por Makf | 1 Abr, 2026 | Apologética 4
Autor: Catholic.net
Jesús es el único salvador del mundo, sin embargo Dios invita a María y a José a participar muy cerca de este misterio.
Mito 15. La veneración del Santo José comenzó en 890 A.D.
Refutación y Argumentos Católicos
Quisiera saber cuáles son las fuentes de esta afirmación.
Era Papa en esas fechas Esteban V (885-891). Los escritos que he consultado no hablan de que durante su pontificado se diera inicio a la devoción a san José.
Más bien se han de tomar en cuenta los datos del NT para la devoción a san José en concreto, los diversos pasajes sobre el nacimiento e infancia de Cristo según Mt (1,16-24; 2,13-19), Lc (1,27; 2,4-16; 2,23; 4,22) y Jn (1,45; 6,42).
El culto a san José se remonta, según pude investigar, sobre todo a san Jerónimo (ante ciertos idilios apócrifos o heréticos): "Tú dices que María no permaneció virgen; yo por el contrario apostillo, además, que el mismo José fue virgen por María, para que de un desposorio virginal, naciese un hijo virgen… Como fue más custodio que marido de María, se concluye que permaneció virgen con María el que mereció ser llamado ´padre del Señor´" (De perp. Virg PL 23,213). A la enseñanza de san Jerónimo se suma la de san Agustín, que muestra la armonía entre la pefección del matrimonio y la decisión de virignidad de los dos esposos (De Nupt. et Cconcup. PL 44,421).
Estas enseñanzas serán importantes para la reflexión teológica posterior sobre todo en las personas de Santo Tomás, Gersón, Suárez, Silvio, Estío, san Francisco de Sales, Isidoro de Isolano, Cornelio a Lápide, Bossuet, Cartagena, Gotti, Silveyra, Maldonado, Sinibaldi, etc.
Pongo aquí la exhortación apostólica "Redemptoris custos" de Juan Pablo II. Contiene reflexiones de interés sobre la devoción a san José.
El enlace es: http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/sanjose-papa.html
Redemptoris Custos
Documento de Juan Pablo II sobre San José
El 15 de agosto de 1889, el Papa León XIII escribió una encíclica, "Quamquam Pluries", presentando a San José como modelo de la vida familiar y de la vida de trabajo, y patrono de la Iglesia universal. En tiempos de crisis social y decaimiento religioso, el Papa pidió a los fieles que invocaran a San José juntamente con la Virgen María. Dejó una oración al Santo que aun cien años después se sigue rezando después del rosario en muchos lugares.
Para conmemorar el centenario de esta encíclica, el Papa Juan Pablo II ha promulgado una nueva exhortación apostólica sobre San José. Su título es Redemptoris Custos (el Custodio del Redentor) y lleva la fecha precisa del 15 de agosto de 1989. Junto con su primera encíclica en 1979, Redentor Omitís (el Redentor del hombre), y la de 1987, Redemptoris Mater (la Madre del Redentor), este documento nos da una enseñanza autoritativa sobre los tres miembros de la Sagrada Familia y sus papeles en el misterio de la redención. Naturalmente Jesús es el único Salvador del mundo, pero Dios invita a María y a José a participar muy de cerca en este misterio. Veamos algo sobre los seis capítulos de la exhortación.
I. El marco evangélico
Durante el tiempo en que María y José están desposados y todavía no han empezado a convivir como esposos, llega el anuncio de la encarnaci6n virginal de Jesús. Mientras el Evangelio de Lucas nos relata la anunciaci6n a la Virgen María, el primer capítulo de Mateo nos presenta de forma parecida el anuncio a San José.
El mensajero se dirige a José como el "esposo de María", confiándo1e la tarea de imponer el nombre de "Jesús" al niño y de actuar como su padre terreno. Al despertar del sueño, José hizo lo que el ángel le mandó, tomando consigo a su mujer. En esto demuestra una disponibilidad de vo1untad semejante a la de María.
II. El depositario del misterio de Dios
Las palabras de Isabel a María : "Feliz la que ha creído" se pueden aplicar en cierto sentido también a José. Lo que hizo en responder afirmativamente a la Palabra de Dios, le uni6 en modo particularísimo a la fe de María. José es el primero en participar de la fe de la madre de Dios y también en sostener a su esposa en esa fe. Junto con ella el es el primer depositario del misterio escondido desde los siglos en Dios. Por eso el Papa Juan XXIII estableci6 que en la primera oraci6n eucarística de la Misa, memorial perpetuo de la redenci6n, se incluyera su nombre junto al de María, y antes del de los apósto1es, papas y mártires.
Mientras afirman claramente la virginidad del matrimonio de José y María, no por eso dudan en llamarlos esposos. Aunque único, este matrimonio es completamente auténtico, y de este hecho resulta que José es verdaderamente padre de Jesús, como lo llama el Evangelio y la misma virgen María. Jesús no nace de la semilla de José, y sin embargo su genealogía se anuncia por la línea de José, el esposo de María. José ejerce su autoridad paterna desde el principio dándole el nombre de Jesús al hijo de María.
