por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Cuando vamos a recibir a Jesús en la comunión, debemos hacerlo con la máxima preparación y pureza posible.
Por eso, sería bueno hacer lo que hacía santa Teresita del Niño Jesús.
Me imagino a mi alma como un terreno libre y pido a la Santísima Virgen que quite de él los escombros que pudieran impedirle ser libre.
Luego le suplico que levante ella misma una amplia tienda digna del cielo, que la adorne con sus propios aderezos.
Después invito a todos los santos y ángeles a que vengan a dar un magnífico concierto.
Creo que, cuando Jesús baja a mi corazón, está contento al verse tan bien recibido y yo también estoy contenta10.
Es, pues, importante invocar a María y a los santos, pero no olvidarnos de nuestro ángel y de los ángeles de todos los que nos rodean para que nos ayuden en esos momentos tan sublimes al unirnos con Jesús en la comunión.
Santa Ángela de la cruz decía:
Me esforcé cuanto pude por hacer la comunión con fervor. Le pedí a la Santísima Virgen que me cubriese con su manto para comulgar. Renové los votos.
Le pedí al santo patriarca (san José) que me llevara de la mano a comulgar, y a mi padre san Francisco de la izquierda; al santo ángel de mi guarda, que viniera a mi lado y a los demás santos protectores que me acompañasen. Y con esta comitiva fui a comulgar11.
S. Juan Crisóstomo decía:
Los que comulgan de esta sangre de Cristo están con los ángeles y con los arcángeles y con las potencias del cielo, envueltos en el mismo manto real de Cristo12.
Por eso, comulguemos con la máxima devoción posible en unión con María y todos los santos y ángeles.
10 MA fol 80.
11 Javierre José María, Sor Ángela de la Cruz, Ed BAC, Madrid, 1982, p. 499.
12 In Ioannem XLVI, 4.
por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Es maravilloso celebrar la misa rodeado de millones de ángeles.
Yo tengo experiencia de ello, pues todos los días, al celebrar, invito a todos los millones de ángeles del universo a que vengan a acompañarme.
Esto lo deberían hacer todos los sacerdotes y también los fieles, sabiendo que, rodeando el altar, hay millones de ángeles, aunque no los veamos.
Además, en cada sagrario, hay también millones de ángeles, adorando a Jesús.
San Juan Crisóstomo (†407) tiene frases muy hermosas sobre la presencia de los ángeles en el momento de la celebración de la misa.
Dice: Los ángeles están alrededor de esta mesa (altar) formidable4.
Cuando ves cómo se alzan los velos, piensa que en ese momento (el momento de la consagración) en lo alto se abre el cielo y de él bajan los ángeles5.
En la misa estás junto con los ángeles: con ellos cantas, con ellos entonas himnos7.
En el momento de la misa, los ángeles rodean al sacerdote, y todo el altar y todo el lugar del sacrificio se llena de potestades celestes para honrar a Dios, que allí está.
Y, para creer esto, basta considerar las cosas que allí se cumplen entonces.
Yo oí referir a uno que lo había oído de un anciano venerable, que tenía la gracia de recibir frecuentes revelaciones, cómo una vez se le concedió tener una revelación sobre esto.
Vio, en un instante, al tiempo del sacrificio, una muchedumbre de ángeles, vestidos de ropas resplandecientes, que rodeaban el altar e inclinaban sus cabezas como si fueran soldados que están en presencia del Emperador. Y no tengo dificultad en creerlo.
Y otro me contó también, ya no como sabida de tercero, sino que fue digno de ver y oír él mismo, cómo a los que están por salir de este mundo, si con pura conciencia han participado de los divinos misterios, los ángeles les hacen guardia y, una vez que han expirado, por reverencia de Aquel que en el Sacramento recibieron, los trasladan de aquí a los cielos7.
En el famoso cherubikón de las liturgias bizantinas, se decía:
Soberano, Señor Dios nuestro, tú que has establecido en el cielo las órdenes y los ejércitos de los ángeles y de los arcángeles para la liturgia de tu gloria haz que, junto con nosotros, entren los santos ángeles para celebrar con nosotros la liturgia y glorificar con nosotros tu bondad8.
San Gregorio Magno afirma:
¿Quién de los creyentes puede dudar de que en el momento de la consagración de la misa, a la voz del sacerdote, los cielos se abren y los coros angélicos están presentes en el misterio de Jesucristo?
