por Makf | 6 Abr, 2026 | Apologética 12
Autor: P. Luis Santamaría | Fuente: Infocatolica // R.I.E.S.
(Red Iberoamerican de Estudio de las Sectas)
El sacerdote Luis Santamaría, ha escrito un artículo clarificando el asunto de las supuestas revelaciones privadas de “el Gran Aviso”.
Hace dos días me llegaron varios mensajes por Facebook alertando sobre un “gran aviso a la humanidad” de carácter religioso y apariencia católica, enviados por un perfil anónimo que únicamente se identifica mediante la imagen del Cristo de la Divina Misericordia y que tiene tres “me gusta” (like): el Papa Francisco, el Sagrado Corazón de Jesús… ¡y la Diócesis de Zamora! (no es por presumir, pero fue la primera diócesis española con presencia activa en esta red social).
No les di mayor importancia. Cada poco me encuentro con cosas de este estilo.
Ya había dejado de lado los mensajes, cuando ayer me dieron una pegatina que también anuncia “el gran aviso de Dios” –con las mismas direcciones de Internet y la aclaración de que se trata de “nuevas profecías” sobre la “segunda venida de Jesús”– encontrada… ¡en las calles de Zamora! Concretamente, en el portero automático de un portal de viviendas.
“Debe de ser una nueva secta –me dijo quien me dio la pegatina–, échale un vistazo”. Claro, ya hemos pasado del mundo virtual al mundo real, así que habrá que pararse a pensar un poco y aclarar las cosas.
Un gran aviso de Dios, esto es lo que se anuncia. Y la apariencia, como he dicho, católica. ¿Y qué se encuentra el que accede a las páginas de Internet que publicitan las pegatinas y los mensajes de Facebook? Los títulos lo dejan claro: “mensajes de Dios dados a Maria Divina Misericordia”.
Con el nombre de esta supuesta señora así, sin acento ni nada, para parecer ser aún más fiel traducción del nombre original, “Maria Divine Mercy” (así, a caballo entre el latín y el inglés, aunque en otros lugares aparece más castellanizada, con el apelativo de María de la Divina Misericordia, que suena más a religiosa de clausura).
Digo lo de “supuesta” porque en ningún sitio se dice quién es, ni se puede ver su rostro. Será por aquello de la protección de datos, no sé… A la mayor información que se puede llegar es a saber que se trata de una “profetisa y visionaria católica romana europea, por el momento oculta”.
Ella dice que los mensajes le fueron revelados “por la Santísima Trinidad y la Madre de Dios” desde noviembre de 2010. Y la cosa da de sí, porque lleva ya más de 650 mensajes recibidos. ¿Una vidente más? ¿Recibe de verdad revelaciones de lo alto? ¿Qué dice la Iglesia de todo esto? Vayamos paso a paso.
En cuanto al contenido de los mensajes, el resumen es sencillo: nos encontramos en los tiempos anteriores a la Segunda Venida de Cristo –cosa que nadie puede discutir, obviamente–, y Dios Padre, Jesucristo (del Espíritu Santo no se dice nada) y la Virgen supuestamente le cuentan a esta supuesta señora los “acontecimientos mundiales” que están por venir. Los mensajes originales son en inglés, pero están traducidos a multitud de lenguas en páginas de Internet publicadas con este fin.
¿Quién está detrás? Se sabe tanto de los responsables de las webs como de la vidente: nada. Eso sí, recursos económicos y personales, seguro, para asegurar ese despliegue virtual… y con su efecto real de pegatinas por los portales.
En cuanto a la doctrina, hay una serie de contenidos de estas revelaciones que no se separan nada de la fe cristiana, y que no plantean problemas: la misericordia divina, la necesidad de la conversión, la maldad del pecado, la realidad de un juicio final de Dios…
Pero empezamos a ver cosas extrañas. El centro de lo predicho consiste en “el Gran Aviso”, también llamado “la iluminación de la conciencia”. ¿Qué es? Según se dice, “un acto de la misericordia de Dios”, que habría sido predicho también en las apariciones de Garabandal.
Lo realmente curioso es lo que sucederá durante este Gran Aviso, y que no sólo llevará al arrepentimiento y dolor por los pecados cometidos, sino mucho más. Lean, lean: “todos los mayores de 7 años experimentarán un encuentro personal místico con Jesucristo que durará no más de 15 minutos… Dos cometas chocarán en el cielo.
