REGRESANDO A CASA
Testimonio
El doctor Thigpen, norteamericano, fue ex–editor y escritor para varias revistas evangélicas. Era presbiteriano y fue pastor evangélico en Europa.
También se hizo episcopaliano y después pentecostal, buscando siempre la verdad, hasta que haciendo estudios de doctorado en teología, llegó a convencerse de la verdad de la Iglesia católica.
Él nos dice:
“En mis estudios de teología histórica he tenido el privilegio de leer a san Agustín, santo Tomás de Aquino, Newman, Chesterton, Merton y muchísimos otros, cuyos argumentos y experiencias personales me han llevado cada vez más cerca de la Iglesia católica.
Comencé por ir a misa y rezar el Avemaría, hacía la señal de la cruz y rezaba a los santos.
En mi oficina, había puesto una pequeña imagen de san José y un crucifijo en la pared. Mi esposa y mis hijos lo veían esto como extraño y yo no quería el divorcio ni la separación de mi familia. Por eso, la lucha por mi nueva fe duró varios meses.
Un día, mi esposa me dijo que, si yo me hacía católico, ella me abandonaría. Por eso, decidí esperar. Desistí de ir a misa y pedí sabiduría y gracia a Dios en mis oraciones.
Me preguntaba: ¿Podía yo ser un católico oculto, ir a misa ocasionalmente, llevar un crucifijo debajo de la camisa y rezar en privado a los santos?
Hablé con mi esposa sobre la posibilidad de fundar una nueva congregación, donde las creencias fueran similares a las de los católicos, sin ser totalmente católicas.
Pero me di cuenta de que yo no podría vivir mucho tiempo así, pues podría desobedecer a Dios. Por eso, fui a la parroquia católica y empecé a asistir a las clases de preparación cristiana de adultos y de nuevo volví a asistir a la misa.
El sacerdote no quiso presionar a mi esposa Leisa, que también asistía a las clases. Pero, en menos de tres meses, Leisa pasó de la resignación al interés y al convencimiento.
Ella leía, oraba y pedía aclaración a un sinnúmero de cuestiones y mis hijos aceptaron nuestra decisión con tranquilidad y alegría.
El Domingo de Ramos fuimos recibidos en la Iglesia. Nos mudamos a otro Estado y encontramos una parroquia, donde hay calor humano, la liturgia es magnifica, la teología ortodoxa y el párroco es muy sabio.
Algunas familias amigas nos han ayudado a aprender las prácticas católicas.
Leisa ha leído con pasión las vidas de los santos y ahora ella me estimula a mí a seguir adelante en el crecimiento espiritual como católicos”150.
Paul Thigpen es profesor de estudios religiosos en la Universidad estatal de Missouri, en Springfield, y es miembro de la parroquia de San José donde, junto con su esposa, es ministro extraordinario de la Eucaristía.
150 Journeys Home, o.c. pp. 63-68. También puede verse otro artículo autobiográfico en Surprised by truth, de Patrick Madrid, vol 1, Basílica Press, San Diego, 1994, pp. 17-32.
