por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Dice en su Diario:
¡Qué tremendos misterios ocurren durante la misa! Un gran misterio sucede en la misa. ¡Con cuánta devoción debiéramos seguir y participar en esta muerte de Jesús! Un día conoceremos lo que Dios hace por nosotros en cada misa y el don que nos prepara en ella. Solamente su amor divino podía concebir un don similar75.
Desde mis primeros años, Jesús en el Santísimo Sacramento me ha atraído hacia Sí. A la edad de siete años, fue la primera vez; mientras estaba expuesto Jesús en la custodia, me hizo comprender las cosas divinas.
Desde aquel día hasta hoy, mi amor hacia Dios oculto ha aumentado hasta alcanzar la más estrecha intimidad.
Toda la fuerza de mi alma procede del Santísimo Sacramento. Todos los momentos libres los paso en coloquio con Él, que es mi Maestro76.
El momento más solemne de mi vida es siempre el de la comunión. La añoro y, por cada una de ellas, doy gracias a la Santísima Trinidad. Si los ángeles pudieran envidiarnos, nos envidiarían por dos cosas: por no poder recibir la santa comunión y por no sufrir77.
Durante la comunión, sentí en mi corazón los latidos del Corazón de Jesús… Temo el día en que no reciba la santa comunión. Es una fuerza extraña la que toma mi alma al recibir la comunión78. Me veo tan débil que, si no fuera por la santa comunión, caería continuamente. Lo único que me sostiene es la santa comunión. De ella saco fuerzas, en ella está mi apoyo. En los días en que no recibo la santa comunión, la vida me asusta, tengo miedo de mí misma. Jesús, oculto en la hostia, lo es todo para mí. Del sagrario tomo fuerza, poder, valor, luz. Allí busco alivio en los momentos de angustia. No sabría dar gloria a Dios, si no tuviera en el corazón la Eucaristía79. Solamente en la eternidad podremos conocer qué gran misterio cumple en nosotros la comunión, son los momentos más preciosos de la vida80. Durante la ceremonia de las cuarenta horas, he visto el rostro de Jesús en la hostia, que estaba expuesta en la custodia, Jesús miraba amablemente a todos81. Un día, estando en adoración ante el Santísimo Sacramento, vi un ángel de gran belleza. Le pregunté: ¿quién eres? Y él me contestó: Soy uno de los siete espíritus que están día y noche delante del trono de Dios y lo adoran sin cesar. Al día siguiente, durante la misa, antes de la elevación, aquel espíritu comenzó a cantar estas palabras: Santo, Santo. Su voz era equivalente a millares de voces, imposible describirla. De repente, mi espíritu se unió a Dios y conocí la inconcebible grandeza y santidad de Dios y mi propia miseria82.
75 Cuaderno II, 270.
76 Cuaderno V, 38.
77 Preparación para la santa comunión.
78 ibidem.
79 Cuaderno III, 10.
80 Cuaderno II, 224.
81 Cuaderno I, 180.
82 Cuaderno I, 194.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Nos cuenta en su Autobiografía espiritual su profundo amor a Jesús Eucaristía:
El año 1900, cuando Jesús empezó a llamarme desde el fondo del sagrario en concepto de buen pastor con amorosos silbidos, entró mi alma en nueva fase de vida; me establecí en el sagrario y empecé a vivir de la vida de Jesús sacramentado en concepto de fiel y amante ovejita…
Decíame que el sagrario era el aprisco y Él mi pastor, pero pastor divinamente apasionado y celoso de su rebaño, y yo su ovejita privilegiada y singularmente amada de su divino Corazón.
Desde entonces, mis relaciones con Jesús sacramentado estrecháronse y fueron tan íntimas y continuas que ni de día ni de noche podía separarme de su lado, excepto el tiempo preciso del sueño y el que empleaba en el cumplimiento de mis deberes comunes o particulares, para los cuales era necesario abandonar el santuario…
Vivía con el cuerpo en el convento o en el coro, pero mi alma yacía con Jesús en el fondo del sagrario, empleada toda en contemplar su divina belleza y en amar su infinita bondad, que conocía por experiencia; pues gozaba los efectos de su bondad y ternura divinas.
¡Qué belleza la suya tan divina! ¡Qué bondad, qué ternura, qué afabilidad tan fascinadora!
Deseando corresponder a sus finezas, me ofrecía y me entregaba a Jesús sacramentado en concepto, ora de preciosa flor transplantada al místico vergel del sagrario, ora en concepto de amante paloma y tórtola solitaria para hacerle compañía, consolarle en sus penas y hacer su felicidad en la sagrada Eucaristía.
Entregábame también a su santo amor y servicio en concepto de ángel tutelar, para custodiarle en el sagrario y hacerle la guardia de honor, en unión con los espíritus angélicos que le hacen la corte en todos los sagrarios del mundo cristiano y, especialmente, en nuestra iglesia.
