3» Ángeles de Dios

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Los ángeles son buenos y son servidores de Dios. Hay millones de ángeles, adorando a Dios delante de su trono.

Así lo dice el Apocalipsis: Oí la voz de una multitud de ángeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos.

Su número era de miríadas de miríadas y millares de millares (Ap 5, 11) Y repiten sin descanso día y noche: Santo, Santo, Santo. Señor, Dios todopoderoso…

Y adoran al que vive por lo siglos de los siglos y arrojan sus coronas delante del trono diciendo:

Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque Tú has creado el universo y por tu voluntad lo que no existía fue creado (Ap 4, 8-11).

Ellos se sentirán felices de que nos asociemos a ellos en la adoración a nuestro Dios y Señor.

Por eso, cuando vamos a una iglesia, pensemos que hay millones de ángeles, adorando a Jesús Eucaristía, y asociémonos a ellos adorando a nuestro Dios.

2» Angeles caídos

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Ciertamente, los demonios existen y son millones. Son ángeles caídos que se rebelaron contra Dios.

En mi libro La vida es una lucha contra el mal, he hablado sobre este tema. Contra ellos tenemos que luchar a brazo partido, pues, como nos dice san Pablo:

Nuestra lucha no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los malos espíritus (Ef 6, 12).

Los demonios luchan para alejarnos de Dios y atraernos a su reino de maldad y llevarnos a vivir en su compañía eternamente en el infierno. Pero con la ayuda de Dios podemos vencerlos.

El padre Giovanni Salerno, misionero en las alturas de los Andes peruanos del Sur del Perú, cuenta que, en una ocasión, se le presentó una pobre mujer, que le quería entregar a su niño, suplicándole con lágrimas en los ojos, que le encontrara alguien que lo adoptara en Europa, y se lo dejó.

Esta pobre mujer era una “esclava”. Su patrona, una maestra, era la dueña del pueblo, dueña de las vacas, dueña de todo: una verdadera déspota del pueblo; y, cuando supo el hecho, desencadenó un infierno contra mí, obligando a la mamá del niño a buscarme para que se lo devolviera.

Pero no pude devolvérselo, porque ya lo había entregado yo al juez de paz de Cotabambas. Aquella patrona sembró en todo el pueblo pesadas calumnias contra mí…

Valiéndome del hecho de que el juez de paz me había entregado a mí aquel niño y que, por lo tanto, según la ley, el niño era mío, decidí ir al pueblo (para arreglar la situación).

Pero llegado a la entrada del poblado, el caballo no pudo dar un paso más.

Con su cabeza hacía grandes esfuerzos para avanzar; pero, inútilmente, pues parecía como si tuviese delante de sí una muralla que no podía atravesar.

Entonces, bajé del caballo, recé una oración de liberación contra el maligno y rocié al caballo con agua bendita.

Hecho esto, el caballo volvió inmediatamente a galopar. Todas las personas esperaban que sucediera una tragedia, pero no: aquel niño, dejado libre por la patrona, corrió a echarse en mis brazos.

Ahora es un joven que vive en Italia, adoptado por una maravillosa pareja de esposos1.

Podría narrar muchas anécdotas acerca del demonio.

Por ejemplo, Satanás se ensañó conmigo y empezó a inquietarme y atormentarme con terribles temores y angustias, que llegaron a enfermarme del corazón y ninguna medicina podía devolverme la serenidad y la salud a tal punto que, solamente con mucho esfuerzo y sin levantarme de la cama, lograba celebrar la santa misa.

Pero le rezaba a la Virgen María, le rezaba, le rezaba…

Oraba y no me cansaba de rezar rosario tras rosario todo el día. Pero, cuando la situación se agravó, le pedí a Alipio, el chofer de la Misión, que me llevara al Cuzco y desde allí a Lima.

A mitad del camino a Cuzco, paramos para un poco de descanso.

Fue entonces, mientras bajaba del coche, cuando sentí que una fuerza misteriosa dejaba mi cuerpo; sentí algo así como un ser que salía de mi cuerpo, al mismo tiempo que volvían a mí el vigor y la alegría de vivir2.

