Autor: Tomás de Kempis
Jesucristo:
- Yo soy amante de la pureza, y dador de toda santidad. Yo busco un corazón puro, y allí es el lugar, de mi descanso. Prepárame una sala grande y adornada, y celebraré contigo la pascua con mis discípulos. Si quieres que venga a ti y me quede contigo, arroja de ti la levadura vieja, y limpia la morada de tu corazón. Desecha de ti todo el mundo, y todo el ruido de los vicios; siéntate como pájaro solitario en el tejado, y piensa en tus excesos con amargura de tu alma. Pues cualquier persona que ama, dispone a su amado el mejor y más aliñado lugar: porque en esto se conoce el amor del que hospedaal amado.
- Pero sábete que no puedes alcanzar esta preparación con el mérito de tus obras, aunque te preparases un año entero y no pensases en otra cosa. Mas por sola mi piedad y gracia se te permite llegar a mi mesa; como si un rico convidase e hiciese comer con el a un pobre mendigo que no tuviese otra cosa para pagar este beneficio sino humildad y agradecimiento. Haz lo que este de tu parte, y hazlo con mucha diligencia, no por costumbre, sino por necesidad; sino con temor, no por costumbre, ni por necesidad; sino con temor, reverencia y amor recibe el cuerpo de Jesucristo, tu amado Dios y Señor que se digna venir a ti. Yo soy el que te llame y mande que vinieses, yo supliré lo que te falta; ven y recíbeme.
- Cuando yo te concedo afectos de devoción, da gracias a tu Dios, no porque eres digno, sino porque tuve misericordia de ti. Si no sientes devoción, y te hayas muy seco, persevera en la oración,gime, llama y no ceses hasta que merezcas recibir una migaja, o una gota de gracia saludable; Tú me necesitas a Mí; yo no necesito de ti. Ni tú vienes a santificarme a Mí; sino que yo vengo a santificarte y mejorarte. Tú vienes para que seas por Mí santificado y unido conmigo, para que recibas nueva gracia, y te enfervorices denuevo para la enmienda. No desprecies esta gracia, mas bien prepara con toda diligencia tu corazón, y recibe dentro de ti a tu amado.
- Pero conviene que no solo procures la devoción antes de comulgar, sino que también la conserves con cuidado después de recibido el Sacramento. Ni es menos necesario después el recogimiento y vigilancia, que lo es antes la devota preparación; porque el cuidado que después se tiene, es la mejor disposición para recibir nuevamente mayor gracia. Y al contrario, se indispone para ella el que luego se entrega con exceso a las complacencias exteriores. Guárdate de hablar mucho, recógete a algún lugar secreto, y goza de tu Dios; pues tienes al que no te puede quitar todo el mundo. Yo soy a quien te debes entregar sin reserva, de manera que ya no vivas en ti, sino en Mí sin cuidado alguno.
