuparme cómo luce mi cabello.
- Quiero tener alguien que me arregle y me planche la ropa.
- Quiero regresar a mi casa a una comida casera, y que alguien corte mi carne.
- Quiero tomar largos baños, y dormir 10 horas todas las noches.
- Quiero abrazar a mis padres todos los días, y enjuagar mis lágrimas en sus hombros.
- Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple; cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas; y eso no me molestaba, porque no sabía que no sabía, y no me preocupaba por no saber. Con todo lo que sabía era feliz, porque no sabía las cosas que preocupan y molestan.
- Quiero pensar que el mundo es justo. Que todas las personas son honestas y buenas.
- Quiero pensar: ¡todo es posible…! En algún lugar de mi juventud maduré, y aprendí demasiado.
- Aprendí de armas nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de niños abusados.
- Aprendí sobre mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, enfermedad, dolor y
la muerte.
- Aprendí de un mundo en el que saben cómo matar y lo hacen.
- ¿Qué pasó con el tiempo en que pensaba que todo el mundo
viviría para siempre, porque no entendía el concepto de la muerte, excepto cuando perdí a mi mascota?
- Cuando pensaba que lo peor que pasaba era que alguien me quitara mi pelota para jugar, o me escogiera al último, para ser su compañero de equipo. Cuando no necesitaba gafas para leer.
- Quiero alejarme de las complejidades de la vida, y emocionarme nuevamente con
las pequeñas cosas una vez más.
- Quiero regresar a los días en que la música era limpia y sana. Recuerdo cuando era inocente, y pensaba que todo el mundo era feliz porque yo lo era.
- Caminaría de nuevo en la playa, pensando sólo en la arena entre los dedos de mis pies, sin preocuparme por la erosión y la contaminación.
- Pasaría mis tardes subiendo árboles y montando en mi bicicleta hasta llegar al parque,
sin la preocupación de que me secuestren.
- No me preocupaba por el tiempo, las deudas o de dónde iba a sacar dinero para arreglar el coche.
- Sólo pensaba en lo que iba a ser cuando fuera grande, sin la preocupación de lograrlo o no.
- Quiero vivir simple nuevamente. No quiero que mis días sean de ordenadores que
se estropean, de la montaña de papeles en mi escritorio, de noticias deprimentes, ni de cómo sobrevivir unos días más al mes, cuando ya no queda dinero en la cuenta.
- No quiero que mis días sean de facturas de médicos o medicinas.
- No quiero que mis días sean de chismes, enfermedades y pérdida de seres queridos.
- Quiero creer en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la justicia, de la paz, de los sueños, de la imaginación.
- Quiero creer en la raza humana, y quiero volver a dibujar muñecos (o muñecas) en
la arena…
- ¡Quiero volver a mis 6 años!
- Espero que cada uno de nosotros pueda vivir un poco de ese niño que llevamos dentro, y no nos dejemos arrastrar por la sociedad que nos rodea.
"Si todos pensáramos y actuáramos un poquito como niños, muchas cosas en el mundo podrían ser".
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Hacía un calor insoportable; se encontraba en un país desconocido, luchando por una causa que no entendía bien.
Sólo obedecía órdenes; quería pensar que era por el bien de su patria. Que aquellos muertos, niños y mujeres incluidos, aquellos sueños destrozados por metrallas, eran justificados.
Vio un niño parado frente al cuerpo de su madre tendida en el suelo. No lloraba, apenas tenía un año, sus ojos asombrados y llenos de terror miraban a su madre, esperando que se levantara y lo abrazara, como todas las mañanas.
Pero en aquel amanecer la muerte se había paseado, sembrando su amarga cosecha.
El soldado se agachó para recoger al niño, y retirarlo de aquella escena espantosa, pero la mirada de pavor del chico mirando su fusil le aterrorizó, y por primera vez en su vida sintió vergüenza de su arma, aquella arma que meses atrás llevaba orgulloso sobre su hombro, jurando ante su bandera defender a su país.
Pero en aquel país, tan lejos de su casa, tragando el polvo del desierto, ya no sabía si realmente defendía a su pueblo; era un peón político, o un miembro de los jinetes del Apocalipsis.
A unos metros de allí, un capitán, envuelto en su fanfarria patriota, daba órdenes al fotógrafo del pelotón para que le tomara una foto dándole unos caramelos a unos niños aterrados, huérfanos por sus armas.
Fue en ese momento y de un modo repentino, cuando una fuerte explosión, alcahuete de la muerte, destronó el tenso silencio que reinaba. El polvo se mezcló con la sangre y los gritos, en miradas de terror.
Nuestro soldado cayó al suelo con el pecho destrozado. Dos compañeros le arrastraron como pudieron, en medio de la confusión, al campamento sanitario; los médicos se miraron negativamente, le pusieron un calmante, y dejaron que su vida se evaporase del todo.
