Autor: P. Angel Peña O.A.R
Halloween literalmente viene de All Hallow´s Eve (víspera de todos los santos) y es el día sagrado de las brujas, es la fiesta de las brujas, que se celebra en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre. Y en esa fecha se celebran, en muchas discotecas y raves, fiestas con temática de brujería y ocultismo. Son fiestas de horror, donde se ponen disfraces de vampiros, brujas, calaveras, fantasmas.
En algunas de estas fiestas, se sirve la cerveza en tarros en forma de cráneo. Hay mesas en forma de ataúdes; esqueletos en las repisas; una pared de lápidas y el techo cubierto de telarañas con meseros disfrazados de muertos vivientes…
Todo esto podría parecer un juego para divertirse con los amigos. Pero el problema es que la pasión por lo macabro lleva a algunos jóvenes a visitar cementerios, donde hacen actos de vandalismo.
En un pueblecito de Cerdeña, en la noche de Halloween del 2001, ocho menores de edad, disfrazados de brujas, diablos y fantasmas, fueron al cementerio, forzaron la puerta del osario y esparcieron los huesos entre las tumbas y pasillos68.
Y está demás decir que los grupos satánicos aprovechan esta circunstancia para poder hacer de las suyas en cementerios o fomentar estas fiestas con toda clase de cosas macabras y satánicas.
En la noche de Halloween es muy frecuente la presencia de cartomantes y magos en las discotecas y en las fiestas para darles un tono más espectacular. Además de bailar, los jóvenes tienen la posibilidad de entrar en contacto con los operadores de lo oculto y hacerse leer el porvenir.
En algunos lugares, estas fiestas están anunciadas en internet como noches mágicas o noches esotéricas, donde habrá operadores que conducirán a los clientes en fascinante viaje a los misterios del pasado, presente y futuro.
El mundo del ocultismo, tan contrario al cristianismo, está presente en estas fiestas, especialmente, esa noche. Y lo peor es que se fomenten estas cosas en los niños que, con la excusa de pedir caramelos por las casas, deben vestirse de vampiros, brujas o diablos.
Si quieren pedir caramelos, que lo hagan vestidos de angelitos. Por eso, hay que evitar asistir a estas fiestas, contrarias a nuestra fe, y no renunciar a la tradición cristiana que nos invita a recordar en ese día a nuestros antepasados difuntos y a orar por ellos.
68 Tomado del periódico L´Unione sarda, del 2 de noviembre de 2001.