Los primeros misterios de la salvación se confían a la fiel custodia de José, quien sirve directamente a la persona y a la misión de Jesús, mostrándole todo el amor y afecto que el corazón de un padre pueda conocer. Esta Sagrada Familia es modelo y ejemplo para toda familia cristiana en su misión de custodiar, revelar y comunicar el amor de Cristo. De esta familia en que vive el Hijo de Dios, toda familia aprende su vocación de ser una pequeña iglesia.
Dirigiéndose a Belén para el censo, José inscribe al salvador del mundo en el registro con el nombre de "Jesús, hijo de José de Nazaret." En la noche de Belén José tiene el privilegio de ver con sus ojos el nacimiento del Hijo de Dios, y después también es testigo con María de la adoración de los pastores y luego de los magos.
José ejercita el derecho y deber religioso del padre al circuncidar al niño, quien cumple plenamente la antigua alianza con Abraham , de la cual la circuncisión era signo. AI imponer el nombre de Jesús en esta ceremonia, José declara su paternidad legal y a la vez proclama la misión salvadora de su hijo. Cumple con otro deber del padre al presentarlo en el templo, obedeciendo la ley del rescate del primogénito, aunque Jesús es el autor mismo del rescate.
Para proteger al niño de Herodes, quien lo quiere matar, José toma su familia y huye a Egipto. Al regresar a Nazaret después de la muerte de Herodes, José coopera en el misterio de la Nueva Alianza de modo que se recuerda la Antigua, cuando Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto.
Sigue un largo plazo de vida escondida en el hogar de Nazaret. José tiene la alta misión de alimentar, vestir e instruir a Jesús, quien crece en sabiduría, edad y gracia bajo su cuidado. Durante este tiempo Jesús sencillamente vive sujeto a José y María, santificando la vida de familia y la vida de trabajo. Un solo episodio se conserva de este período. Cuando Jesús tenia doce años, van a celebrar la Pascua de Jerusalén. AI perderlo y encontrarlo después de tres días, María le hace saber cómo ella y su padre habían estado preocupados. Jesús responde preguntando: "¿No sabían que yo debía ocuparme en las cosas de mi Padre? " Esta respuesta reafirma lo que José había sabido doce años antes: al actuar como padre humano de Jesús, era depositario del misterio del Hijo del Padre eterno.
III. El Varón Justo -el esposo
Desde el momento en que José recibió su misión de tomar por esposa a la Madre de Dios, hizo lo que el ángel le mandó. Este fue el comienzo de una larga vida de permanecer fiel a la llamada de Dios hasta el final. Aunque el evangelio no cita sus palabras, su propio silencio habla con elocuencia la verdad que hay en llamarle el justo. Tiene todas las características humanas necesarias para ser buen esposo de María.
Antes del anuncio del ángel ya habían realizado la primera de las dos etapas del matrimonio hebreo, la ceremonia legal. Ya eran esposos, pero estaban en el período de preparar la segunda etapa de empezar a convivir en la misma casa, cuando intervino la anunciación que también llamaba a María a permanecer virgen. Sigue el mensaje dirigido a José como esposo de la Virgen. El hombre justo recibe su propia vocación de seguir con su compromiso de amarla como esposa pero de forma virginal.
Cuando José aceptó la invitación del ángel, su amor de hombre justo fue regenerado por el Espíritu Santo. El amor de Dios obraba en la íntima comunión espiritual de alianza entre estos esposos. Mediante el sacrificio total de sí mismo, José junto con María simboliza el misterio de la Iglesia, virgen y esposa. Por el lazo conyugal José se acerca más que ningún otro a la sublime dignidad sin par de la Virgen. El vínculo de caridad que constituyó la vida de la Sagrada Familia la hace digna de profunda veneración.
IV. El trabajo - expresión del amor
El título de "carpintero" abarca toda la vida de José. El trabajo es un modo diario en que expresa su amor a la Familia de Nazaret. Jesús da ejemplo de obediencia participando en el trabajo de José y llegando a ser conocido como el "hijo del carpintero." El l ro de mayo se celebra la fiesta de San José Obrero. Jesús ha redimido el trabajo. La laboriosidad es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido más humano, y puede profundizar en la amistad con Cristo. San José nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras comunes, humildes y sencillas.
V. El primado de la vida Interior
También el trabajo de José está envuelto en el misrno clima de silencio que indica una profunda vida interior. José vivía en contacto diario con el misterio, y la gran contemplativa, Santa Teresa de Jesús, promovió la devoción a él corno modelo de contemplación. Su insondable vida interior era el fundamento de su sacrificio total de sí en sumisión a Dios y disponibilidad para su servicio. Al vivir en comunión con Jesús, María y José fueron los primeros beneficiados por el amor salvífico que todas sus acciones irradiaban. San José unió perfectamente la contemplación y la acción, el amor directo a Cristo , la verdad y el amor expresado en servicio activo al niño.
VI. Patrono de la Iglesia de nuestro tiempo
En tiempos difíciles para la Iglesia, el Papa Pío IX en 1870 la puso bajo la especial protección de San José, declarándolo "Patrono de la Iglesia Católica." En 1889 el Papa León XIII explicó que de igual modo que fue custodio, cabeza y defensor de la Familia de Nazaret, ahora es digno de proteger y defender a la Iglesia de Cristo. Las palabras de la oración de León hace cien años son aptas hoy: "Aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios… Asístenos propicio desde el cielo en esta lucha contra el poder de las tinieblas…; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad."
