por Makf | 3 Abr, 2026 | Apologética 6
Autor: Oscar Gerometta
El fenómeno de la disgregación religiosa es el gran desafío del fin del milenio, desafío para que los hombres reencontremos el valor supremo de la unidad, que solo es posible desde la Verdad y el Amor.
Desafío para la sociedad del tercer milenio
Publicado Actualizándonos
SEP 1994
El poder de los medios de comunicación dentro de nuestra cultura es sin duda muy grande, tanto que tienen la posibilidad de imponer temas a la sociedad. Pero también es cierto que esos mismos medios son parte de la cultura y de la sociedad, y que por lo tanto no pueden permanecer por mucho tiempo ajenos a la problemática que esa cultura plantea.
Un ejemplo claro de esta dinámica es el fenómeno contemporáneo del estallido de la experiencia religiosa de nuestra cultura occidental, o lo que más comúnmente denominamos ´las sectas´.
Ocurre que a lo largo de la historia, cada cultura se ha desarrollado alrededor de un eje central que está constituido por la particular concepción de Dios que la alimenta, y por las formas distintivas de establecer relación con esa divinidad, a lo que denominamos ordinariamente ´religión´.
De este modo, aunque aparentemente la simplificación pueda parecer muy grande, a cada cultura le ha correspondido una expresión religiosa particular. Pero esto no es así en nuestro caso.
Si bien la cultura occidental se ha desarrollado y afianzado alrededor del eje aglutinante del cristianismo, a partir de la segunda mitad del siglo pasado hemos asistido a la progresiva disgregación de la experiencia religiosa, a punto tal de que hoy día las expresiones religiosas presentes en nuestra sociedad son tan variadas como que van desde el primitivo animismo africano hasta las sofisticaciones energéticas de los grupos nuevaeristas, pasado por supuesto por el tronco de las llamadas ´religiones históricas´.
Este fenómeno viene creciendo decíamos, desde la segunda mitad del siglo pasado; aunque sus dimensiones e implicancias han provocado que en este momento sea un tema cotidiano en nuestro medios de comunicación. Pero es también importante que en el planteamiento se tengan en cuenta varios aspectos diferentes.
Ante todo sin, duda que la problemática presenta un aspecto netamente religioso que es necesario no perder de vista en ningún momento, y que en consecuencia, el respeto de la libertad de conciencia de los individuos debe ser salvaguardado preciosamente.
Esta perspectiva conduce a un debate de características claramente religiosas, y que debe encuadrarse en el debate propio de los distintos religiosos en el que el Estado y los medios de comunicación deben cuidar prolijamente no invadir el campo de las conciencias.
Hay también una segunda perspectiva, de carácter claramente individual, que deviene de la explotación que muchos de estos grupos realizan de las necesidades, angustias y expectativas de individuos inmersos en una cultura en proceso de disgregación que coloca al individuo muchas veces en una situación de indefensión cultural y afectiva que lo hace fácilmente captable, sin que medie un proceso de verdadera reflexión y por lo tanto una opción auténticamente libre.
Este es el caso de tanto curandero, milagrero, desatador de ´nudos´ y muchos otros semejantes, que enancándose o no en una presunta predicación del Evangelio y en la imagen de Cristo, pretenden llenar su propia ansia de poder cuando no el propio interés económico.
Pero hay una tercera perspectiva que quizás sea la más grave. La perspectiva social, producto del modelo cultural que estos grupos proponen. La conducta sectaria es antes que una manifestación religiosa, una condición sociológica que tiende a la disolución de los grupos sociales desviándolos de un objetivo superior común y dividiéndolos o sectorizándolos a partir de opciones de carácter secundario.
Una secta puede surgir en el ámbito de un culto religioso, de un club de fútbol o de un partido político; y en todos los casos es un proceso de disgregación social que distrae a los individuos del fin primario que es la consecución del bien común, para sumergirlos en el debate de elementos secundarios a la finalidad del grupo.
Así, como conducta religiosa se expresa en el hecho de que se deja de buscar la unión con Dios (objetivo último de todo planteo religioso), para ingresar en el debate de si los hombres deben usar bigote o no, dividiendo a la comunidad y perdiendo de vista el elemento primero propuesto por el mismo Cristo: ´Padre que ellos sea uno, para que el mundo crea´…
Este fenómeno es particularmente dañino a nivel social, ya que introduce en la cultura esta dinámica de división, y proyecta en el campo de toda la sociedad una modalidad de reunión, o más bien de disolución, que conduce con el tiempo a la atomización de las naciones.
Quizás el problema más grave que afronte Occidente hoy no sea el de la exacerbación de las nacionalidades, sino que debamos definirlo como una falta de equilibrio entre lo común que nos convoca y el respeto de las diferencias.
Quizás de este modo podamos explicar que a la vez que registramos algunos fenómenos como el de la radicalización de los grupos étnicos, a la vez presenciamos la atomización interna de esos grupos a través de conductas sectarias en el orden religioso, político y social.
El fenómeno de la disgregación religiosa es el gran desafío del fin del milenio, desafío para que los hombres reencontremos el valor supremo de la unidad, que solo es posible desde la Verdad y el Amor.
s Desafío que convoca a la sociedad toda para que logre superar la tendencia disolvente que nos envuelve; que provoca a los individuos para que logremos sobrellevar con madurez y libertad nuestras angustias y limitaciones, sin falsos escapismos; que exige de los hombres verdaderamente religiosos el auténtico deseo de alcanzar la Verdad y la recuperación de un profundo sentido de Dios.
por Makf | 3 Abr, 2026 | Apologética 6
Autor: Oscar Gerometta
En países latinoamericanos ocasionalmente surgen denuncias por la aparición de "falsos sacerdotes", casos diversos difícilmente clasificables e imposibles de encuadrar dentro de una secta.
