Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Fue un enamorado de la Eucaristía. En una ocasión, durante la procesión del Corpus Christi, tuvo una experiencia extraordinaria.

Dice: Mi alma se inundó de fe y de amor a Jesús sacramentado. Las dos horas pasaron como un instante.

Puse a los pies del Señor a la Iglesia de Francia, al mundo entero y a mí mismo. Mis ojos estaban llenos de lágrimas.

Hubiese querido que, en ese momento, todos los corazones estuvieran con el mío y se incendiaran con un gran celo por Jesús.

Y decía frecuentemente: Sin Jesús Eucaristía, perdería yo mi alma.

Era tanto su celo y su amor por la Eucaristía que fundó la Congregación sacerdotal del Santísimo Sacramento y de las Siervas del Santísimo Sacramento.

También fundó la Liga eucarística sacerdotal, en la que los sacerdotes se comprometían a acompañar una hora diaria a Jesús sacramentado.

Además, fundó una archicofradía para fomentar el culto al Santísimo Sacramento.