En su empeño para evangelizar el mundo y reevangelizar a los países donde la vida cristiana florecía pero ahora es puesta a prueba, la Iglesia necesita un especial poder de lo alto. Ocupa la segura intercesión y ejemplo de San José. Es modelo de todo cristiano en su disponibilidad absoluta al servicio de Dios, su obediencia y fidelidad. Es patrono de esposos, padres de familia, trabajadores, contemplativos y apóstoles, de toda la Iglesia universal.
Aprendamos de él la oración y el servicio a la misión salvífica de Cristo. José nos indica el camino de la Alianza a las puertas del tercer milenio.
por Makf | 1 Abr, 2026 | Apologética 4
Autor: Catholic.net
Los sacramentales, estos son signos sagrados creados según el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se significan efectos, sobre todo de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la Iglesia.
Mito 14. El agua bendita, mezclada con una pizca de sal y bendecida por el sacerdote, fue autorizada en 850 A.D.
Refutación y Argumentos Católicos
Para comenzar, se ha de decir que siguen reapareciendo en el escrito caracteres típicos de la lengua inglesa, como la abreviación AD (anno Dimini) en lugar de decir DC (después de Cristo, como se suele decir en castellano). Sigo sin recibir respuesta sobre el origen del escrito. El que sepa avíseme, por favor.
Creo que en esta afirmación no se ha tomado en cuenta cómo es el agua del Jordán. De hecho al que va a Tierra Santa una de las primeras cosas que se le dicen es que el agua que se bebe proviene del Jordán y es muy rica en sales y minerales; el hecho es que el agua del mar Muerto, por no tener salida libre acumula consigo hasta un 25 por ciento de sales.
Juan Bautista (Jn 1,28; 3,26; 10,40) y los discípulos de Cristo solían bautizar en el Jordán (Jn 4,2); Elías divide las aguas al golpearlas con su manto (2 Re 2,8; 13-14); a Naamán se le da la orden de bañarse 7 veces en el Jordán, de suerte que es curado de la lepra (2Re 5,14; cf Lc 4,27). Tampoco ha de olvidarse que Cristo solía bendecir a los niños (Mc 10,16); bendijo a los discípulos en la ascensión (Lc 24,50); bendice el pan en la última cena (Lc 24,30; Mc 14,22; Mt 26,26) y que sus discípulos repiten sus gestos (1Cor 10,16)…
Para el año 850 era Papa León IV (847-855). Con León IV creció el prestigio de la autoridad papal: era externamente deferente para con los emperadores francos y les solía pedir su aprobación a la hora de nombrar nuevos obispos. Su tarea principal consistió en la defensa de Roma contra los sarracenos y la reparación de los daños que éstos provocaron el 846.
Gracias a ello, reforzó la muralla de la ciudad de Roma, construyó nuevas fortificaciones sobre la ribera del Tíber con la ayuda que le venía de Lotario I. De hecho lo que hoy se llama "ciudad leonina" se debe a que León IV logró completar el sistema defensivo de san Pedro.
El año 854 reconstruyó "Centumcellae" -destruida por los sarracenos- y la llamó Leópolis, lo que hoy es Civittavecchia. Aunque coronó a Ludovico II, hijo de Lotario, las relaciones con el emperador eran a veces algo duras. El año 849 dio una respuesta exhaustiva a un amplio cuestionario de los obispos de la Bretaña. No vaciló en reprender a diversos prelados como Galerio en el año 853, a Incmaro de Reims y Juan de Rávena. Fue firme y decidido con Anastasio -a quien excomulgó dos veces- y que luego se hizo antipapa. Defendió decididamente a los obispos bretones contra el duque Nominoe.
Se cuenta con las actas del sínodo de Roma del año 853 en que renovó y reforzó los cánones de reforma de Eugenio II. Promovió la música sagrada: en la carta al abad Honorato hizo todo un panegírico del canto gregoriano. Restauró y construyó muchas iglesias como la de San Martín.
En contra de lo que dice el enunciado del mito, en las obras que consulté no se dice que durante el mandato de este Papa se autorizara lo del agua bendita. Aun cuando así fuera, se trata de una bendición propia de un sacerdote de Jesucristo.
Por otro lado, desde tiempos de la Iglesia primitiva el agua era objeto de bendición especial antes de que se confiriera el bautismo. Los documentos más antiguos con que se cuenta sobre la bendición del agua (bautismal) son originarios de la Iglesia de África, de finales del S II: "Supervenit enim statim Spiritus de caelis et aquis superest, sanctificans eas" (Tertuliano De Bap IV col 1203).
"Ne quis durius credat Angelim Dei sanctum aquis in salutem hominis temperandis adesse, cun angelus malus profanum commercium eiusdem elementi in perniciem hominis frequentet" (Ibíd.).
De nuevo en la Iglesia africana del S. III se encuentra la mención de este rito: "Oportet ergo mundari et sanctificari aquam prius a sacerdote" (5º Conc. de Cartago; cf Cabrol, Monumenta Ecclesiae liturgica I. p. 2340.2349).
