REGRESANDO A CASA
Testimonio

“Mi padre era pastor de las Asambleas de Dios y amaba mucho a Jesús.

Cuando yo asistía a la iglesia, escuchaba, muchas veces, a algún predicador hablar de las maldades y errores de la Iglesia católica. Para algunos, era la gran Babilonia o el Anticristo.

A mis treinta años fui ordenado ministro metodista. Mi esposa Joetta se hizo amiga de una religiosa católica, Sor Mónica Marie, que era un alma de Dios, y era todo lo contrario de lo que yo había creído e imaginado.

Mi primer encuentro con sacerdotes católicos fue, cuando estudiaba mi doctorado en la Universidad Oral Roberts.

Allí encontré al Padre Amalor Vima, de la India, y llegamos a ser grandes amigos.

Un día de 1996, le hablaron a mi esposa de las apariciones de la Virgen María, que tenían lugar desde 1981 en Medjugorje (ex-Yugoslavia), y la invitaron a una conferencia en Wichita (Kansas).

Allí hicieron una oración de consagración al Inmaculado Corazón de María.

A mí me pareció una oración demoníaca, como si tuviéramos que entregar nuestra vida a María en lugar de entregarla a Dios. Por eso, le pedí consejo al Padre Vima.

El me dijo: ¿Alguna vez le has dicho a tu esposa: Te amo, te adoro y beso el lugar que pisan tus pies o algo parecido?

¿La has mirado con ternura a sus ojos y le has jurado un amor total y eterno? ¿Le has dicho palabras como: soy totalmente tuyo y para siempre?

Pues esas mismas palabras de amor las usan los católicos al consagrarse a María como su reina y señora, manifestándole su amor para que por medio de Ella, puedan amar más y mejor a Jesús, pues María es el camino hacia Jesús.

Mi esposa compró un rosario después de la conferencia, pero me parecía que era como un ídolo, así que decidió llamar por teléfono a ver si le podían cambiar el rosario por otra cosa diferente.

Le dijeron que sí, y cuando llegó, Bob y su esposa Johanna, que eran los dueños de la tienda, le hablaron de las apariciones de María en Medjugorje, donde habían estado de peregrinos.

Bob había decidido hacer rosarios con sus propias manos para fomentar el rezo del rosario como pedía María.

Ese año gasté 5.000 dólares en libros, cassettes, videos y otros materiales para estudiar la fe católica hasta que nos convencimos que era la verdadera fe.

Y he descubierto que mi amor a Jesús se ha incrementado al amar a María, que nos lleva a Jesús.

El 12 de setiembre de 1997 le entregué los papeles de mi ordenación como pastor, a mi obispo de la Iglesia unida metodista, dejando atrás 30 años de ministro protestante para hacerme católico. Ahora sí, mi esposa y yo, podemos decir que estamos en casa.

En enero de 1998 hicimos un viaje a Roma y en marzo viajamos al santuario de María en Medjugorje para agradecerle a María nuestro ingreso a la fe católica, que tuvo lugar en la Vigilia de Pascua de 1998”118.


118 Este es un resumen de su testimonio que pueden encontrar en Internet
www.chnetwork.org/converts.htm

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