REGRESANDO A CASA
Testimonio

Nacido de familia calvinista holandesa, a los 18 años se negó a recibir el bautismo.

En París, Verkade había entrado varias veces a las iglesias católicas como visitante.

Pero en Huelgoat, asiste por primera vez a una misa. Al Santo, dice él, todos se arrodillaron:

“¿Cómo? ¿Yo arrodillarme? Mi orgullo protestaba con todas sus fuerzas contra semejante humillación.

Pero yo estaba allí en pie sobresaliendo entre todos; no podía hacer otra cosa y me arrodillé como los demás. Cuando los hombres se levantaron, también yo me levanté.

Pero, al levantarme, algo había cambiado en mí. Era ya católico a medias, pues mi orgullo se había quebrantado. Me había arrodillado...

Después de unos meses de lucha interior, estando en el pueblecito de Saint-Nolff asistía con frecuencia a misa y leía el Nuevo Testamento.

Pensaba: “Si me hago cristiano, entonces lo seré de verdad y de verdad para mí quiere decir ser católico”75.

El 26 de agosto de 1893 recibió el bautismo en la capilla del colegio de los jesuitas de Vennes. Y fue profundizando su fe, leyendo libros, como la Autobiografía de santa Teresita del niño Jesús y las Confesiones de san Agustín...

Se hizo religioso con el nombre de Fray Wilibrordo, y el 20 de agosto de 1902 se ordenó de sacerdote.

Escribió su Autobiografía titulada Die unruhe zu Gott (El tormento de Dios).

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