Recuerdo que un sacerdote fue a bendecir una casa y, al llegar a cierta habitación, donde se había practicado la ouija y adivinación, no podía entrar a bendecirla, como si una fuerza poderosa se lo impidiera.

Invocó a Jesús y a María y pudo entrar, encontrando en uno de los cajones de la habitación unas figuras de diablos, que habían usado en sesiones de magia. Por eso, es bueno bendecir las casas y los coches para pedir la protección de Dios.

Especialmente, hay que bendecir los lugares donde hayan practicado magia o hechicería y quemar los objetos que se hayan usado.

Se puede decir la siguiente oración, echando agua bendita:

Señor, visita esta habitación, aparta de ella todas las asechanzas del enemigo, que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en tu paz. Amén.

Recordemos que el demonio es poderoso, pero más poderoso es Dios. Y cada ángel puede detener el poder maléfico de todos los diablos juntos, pues actúa con el poder de Dios.

Este mismo poder nos ha dado Jesús a nosotros, si actuamos con fe: El que crea en mí, expulsará demonios (Mc 16, 17).

¡Cuántos accidentes se evitarían y de cuántos daños nos libraríamos, si invocáramos con fe la ayuda de nuestro ángel!

1 Salerno Giovanni, Misión andina con Dios, Ed Edibesa, Madrid, 2002, p. 78.
2 ib. p. 79.

1» Ángeles falsificados

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Los ángeles son seres personales, espirituales, servidores y mensajeros de Dios (Cat 329).

Son criaturas personales e inmortales y superan en perfección a todas las criaturas visibles (Cat 330).

Por eso, es muy triste ver a mucha gente que tiene un concepto totalmente equivocado de los ángeles y que nunca buscarán su amistad, porque no creen que sean personas; sino que los confunden con energías o con fuerzas impersonales, incapaces de pensar ni de actuar por sí mismos.

Lamentablemente, si uno va a una librería, podrá encontrar libros sobre ángeles, que dan suerte y dinero o que ayudan a tener éxito. Eso parece ser lo único que les interesa a algunos.

Otros consideran a los ángeles como esclavos automáticos del hombre, de modo que todo lo que le pidan será automáticamente concedido. Según ellos, pueden contestar preguntas sobre cualquier tema o pueden ayudar en cualquier cosa, como si fueran robots que actúan sin inteligencia y sin libertad.

Pero nada más lejos de la realidad. Los ángeles son buenos, pero no esclavos. Ellos obedecen a Dios y están a su disposición para servirnos.

Hay quienes confunden a los ángeles con sus propios sentimientos. Hablan de ángeles interiores y de ángeles exteriores. Incluso, les ponen los nombres más disparatados que se puede imaginar.

Unos dicen que hay ángeles encargados de los signos del zodíaco o de cada día de la semana o de cada mes o año, de cada color o de cada sentimiento.

En fin, unas ideas totalmente equivocadas, alejadas de la doctrina católica.

No faltan quienes dan cursos y charlas para aprender a comunicarse con ellos. De modo que sólo los iniciados pueden hacerse entender y ayudar por ellos.

Algunos dicen que hay que poner seis velas y seis vasos con seis peticiones y esperar cierta hora para que vengan a ayudarnos.

En el libro Jugando con los ángeles de Hania Czajkowski, se ofrece la mejor manera de conseguir consejos de los ángeles y una buena comunicación con ellos.

Es un juego mágico en el que se combinan dos series distintas de cartas (en total son 104) para conversar con los ángeles y conseguir las respuestas que necesitamos a nuestros problemas.

En ese mismo libro, se incluye un Botiquín de primeros auxilios angélicos, destinado a curar todas las heridas del alma con mucha dosis de cariño y ternura angelical.

Pareciera que, en este caso concreto, pudiera conseguirse cualquier cosa de ellos por medio de cartas, que contienen oráculos con todas las respuestas a nuestras preguntas y necesidades.

Otros dicen que la comunicación con ellos puede hacerse por medio de sueños o de meditación transcendental o de oraciones especiales.