El formulario más antiguo con que se cuenta para la bendición del agua es precisamente de la liturgia según las Constituciones Apostólicas (PG I, col 1043): "Mira desde el cielo y santifica esta agua; da le la gracia y el poder; a fin de que quien se bautice con ella según el precepto de tu Cristo sea crucificado con él, mierto, sepultado y resucitado para ser en Él adoptado como tu Hijo, morir al pecado y vivir para la gracia".
En el AT el empleo del agua lustral o de purificación ¿eran de origen pagano? En el Éxodo se la prescribe para la unción de Aarón y de sus hijos en Ex 29,4; 30,19-20 (esta última cita es digna de mención: Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para Jehová, se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por sus generaciones). También se ordena al pueblo que lave sus vestiduras a fin de santificarse en Ex 19,10.14: "Y el Señor dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos".
¿Qué decir del bautismo de Juan Bautista (Mc 1,4.8; Mt 3,6.11; Lc 3,16.21).
En Números 19,1-22 se ofrecen las reglas de la preparación y el empleo del agua lustral.
La mishnáh (Parah) y el Talmud jerosolimitano (Berakhot IV,1; Sota II,1) ofrecen enseñanzas sobre los ritos de la aspersión y el uso del agua lustral. La aspersión que debía realizarla un sacerdote, se hacía dando siete golpes diversos sobre el objeto que se deseaba purificar. El hecho mismo de tomarse el agua pura y hacerla pasar por las cenizas del agua pura era suficiente para su bendición (Num 19,9).
Así que no es ningún elemento pagano. Está testimoniado en la Escritura y goza de una amplia tradición en la Iglesia antigua.
Ahora bien, si se acusa de paganismo a la Iglesia por emplear agua bendita, habría mucho que quitar de la Biblia por tener "resabios" paganos.
"Cielo" en hebreo se dice "shammayim", y significa "el mar de ahí (arriba)".
¿Por qué el Nuevo Testamento emplea el término "ouranós"? ¿Es que para los griegos Ouranós no era un dios, padre de Cronos? Persona se dice en griego "prósopon" y así se llamaban las máscaras que empleaban los que adoraban a la diosa Proserpina o Perséfone. Esta es una posible raíz del término. Hay otra y deriva del etrusco "phersu"… Una vez más la pregunta, ¿por qué nadie acusa de paganismo, cuando se dice que Cristo es persona o que el Padre o el Espíritu Santo también lo son?
¿Es que el hagiógrafo de 2 Pedro 2,4 era un pagano al emplear un término propio de la mitología griega como es el tártaro: el latín emplea tártaro, más fiel al original griego? Sabido es que el reino de los muertos era gobernado por el dios Hades o Plutón, según refiere Homero en la Ilíada y la Odisea. El tártaro consiste en la prisión de los "hijos de la tierra" y se distingue del "érebo" por donde transitan las almas tan pronto como mueren los hombres.
¿Es que los diversos autores del Nuevo Testamento se paganizan al designar con ello al reino de la muerte en Mt 11,23; 16,18; Lc 10,15; 16,23; Hechos 2,27.31; Ap 1,18; 6,8; 20,13,14?
Por eso es que pregunto, ¿por qué no aplica ese método de tachar de paganismo a la Iglesia católica a los conceptos o términos que se encuentran en la Biblia o que no encontrándose, sí fuguran en la traducción protestante? Si para Ud. no se trata de un proceso de inculturación de los términos, entonces los diversos hagiógrafos -o en algunos casos Cristo mismo- que emplean términos como Uranós, Hades, Cronos, etc. ¿han de tenerse por paganos?
por Makf | 1 Abr, 2026 | Apologética 4
Autor: Catholic.net
La Cruz es el símbolo del cristiano, que recuerda el misterio de la pasión y muerte de Jesucrcisto hijo de Dios.
Mito 13. La adoración de la cruz, de imágenes y de reliquias fue autorizada en 788 A.D.
Esto fue por orden de la Emperatríz Irene de Constantinopla, que primero hizo que sacaran los ojos de su propio hijo, Constantino VI, y en seguida hizo una reunión de la iglesia a petición de Hadrian I, Papa de Roma en aquella epoca.
Refutación Argumentos Católicos:
De nuevo aparece un nombre en inglés. Insisto en querer saber cuál es la fuente de esta lista. Hadrian en castellano es Adriano o Adrián.
Aquí los hechos están manipulados: tanto Irene como su hijo al que luego cegaría por su conducta inmoral y escandalosa -sin que ello justifique para nada un castigo de ese tipo- aprobaron los decretos del II concilio de Constantinopla. Después de dicho Concilio Constantino quiso desembarazarse de su madre y ella logró rehacerse con el poder, incluso se habla de que hubo trámites para que se celebraran sus desposorios con Carlomagno, pero al parecer, éste último no aceptó.
Ha de decirse, por si acaso que la adoración de la cruz no tuvo nada que vez con que Irene cegara a Constantino VI. No tiene nada que ver lo uno con lo otro.