En los distintos países latinoamericanos periódicamente asistimos a denuncias por la aparición de "falsos sacerdotes", un conglomerado de casos diversos difícilmente clasificables e imposibles de encuadrar en lo que habitualmente solemos denominar como "sectas".
En estos días, un importante conglomerado multimedios de Argentina ha puesto su mirada sobre un caso de tantos: el "Padre Pedro"
El "Padre" Pedro Álvaro Andrade Arregui, hijo de Danilo Andrade y Elvira Arregui, nació en Artigas, República Oriental del Uruguay el 25 de octubre de 1938.
Ha alcanzado notoriedad nacional a partir de su participación en diversos medios de comunicación, su relación con el mundo de la farándula y sectores políticos.
Es el "sacerdote" que celebró el "matrimonio" o bautismo de diversas estrellas del cine, la televisión y el teatro; también "canonizó" a Eva Duarte de Perón hace algunos años.
Sus relaciones le han valido el acceso a sectores de influencia y poder, así como la difusión de su obra de caridad consistente en hogares para dar cobijo a niños, madres solteras, mujeres golpeadas, ancianos, etc.
En la actual situación de desborde social que sufre la Argentina, sus hogares son uno de los tantos recursos asistenciales en manos de particulares que tienen agendados tribunales de menores, comisarías y municipios.
¿Quién es el "Padre" Pedro?
Su primera aparición como sacerdote se registra alrededor del año 1983, en esta época se presentaba como perteneciente al "Instituto Religioso ´Christus Vincit´" con sede en H. Yrigoyen 777, Buenos Aires. En relación al mencionado Instituto se presentaba como Pedro A. Andrade Arregui, Superior.
Colaborando con él, como "Vice Superior", estaba entonces el "Padre" Miguel Ángel Herrera, un falso sacerdote en realidad ex-seminarista del Seminario Diocesano de San Luis (católico). En esa época, ambos alcanzaron cierta notoriedad pública presentándose como "Sacerdotes Cristianos Disidentes".
Esta presentación como "sacerdotes disidentes" provocó polémicas sobre todo a raíz de la confusión que provocaba en los fieles católicos. Decían ser más "tradicionales" que los sacerdotes católicos romanos, mientras se postulaban como verdaderos sacerdotes católicos.
Estos conflictos fueron quizás los que determinaron la necesidad de que el "Padre Pedro" cambiara su presentación.
Así, al año siguiente aparece registrado en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina (Nº 10285/83) como Mons. Pedro A. Andrade Arregui, "Arzobispo Primado" de la " Congregación de Sacerdotes Misioneros Tradicionalistas (no romanos)", con sede también en H. Yrigoyen 777, Buenos Aires. En este momento aparecía como "Rector Superior" el "Padre" José María Polizzi, quien tampoco es sacerdote católico.
El "Padre José María" se promocionó utilizando avisos clasificados en los periódicos de alcance nacional como "sacerdote exorcista", consiguiendo con esto atraer la curiosidad de algunos medios de comunicación. José María fue inculpado de práctica ilegal de la medicina.
En el mismo año, 1984, vuelve a cambiar su "comunidad de pertenencia", presentándose esta vez como miembro de la "Congregación de Sacerdotes Misioneros del Sagrado Corazón (disidentes)", esta vez con sede en Av. Federico Lacroze 3636, Buenos Aires. Esta es su sede actual.
Al año siguiente, 1985, según dicen a pedido de la Dirección Nacional de Culto (Inscripción Nº 1778), cambian la denominación del grupo a "Congregación de los Sacerdotes Cristianos Apostólicos (disidentes)". En esta época comienza a firmar como fray Pedro del Sagrado Corazón de Jesús.
Desde 1988 ha afirmado repetidamente pertenecer a la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Siriana en la Argentina, respondiendo "directamente a S.S. Ignacio Zakka I Iwaz, Patriarca de Antioquía, todo Oriente y de los Católicos Tradicionalistas Preconciliares".
Las autoridades de esta iglesia en Argentina han negado repetidamente que el "Padre Pedro" sea un sacerdote perteneciente a esta iglesia oriental; por otro lado, consultado el Patriarca de Antioquía en el año 1994 contestó que Pedro Arregui nunca había sido ordenado sacerdote y que era un simple misionero de esa iglesia en este país.
Las desmentidas han sido tanto documentales como respuesta a consultas, como a través de los medios de comunicación.
¿Es o no sacerdote?
Esta pregunta no tiene una respuesta rotunda ya que obviamente, en el contexto de cada iglesia o denominación hay parámetros propios para determinar quien es o no un sacerdote o pastor válido, y tales parámetros no siempre son compartidos por otras confesiones.
Por esto, debemos partir de las afirmaciones del mismo Pedro Arregui, quien en algunas oportunidades a afirmado haber sido ordenado en Brasil por Mons. Moussa Salama, Arzobispo de Belo Horizonte de la Iglesia Católica Ortodoxa Siriana.
Dado que ha sido la realidad de esta ordenación ha sido explícitamente negada por el Patriarca de la Iglesia Siriana a la que dice pertenecer podemos afirmar que ciertamenteno es un sacerdote católico ortodoxo válidamente ordenado.
También aseguró en otras oportunidades haber sido sacerdote católico perteneciente a la Orden Carmelita (en una época usó sus hábitos, aunque ahora viste hábito franciscano) y que Mons. Plaza estaba arreglando su situación.
La Orden de los Padres Carmelitas dicen no conocerlo. Consultado Mons. Plaza en julio de 1984 dijo que había pedido criterios a la Santa Sede en el caso de "este sacerdote de la llamada Iglesia Católica Apostólica Argentina".
