REGRESANDO A CASA
Testimonio

“Yo crecí en una familia protestante con fuertes sentimientos anticatólicos. Fui bautizado como luterano a los pocos días de nacer.

Cuando tenía tres años, mis padres se mudaron Pennylvania y allí asistíamos a la iglesia metodista y a la iglesia bautista.

Pero, según iba creciendo me iba haciendo preguntas y cuestionando mi fe. Y empecé a estudiar para encontrar respuestas a mis inquietudes.

En 1981 me fui a la Escuela Naval, en donde me gradué como oficial.

En una ocasión fui con mi uniforme a la iglesia luterana y me dijeron que allí no era bien recibido, pues era una iglesia de paz y habían tomado una actitud contraria a la guerra de Vietnam.

Por otra parte, el capellán que teníamos, celebraba servicios generales, donde pudieran sentirse bien los cristianos de todas las iglesias. Yo me alejé un poco de las prácticas religiosas y sólo asistía, de vez en cuando.

Pero comencé nuevos estudios en Oxford y allí encontré algunos católicos, cuyas vidas me impresionaron favorablemente, a pesar de mis ideas anticatólicas.

Leí los escritos de san Agustín, santo Tomás de Aquino y Henry Newman. Estudié la Biblia en profundidad y encontré una iglesia anglicana, que me ayudó a entender mejor la Escritura.

Por otra parte, había un capellán católico en la Universidad y le pedí que me enseñara sus puntos de vista.

Durante dos años y medio, él, pacientemente, se reunía conmigo una vez por semana para enseñarme lo que dice la Iglesia católica y comencé a asistir a misa cada día.

Me encantaba rezar, antes y después de la misa, delante del sagrario. Llegué a convencerme de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

Los luteranos creen en la presencia real solamente durante el servicio de comunión.

Una vez, yo observé al pastor luterano, cómo después del servicio litúrgico, echaba en una bolsa las hostias consagradas que habían quedado, porque decía que Jesús estaba solamente presente durante el servicio.

En la vigilia de Pascua de 1984, fui recibido en la Iglesia católica en la pequeña capilla de la Universidad de Oxford.

Una vez convertido, sentí que no podía estar más tiempo en la Marina, donde no podía asistir a misa todos los días como yo quería.

Retirado de la Marina, sentí deseos de entregarme completamente al servicio de Dios y entré en el Seminario.

Fui ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1991. Ahora sirvo como capellán en el Centro Newman de Oxford”132


132 Resumen del artículo publicado en el libro de Patrick Madrid, Surprised by truth, vol 3, Sophia Institute Press, Manchester (USA), 2002, pp. 3-21.

Categorías