En el altar, lo más bajo se une a lo más sublime, la tierra con el cielo, lo visible con lo invisible (Diálogos IV, 58; PL 77, 425 D).
Precisamente por ello, toda pureza es poca para estar en presencia de Jesús y de los ángeles.
Los fieles, que asisten a la misa, deben ir bien vestidos, bien peinados y, sobre todo, con un alma limpia para recibir a Jesús en presencia de los ángeles.
También es muy bueno invitar a los ángeles de nuestros familiares y seres queridos a que asistan con nosotros a la misa. Es el momento de mayor intimidad con Jesús y debemos estar unidos también a los seres más queridos.
Personalmente, les pido a muchas personas conocidas que me manden sus ángeles a la hora de la misa para que, a través de ellos, reciban muchas bendiciones de Dios.
Esto mismo hacía también santa Teresita. En una carta a su hermano espiritual, el Padre Roulland, le dice el 1 de noviembre de 1896:
El 25 de diciembre no dejaré de enviaros mi ángel para que deposite mis intenciones cerca de la hostia que vos consagraréis9. Pueden enviarme a sus ángeles todos los días a la hora de la misa. Así estaremos más unidos en Dios por medio de nuestros ángeles.
4 In Isaiam I, 2.
5 In ep. ad Ephesios III, 5.
6 In Actus apostolorum XXIV, 4.
7 San Juan Crisóstomo, El sacerdocio, Ed. apostolado mariano, Sevilla, 1990, p. 110.
8 Neri Umberto, La Eucaristía, Ed. Desclee de Brouwer, Bilbao, 1998, p. 185.
9 Carta 178.
por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Hay una canción que dice: Quiero tener un millón de amigos.
Pues nosotros podemos tener millones de amigos ángeles.
¿Te imaginas los millones de ángeles que hay en la iglesia, adorando a Jesús Eucaristía? ¿Y los innumerables que hay a tu alrededor, de todas las personas que ves a lo largo del día y de todos las personas que ves en televisión y de todos los que viven en tu ciudad o en tu país?
¿Por qué no comienzas por saludar a los ángeles de los que encuentras a tu paso por la calle? ¿Por qué no les sonríes?
Verás cómo mejoras y serás una persona más amable y agradable. Dirás que es muy fácil olvidarse de los ángeles, teniendo tantos problemas y preocupaciones en qué pensar.
Cierto, pero, teniéndolos presentes y pidiéndoles ayuda, se pueden solucionar mejor tus problemas.
No olvides que los ángeles son miríadas de miríadas y millares de millares (Ap 5, 11). Y sentirte apoyado por ellos, te dará mucha seguridad personal.
Por lo demás, piensa que los ángeles no se dejarán ganar en generosidad y serán generosos en compartir contigo muchas bendiciones de Dios.
Puedes pedirles favores como: Lleva un ramo de bellas flores celestiales a mi mamá en este momento.
Dale un beso con todo cariño a tal persona. Ayuda al médico para que acierte en el diagnóstico de mi hermano.
Asiste a tal persona enferma en el momento de su operación. Visita a mi amigo y dile que lo quiero mucho.
Y así muchísimas otras cosas que los ángeles cumplirán con toda eficacia.
Los ángeles nos aman, nos sonríen y nos cuidan. Seamos agradecidos con ellos.
Y, cuando tengamos que hacer un favor a una persona, no pensemos, si se lo merece o no, pensemos en su ángel que es bueno y hagámoslo por él.
Sepamos ayudar a otros sin guardar resentimientos ni rencores, y digamos frecuentemente la oración:
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes solo que me perdería.
por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Los ángeles son fuertes y poderosos. Ellos tienen como una tarea importante el defendernos de los peligros y, sobre todo, de los peligros y tentaciones del alma.
Por eso, cuando sintamos que somos débiles ante cualquier asechanza del maligno, acudamos a ellos.
Cuando estemos en peligros de la naturaleza o de hombres o de animales, acudamos a ellos.
Cuando estemos de viaje, invoquemos la ayuda de los ángeles de quienes viajan con nosotros.
Cuando debamos someternos a una operación quirúrgica, invoquemos al ángel del médico, enfermeras o personal que nos atiende.