La respuesta de la Santa Sede fue que el nombrado, Pedro Andrade Arregui pertenece a una "Iglesia explícitamente derivada de la Iglesia Nacional Brasileña, fundada por el Obispo desertor Carlos Duarte Costa" y que la Santa Sede no suele reconocer las órdenes sagradas recibidas de manos de apóstatas "extra canonicam communionem Ecclesiae Catholicae". Por lo tanto, tampoco es un sacerdote católico romano válidamente ordenado.
Con la información de que disponemos, y el testimonio de sus familiares que dicen que ha sido ordenado en Brasil, la hipótesis más coherente es que, si ha sido ordenado alguna vez, lo haya sido en Brasil por algún obispo perteneciente a la Iglesia Católica Brasilera. En este caso, si bien los católicos brasileros reconocen esta ordenación, no es reconocida como tal por la Iglesia Católica Apostólica Romana.
El problema de los "sacerdotes disidentes"
En realidad el caso de Pedro Arregui es uno en tantos que recorren este momento el país. Algunos de ellos alcanzan notoriedad, como es también el caso de Pablo Bordonaro. Otros, permanecen en el silencio, en barrios apartados o ciudades del interior, y al no generar conflictos pasan por ser sacerdotes católicos auténticos durante años.
En realidad no constituyen iglesias o sectas de ningún tipo ya que en general, salvo un reducido grupo de seguidores que hacen las veces de acólitos, sacristanes y secretarios , no tienen fieles propios sino que ejercen alguna influencia sobre fieles católicos marginales o confundidos.
Navegan en la confusión, adquieren notoriedad, y en ese mar de ambigüedad muchos fieles engañados acuden a ellos. Su punto fuerte está en distinguirse agresivamente de otras agrupaciones religiosas:
· Se recibe a todos: administran el matrimonio a divorciados, la comunión a homosexuales, etc.
· Todos los males tienen una respuesta fácil y directa. Alcoholismo, violencia doméstica, depresión, etc. tienen una única causa: la posesión demoníaca. Y un remedio común: el exorcismo. Un rito practicado muchas veces en público, en ceremonias masivas, sin ningún cuidado previo ni atención a posibles problemas psicológicos o médicos del sujeto.
· Se practica la caridad sin preguntar. Ejerciendo un asistencialismo paternalista degradante, en condiciones de cuasi-miseria, sin consideraciones legales, sanitarias o sociológicas de ningún tipo en aras de una pretendida "simplicidad" evangélica. Los criterios de "promoción humana" están claramente ausentes.
· No se cobra. Aunque en realidad todo se cobra: se vende agua bendita, velas, rosarios, oraciones, etc. No es una simple venta de productos de santería, se vende el valor agregado de la "bendición". El movimiento de dinero que hay en estos grupos generalmente es muy importante.
· Son rechazados por todos. En general carecen de relaciones estables con otras iglesias o denominaciones; cultivan una imagen de "cristianos perseguidos", sumidos en una gran "pobreza". Por supuesto que perseguidos por ser mejores y más auténticos que los demás.
· Generalmente muestran también un fuerte tradicionalismo, aunque sólo en los aspectos rituales, no doctrinales ya que carecen de verdadera elaboración doctrinal.
En realidad cada caso es un universo diferente. Muchos han sido ex-seminaristas católicos o novicios de congregaciones religiosas; algunos han recurrido a obispos de la Iglesia Católica Brasilera para ser ordenados y así legitimar de algún modo su "apostolado".
En algunos casos los problemas psicológicos de base son evidentes (y en general han sido el motivo de que hayan debido abandonar el seminario o la congregación), en otros la única explicación coherente parece ser el propósito de engaño.
Estos "sacerdotes" suelen peregrinar por diferentes iglesias y denominaciones, muchas de ellas pequeñas comunidades, en general relacionadas con grupos de origen católico surgidos a partir de la asunción de conceptos propios de la Reforma Protestante aunque manteniendo claramente un orden sacramental al estilo católico, tales como la Iglesia Católica Liberal, la Iglesia Católica Apostólica Argentina o la Iglesia Brasilera.
Por todo esto, aunque no llegan a constituir formalmente organizaciones sectarias, su actividad es verdaderamente preocupante, no sólo por la posible explotación económica de los creyentes, sino también por el fraude espiritual que supone y los riesgos para la salud física, psíquica y espiritual que generan.
por Makf | 3 Abr, 2026 | Apologética 6
Autor: Oscar Gerometta
Necesitamos tomar conciencia del riesgo del estallido religioso de nuestra cultura .
Publicado en Revista del C.E.M. - Nº 71996
Días atrás, atendiendo a alguno de los programas periodísticos que ahora inundan nuestra pantalla a partir de las 21 horas los días de semana, me encontré con una frase que creo puede ser axiomática para definir este fin de milenio: "yo, por razones obvias de edad no pude asistir a la decadencia del Imperio Romano, pero tengo la suerte de presenciar esta, que es más o menos lo mismo…"
Claro que, como podrá comprobar con sólo acudir a su memoria, la decadencia del Imperio Romano no fue un fenómeno de fin de milenio, sino el fruto de la corrupción de un proyecto cultural que habiendo podido florecer trascendiéndose a sí mismo, se cerró en la contemplación de sí; un proyecto que en el momento que requirió de la trascendencia para dar un sentido nuevo a su desarrollo histórico, la negó para ahogarse en la contemplación de sí mismo, del placer y del bienestar.
Digo esto, porque uno de los síntomas que algunos consideran como síntoma de una crisis de fin de milenio es la aparición de múltiples, variados e inagotablemente imaginativos movimientos religiosos; y en realidad creo que estos son síntomas de algo más profundo: de un proceso de degradación y disolución cultural que está comenzando a entrar en crisis terminal.