La gente creerá que es una catástrofe peor que un terremoto. Pero no lo es; es una señal de que Jesús ha venido. El cielo se pondrá rojo, se verá como un fuego y entonces se verá una gran cruz en el cielo para que usted primero se prepare. Los ateos dirán que fue una ilusión mundial. Los científicos buscarán una explicación lógica pero no habrá ninguna”. Menos mal que se aclara que “será espectacular y no nos lastimará porque viene como un acto de Amor y Misericordia de Jesús”.
El carácter negativo y catastrófico no puede faltar, como en todas estas profecías: “hay anuncios de disturbios globales próximos, incluyendo guerras y terremotos que aumentan, para que las personas vuelvan a la fe en Dios”. Se aclara también que 2011 sería el año de la purificación, ya que “los desastres ambientales a finales del 2011, serán más violentos y también, infelizmente, en algunas partes del mundo donde no acostumbran suceder”.
Claro que hay muchas más cosas que llaman poderosamente la atención, y que denotan arrogancia y hasta soberbia, empezando por el mismo nombre elegido por la supuesta señora y siguiendo por su consideración de elegida de Jesucristo por encima del resto de videntes y testigos de apariciones, para terminar con el título de la recopilación de sus enseñanzas principales, que titula The Book of Truth (el libro de la verdad). ¿Completa lo dicho en la Biblia? ¿O más bien la sustituye? Porque el nombre no da para menos… María de la Divina Misericordia dice ser el séptimo ángel del Apocalipsis y otras muchas cosas más.
La totalidad de los mensajes requeriría un estudio profundo, dada su prolijidad. Sólo voy a fijarme en uno reciente, de hace unos meses, para que nos hagamos una idea del talante de las presuntas revelaciones recibidas por esta supuesta señora. 17 de febrero de 2013. El mismo Jesús dice: “el cisma dentro de la Iglesia Católica, como fue predicho, ahora será presenciado, visible por todo el mundo.
La partida de mi amadísimo Vicario Santo, el Papa Benedicto XVI, marca el principio del fin. A través de ti, Mi profeta elegida, en los últimos dos años, He tratado de preparar a Mi Iglesia sobre la tierra para este triste suceso”. Respiren, tranquilos. Continúa Jesús: “la élite masónica se ha apoderado del control sobre Mi Iglesia y usarán el engaño más perverso sobre los Católicos”.
La consecuencia es lógica: “el falso profeta ahora se hará cargo de la Sede en Roma y Mi Palabra, así como lo fue en Mi tiempo en la tierra, será tratada como herejía”.
Después de esta revelación tan tremebunda, todos sabemos lo que sucedió: el 13 de marzo hubo fumata bianca y “habemus Papam”. Jorge Mario Bergoglio fue elegido como nuevo obispo de Roma con el nombre de Francisco. Y entonces las palabras presuntamente dichas por Jesús continúan arremetiendo contra la Santa Sede y su nuevo pastor: “la Corona de espinas perfora la cabeza de Mi Iglesia en Roma”, leemos en el mensaje del 20 de marzo (día posterior al inicio del pontificado). El 29 de marzo, Viernes Santo, no hubo uno, sino tres mensajes distintos.
En uno se ponen en boca del Señor estas palabras: “hoy Mi Iglesia en la Tierra será Crucificada”, marcando así el comienzo de la gran transformación. Y le dice a los fieles: “vosotros debéis perseverar y permanecer leales a Mí y debéis pedirme por guía en un tiempo en que el hombre que se sienta en la Silla de Pedro, que rehúsa seguir en sus pasos o usar sus zapatos, destruirá vuestra lealtad a Dios”. ¡Qué terrible! Y no sólo eso, sino que “el reinado en la Casa de Pedro será corto y pronto Mi amado Papa Benedicto guiará a los hijos de Dios desde su lugar de exilio”.