Hablan de realizar ciertos ritos para mejorar la comunicación como ponerse cierta ropa, pues cada color atrae a cierto tipo de ángeles.

Algunos hablan de cristales angelicales, que están llenos de energía angélica y que sirven para comunicarse con ellos.

Por supuesto que estos cristales u otros objetos de comunicación cuestan dinero y no son para los pobres.

También se venden talismanes y objetos llenos de energía angelical para defenderse de los enemigos. En algunas tiendas se venden esencias de ángeles y líquidos de distintos colores para comunicarse con distintas categorías de ellos.

Algunos, que se consideran especialistas en el tema, dicen que el color rosa es especial para comunicarse con el ángel custodio; el azul es para comunicarse con los ángeles que sanan; el rojo para comunicarse con los serafines…

Según ellos, hay ángeles especializados en conseguir novio o sanar el cáncer o el sida o los problemas de garganta o de estómago.

Otros son especialistas en enseñar a ganar dinero fácilmente o en conseguir trabajo. Hay ángeles, que son apropiados para cada profesión. Ángeles para arquitectos o ingenieros o abogados, médicos, etc.

Normalmente, estos sabios, o mejor sabidos, en el tema de los ángeles, aceptan la reencarnación y creen que hay ángeles para los hombres de esta vida y para las sucesivas vidas que seguirán.

¡Hablar de ángeles y de reencarnación! ¡Algo totalmente contradictorio para un cristiano!

Los seguidores de la Nueva Era hablan de que no hay ángeles caídos o demonios. Todos son buenos; los demonios, dicen, no son malos. Y mezclan a los ángeles con el ocultismo y, a veces, afirman que son extraterrestres o reencarnaciones de hombres superiores, que ya pasaron por este mundo…

En cuanto a opiniones, parece que todo vale.

Pero nosotros no podemos creer en tantas barbaridades, que pueden llevarnos a la confusión o a la negación de la existencia de estos seres puros y hermosos, que son nuestros compañeros de camino y que Dios nos ha dado como amigos para ayudarnos en nuestras luchas y dificultades de la vida.

Por eso, seleccionemos los libros que leemos, tengamos prudencia en no asistir a cursos o charlas sobre ángeles de sectas o grupos no católicos y, sobre todo, aprendamos lo que dice la Iglesia en el Catecismo y lo que nos dicen los santos, que han vivido en íntima unión con los ángeles y son un ejemplo para nosotros.

Nota.- Cat se refiere al Catecismo de la Iglesia católica.

» Introducción

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

En este libro queremos insistir en la importancia de ser amigos de nuestro ángel custodio y, en general, de todos los ángeles, pues los ángeles son tan reales como lo es el aire que respiramos. Ellos nos aman y nos cuidan.

Son fuertes y hermosos, más brillantes que el sol. Son puros y llenos de amor. Por eso, deberíamos sentirnos orgullosos de su amistad.

En un primer libro, Tu amigo el ángel, he hablado ya de este tema, pero es tan grande mi amor a ellos que he querido profundizar más con la esperanza de que haya más católicos amigos de los ángeles.

¿Alguna vez les hemos agradecido su ayuda y protección?

¿Alguna vez nos acordamos de invocarlos y de que nos ayuden en los momentos difíciles de la vida?

¿Nos acordamos de saludar y amar a los ángeles de los que nos rodean?

Son muchas las preguntas que podríamos hacer ¡Ojalá seamos conscientes de la importancia de los ángeles y de la eficacia de ser sus amigos!

Estimado lector, te deseo que seas amigo de todos los ángeles, especialmente, de tu ángel custodio.

Vale la pena aceptar la amistad que nos brindan y ofrecerles también nuestra amistad. Los ángeles están siempre vigilando y ayudando. Nunca están ociosos, pero esperan tu llamada para entrar en acción en tu favor.

Por eso, te deseo un buen viaje por la vida en compañía de los ángeles.

    "En la misa estás junto a los ángeles"

    (San Juan Crisóstomo)

31» Bibliografía

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

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