Es cierto que las ‘sectas’, o movimientos anárquicos que tienden a atomizar la experiencia religiosa de un pueblo, han existido y existirán siempre; también es cierto que algunos proyectos culturales como el hindú y el budista conviven con la presencia de cientos de grupos sectarios; pero lo que es distintivo de nuestra coyuntura cultural es la imposibilidad creciente que se experimenta para identificar nuestro proyecto cultural (que ya no sabemos si es occidental y cristiano, occidental a secas, o qué cosa) con una opción trascendente.
Nadie ha de negar las alternativas de variabilidad que experimentó la antigua religiosidad egipcia, pero también es cierto que es posible definir un esquema religioso propio de la cultura egipcia; ya hablamos de la multiplicidad de sectas en el hinduismo, pero igualmente podemos definir con claridad cuál es el eje trascendente que da consistencia a la cultura hindú; en contraposición, ¿cuál es el eje trascendente estructurante de nuestra cultura occidental (o cómo se llame) hoy?
Por supuesto que lo ha tenido, pero la pregunta de oro es, ¿lo tiene todavía? Pero… ¿lo tiene como una mera respuesta teórica, o como una realidad plenamente vivida en la entraña del pueblo que es sujeto de esa cultura y en sus elites dirigentes?
Si no logramos reflexionar sobre estos puntos, difícilmente podamos darnos cuenta de dónde radica la verdadera gravedad de la presencia del Rev. Moon en nuestro país; porque evidentemente se trata aún de un grupo pequeño en la realidad religiosa Argentina, con ideas alocadas… pero, ¿usted se dio cuenta que la información sobre su presencia se publicó en la sección ‘política’ de los principales periódicos?, ¿cómo?, ¿no era un líder religioso?
Si prestó atención al desarrollo de los acontecimientos, quizás se haya dado cuenta que no se terminaba de aclarar en dónde radicaba la dificultad de su visita: para los sectores de izquierda, les preocupaba que se tratara de un grupo que considera la lucha contra el marxismo como un deber religioso, a los sectores nacionalistas les alarma que se trate de un proyecto de desembarco cultural coreano espantoso…
Pero el planteo religioso se dejó casi exclusivamente a la Iglesia Católica, como si realmente el pueblo de la Nación Argentina, cristiano y católico por herencia y por elección de origen, no tuviera verdadero derecho a preocuparse por la agresión de un señor que se dice ser el Mesías, más caritativo que el mismo Jesucristo, y que niega la divinidad del mismo Jesús de Nazareth cuya fe iluminaba y orientaba a los patriotas de Mayo, a los congresales de Tucumán, a los constituyentes del ’53… ¿a los constituyentes de la última reforma?
Moon es un ejemplo de lo que significa nuestra crisis cultural: sincrético, teocrático, totalitario, sostiene descaradamente la unificación de todos los poderes en su persona, se proclama abiertamente el conductor de la humanidad, y deslumbra a los que se consideran como ‘los poderosos de la tierra’.
A continuación les presento una síntesis de la vida, doctrina y alcances de la acción de Sun Myung Moon en la actualidad, pero no lo miremos como un raro fósil perteneciente a realidades ajenas a la nuestra, sino tomemos conciencia de que esa es la propuesta que está nucleando a políticos de todo Occidente, a periodistas, académicos, profesores…
¿Qué más necesitamos para tomar conciencia del riesgo de estallido de nuestra cultura?
por Makf | 3 Abr, 2026 | Apologética 6
Autor: María de Roncesvalles | Fuente: conocereislaverdad
Como a ella, que se le pidió tener un hijo, lo dice el Corán, sin un padre material, sin un padre físico, y ella tuvo confianza y siguió adelante. Así, como ella, nosotros la tomamos como modelo y nos fiamos de Dios totalmente…
En la declaración Nostra Aetate cuando se refiere al Islam dice: “La Iglesia, mira con estima a los musulmanes, que adoran al Dios único, vivo y subsistente, misericordioso y omnipotente, creador del cielo y de la tierra, que ha hablado a los hombres.
Ellos buscan someterse con todo su corazón a los decretos de Dios, incluso los más ocultos, como se sometió Abrahán, al que gusta tanto referirse la fe islámica. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su madre virginal y hasta la invocan con devoción.”
“La Iglesia católica nada rechaza de cuanto es verdadero y santo en estas religiones. Considera con sincero respeto aquellos modos de obrar y de vivir, los preceptos y las doctrinas que, aunque difieren en muchos aspectos de cuanto ella misma cree o propone, sin embargo no raramente reflejan un rayo de la Luz que ilumina a todos los hombres.
Exhorta a los cristianos, de este modo, dando siempre testimonio de la fe y la vida cristiana, a cooperar en el dialogo con los seguidores de otras religiones, reconociendo, conservando y haciendo progresar los valores espirituales, morales y socio-culturales que en ellas se encuentra”.
María es un punto de encuentro en el diálogo con los musulmanes, ya que ellos la honran a María como la madre de Jesús, (“Tal es Jesús, hijo de María…”)[1]reconocen su virginidad (“y a María, que conservó su virginidad…”)[2] la veneran con devoción.
En siete suras distintas se hace alusión a María, así por ejemplo en la sura 19 que lleva el titulo María queda de manifiesto su virginidad en la maternidad y en la sura 66 con el titulo de prohibición, Mahoma la propone como ejemplo de vida para sus esposas y para todas las mujeres de los creyentes.
María es el único nombre propio femenino mencionado en el Corán y aparece 34 veces, de las cuales 24 relacionada con Jesús. Si bien hay relatos en el Corán que son mas bien fantasiosos con respecto a la Virgen María (haciendo uso de los evangelios apócrifos añadiéndoles infinidad de detalles) basándonos en la Sagradas Escrituras y en el magisterio de la Iglesia, podemos destacar dos aspectos que nos acercan a los musulmanes.