Se trata de una revelación privada que tiene todos los visos de ser falsa. ¿Hace falta entresacar más citas? No podemos entrar a juzgar a la supuesta señora ni sus intenciones. Sí es muy discutible el posible carácter sobrenatural de sus percepciones, en el caso de que no sea directamente un fraude. Como han señalado algunos críticos, el anonimato en el que permanece la vidente no sería sino un recurso para evitar que el obispo local a quien le corresponda la jurisdicción sobre la que se presenta como “católica” emita un juicio negativo acerca de estas supuestas revelaciones privadas.
Todos los católicos, hasta donde yo sé, estamos localizados en alguna diócesis (o en algún vicariato apostólico, o prelatura personal o territorial, y las formas que prevea el Derecho Canónico), y la inserción en esa Iglesia local supone la pertenencia a la Iglesia universal.
Pues esta supuesta señora no tiene diócesis, como tampoco nombre ni rostro. Por mucho que ponga en sus páginas de Internet iconografía católica tradicional y anuncie el Año de la Fe y otras cosas de la Santa Sede. Sin embargo, la difusión de sus escritos crece por todo el mundo y es necesario sacar a la luz lo que dicen y clarificarlo desde la fe católica en la que se consideran encuadrados.
¿Conclusión? Hay unas normas de la Iglesia para el difícil discernimiento de las apariciones marianas y, en general, sobre el tratamiento que hay que dar a las revelaciones privadas. Pensaba comentarlas aquí. Pero ya se ha alargado mucho el artículo con una sarta de barbaridades puestas en boca del mismo Jesucristo.
Creo que quedan suficientemente claras las cosas, aunque el trasfondo aparezca oscuro. Algún día sabremos quién está detrás y por qué.
Mientras tanto, a seguir viviendo de la fe y confiando en la providencia, poniendo en juego la esperanza y en práctica el amor.
por Makf | 6 Abr, 2026 | Apologética 12
Autor: P. Luis Santamaría | Fuente: Infocatolica // R.I.E.S.
(Red Iberoamerican de Estudio de las Sectas
Lo que ya ha dicho la Iglesia, por boca de varios obispos, en torno a las falsas revelaciones privadas que están alcanzando tanta difusión por Internet.
Sospechaba que pasaría, y que como uno de los resultados de haber escrito algo crítico sobre unas supuestas profecías y revelaciones de parte de Dios y de la Virgen María, y después de varios miles de visitas, habría un balance importante de reacciones de personas que se esconden en el anonimato -¡anda, como la presunta vidente!- para mostrar que se sienten ofendidas (y ofensivas).
Alguno que otro ha contestado con su nombre y apellidos. Digo que sospechaba lo que pasaría, porque no es la primera vez.
Hay "asuntos sensibles" de los que algunos no quieren que se escriba diciendo una palabra clara desde la fe cristiana y desde el sentido común. Pasó con mi explicación de la tercera parte del llamado "secreto de Fátima", pasó con las profecías atribuidas falsamente a San Malaquías y pasó con algunos otros temas semejantes.
¿Las respuestas que me dan? Que soy un sacerdote descreído, que más me vale convertirme a tiempo, que rezan por mí –algo bueno… gracias–, que no dejo ni a Dios ni al resto de la corte celestial que hablen, y un largo etcétera.
No creo que valga la pena contestar, porque las personas que se aferran fanáticamente a estos planteamientos no dejan lugar para el diálogo. En una huida hacia adelante, defienden como punto central de toda argumentación, y como criterio supremo para discernir y ordenar todo lo demás, lo que Dios o Jesucristo o su Madre le han dicho al vidente de turno.
Eso está, para ellos, por encima de la Palabra de Dios y por encima de la mediación de la Iglesia. Estrictamente están planteando un cisma de facto, porque se sitúan fuera de la comunión eclesial. "La Virgen me ha dicho", éste es su criterio de autoridad. O, por si acaso, lo ha afirmado el mismo Señor, y así no se puede discutir ni replicar.
En el contexto de estos días, en los que el Papa Francisco precisamente ha consagrado el mundo al Corazón Inmaculado de María en la jornada mariana del Año de la Fe, algo que ha sucedido en el país de donde procede el pontífice me ha llamado la atención. Y, para que no pase desapercibido, lo resumo aquí.
El Obispado de San Rafael (en la provincia argentina de Mendoza) emitió un comunicado en torno a una vigilia de oración convocada para el 12 de octubre, en la que se anunciaban también "presuntas apariciones de la Virgen María".