Cuando vayamos a la iglesia, igualmente, unámonos al ángel del sacerdote y de los demás fieles.
Si damos una charla, pidamos ayuda a los ángeles de los oyentes.
Si tenemos amigos lejanos, que pueden necesitar ayuda por estar enfermos o porque pueden estar en peligro, enviémosles nuestro ángel para que los cuide y proteja, o simplemente para que los salude y bendiga en nuestro nombre.
Los ángeles ven los peligros, aun cuando nosotros estemos ignorantes de ellos.
No invocarlos será como dejarlos atados e impedir su ayuda, al menos en parte.
¡Cuántas bendiciones se pierden muchas personas, porque no creen en los ángeles y no los invocan!
Los ángeles no tienen nada que temer. Los demonios huyen ante ellos.
Por supuesto que nunca debemos olvidar que los ángeles cumplen órdenes de Dios.
Por eso, si en alguna ocasión, nos ocurre algo desagradable, no pensemos: ¿Dónde estaba mi ángel? ¿Estaba de vacaciones?
Dios puede permitir muchas cosas desagradables por nuestro bien y debemos aceptar por adelantado la voluntad de Dios, aunque no entendamos el porqué nos suceden ciertas cosas. Al final, debemos pensar que Dios todo lo permite por nuestro bien (Rom 8. 28).
Pero dice Jesús: pedid y recibiréis y muchas bendiciones recibiremos, si las pedimos con fe.
Santa Faustina Kowalska, la mensajera del Señor de la misericordia, relata cómo Dios la protegió en una ocasión.
Dice así: Me di cuenta de lo peligroso que era estar en la portería a causa de los tumultos revolucionarios y de tanto odio que la gente malvada tenía hacia los conventos.
Fui a hablar con el Señor y le pedí que dispusiera las cosas de manera que ningún malintencionado pudiera acercarse a la puerta.
De repente, he oído estas palabras: “Hija mía, desde el momento en que has ido a la portería, he puesto un querubín en la puerta para que la vigile, quédate tranquila”.
Cuando volví del coloquio mantenido con el Señor, he visto una nubecita blanca y en ella un querubín con los brazos cruzados.
Su mirada era relampagueante, y he comprendido que el fuego del Amor de Dios ardía en aquella mirada (IV cuaderno, día 10-9-1937).
por Makf | 31 Oct, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Todos los ángeles desean la paz y quieren construir la paz a su alrededor.
Pero en este mundo, en que hay tanta violencia, es importante que los invoquemos para pedirles paz para nosotros, para nuestra familia y para el mundo entero.
Quizás hemos ofendido a alguien sin darnos cuenta y no nos quiere perdonar o nos guarda rencor o no quiere hablarnos.
En éstos y en otros muchos casos, es muy eficaz pedir al ángel del otro que prepare su corazón para que haya comprensión y reconciliación.
Es evidente que, por más malvada que sea la persona que nos ha ofendido, su ángel es bueno. Por eso, el invocar a su ángel puede ayudar a arreglar las cosas.
Esto puede suceder también, cuando debamos tratar un asunto importante con otras personas y debamos llegar a un acuerdo decisivo.
Es muy eficaz en estos casos el pedir a los ángeles que preparen las mentes y los corazones de todos para llegar a un buen acuerdo sin engaños ni mentiras.
A veces, puede ocurrir que nos ofendan sin razón, que nos traten injustamente o que nos castiguen sin motivo. En todos estos casos, es bueno pedir la ayuda de nuestro ángel, para que nos ayude a perdonar más fácilmente, aunque nos resulte muy difícil.
Pensemos en tantas familias divididas. Tantos esposos que no se hablan o que no se aman o que se engañan mutuamente.
Tantas familias en las que se vive en una violencia continua y donde los niños sufren lo indecible.
¡Cuánto bien puede hacer la invocación a los ángeles! Pero, muchas veces, falta fe y ellos no pueden actuar, están como atados y miran con tristeza tanta desunión y agresión familiar.
¡Qué triste es, cuando se acude a los adivinos, brujos o curanderos para que arreglen las cosas! Ellos las van a empeorar y además van a cobrar dinero.
Pidamos a nuestros ángeles que pongan paz en las familias.
Y seamos nosotros mismos para los demás, ángeles de paz.