Inmaculada Concepción
A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María “llena de gracia” por Dios (Lc. 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX: “…la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo salvador del género humano”[3].
Según el Corán, la concepción de María fue la más pura y santa “Y cuando los ángeles dijeron; ¡María! Alá te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre las mujeres del universo” [4].
Cuando la mujer de Imran [5] supo que tendría un hijo hizo un voto a Dios: “Te ofrezco un voto, a Tu exclusivo servicio, lo que hay en mi seno. ¡Acéptamelo! Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe” [6].
“Y cuando dio luz una hija dijo: Le he puesto por nombre María y la pongo bajo Tu protección contra el maldito demonio, y también a su descendencia” [7].
De ésta forma no le fue posible a Satanás tocarla, un hadith (tradición) atribuido al mismo profeta dice: “Todo hijo de Adán, es tocado por un demonio en el momento mismo de nacer. La criatura así tocada emite un grito. Solamente María y su hijo hicieron excepción de esta regla”.
Se puede ver en esta preservación especial de parte de Dios una alusión al dogma cristiano de la Inmaculada Concepción.
De este modo, mientras que todos, sin excluir los mismos profetas y sus madres, nacen manchados con el pecado original heredado del primer padre, tanto el Corán como los exegetas y toda la tradición musulmana atestiguan unánimemente que el Ala preservo de el a María y a su hijo.
Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María
Virginidad de María
Desde las primeras formulaciones de la fe, la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen Maria únicamente por poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido, sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo [8].
Los relatos evangélicos, presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humana: “José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a Maria, tu esposa, pues lo concebido en ella viene del Espíritu Santo”[9].
El Corán nos trasmite detalladamente en dos textos el relato de la Anunciación del ángel a la Virgen Maria, en las suras 3 y 19 y también se extiende en el relato del nacimiento de Cristo en varios versículos de distintas suras, encontramos por ejemplo:
“Y a la que conservo su virginidad. Infundimos en ella nuestro Espíritu e hicimos de ella y de su hijo signo para todo el mundo”[10], “Y a Maria, hija de Imran, que conservo su virginidad y en la que infundimos de nuestro Espíritu…” [11].
La anunciación la sitúan en Jerusalén y no en Nazaret como queda atestiguado por el evangelio de Lucas (Lc. 1,26) Al presentársele el ángel a Maria le anuncia que el es el enviado para darle un hijo puro, zakia, es la palabra en árabe que aparece para designar la pureza de su hijo, es decir, exento de culpa, que crece en el bien y en la santidad. Ella pregunta como sucedería eso si ella no es una mujer de mala vida, el ángel la tranquiliza diciéndole que para Ala no es imposible.
Los exegetas del Corán hablan de una abertura en el vestido de la Virgen por la cual el ángel soplo. Los musulmanes reconocen en toda esta sura (19) un signo evidente de que ella conservo su virginidad antes, durante y después del parto, llamando infiel o impío aquel que se atreva a ponerlo en duda: “y son impíos por haber dicho contra Maria una calumnia monstruosa”[12].
La expresión “ibn Maryam” (hijo de Maria) que aparece varias veces en el Corán, también pone de manifiesto que no nació Jesús con intervención de ningún hombre, ya que existía la costumbre y aun hoy es conservada de emparentar al hijo con el padre y no con la madre. Al establecer esta relación de Jesús con su madre, refuerza la creencia en la virginidad de Maria.
“La Virgen es para los musulmanes la verdadera sayyida o señora. La única posible rival en su credo seria Fátima, la hija de Mahoma. Pero después de la muerte de su hija escribió el mismo Mahoma: “Serás la mas bienaventurada de todas las mujeres en el Paraíso, después de María”. La Iglesia hace suyas las palabras dirigidas a la Virgen por Santa Isabel (Lc 1,42). Ella es Bienaventurada por ser la Madre de Jesús, Dios hecho hombre. Será Ella entonces, quien guíe a los musulmanes en el camino que conduce a su Divino Hijo.
[1] Sura 19, 34
[2] Sura, 66,12
[3] Cat. de la Iglesia Católica N.490.
[4] Sura 3,44
[5] Algunos comentaristas musulmanes dicen que posiblemente Mahoma haya confundido el nombre del padre de María que la tradición cristiana llama Joaquín.
[6] Sura 3,35
[7] Sura 3,36
[8] CIC 496
[9] Mt 1,20
[10] Sura 21,91
[11] Sura 66,12
[12] Sura 4, 156
por Makf | 3 Abr, 2026 | Apologética 6
Autor: Oscar Gerometta
Asistimos a un estallido religioso que ha dado origen a cientos de grupos.
Publicado en Reflex noviembre 1992
Algunas veces, tanto en el campo como en los parques suficientemente grandes, es posible asistir a un espectáculo curioso: el "estallido de los hormigueros":
Cuando se conjugan condiciones climáticas propias del despertar post-invernal se produce el incremento de la actividad en las colonias de hormigas, dando como resultado la multiplicación de estos hormigueros en cuanto rincón de tierra se encuentra a disposición.
Algo semejante está ocurriendo en Occidente desde mediados del siglo XIX, estamos asistiendo a un fenomenal estallido religioso que ha traído como consecuencia la atomización de la experiencia religiosa en cientos, miles de pequeños hormigueros, que como aquellos de la primavera, están sometidos a distintas alternativas de crecimiento.