En el texto el Obispado niega el aval a esa actividad mariana y dice que la asociación que está detrás "no tiene ningún reconocimiento de la Iglesia Católica ni ningún respaldo de otras Iglesias o comunidades cristianas".
Pero no sólo se trata de un asunto institucional o formal, no es un problema jurídico, de copyright o de denominación de origen.
El Obispado añade que "el modo de presentar las presuntas apariciones o locuciones de la Virgen María es contrario al proceder y a la sana prudencia de la tradición de la Iglesia en todo el mundo". Y recomienda a los fieles y a todo el mundo "que no se dejen engañar en sus creencias o estafar en su generosidad o buena disposición a colaborar".
Un comunicado breve y sustancioso. Una verdadera preocupación pastoral de los responsables de la Iglesia por los fieles más sencillos, que pueden ser víctimas de estos inventos aparicionistas. Pero tenemos un problema en el caso de las revelaciones privadas de Maria Divine Mercy.
Recordarán que, como dije en el artículo anterior, no sabemos quién es la supuesta señora que recibe los mensajes, ni dónde vive. Lo que hace imposible que su obispo local pueda decir una palabra o tomar una decisión según el Derecho Canónico.
¿Entonces nos tenemos que quedar como estamos, esperando quizás una decisión de la Santa Sede? No hace falta, porque ya hay obispos que han hablado alto y claro sobre el tema.
Aquí los traigo, resumiendo sus afirmaciones, y esperando que los defensores o convencidos de las revelaciones del "Gran Aviso de Dios" tengan en más consideración las palabras de los sucesores de los apóstoles –maestros de la fe– que las del cura de pueblo que firma estos artículos.
Voy a empezar por el más reciente, es decir, por el último que ha dicho algo. Es Richard J. Malone, obispo de Buffalo (Nueva York), pero en calidad de administrador apostólico de la Diócesis de Portland (Maine), que es el lugar donde la difusión de las falsas revelaciones divinas ha supuesto un problema.
En una carta a los sacerdotes de Portland fechada el pasado 27 de agosto, monseñor Malone dice que, como algunos de los mensajes "promueven actitudes negativas contra las enseñanzas del Concilio Vaticano II y del papado" –cosas que ciertamente no son optativas o de libre elección para los católicos–, se ha puesto a investigar. Y preguntando a las Conferencias Episcopales de los EE.UU. (de la que forma parte) y de Irlanda (ya que se dice que la supuesta señora vive en Dublín), nadie dice saber nada.
La técnica del pseudónimo, afirma, hace difícil la investigación. Por lo que cita a un obispo australiano –al que veremos después– y sus duras palabras para concluir que "dado el hecho de que la Iglesia no se ha pronunciado aún sobre la autenticidad de estas "revelaciones", y dado el hecho de que más de un obispo las ha juzgado como algo que socava la fe de la Iglesia en su mismo núcleo, por la presente prohíbo la difusión o promoción de los materiales de Maria Divine Mercy en la Diócesis de Portland.
Si alguien se te acerca o te enteras de que alguien en tu parroquia habla sobre ello o promueve estos materiales, por favor adviértelo de esta prohibición. Esta prohibición estará en vigor hasta el momento en el que las "revelaciones" sean autentificadas por la Iglesia".
Demos un salto ahora hasta mayo, siguiendo en 2013. Así nos encontraremos con la carta que citaba el prelado norteamericano. Se trata de una carta del arzobispo de Brisbane (Australia), Mark Coleridge, dirigida a todos los creyentes de su Archidiócesis, sacerdotes, religiosos y laicos ante la circulación de los mensajes de supuesto origen divino.
En ella afirma: "he examinado algunos de estos mensajes y los he hallado evidentemente fraudulentos y corrosivos de la verdadera fe cristiana tal como la enseña la Iglesia Católica. La supuesta receptora de los mensajes opera anónimamente y rechaza identificarse y presentarse a la autoridad local de la Iglesia para un examen teológico del contenido de sus mensajes".
Monseñor Coleridge continúa diciendo: "los mensajes contienen algunos errores teológicos e históricos, de los cuales algunos caen en la categoría de un falaz milenarismo, y es más probable que provoquen temor más que la paz del Espíritu. Juegan con elementos de la fe católica sólo para socavarla en su núcleo. Además, son escandalosos en sus afirmaciones contra el Papa Francisco".