En la mente del soldado seguía el rostro de aquel niño, pero esta vez era el niño quien se acercaba a él con una sonrisa, tocándole su frente sudorosa, sentenciada por la ciencia.
Y con ojos sorprendidos, ahora era él el asombrado, vio cómo la cara del niño se difuminaba, se transformaba en otros rasgos más finos, más suaves. Sus ojos pasaron de negros a azules lentamente, y su pelo se alargó cambiando su color negro al rubio; la metamorfosis se había producido como un dulce sueño, pero no lo era.
El soldado sabía que aquella hermosa niña era real, no un delirio de su mente; hasta distinguió en aquellos ojos la mirada de su esposa, la mujer que lo esperaba en su casa con su inmenso amor.
La compañera que le había entregado su vida sin quejas, resignada siempre a su destino como militar.
La niña besó su rostro, con sus ojitos llenos de lágrimas.
- Papá, te quiero, soy Lucy, no te mueras, por favor. Quiero vivir. Dame la esperanza de la vida.
Después, aquella figura angelical se fue, esfumándose lentamente, mientras un sueño profundo invadió al soldado…
Meses después, un general con su sonrisa oficial le imponía una medalla por su valentía en el combate.
Al salir del despacho de su superior, el soldado tiró la medalla en el bote de basura, y fue corriendo a su casa.
Allí, su esposa lo abrazó y le besó con el corazón en los labios, para decirle después:
El sonrió, estrechándola más fuerte en sus brazos.
- Lo sabía, amor, y va a ser una niña rubia preciosa – le contestó.
A los nueves meses nació Lucy, justo cuando el soldado presentaba su baja del ejército ante el general.
Esta vez, era el general el que estaba serio y lo miraba como un enfermo, mientras que él sonreía sintiéndose liberado. Había escogido el camino de la esperanza.
"Un indicador trágico de los valores de nuestra civilización, es
que no existe un negocio más rentable que la guerra" Douglas Mattern
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
A tu enemigo, el perdón…
A tu oponente, la tolerancia…
A tu amigo, el corazón…
A tus clientes, el servicio…
A tu prójimo, el amor…
A los niños, el buen ejemplo…
A ti mismo, el respeto…
A Dios… todo tu amor..
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
¡Recibí flores hoy!
No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos una gran pelea anoche y él dijo muchas cosas crueles que en verdad me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.
No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me lanzó contra la pared, y comenzó a ahorcarme.
Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas, y sabes que no es real. Me levanté esta mañana, adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.
Hoy no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme. Ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez. No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.
Hoy no era el día de las madres o ningún otro día; anoche él me volvió a golpear, pero esta vez fue mucho peor. Si logro dejarlo, ¿qué voy a hacer?, ¿cómo podría yo sola sacar adelante a los niños?, ¿qué pasará si nos falta el dinero? ¡Le tengo tanto miedo!, pero dependo tanto de él, que temo dejarlo. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.
Hoy es un día muy especial: Es el día de mi funeral. Anoche, por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo.
Si hubiera aceptado la ayuda profesional… hoy no hubiera recibido flores.
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
El mar estaba muy picado hacía varios días.
La visibilidad era muy precaria. El capitán del enorme acorazado recomendó a su tripulación permanecer alerta. -Por favor, infórmeme inmediatamente cualquier novedad
-ordenó con seguridad el capitán a su segundo.
Tan pronto oscureció, uno de los marinos anunció:
Atención, una luz está brillando hacia el norte. ¿Se está moviendo o está
quieta? - preguntó el capitán. ¡Se está moviendo! -respondió el segundo.
El capitán llamó al encargado de las señales, y le dijo:
- Avísele a esa embarcación que si sigue en esa dirección está en grave riesgo de estrellarse contra nosotros. Aconséjele que vire 20 grados hacia el este.
Como no hubo respuesta, y la luz seguía acercándose, el capitán decidió encargarse personalmente de la situación.
- Atención, atención. Habla el capitán de este gran acorazado.
Le advertimos una vez más, cambie de curso o nos estrellaremos contra ustedes.
- Háganlo ahora - insistió el capitán con firmeza.
Entonces, una voz tranquila y segura le respondió: -Aquí habla el marinero
Pérez. Acorazado, cambie usted su rumbo 20 grados hacia el este.
Al oír esto el capitán, ya salido de sus casillas y casi gritando, dijo:
- Por última vez, marinero. Este es un barco de guerra, vire inmediatamente 20 grados
hacia el este. Y la respuesta que recibió fue:
- Yo soy el faro. Usted es el que debe cambiar de curso.
A veces queremos que los demás cambien, y hasta los amenazamos con estrellarnos.
Es más fácil que tú cambies.
Tú diriges tu barco. Ve a donde tú quieras y como todo buen capitán, sé flexible en la forma de construir los caminos.
Escucha lo que los demás tengan que decir. Te puedes evitar una colisión.