En el sagrario, no solamente gozaba de la presencia del Verbo humanado, sino también de la asistencia y compañía de los espíritus angélicos, que rodean las sagradas hostias.
Vivía en intimidad con ellos y los trataba con una confianza llena de respeto, como a hermanos y confidentes. Cuando entraba en el coro, adoraba a Jesús con viva fe.
Luego, saludaba a los santos ángeles, les agradecía el culto que habían tributado al Señor en mi ausencia y, como recompensa, pedía para ellos muchos grados de gloria accidental…
Luego, identificada con los ángeles o asociada a ellos, me presentaba a Jesús sacramentado, le tributaba mis homenajes de amor y respeto, contemplaba los misterios que me inspiraba y le hacía la guardia de honor72.
En todas las misas o altares, me ofrecía a Dios Padre, en unión con su divino Hijo, para los altísimos fines que este divino Señor se ofrece. Y, no sólo en todas las misas, sino también en todos los sagrarios y tabernáculos, donde yace Jesús sacramentado, reservado o expuesto a la veneración de los fieles, me ofrecía a Dios Padre en unión suya73.
Otra de mis ocupaciones principales era asistir en espíritu a todas las misas que se celebraban en el mundo y acompañar a Jesús en todos los sagrarios y tabernáculos donde yacía sacramentado74.
72 Sorazu Ángeles, Autobiografía espiritual, Ed. Fundación universitaria española, Madrid, 1990, pp.
269-274.
73 ib. p. 429.
74 ib. p. 448.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Fue un enamorado de la Eucaristía. En una ocasión, durante la procesión del Corpus Christi, tuvo una experiencia extraordinaria.
Dice: Mi alma se inundó de fe y de amor a Jesús sacramentado. Las dos horas pasaron como un instante.
Puse a los pies del Señor a la Iglesia de Francia, al mundo entero y a mí mismo. Mis ojos estaban llenos de lágrimas.
Hubiese querido que, en ese momento, todos los corazones estuvieran con el mío y se incendiaran con un gran celo por Jesús.
Y decía frecuentemente: Sin Jesús Eucaristía, perdería yo mi alma.
Era tanto su celo y su amor por la Eucaristía que fundó la Congregación sacerdotal del Santísimo Sacramento y de las Siervas del Santísimo Sacramento.
También fundó la Liga eucarística sacerdotal, en la que los sacerdotes se comprometían a acompañar una hora diaria a Jesús sacramentado.
Además, fundó una archicofradía para fomentar el culto al Santísimo Sacramento.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El amor a Jesús la sacaba de quicio. Era como una loca enamorada de Jesús Eucaristía. Sin él, las casas de la Congregación le parecían vacías.
Cuando iba a la iglesia a rezar, debía estar en un lugar que pudiera mirar bien al sagrario; si no le parecía que le faltaba algo, como si se ahogara.
Dice: Ofrecía a mi amado Jesús cada día, muchas veces, enviarle un pensamiento de amor a todos los sagrarios del mundo para que tenga amor y mi corazón por compañía.
¡Ojalá se dividiera todo él a este fin! Ofrecí vivir con mucha pureza y adorarle con más esmero y procurar que le adoren en las casas a fin de que siempre halle una adoratriz que le consuele de tanto olvido y tanta soledad y descuido69.
Era tanta su confianza que en todo acudía a Él en busca de ayuda.
Un día, ya eran las once y no había nada en casa para comer setenta personas que éramos.
Como Dios ha puesto en mi corazón una muy grande fe que el Señor no nos dejaría sin comer, no dije nada a nadie de que no tenía un cuarto.
Eran ya las doce y lloraba yo al pie del altar y di unos golpecitos a la puerta del sagrario: Señor y mi Dios, mira que no tenemos qué comer.
Estando en esto llaman a la puerta y era un religioso, que venía de Filipinas, que deseaba ver la casa. La vio toda muy bien y entró en mi despacho…
Me hizo un elogio de lo bien que le pareció todo y me dijo que quería tener parte en la obra tan grande de la salvación de las almas.
Me dio un papel, creo con dos onzas, 640 reales. Se fue y yo mandé por arroz, huevos, pescado y, a la una, tenía el colegio una comida muy buena y de su gusto…
No sólo esta vez llamé a la puerta del sagrario, sino que, en otra ocasión, tenía yo necesidad de pagar cuentas y no tenía dineros y llamé obligada:
Señor, prueba de que es tuya la obra, mándame dineros. Y llegó una limosna que cubría la necesidad; y esto se ha repetido de mil maneras distintas…
Es muy común en estos apuros, después de haber acudido al Santísimo, hallar en el cajón cantidades que no puse; y una vez hasta 10.000 reales70.