Conclusión de la carta: "los mensajes de Maria Divine Mercy no han de tomarse en serio, ni discutirse ni distribuirse en la Archidiócesis de Brisbane".
He encontrado otros dos obispos que han tomado una decisión acerca de este tema. El primero de ellos es Stefan Secka, arzobispo de Spisská (Eslovaquia), que ya en noviembre de 2012 escribió una carta a sus fieles. De nuevo observamos un pronunciamiento claro: "he hallado que se trata de una enseñanza herética, que no está de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia y que está dando muestras de sectarismo".
Aunque los mensajes coinciden en muchos puntos con la doctrina católica, en ellos "las citas de la Escritura son comentadas y explicadas arbitrariamente y en sentido contrario a las enseñanzas de la Iglesia Católica".
Y aprovecha para recordar que ya en los comienzos del cristianismo pasó esto, como señala San Pedro en su segunda carta: "ninguna profecía de la Escritura puede ser interpretada por cuenta propia" (2 Pe 1, 20).
Además, monseñor Sečka advierte a los sacerdotes de que no deben cooperar con este invento bendiciendo el "Sello del Dios Vivo" (un documento que el movimiento de la falsa vidente manda imprimir y rezar). Y dice: "a todos los creyentes que quizás por ignorancia comenzaron a creer en los mensajes mencionados, por favor, les urjo a dejar estas enseñanzas heréticas y a no difundirlas".
Y el otro prelado es Andreas Laun, obispo auxiliar de Salzburgo (Austria), que en un artículo publicado en julio de 2012 hace algunas precisiones interesantes (sobre la no confirmación celestial de esta revelación privada, o el uso de la expresión "Iglesias cristianas", que en el lenguaje católico se reserva al catolicismo y a la ortodoxia oriental), y señala que algunas cosas del Gran Aviso, como la lucha de Dios Padre y de las jerarquías celestes en la batalla de Harmagedón "suenan como "El Señor de los Anillos" y no a una revelación privada que reconocerá la Iglesia".
Dice que es confuso lo que se afirma acerca del nuevo sufrimiento de Cristo, cuando creemos que ahora reina a la derecha del Padre.
También critica todo lo relativo a la preparación para la segunda venida de Jesús, y afirma que lo que hay de verdadero en estas profecías ya lo conocemos, mientras que lo demás podemos ignorarlo. Por eso monseñor Laun dice "avisar sobre el aviso".
Si Dios quiere decirnos algo importante en la actualidad, lo hará sin necesidad de jugar al escondite o enviar pistas, como parece aquí. "Si yo quisiera también podría inventar "revelaciones" así todos los días", concluye. Por lo que he podido ver, además, el arzobispo de Melbourne (Australia) y el de London (Canadá) han sacado sendos comunicados sobre Maria Divine Mercy, que no he podido consultar.
Como siempre habrá anarco-católicos que me dirán que a saber cómo son estos obispos, que son el Anticristo con mitra y báculo y otras cosas por el estilo, me permitirán al menos que termine estas líneas con una revelación procedente del mismo Cristo y cuya autenticidad no me atrevo a poner en duda, me lo diga quien me lo diga: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16).
Como dijo San Pablo –que al parecer no debe de ser nadie sino un pigmeo o una hormiga al lado de la última vidente elegida de la historia, Maria Divine Mercy–, "si nosotros mismos o un ángel del cielo os anuncia un evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gal 1, 8).
por Makf | 6 Abr, 2026 | Apologética 12
Autor: ZENIT.org | Fuente: ZENIT.org
La fascinación que sientes algunas personas por las apariciones o milagros acaba llevándoles a abandonar la misma iglesia para caer en manos de grupos sectarios.
La fascinación que sienten algunas personas por apariciones o milagros acaba llevándoles a abandonar la misma Iglesia para caer en manos de grupos sectáreos, ha constatado un obispo mexicano ante el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra.
Monseñor Eduardo Porfirio Patiño Leal, obispo de Córdoba (México), tomó la palabra en la congregación general de la tarde de este miércoles para analizar ante la asamblea sinodal la justa relación entre "Revelación pública y constitutiva del Credo cristiano y las revelaciones privadas".