Para continuar con el símil, tendríamos que hablar de dos "primaveras" o estallidos. Una primera conjunción de situaciones se registró durante la primera mitad del siglo pasado en Estados Unidos, lo que se denominó "el gran despertar religioso", consecuencia directa del pietismo luterano, que como un incendio se extenderá a otros movimientos religiosos, sobre todo aquellos más anárquicos e indisciplinados, dando rápidamente origen a multiplicidad de predicadores que recorrerán el país del Norte proponiendo una religiosidad fuertemente subjetiva, centrada en la búsqueda obsesiva de una santidad personal perfecta obtenida a través de una moral de corte puritano, urgida por el temor a la inminencia de la llegada del fin de los tiempos.
Durante un período de más de 70 años, a través del siglo XIX fueron surgiendo miles de grupos distintos y dispersos, es en estos grupos, en su intrincada interrelación y evolución, en donde se originan las sectas de doctrina u origen cristianos que conocemos hoy:
Pentecostales, Evangélicos, Asambleas de Dios, Testigos de Jehová, Mormones, Ciencia Cristiana, etc. Algunos de ellos no se pueden considerar cristianos, como es el caso de los Testigos de Jehová y los Mormones, pero de cualquier modo, todos ellos reciben el tronco central de su doctrina de las iglesias de la Reforma del siglo XVI y se insertan con comodidad en un contexto cristiano.
Se podría decir que estos grupos son el producto último de la disgregación religiosa que el principio del subjetivismo religioso, expresado a través de la doctrina de la libre interpretación protestante, llevaba implícito.
Nuestra segunda "primavera" tendríamos que situarla alrededor de los años ´70, luego de la Segunda Guerra, y cuando la utopía del progreso comenzaba a resquebrajarse, coincidentemente con el fracaso del ideal cientificista que todo lo podía; en el orden del pensamiento, el racionalismo ha dado lugar a un creciente agnosticismo que estudia más los límites del razonamiento que el razonamiento en sí mismo.
En este clima de decepción e inseguridad, pero aún dentro de una situación de hedonismo creciente, comienzan a llegar a los Estados Unidos, en buena parte vehiculizados por su creciente intervención en Asia, una serie de ingredientes de origen oriental (hinduísmo, yoga, budismo zen, técnicas de control mental, etc.) que amalgamados con elementos autóctonos como el espiritismo, el pragmatismo y las técnicas de marketing, darán lugar a la aparición de una gran cantidad de grupos orientalistas cuya expansión todavía es imprevisible.
Es en este segundo estallido en donde aparecen la Misión de la Luz Divina del Gurú Mahará Ji, el Hare Krishna, los Niños de Dios, la Cientología, el New Age, etc.. Son grupos sincréticos, que si bien toman algunos elementos del cristianismo, no son cristianos ni por su origen, ni por su tronco doctrinal; son grupos netamente neo-paganos, es decir, caracterizados por la recuperación de una religiosidad pagana pre-cristiana.
Estos grupos se encuentran en pleno proceso de expansión y consolidación, muchos de ellos aún no han superado la primera etapa del proceso de gestación descrito por Vidal Manzanares (Nacimiento, Consolidación, Transformación).
Durante los últimos años, se ha registrado el agregado de nuevos elementos a este cóctel neo-pagano, provinientes del paganismo europeo pre-cristiano, los grupos ocultistas y esotéricos, la "ovniología", las medicinas alternativas, y el islamismo; dando lugar a multiplicidad de nuevos grupos y asociaciones que no necesariamente se presentan como religiosos.
Pero, no hay que temer, estamos por ingresar en la Era de Acuario, era de la armonía y la concordia, de la síntesis; es de esperar que en los comienzos del tercer milenio, cuando la Flota de la Alianza Intergaláctica concrete nuestra incorporación a la Federación de Mundos Libres, esta multiplicidad se sintetice en unidad, que los miles de hormigueros que hoy día atacan la conciencia y la integridad de nuestra cultura se reúnan en un único y gran hormiguero, el de la Nueva Conciencia Planetaria.
¿No hay qué temer?
¡Dios nos libre!
por Makf | 3 Abr, 2026 | Apologética 6
Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe
No podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, desdeñaran entrar a ella o no quisieran permanecer en ella.
En estos últimos años hemos presenciado un gran crecimiento de las sectas en toda América Latina.
¿Responde esto a un crecimiento normal de las religiones? Creemos que no.
Creemos que en gran parte ello obedece a un plan fríamente elaborado para destruir o debilitar la Iglesia Católica y su influencia en cada región.
Algunas de estas sectas son financiadas por los grandes grupos económicos de EE. UU., verdaderas transnacionales proselitistas que invierten millones en propaganda, vendiendo o distribuyendo revistas, libros y folletos.
Pasan de casa en casa, convidan a personas poco iniciadas en la Biblia y bajo pretexto de orar con ellos les arrebatan su mayor tesoro que es la fe católica.
Por eso no podemos permanecer pasivos ante esta realidad y vamos a dar aquí un vistazo a algunas de las principales sectas o religiones que vemos a nuestro alrededor, no con el afán de polemizar, sino con el único objetivo de dar una orientación a quienes la necesitan. Por lo demás, todo el mundo tiene derecho a saber quién es quién.
Digamos primero que Jesús quiere una sola Iglesia. Esto es precisamente lo que El le pidió al Padre en su oración sacerdotal:
«Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti» (Jn. 17, 21). Y si Cristo quiso la unidad de todos sus seguidores ¿qué podemos pensar de los que siembran la división? ¿Qué podemos pensar de aquellos que, con el correr de los siglos, han querido enmendar la página al Señor creando nuevas religiones? ¿No será que con esta actitud entorpecen el plan de Dios y en lugar de construir la unidad colaboran a la división? Conozcamos algunas de estas denominaciones.