Sobre cruz se ha de recordar que este símbolo no se remonta tampoco al 300 después de Cristo. Recordemos el crucifijo de burla del Palatino que se encuentra en el museo de las Termas de la ciudad de Roma. Aparece un solado romano, cristiano, postrado de rodillas ante un crucifijo con rostro de asno. Con el comentario sarcástico "Alexámenos adora a su Dios".
Puede apreciarse este epígrafe en el libro de Holzner, San Pablo, Heraldo de Cristo (Herder Barcelona 1964, imagen No. 33). Holzner comenta esta prefiguración en la pág. 434 de dicha obra: "El célebre crucifijo de burla del Palatino, una caricatura garrapateada en la pared por los estudiantes paganos del colegio imperial, en que se ridiculiza a un condiscípulo cristiano Alexámeno, que adora a un crucifijo con la cabeza de asno, es sin duda una prueba de que el cristianismo había hallado entrada ya muy pronto entre los que habitaban en el Palatino".
Tampoco las reliquias son de esa fecha. Lo vemos claramente en los Hechos de los apóstoles:
"Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían"(Hechos 19,11-12).
En Éxodo 20,4; Deuteronomio 4,9-20 se habla de ídolos, es decir falsos dioses, que se oponen a la adoración debida al único Dios. Pero ello no se refiere al concepto católico de imagen: nosotros no tenemos a los santos o a la Virgen por dioses ni menos por ídolos, ya que nos sirven para honrar a las personas que representan. Al ser el ídolo un falso dios, hecho por los hombres y adorado, los que adoran a los ídolos, ponen en ellos su suerte y confianza.
La Iglesia nunca enseña que las imágenes tengan poderes especiales ni que nos arrojemos con confianza a su poder. Si se sabe de alguna pobre persona que obrare así, se debería a que acaso no haya comprendido lo que la Iglesia de veras enseña. Sería injusto reprocharle a la Iglesia el error de un miembro.
De hecho, la misma Biblia relata casos en que se representan ángeles (Ex 25,18), algún animal como la serpiente de bronce (Nm 21,8), a Dios (Jue 17,4-5; 18,30-31). El templo de Salomón tenía también representaciones de ángeles, animales, árboles (1Re 6,23-25; 7,25-51). Lo que la Biblia quiere prohibir es la adoración de los ídolos, como es el caso del becerro de oro (Ex 32,4-8).
En cuanto a Irene de Constantinopla, se trata de la emperatriz bizantina nacida en Atenas el 752 y muerta en Lesbos el 803. El año 769 desposó al emperador León IV el Cázaro (775-780), hijo y sucesor de Constantino V. A la muerte del basileus, se hizo regente. Para el 790, cuando el hijo Costantino llegó a la mayoría de edad, Irene no quiso dejar el gobierno, lo que originó una dura contienda entre ambos. Se habla de que los dos reinaron juntos hasta el 797. De hecho, ocurrieron varias cosas dignas de mención: primero, los intentos de Irene de casar a su hijo con Rotruda, hija de Carlomagno; pero tras el fracaso de este enlace, Constantino se casó sin amor con María de Paflagonia.
La conducta de Constantino dejaba mucho que desear y daba pie a todo tipo de escándalos, lo que indujo a Irene a destituir al hijo, lo mandó encarcelar e hizo que le sacaran los ojos en el mismo lugar donde le había dado a luz. Ella terminó por asumir las riendas del gobierno y se hizo con el título de basilisa o emperadora. El 802 una insurrección patricia la despuso y exilió a Lesbos.
Durante su reinado, se restauró el culto a las imágenes gracias también a que el 785 envió una embajada al Papa Adriano I para proponerle la celebración de un concilio ecuménico.
El patriarca Tarasio era partidario de Irene, así como un bueno número de obispos. No puede ignorarse que sí hubo ciertas dificultades ya que el ejército mantenía las ideas iconoclastas de Constantino Coprónimo amén de ciertos obispos.
El Papa envió con gusto dos apocrisarios a lo que debiera haber sido el VII concilio ecuménico para el año 786, en la Iglesia de los Santos Apóstoles. Sin embargo, no se pudo siquiera darle continuidad, ya que se presentaron a mano armada los soldados iconoclastas. Irene se encargó de depurar las tropas recalcitrantes y se convocó el concilio finalmente en Nicea, el 24 de septiembre del 787, al que asistieron cerca de 300 obispos con los legados romanos. En la segunda sesión se dio lectura respetuosa a las cartas del Papa, a lo que los padres del Concilio exclamaron: "Así cree, así piensa, así dogmatiza todo el santo Concilio". Se lanzaron anatemas contra los defensores de la iconoclastia.
En la séptima sesión se precisó la doctrina ortodoxa sobre el culto a las imágenes, a las que se les tributa respeto y veneración (timetikén proskýnesin) y no verdadera latría (alethinén latreían). Firmaron el decreto los padres conciliares, la emperatriz y su hijo.
Poco duró la paz, ya que Constantino VI, cansado de su madre, intentó rebelársele y se puso a regir él solo. Ya se habló de las primeras nupcias de Constantino: pues bien, se divorció de María de Paflagonia para unirse con Todota, al tiempo que los monjes protestaban ante tanto escándalo de adulterio. Tarasio creyó más oportuno guardar silencio, pero Irene apresó a su hijo y cegó como ya se dijo al inicio.
por Makf | 1 Abr, 2026 | Apologética 4
Autor: Catholic.net
Gobernar la Iglesia de Cristo, es una de las misiones de su vicario en la tierra.