Las "revelaciones privadas" son las corrientemente llamadas "apariciones" o revelaciones extraordinarias, de Jesús, María, etc.
Según explica el Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 67, a lo largo de los siglos se han dado este tipo de revelaciones, "algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia".
"Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de ´mejorar´ o ´completar´ la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia", explica el Catecismo.
Monseñor Patiño Leal aclaró que la Iglesia "ha reconocido ´revelaciones privadas´, que por la conjunción de signos de credibilidad, son susceptibles de un asentimiento de fe humana".
"Éstas han sido providenciales en la historia de la fe de muchos y han representado una gracia actual que los ha invitado a una conversión y a acudir con más decisión a la fuente de la verdad y de la gracia que Dios ha manifestado en su ´única Revelación pública´, en la Tradición de la Iglesia".
Como ejemplos, el obispo mexicano citó los frutos que ha dejado la devoción al Sagrado Corazón de Jesús o la piedad de los grandes santuarios marianos.
El prelado consideró que es necesario tener en cuenta los criterios de discernimiento de estas apariciones o revelaciones privadas, como lo hizo el Papa Pío XII en la encíclica - Haurietis Aquas , en el caso de las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a santa Margarita María Alacoque.
Otro documento que ayuda al discernimiento, según el obispo, es la nota explicativa del entonces cardenal Joseph Ratzinger, en torno al - tercer secreto de Fátima
El prelado reconoció "con gratitud 105 frutos espirituales que Dios ha concedido a la Iglesia, por la mediación de estas experiencias religiosas".
Ahora bien, constató que "frecuentemente la experiencia religiosa actual es más emotiva que convencida, a causa del escaso conocimiento de la doctrina".
"Se está tendiendo más bien hacia lo subjetivo y al gusto por hacerse una religión al modo propio de cada persona", denunció el prelado.
"Gente sencilla y de buena voluntad es atraída por supuestas manifestaciones, pero, a veces se convierten en grupos religiosos aislados en el interior de la Iglesia católica, que propagan devociones y líneas de espiritualidad cuyo origen se remite a ´mensajes o revelaciones privadas´, que deben valorarse con cautela y deben en todo caso impulsar a la Revelación Pública integral en la Tradición viva de la Iglesia".
"Más preocupante aún es el caso de quienes promueven supuestas ´revelaciones privadas´ aún no discernidas ni aprobadas, y que, sin embargo, son ampliamente divulgadas", denunció.
El prelado señaló factores que están propiciando este fenómeno: la falta de evangelización profunda; el eco global que dan a estos fenómenos los medios de comunicación; la pobreza y las situaciones de angustia que facilitan el que la gente se agarre a mensajes consoladores.
El prelado recordó la enseñanza del Concilio Vaticano II presentada en la constitución dogmática - Dei Verbum (que en el número 4 muestra cómo con Cristo culmina la revelación) y el Catecismo de la Iglesia Católica que en los números 66 y 67 explica el motivo de las apariciones.
"Su función no es la de ´mejorar´ o ´completar´ la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia", aclara el Catecismo.
El prelado pidió a los pastores que encaucen oportunamente estas experiencias religiosas, con criterios actualizados al ambiente de movilidad y globalización que vivimos.
Por este motivo sugirió que la Congregación para la Doctrina de la Fe actualice los criterios de discernimiento en esta materia.
por Makf | 6 Abr, 2026 | Apologética 12
Autor: P. Luis Santamaría
Fuente: R.I.E.S. (Red Iberoamerican de Estudio de las Sectas) / Aleteia
¿Es cierta la profecía de San Malaquías sobre los Papas? ¿Escribió este santo obispo irlandés medieval la lista profética?.
¿Es cierta la profecía de San Malaquías sobre los Papas? ¿Escribió este santo obispo irlandés medieval la lista profética? Si es así, ¿qué hemos de pensar de ella? ¿Estamos ante el final de la Iglesia?
Cuando el pasado 28 de febrero de 2013, Benedicto XVI dejó el papado, la Iglesia católica entra en período de sede romana vacante.
Ante la curiosidad y la preocupación de muchos por las profecías de San Malaquías, el sacerdote Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), despeja las dudas sobre este tema en el portal católico Aleteia.