Los Testigos de Jehová
Nacieron en Estados Unidos hace poco más de cien años. Su fundador es Carlos Taze Russell, hijo de presbiterianos. Niegan la Santísima Trinidad y dicen que Cristo, antes de ser hombre, era el arcángel San Miguel.
Alteran los textos bíblicos a su capricho. Dicen que Jesús no murió en una cruz sino en un palo y que resucitó sólo como criatura espiritual. Para ellos todas las religiones, fuera de la suya, son satánicas, y sostienen que Dios castigará a todos los que no han querido entrar en su secta. Prohíben la transfusión de sangre y consideran que la Iglesia Católica está corrompida y que es la Babilona moderna.
Lo que llama la atención es que, a pesar de este cúmulo de errores, muchos católicos se dejan fascinar por su «supuesto» amor a la Biblia y los siguen. Esto sólo se explica por la gran ignorancia religiosa en que viven muchas personas.
Y lo peor es que los católicos que se cambian, después despotrican contra la Iglesia Católica, renegando de ella, y a veces dicen: «Yo cuando era católico tomaba y le pegaba a mi señora… Pero desde que soy Testigo de Jehová llevo una vida ordenada».
En realidad nunca conocieron ni vivieron a fondo su fe católica. Nosotros les decimos que no es necesario cambiarse de religión para dejar el trago o para no pegarle a la mujer.
Basta ser consecuente con su fe católica y punto. Decimos que Jesús fundó una sola Iglesia sobre el Apóstol Pedro y no autorizó a nadie para que fundara otras iglesias. Jesús dijo a Pedro: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».
Los Mormones
Su fundador es José Smith, nacido en Vermont, EE. UU. A la edad de 15 años recibió unas revelaciones que le anunciaron que todas las iglesias cristianas estaban corrompidas y que él debía organizar la verdadera Iglesia de Cristo. Su secreto está en un libro que, según él, en 1823 le entregó el ángel Moroni. Se trataría de un libro escrito en planchas de oro en el que hay una relación de los antiguos habitantes del continente americano que habrían llegado a EE. UU después de la destrucción de la torre de Babel.
En este libro estaría la plenitud del Evangelio comunicado a ellos por el mismo Cristo, que también viajó a Estados Unidos después de su Resurrección. En 1830 esta iglesia recibió el nombre de «Iglesia de los Santos de los Últimos Días».
Para ellos, Cristo fue engendrado carnalmente de Dios Padre. La Biblia y el libro de Mormón son su única norma de fe, pero sólo aceptan «su» Biblia, porque las demás, según ellos, estarían mal traducidas.
Además la Biblia tiene que complementarse con el libro de Mormón. Tienen sólo dos sacramentos: el bautismo por inmersión y la santa cena con pan y agua. Bautizan a los muertos y en su trabajo misionero siempre van de a dos.
El hombre latinoamericano, que es educado y acogedor, fácilmente los hace entrar en su casa pero después no se los puede sacar de encima. Insisten de una y otra manera en que uno deje su fe católica y pase a ser mormón. Y no pocas veces tratan de convencer a la gente dándoles regalos, dólares y promesas y, por supuesto, algunos quedan enredados en sus redes.
¿Por qué han progresado tanto los mormones en estos últimos años? Hay una razón política que es bueno que todos conozcan.
Hace unos treinta años Rockefeller, después de recorrer casi todos los países de América Latina, informó al Congreso de EE. UU. que había que contrarrestar la labor de la Iglesia Católica, la que, al despertar en los pueblos la conciencia de su dignidad, se constituía en la principal fuerza opositora a los intereses de Estados Unidos en América Latina y, en consecuencia, había que anularla o dividirla hasta donde fuera posible. Entonces, el Congreso programó un sucesivo y creciente envío de misioneros mormones para debilitar la unidad de la Iglesia Católica y destinó millones de dólares para que se construyeran templos mormones en toda América Latina.
También en sus visitas domiciliarias los mormones ofrecen dólares y viajes a EE. UU. para que la gente se cambie a su religión y algunos, ante la tentación del lucro o porque pasan necesidad, sucumben y se hacen mormones.
Los mormones son una religión sin base teológica seria, y su «historia» más bien parece un cuento de ciencia ficción, porque ¿en qué pruebas científicas basan su planteamiento?
Sin embargo, tienen algunas cosas muy positivas: son buenos organizadores y tienen muchos colegios, cooperativas y granjas. Es una lástima que su base religiosa sea tan pobre y que deformen tanto la Biblia.
Tanto los católicos como la mayoría de las iglesias cristianas protestantes los rechazan como no cristianos, porque niegan la divinidad de Jesucristo. Por lo tanto, no podrían llamarse sectas, sino que son una «religión» sin referencia a Jesús ya que no creen en su divinidad.
Muchos católicos llaman a los Mormones la religión del dólar, porque con el dólar hacen cualquier cantidad de ofertas para ganar adeptos.
Los Pentecostales
Son los que más han crecido en estos últimos años en toda América Latina. Más del 63 por ciento de todos los protestantes de América Latina son pentecostales. Hay muchas razones por las que nuestro pueblo se siente a gusto con ellos: la alegría, los cantos, la curación y la fraternidad.
Se caracterizan porque son cerrados, por su fanático proselitismo y sus ataques contra la Iglesia Católica.
Los movimientos pentecostales hoy son numerosos y abarcan más de 30 millones de adherentes en América Latina. Al principio rechazaron toda organización, pero pronto la necesidad los obligó a agruparse. De ello nacieron las Asambleas de Dios que también están extendidas por toda América Latina.
El nombre «Pentecostal» ya indica la gran importancia que estos grupos dan al acontecimiento siempre actual de Pentecostés, el que se actualiza en el Bautismo llamado del Espíritu Santo.