Mito 12. El Poder Temporal de los Papas comenzó en 750 A.D.
Cuando Pepin, el ursurpador del trono de Francia, descendió a Italia, llamado por el Papa Stephen II, a la guerra contra los el Lombardos Italianos, él los derrotó y dio la ciudad de Roma y el territorio circundante al Papa. Jesús claramente prohibió tal cosa, y Él mismo rechazó el reinado terrestre. (leér Mat. 4:8-9; 20:25-26; Juan 18:38).
Refutacióny Argumentos Católicos
Para comenzar, llama la atención que en toda esta lista de mitos aparezcan nombres en inglés sin su equivalente castellano: Pepin, Stephen.
Cristo no se pronuncia contra el poder temporal de los papas. El decir que Cristo prohíbe el poder temporal de los papas es un anacronismo equivalente a decir que como Cristo nunca usó coches entonces hoy desobedecemos a su órdenes, ya que era contrario a ello, pues él mismo rechazó el reinado terrestre.
Esta última afirmación es la peligrosa y por lo tanto falsa. Se pasa de la realidad del poder temporal de los papas al reinado terrestre, y se descuidan ciertos aspectos del protestantismo relacionado con el gobierno temporal, como el respaldo que dieron a Lutero ciertos príncipes protestantes como Federico de Sajonia, Jorge Truchsses de Waldburg, Antonio de Lorena y Felipe de Hessen, entre otros.
En Inglaterra, ¿qué era Enrique VIII? ¿No era un monarca absoluto? En cuanto a Calvino, no ha de olvidarse que a partir del año de 1541 se tornó en un dictador religioso y político con todo lo que ello llevaba consigo…
Hay otro aspecto relevante que ha de advertirse, y que está en la trastienda de todo este mito. La tradición protestante de que los Papas serían más sucesores de Constantino que de Jesucristo. La "Donación de Constantino" (en latín "Constitutum Constantini" es un falso documento, que se remonta al período carolingio (S. VIII d.C.): el autor desconocido lo presenta como un decreto emanado por Constantino, con el que el emperador cedería al Papa Silvestre I el dominio temporal sobre Roma, sobre Italia, y sobre las demás provincias occidentales, mientras que él se ceñía a transferir la propia sede a Constantinopla.
Este panfleto consta de dos partes: la confesión y la donación. En la confesión se hace profesar la fe católica a Constantino: cuenta que fue curado milagrosamente de la lepra, instruidio en la fe católica y bautizado por el Papa Silvestre… Nada de esto es verdad. Constantino fue bautizado sólo al final de su vida por un obispo arriano, Eusebio, cerca de Nicomedia el día de Pentecostés del 22 de mayo del año 337.
En cuanto a la segunda parte, el autor atribuye a Constantino la donación de los beneficios que el emperador como gesto de "gratitud" otorga y confirma a san San Silvestre en la cátedra de Roma: la supremacía sobre las iglesias del orbe, incluyendo los cuatro patriarcados orientales; el disfrute de los honores imperiales llevando mitra y diadema, el palio cruzado sobre el hombro, clámide purpúrea, cetro y otros tantos atavíos imperiales. Le concede el palacio de Letrán, el señorío sobre Roma y todo el Occidente (en latín: "Romae urbis et omnes Italiae seu occidentalium regionum provincias, loca et civitates… concedimus"). La fuente para la "donatio Constantini" es C. Mirbt, "Quellen zur Geschichte des papsttums", (Tübingen 1922) 107- 122.
El documento no resiste a la más sencilla crítica interna y externa: el estilo, la lengua y los datos inverosímiles, los errores tan abiertamente crasos delatan la mano de un falsario de época posterior, si bien es verdad que lo emplearon contra Cerulario Silvestre II y León II, y Gregorio VII en sus reivindicaciones sobre España. Ya en 1001 Otón III lo rechazó como escrito imaginario y falso (A. Schönegger, "Die Kirchenpolitische Bedeutung des Constitutum Constantini" ZKT (1918) 555).
El motivo del falso documento consistía en limitar las ambiciones imperiales de los carolingios, datando el poder temporal directo sobre Roma y dintornos, y el poder feudal del Papa ante los soberanos de Occidente.
En realidad, el estado pontificio tuvo un origen natural en la historia: fue el pueblo romano, prácticamente abandonado a la merced de las autoridades civiles que durante las invasiones bárbaras se dirigió al Papa y a su prestigio.
En sí el documento de la donación de Constantino era falso y como tal lo demostraron Nicolás Cusano (1432-1433), Lorenzo Valla (1447). Aún hoy causa maravilla que haya gente que defienda la historicidad de esta obra. (Basándose en él los protestantes, los papas se arrogarían la legitimidad de su poder temporal).
Asimismo, los protestantes reprochan aún hoy a los Papas que más que sucesores de Pedro fueran más bien sucesores de Constantino, y por lo tanto, se trataría de una Iglesia demoníaca. Abrigaban la esperanza de una Iglesia que renunciara al poder y que se desvinculara de los sistemas políticos, económicos y militares.