- San Malaquías es un personaje que existió verdaderamente y que es reconocido como santo por la Iglesia católica.
Ante el riesgo de tachar todo episodio histórico poco claro de legendario, lo primero que hay que afirmar es que San Malaquías de Armagh, obispo irlandés, es un personaje histórico.
El resumen que hace el Martirologio Romano (el catálogo de los santos reconocidos por la Iglesia católica) en el día de su memoria litúrgica, el 2 de noviembre, es el siguiente:
“En el monasterio de Clairvaux, en la Borgoña, sepultura de san Malaquías, obispo de Down y Connor, en Irlanda, que restauró allí la vida de la Iglesia, y cuando se dirigía a Roma, en dicho monasterio, y en presencia del abad san Bernardo, entregó su espíritu al Señor (1148)”.
En un momento difícil para la Iglesia en Irlanda, después de unos años de violentas incursiones de los bárbaros y de una gran relajación en la fe y en las costumbres, el joven Malaquías fue ordenado sacerdote tras haber vivido con un ermitaño.
Destacó por su espíritu de pobreza y por su celo evangélico, siendo un referente en la vida monástica de su tiempo, y con 30 años fue nombrado obispo de Down y Connor. Más tarde tuvo que hacerse cargo de la sede metropolitana de Armagh no sin muchas dificultades, y cuando logró instaurar la paz regresó a su antigua diócesis.
En un viaje a Roma conoció a San Bernardo, al pasar por Claraval, y éste se hizo amigo y admirador suyo, llegando a escribir su biografía. En otro de sus viajes, murió en 1148 precisamente en Claraval, en brazos del iniciador del Císter, que lo honró como santo. Después, en 1190 fue canonizado.
- San Malaquías fue considerado un santo hacedor de milagros y visionario. Entre sus profecías, se le atribuye una lista de los Papas desde su tiempo hasta el fin del mundo.
En su hagiografía se cuentan varios milagros y predicciones, entre las que destacarían la de su propia muerte y algunas sobre la Iglesia de su tiempo y sobre su patria. Sin embargo, su nombre está vinculado actualmente a una profecía sobre el papado, que vuelve a ponerse de actualidad en momentos como éste, cuando se da la sucesión en la sede episcopal de Roma. Se trata de un listado de 112 Papas, comprendiendo el período desde Celestino II, que inauguró su pontificado en 1130, hasta el fin del mundo.
Lo más curioso y enigmático de este vaticinio es que cada Papa viene designado con un lema breve en latín, que presuntamente refleja su personalidad o las circunstancias históricas de su ministerio.
Así, si tomamos los lemas que corresponderían a los últimos Papas, nos encontramos con “Pastor angelicus” para Pío XII, “Pastor et nauta” para Juan XXIII, “Flos florum” para Pablo VI, “De medietate lunae” para Juan Pablo I, “De labore solis” para Juan Pablo II y, por último, “Gloria olivae” para Benedicto XVI.
El último pontífice, número 112, tiene como lema “Petrus romanus”, y el texto de la profecía es más explícito que en el resto del catálogo: “En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Pedro el Romano, quien alimentará a su grey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo. El fin”. Ciertamente inquietante.
- La primera atribución de la lista de Papas a San Malaquías data de finales del siglo XVI, casi 450 años después de su muerte, y todos los indicios apuntan a que es falsa.
Aquí nos encontramos con algo semejante a lo que ocurre con la célebre oración “Haz de mí un instrumento de tu paz”, que se atribuye a San Francisco de Asís cuando resulta que no se ha conocido el texto hasta el siglo XIX.
La primera aparición del listado de Papas supuestamente redactado por San Malaquías data del año 1595, casi 450 años después de la muerte del prelado irlandés. No hay texto anterior alguno ni, por supuesto, manuscrito original ni nada que se le parezca. Un historiador benedictino, Arnoldo de Wyon, fue quien publicó ese año el documento profético (“una cierta profecía”, lo llamó) y quien lo atribuyó a San Malaquías.
Hay varias razones de peso, además de lo ya dicho, para rechazar la autoría. Por ejemplo, el principal biógrafo del arzobispo, que fue San Bernardo de Claraval, cuenta en su obra los milagros y predicciones, pero no habla para nada de la lista de Papas. Ni lo hace ningún autor anterior a 1595.