El movimiento pentecostal nace como una respuesta a un anhelo de renovación espiritual que estaba latente, tanto en la mente de los pastores como de los fieles de algunas iglesias tradicionales.
La Iglesia tenía que renovarse de nuevo con el fuego de Pentecostés. Fieles y pastores invocan repetidamente al Espíritu Santo, piden a Cristo que envíe de nuevo al Espíritu, y comienzan a sentirse renovados, llenos de entusiasmo, de calor, hablan en lenguas y efectúan curaciones.
Los Pentecostales tienen en común con nosotros los Católicos que creen en el misterio de la Santísima Trinidad y también creen en la divinidad de Cristo el único Salvador. Pero no aceptan la Tradición. Es decir, para ellos la Biblia es la única fuente de revelación dejada por Dios al mundo. Su bautismo es por inmersión y el lavado de su cuerpo en el agua pura es un símbolo externo de purificación.
El Ejército de Salvación
Esta secta tiene una serie de elementos que lo asemejan a un ejército mundano: uniforme militar, grados militares, una fuerte disciplina y son realmente un ejército de paz en favor de los marginados. Mantienen muchas obras sociales. Su divisa es «sangre y fuego». Sangre de Cristo y fuego del Espíritu.
Nacieron en 1865, en Inglaterra, y su fundador es Guillermo Booth. Tienen multitud de obras sociales: maternidades, asilos, dispensarios, centros de drogadictos, centros de rehabilitación de alcohólicos etc. Se les reprocha el no atacar la pobreza de raíz y de no atacar las causas que la originan.
Su objetivo es extender el protestantismo y se inspiran en la doctrina protestante: Predican la justificación por la sola fe, la sumisión a la Palabra del Señor, y su conversión personal se demuestra con el testimonio misionero. Se reúnen en las calles con sus bandas «militares» y así atraen a la gente y ofrecen servicios religiosos de predicación de la Palabra y cantos.
Otras sectas o denominaciones
Hay en nuestro país otras denominaciones cristianas que no son examinadas en este libro. Imposible abarcar todo en un librito como este.
En todas las religiones hay elementos positivos y negativos, hay gracia y santidad, pero tiene que quedar muy claro que la plenitud de la gracia y de los medios de santificación dejados por Cristo a su Iglesia se hallan únicamente en la Iglesia Católica fundada por Jesús.
Dice el Concilio que cometería un grave error quien, consciente de ello, la desconociera, es decir, se cambiara de religión. El Concilio reafirma que la Iglesia fundada por Jesús se reconoce hoy solamente en la Iglesia Católica. Todas las sectas, sin excepción, rechazan la sumisión al Papa. Sólo la Iglesia Católica acepta su autoridad y este es su sello característico.
Es también muy revelador observar que todas las religiones cristianas son relativamente nuevas, es decir, de estos últimos 500 años.
Ahora bien, la verdadera Iglesia tiene que conectar con Cristo que vivió hace 2.000 años. ¿Dónde estaban estas religiones en los 1500 años de vida de la Iglesia católica? ¿Dónde estaban ellos cuando Jesús nació en Belén? ¿Dónde estaban cuando Jesús murió y resucitó?
¿Dónde estaban cuando la Iglesia Católica sufría las terribles persecuciones de los primeros siglos? ¿Se habrán condenado todos los que nacieron antes que se fundara su religión?
Para nosotros queda muy claro, que la Iglesia Católica -y sólo la Iglesia Católica- es la única Iglesia fundada por Cristo. La única que proviene del mismo Cristo, la única que ha mantenido la sucesión apostólica sin interrupción y la única que por medio de los Apóstoles entronca con Cristo.
El Concilio Vaticano
¿Y qué dice el Concilio Vaticano sobre la necesidad de la Iglesia Católica para salvarse? He aquí un texto que deberíamos meditar con frecuencia:
«El Concilio Vaticano, fundado en la Escritura y en la Tradición, enseña que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación». «Por lo cual no podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, desdeñaran entrar a ella o no quisieran permanecer en ella».
El católico debe evitar polemizar y discutir con otras religiones ya que con ello no se adelanta nada. Las sectas esgrimen infinidad de argumentos y no escuchan a nadie. Hablan con altanería y tratan de llevar a toda costa el agua a su molino. Hablan y no escuchan a nadie. Lo que el católico debe hacer cuando llamen a la puerta de su casa es atenderlos con educación pero con firmeza.
Díganles que no se interesan por sus ofrecimientos y punto. Y si no se van, cierren delicadamente la puerta de su casa, sigan con sus tareas y recen por tantos propagandistas baratos de la religión. Nada se adelanta con discutir con ellos. Ellos dicen textos y más textos y no escuchan a nadie.
Y recuerden siempre que si piden orar con ustedes o comentar la Biblia, tienen otro interés que el de arrebatarles su Fe Católica. Con un evangélico respetuoso y educado se puede orar y dialogar, pero en este caso, es necesario haber estudiado bien la Fe Católica, conocer la Biblia y pedir ayuda de Dios. Este libro les ayudará a saber dar razón de su Fe.
Cuestionario
¿A qué se debe el crecimiento de las sectas en estos últimos años?
¿Qué debemos hacer los católicos?
¿Hemos de recuperar el sentido misionero?
¿Quiénes son los Testigos de Jehová?
¿Quiénes son los Mormones?
¿Quiénes son los Pentecostales?
¿Qué es el Ejército de Salvación?
¿Puede un católico cambiarse de Religión?
¿Qué dice el Concilio Vaticano sobre los que dejan la Iglesia Católica sabiendo que es la única Iglesia querida y fundada por el mismo Jesús?
¿Cómo ha de recibir un católico a quien llega a su casa y bajo pretexto de ´orar juntos´ lo único que desea es arrebatarle su religión?