Esto como se ve, es una tradición protestante más sin fundamento no sólo en la Biblia sino siquiera en los manuales de historia.
Aunque ya se habló del origen de los estados pontificios, conviene reiterar que se trata de un desarrollo paulatino del "Patrimonio de san Pedro" que fueron convirtiendo al Papa en terrateniente, autoridad civil y en soberano con súbditos y estados temporales.
Por "patrimonio de san Pedro" ha de entenderse el complejo de bienes y derechos temporales poseídos por la Santa Sede. Sobre todo en la Edad Media, los patrimonios de las catedrales y abadías se consideraban propiedades personales del santo patrono de la sede o del edificio.
Antes del S. VIII con tal término se designaba al conjunto de posesiones de la Iglesia.
Constantino donó a la Iglesia las basílicas de san Pedro y san Pablo, que antes pertenecían al patrimonio del príncipe. También varios nobles y familias pudientes iban dejando a los papas sus posesiones. Se ha de reconocer que en tiempos de las invasiones bárbaras, de no haber sido por los papas, estos territorios (campiña romana, la Tosacana, Espoleto, Benevento, Córcega, la Sabina…) habrían quedado desprotegidos y sin cultivarse como otras regiones que yacían en el más alarmante abandono. Para el año 600 se multiplicaron las donaciones a causa de las invasiones de visigodos, hunos, ostrogodos, longobardos.
Desde tiempos de san Gelasio (492-496) se llevaba en los archovos de Letrán un catastro sobre la situación de las urnas. Con san Gregorio Magno (590-604) el patrimonio comprendía en Roma el "patirmonium urbanum", cerca de la ciudad, el de la "vía Apia" y la "massa Aquae Salviae" de la vía Ostiense, así como la Apulia y la Calabria; la Lucania, los bosques de los Abruzos, vastas posesiones en la Sabina y el Samnio, la Campania (Nápoles, Capri, Gaeta); Liguria, Istria, Córcega y Cerdeña, Sicilia (Sicilia fue confiscada en el 723 por el basileus al lado de la Calabria).
Más posesiones de que se habla en las cartas de san Gregorio Magno son el África Septentrional junto con Hipona; en las Galias (territorios cercanos a Arlés y Marsella); en Dalmacia y zonas de oriente…
Los historiadores hablan de la excelente administración de los bienes eclesiásticos sobre todo en tiempos de san Gregorio. Gran parte de los ingresos se empleaban para defender a Roma contra los longobardos, en la conservación y construcción de iglesias, hospitales, orfanotrofios, albergues para peregrinos, dotación de monasterios, gastos de la curia, ayuda a los pobres.
De todos modos, tampoco puede negarse que los patrimonios fuera de Roma sufrían graves y continuos daños a causa de las guerras, de la caída del imperio e invasiones bárbaras. La respuesta bizantina a esta invasión consistió en crear la defensa de Italia en torno al hexarcado de Rávena y la creación de un ducado en Roma, y que llegó a manos pontificias sólo para el S. VIII.
Ahora pasemos a la afirmación de que el poder temporal en tiempos de Pepino el Breve y Esteban II (750). Esteban II fue Papa del año 752 al 757. Al poco tiempo de ocupar el solio, Esteban vio en peligro la libertad de Roma a la llegada de Astolfo (749-756) tras la conquista de Rávena. Astolfo había prometido una tregua de 40 años, pero no la respetó sino que decidió exigir impuestos anuales de cada habitante de Roma, a la que consideraba su feudo.
Al mismo tiempo, rechazó diversas peticiones que le hizo un emisario de Bizancio, acompañado, por Pablo, hermano del Papa, para que restituyera los territorios imperiales de los que se había adueñado. Ante tantos fracasos, el Papa pidió ayuda al emperador Constantino V (741-775), pero tampoco logró mucho, de suerte que optó por dirigirse finalmente a Pepino III, rey de los francos (751-768), así como antes Gregorio III se había dirigido en su momento a Carlos Martel el año 739. Pepino dio una respuesta afirmativa y al mismo tiempo envió dos emisarios al Papa para escoltarlo. El 6 de enero del 754 Esteban II fue acogido obsequiosamente por Pepino en Ponthión.
Esteban volvió a suplicar al rey para que liberara al pueblo de los longobardos. El resultado de este encuentro fue el compromiso de Pepino de proteger la iglesia romana y las prerrogativas del Papa, y prometió por escrito que garantizaría como legítimas las posesiones de San Pedro, además del ducado de Roma, Rávena, el hexarcado y otras ciudades, más otras áreas vastas de la Italia del norte y central. Algunos opinan que Esteban hizo sus reivindicaciones basándose en la así llamada "Donación de Constantino", pero no hay datos de ello. El 28 de julio del 754 el papa, aunque enfermo, ungió solemnemente a Pepino en San Denis cerca de París, y así se sellaba la legitimidad de la dinastía, y confirió al rey y a los suyos el título de "Patricios de los Romanos".
