Regresando a Casa

El símbolo de los apóstoles o Credo de los apóstoles se llama así, porque resume fielmente la fe de los apóstoles. Es el antiguo símbolo o credo bautismal de la Iglesia de Roma, que fue fundada por san Pedro.

San Ambrosio dice sobre él que “es el símbolo que guarda la Iglesia romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los apóstoles y a la cual él llevó la doctrina común” (san Ambrosio, symb 7).

Este símbolo o credo, llamado también “primer catecismo romano”, fue estructurado en el siglo II, sobre una base que existía desde tiempos apostólicos, y se extendió rápidamente por todo el Occidente.

En su primera redacción, transmitida por san Hipólito en su Tradición apostólica (año 215) decía así:

"Creo en Dios, Padre todopoderoso y en Jesucristo, Hijo de Dios, que nació del Espíritu Santo y de la Virgen María, fue crucificado bajo Poncio Pilato, muerto y sepultado, resucitó al tercer día, subió a los cielos, está sentado a la derecha del Padre, vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia y en la resurrección de la carne...".

Pero en vista de algunas herejías, se añadió Creo en la comunión de los santos (algunos negaban la veneración a los santos), el perdón de los pecados (negaban la potestad de perdonar los pecados) y añadieron la palabra católica.

De modo que, en el siglo VI, existía ya el Credo tal y como lo recitamos actualmente en todas las iglesias del mundo y como lo aprenden de memoria todos los niños católicos desde la infancia.

Así nos lo transmitió san Cesáreo de Arlés en el Sermón. Y dice así: "Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo su único hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna". Amén.

¿Puedes tú recitar el Credo apostólico con nosotros?

¿Puedes decir con nosotros “Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica”, como lo afirma el concilio de Nicea del año 325 y el concilio de Constantinopla del año 391?

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