No tenemos datos para rastrear su origen, y por tanto no sabemos si el monje Arnoldo se encontró el texto y lo aceptó de forma acrítica, o si lo compuso él directamente. Estamos hablando de lo que en literatura se denomina “pseudoepigrafía”, es decir, la atribución de un documento a un autor para que gane en autoridad y credibilidad, pero siendo falsa esa autoría.
Un elemento interno muy interesante a la hora de juzgar el texto es, además, el acierto o no de las predicciones. El apologista católico Jimmy Akin, de Catholic Answers, ha hecho un exhaustivo estudio de los nombres que aparecen en la lista de Papas y asegura, con los datos en la mano, que los anteriores a 1590 alcanzan un índice de acierto del 95 %, mientras que los posteriores a esa fecha sólo son satisfactorios en el 8 % de los casos.
La composición en torno a esa fecha es, por lo tanto, algo más que probable. Incluso se ha apuntado que los aciertos y errores en los lemas latinos coinciden en gran medida con una obra escrita en el siglo XVI por el agustino Onofrio Panvinio, Epitome Romanorum pontificum.
- La Iglesia nunca ha aceptado esta profecía, y muchos autores la han rechazado de forma tajante.
Lo primero que hay que aclarar, una vez más, es que la Iglesia considera que las llamadas “revelaciones privadas” no completan la revelación divina, que ha sido hecha definitivamente en Cristo, sino que ayudan a vivirla en un momento histórico determinado (Catecismo de la Iglesia Católica, 67).
Aunque algunas cuenten con el reconocimiento oficial de la Iglesia, no tienen una autoridad que exija la fe de los cristianos. Como escribió en 2000 cuando se hizo público el tercer secreto de Fátima el entonces cardenal Ratzinger, “es una ayuda que se ofrece, pero no es obligatorio hacer uso de la misma”.
Dicho esto, hay que afirmar que la Iglesia católica nunca ha aceptado la lista de Papas atribuida falsamente a San Malaquías. Desde su aparición han sido muchos los autores que la han rechazado como apócrifa. El insigne ensayista español Benito Jerónimo Feijoo, benedictino como Wyon, escribió en su Teatro crítico universal (1726-1739), en lo tocante a astrólogos y adivinos, que su vaticinio “es aplicable a mil sucesos diferentes, usando en esto del mismo arte que practicaban en sus respuestas los oráculos y el mismo de que se valió el francés Nostradamo en sus predicciones, como también el que fabricó las supuestas profecías de Malaquías”.
Historiadores como Papebroeck, Ménestrier, Harnock, Thurston y Vacandard han hecho una severa crítica de la profecía.
- ¿Qué pensar, entonces, de la profecía falsamente atribuida a San Malaquías?
Algunos pueden pensar que hay algo de verdadero, pero todo lo que parezca acierto ha de considerarse una simple coincidencia. Además, hay que tener en cuenta que, como en el caso de Nostradamus y de tantos otros visionarios, se emplea un lenguaje sibilino u oracular, lo suficientemente vago para que pueda “demostrarse a posteriori” su acierto.
Basta con ser un poco hábil entremezclando catástrofes y felicidades para escribir algo que pueda aplicarse a los hechos venideros sin mucha dificultad.
Y para entenderlo nos puede valer un ejemplo bien conocido de la mitología clásica: cuando Creso, rey de Lidia en el siglo VI a.C., se preparaba para la batalla contra Ciro, rey de Persia, consultó al célebre oráculo de Delfos, y recibió por respuesta que si trababa combate un imperio sería destruido.
Animado por lo que consideraba un buen augurio de victoria, se lanzó a la batalla con otras potencias aliadas y resultaron derrotados, cumpliéndose así el vaticinio, pero no como él lo había imaginado: fue su imperio el que desapareció.
Una persona con fe no puede vivir pendiente de estos anuncios –nada infalibles, por cierto– que pretenden conocer de antemano el futuro. Hacerlo es dejar de lado la confianza en la Providencia de Dios y la responsabilidad humana en la construcción de la historia.
Sólo Dios sabe el día y la hora del final, y por eso la vida en la tierra está marcada por la virtud de la esperanza.