Pepino derrotó dos veces al rey longobardo en agosto del 754 y finalmente en junio del 756. Los funcionarios bizantinos alegaron que los territorios pertenecían a su emperador, pero Pepino replicó que había tomado las armas sólo por amor al sucesor de San Pedro y por la remisión de sus pecados, de suerte que no estaba dispuesto a entregar sus conquistas a ningún otro que al "apóstol". Seguidamente donó perpetuamente Rávena las ciudades del hexarcado, la pentápolis, la Emilia a "San Pedro" y a la Iglesia romana.
Una última pregunta ¿Pepino el Breve era un usurpador? Esta cuestión me ha hecho recordar ciertas afirmaciones del así llamado Código da Vinci, donde se afirma sin ninguna base histórica la acusación de que los merovingios eran los descendientes de Cristo y María Magdalena… y que la Iglesia católica respaldó a la dinastía carolingia en su paulatina persecución y asesinato de los merovingios.
La dinastía de los merovingios gobernó el reino de los francos del 481 al 751. El nombre deriva de su antepadaso "Meroveo" (que rigió las tribus francas entre del 448 al 458). Su sobrino Clodoveo fue el primer soberano merovingio en cuanto tal. Tanto Clodoveo como su esposa Clotilde se bautizaron cuando se convirtieron al cristianismo; todo fue obra de san Remigio.
Si eran descendientes de Cristo, ¿cómo es posible que descuidaran el bautismo de su antepasado y que rindieran culto a divinidades francas antes de su conversión? El último rey de la dinastía merovingia que logró ejercer un poder efectivo fue Dagoberto I (629-639) ya que sus sucesores fueron cediendo su autoridad a los mayordomos de palacio que terminaron por privarles del poder.
En el 751 tuvo lugar la deposición formal del último rey merovingio: Quilderico III. De este modo, los merovingios quedaron suplantados por Pepino el Breve, fundador de la dinastía de los "pipínidos" o "carolingios" (751).
por Makf | 1 Abr, 2026 | Apologética 4
Autor: Catholic.net
Detrás de esta afirmación de los hermanos evangélicos, hay un doble mal entendido…
Mito 11. El besar a los pies del papa comenzó en 709 A.D.
Había sido una costumbre pagana la de besar los pies de emperadores. La palabra de Dios prohíbe tales prácticas. (leér Hechos 10:25-26; Apocalipsis 19:10; 22.
Refutación y Argumentos Católicos
Detrás de esta afirmación de los hermanos evangélicos, hay un doble mal entendido…
En primer lugar el inferir que el besar los pies es un acto de adoración; segundo el afirmar que la palabra de Dios prohíbe tales prácticas, de las que se ha dicho que se trata de una costumbre pagana que se hacía con los emperadores.
Cabe preguntarse asimismo: ¿a qué emperadores se hace referencia en la Biblia según lo que dice el enunciado de esta acusación No. 11?
Cristo nació en tiempos de Tiberio y Juan de Zebedo muere en tiempos de Domiciano [entre Tiberio y Domiciano median Calígula, Claudio, Nerón, Galba, Otón, Vitelio, Vespasiano y Tito].
¿Se ataca en la Biblia el besarles los pies a tales emperadores (y a qué emperadores hablando se refiere la Biblia, en concreto el Nuevo Testamento, ya que es lo que se ha citado)? Por otro lado, si es una costumbre pagana, ¿cómo es que Cristo se dejó llevar por ella?
"Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste el ósculo; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies" (Lc 7,44-46).
Hechos 10,25-26 no habla de la prohibición de besar los pies a nadie -la prohibición es adorar a un hombre-, sino que Pedro dice a Cornelio que él es hombre y no deja que lo adore: "Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre".
Ap 19,10 dice esto: "Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía".
Como puede observarse, en ninguna de las citas aducidas en el mito aparece la prohibición de besar los pies a las personas. Si lo que se pretende contrarrestar es la práctica de postrarse como gesto de humildad y reconocimiento de los demás, habrá que condenar una vez más a Cristo que lava el pies de los discípulos (Jn 13,5-11).
Ahora es necesario hacer algunas puntualizaciones históricas, para contrarretar todo posible malentendido a que el mito da pie.
El año 709 ocupaba el solio Pontificio el Papa Constantino I. Era sirio de nacimiento. Fue Papa del 708 al 715. El año 709 tuvo una dísputa con el nuevo arzobispo de Rávena, Félix: Félix rehusaba prestar el juramento de obediencia al santo Padre así como llevar a cabo otros actos de sumisión. Félix tampoco tuvo buenas relaciones con el emperador Justiniano II que no sólo lo había exiliado, sino incluso que le sacó los ojos.
Félix se reconcilió con el Papa el 723 y murió reconciliado con Roma. Del 710 al 711 Constantino I relizó un viaje a Oriente, por invitación especial del emperador, ya que era necesario acordar los cánones disciplinares y otros rituales emanados por el cincilio Quinisexto (692).
La visita que el Papa realizó en lugar de ser un fracaso, tuvo un éxito inesperado, ya que fue objeto de una gran acogida por dondequiera que estuvo.
Su diácono, Gregorio, logroó llevar a cabo en Nicomedia diversos negociados. Justiniano II fue quien decidió besar los pies al Papa, al recibir de parte del vicario de Cristo la comunión y la absolución, amén de que publicó un decreto que confirmaba algunos privilegios a la Iglesia de Roma aun sobre Rávena.