por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Pedí valor, y Dios me dio dificultades para fortalecerme.
Pedí sabiduría, y Dios me dio problemas para aprender a solucionarlos.
Pedí prosperidad, y Dios me dio cerebro y manos para trabajar.
Pedí coraje, y Dios me dio peligros para superar.
Pedí amor, y Dios me dio personas para ayudar.
Pedí favores, y Dios me dio oportunidades.
No recibí nada de lo que quería; pero recibí todo lo que necesitaba.
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Qué bello es tener a alguien, a quien tú le puedas confiar todos tus secretos.
Qué bello es saber callar, cuando alguien necesita que lo escuches.
Qué bello es oír la risa de un niño, mientras juega en el parque.
Qué bello es aceptar que fallaste, y tener el valor de decir lo siento.
Qué bello es disfrutar la vida, y no desperdiciarla en tus vanas preocupaciones.
Qué bello es sonreír y mirar hacia delante sin obstáculos, y si se presenta alguno, tener la
fuerza de voluntad para decir: "yo puedo superarlo".
Qué bello es luchar por tus ideales, aunque éstos parezcan difíciles de obtener; recuerda: "Sólo el que persevera alcanza".
Qué bello es tener la mirada puesta en un ideal, y pese a todos los problemas, guerras, hambre y soledad, poder ofrecer una sonrisa.
Después de todo, Dios nuestro Creador está siempre con nosotros.
Sonríe, al fin y al cabo, la vida hay que vivirla.
Pero te digo un secreto: "Vivirla con Dios es más fácil".
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Préstame tus manos, para que con ellas pueda seguir curando, bendiciendo y acariciando.
Préstame tus pies, para que pueda seguir acudiendo a las llamadas de tantos desvalidos, y para correr detrás de los que se descarrían tras cosas de amor.
Préstame tu lengua, para seguir dando buenas noticias a los pobres, y denunciar las injusticias.
Préstame tus ojos, para mirar con ternura y cariño a toda la gente.
Préstame tu rostro, para sonreír a pesar de todo, para iluminar todas las situaciones con mirada de perdón, de gracia, de luz, de alegría y de paz.
Te pido, en fin, tu corazón, para que yo pueda seguir amando a mi manera.
Si me los prestas, no hace falta que te desprendas de ellos. Es muy sencillo: utilízalos tú como si fueran míos, como si ahora te los prestara yo. Haz tú con ellos lo que estoy deseando hacer yo.
Con amor, Jesucristo.
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Hace años, un predicador se mudó para Houston, Texas. Poco después, se subió en un autobús para ir al centro de la ciudad.
Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado un dólar de más en el cambio.
Mientras consideraba qué hacer, pensó para sí mismo, "Ah, olvídalo, es sólo un dólar ¿Quién se va a preocupar por tan poca cantidad?, de todas formas, la compañía de autobuses recibe mucho de las tarifas, y no lo echarán de menos. Acéptalo como un regalo de Dios".
Pero cuando llegó a su parada se detuvo y, pensándolo de nuevo, decidió darle el dólar al conductor, diciéndole:
- Tome, usted me dio este dólar de más.
El conductor, con una sonrisa le respondió:
- Sé que eres el nuevo predicador del pueblo. He pensando regresar a la iglesia, y quería ver qué haría si yo le daba demasiado cambio.
Se bajó el predicador, sacudido por dentro, y dijo: "Oh Dios, por poco vendo a Tu Hijo por un dólar".
Nuestras vidas serán la única Biblia que algunos leerán, así que no olvides ser ejemplo en todo los que haces.
"No dejes que te critiquen por ser joven. Trata de ser el modelo de los creyentes por tu manera de hablar, tu conducta, tu caridad, tu fe y tu vida irreprochable". (1 Tim 4:12)
"Yo les he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo". (Juan 13:15)
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
"¿Por qué la lágrima no tiene color?"
En cuanto lloraba, me puse a pensar…
Si fuera roja como sangre, mi ropa podría mancharse.
Si la lágrima fuera amarilla, el color de la alegría, expresar tristeza jamás podría…
Si fuera azul, el color de la serenidad, ya no lloraría jamás, sería mi tranquilidad.
Si fuera blanca como pétalos de rosas, no serían lágrimas… mas perlas preciosas.
Ahora, una vez más me sigo preguntando…
¿Por qué la lágrima no tiene color?
Si fuera negra, sólo expresaría horror.
¿Por qué será que la lágrima no tiene color?
La lágrima no tiene color… porque no siempre expresa dolor.
Y si ella fuera rosa, ¿podría expresar alegría?
Las lágrimas no tienen color, porque son expresiones del alma; cuando el espíritu está llorando, el corazón dice: ¡ten calma!
Si la lágrima tuviera color, debería tener el color del amor, o el mismo color de la pasión que a veces invade el corazón.
O tal vez el color de la tristeza, que abarca el alma y quita la calma.
Si la lágrima tuviera color, podría ser roja como la sangre.
La lágrima no tiene color, porque nos aproxima a nuestro Creador.
Si la lágrima tuviera color, yo sólo lloraría de alegría; mas, la lágrima de nostalgia, ¿de qué color sería?
Y la lágrima de decepción, ¿de qué color sería entonces?
Si la lágrima tuviera color, debería tener el color de un brillante.
Mas como la lágrima es preciosa, Dios le dio el color de un diamante.
¡Puro y cristalino como tu alma!
por makf | 23 Ago, 2025 | Libro 5
Un niño que pastoreaba ovejas en una pradera se encontraba sentado encima de una gran piedra, cuando recibió la visita de un sacerdote que pasaba por ahí, y le preguntó:
- ¿Qué haces, niño? El niño le contestó: Estoy orando.
El sacerdote volvió a preguntarle: - ¿Y qué oras?
A lo que el niño respondió: -El Padre Nuestro.
- Y ¿Cuánto tiempo lo haces? Pues tengo entendido que llegas muy temprano en la mañana, y te vas muy tarde.
El niño le respondió:
- Todo el día, desde que llego hasta que me voy.
El sacerdote, muy intrigado, le volvió a preguntar.
- Y ¿cuántos Padre Nuestros oras al día?
El niño le dijo: -A veces dos y hay veces que sólo uno.
- Pero ¿cómo es eso?, ¿en todo el día sólo rezas 2
Padre Nuestro?-. Respondió el sacerdote sorprendido.
- Padre, es que cuando yo comienzo y digo "padre nuestro",
me pongo a pensar que Dios es mi padre, que me ama, que todo cuánto es y existe fue hecho por su poder y amor, que todos somos hermanos, que Él nos da todo lo que necesitamos, etc., no me da tiempo ni para terminar la oración. Padre, ¡qué grande es "nuestro padre" y qué infinito su amor!
El sacerdote ya no preguntó más, solamente le dio la bendición, y con los ojos llenos de lágrimas, continuó su camino.
Que Dios nos conceda la gracia de poder, al igual que el pastorcito, penetrar en ese infinito misterio del inmenso amor de Dios por todos nosotros, sus hijos.