Algunas veces, le escribía las necesidades que tenía en un papel y se lo dejaba debajo de la custodia, cuando había Exposición del Santísimo, o lo metía dentro del sagrario.
Dice: Muchas veces, en la oración, me hizo el Señor comprender cuánto siente la soledad en que está en las iglesias…
Estando en la guardia al Santísimo, con grande pena, al pensar que el Señor se hallaba solo y encerrado en los sagrarios como preso por el amor que nos tiene, me quejaba yo a Él de que se hubiera multiplicado tanto en las iglesias y… me hizo ver el Señor las grandes y especiales gracias que, desde los sagrarios, derrama sobre la tierra y, además, sobre cada individuo, según la disposición de cada uno, que continuamente derrama y como que las despide de Sí, a favor de los que las buscan…
Me hizo comprender de un modo admirable cómo participaba toda la tierra de esta influencia y cómo recibe más el que mejor se dispone a recibirla y cómo participa el que más se aproxima a Él con fe…
Al comulgar, un día vi un niño en la sagrada forma. En otra ocasión, se me presentó el Señor como de tamaño natural y muy claramente71.
Varias veces, he oído distintamente dar unos golpecitos en la puerta del sagrario por dentro. Esos golpecitos eran como si Jesús la llamara y le dijera: Aquí estoy, gracias por venir.
Otras veces, se abría sola la puerta del sagrario para demostrarle su amor a través de una luz maravillosa.
69 G. de Vegas Ignacio, El Santísimo y una loca, Ed. Difusora bíblica, Madrid, 2001, p. 9.
70 ib. pp. 19-20.
71 ib. pp. 42-43.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Gran misionero francés, fundador de las hermanas del Santísimo Sacramento, tenía tanto amor a Jesús Eucaristía que no podía vivir sin pasarse muchas horas adorando a Jesús, a quien llamaba el hermoso sol de la Iglesia.
Ciertamente, Jesús es el sol del mundo y de la Iglesia, que ilumina nuestras almas y las vuelve radiantes de luz, como dice el Salmo:
Contemplad al Señor y quedaréis radiantes (Sal 33, 6).
Disfrutando de las delicias del divino Corazón delante del sagrario, podremos gustar las dulzuras de su amor. Así nos lo dice también el mismo salmo: Gustad y ved qué bueno es el Señor (Sal 33, 9).
El beato Vignes quería ser un sagrario vivo para estar siempre con Jesús Eucaristía. Y celebraba la misa con una devoción admirable.
Decía: ¡Qué incomparable honor tenemos al participar de la santa misa!
Si pusiéramos juntos todos los méritos y todas las virtudes de todos los santos, que existieron y existirán, con todo el amor de los bienaventurados, incluidos los ángeles y la misma Virgen María, todos juntos no podrían dar a Dios tanto honor ni tanta alabanza ni satisfacción como recibe en una sola misa67.
Sobre la comunión decía: Dios nos hace el gran honor de querer permanecer, no digo cerca de nosotros, sino dentro de nosotros…
Por eso, Señor, no quiero salir pronto de la iglesia, cuando te recibo, quiero estar contigo. Tu compañía es demasiado honor para mí.
Tal vez un día lamentaré mil y mil veces el haber perdido el tiempo sagrado de la comunión, pensando en otras cosas.
Por eso, Dios mío, quiero darte gracias después de haberte recibido.
Y como me siento incapaz para ello, quiero pedir la ayuda de todos los santos y ángeles, junto con la de María, la reina de los cielos, para que den gracias en mi nombre68.
El Padre Vignes pedía eucaristizar la vida y centrarla en Jesús Eucaristía.
Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004
67 Reglamento de vida I, 21, art II.
68 Libro más hermoso, 1, 79-81.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Tenía tanto amor a Jesús Eucaristía que procuraba estar lo más cerca posible de Él.
Dice:
Delante del Santísimo Sacramento me encontraba tan absorta que jamás sentía cansancio. Hubiera pasado allí los días enteros con sus noches sin comer ni beber.
No podía quedarme en el fondo de la iglesia y por confusión que sintiera en mí misma, no dejaba de acercarme cuanto pudiera al Santísimo Sacramento58.
Mi mayor contento es estar delante del Santísimo Sacramento, donde mi corazón se halla en mi centro.
Le digo desde lo más profundo de mi corazón: Señor mío, amor mío, tomad cuanto soy y cuanto tengo59.
Como todo mi consuelo lo tengo en el Santísimo Sacramento, pasaba en su presencia todo el tiempo libre.
Nuestro Señor me instaba tanto para que fuese a encontrarle allí que, cuando resistía me era muy difícil explicar lo acerbo de mis padecimientos, los cuales se recrudecían, cuando me era forzoso ausentarme de allí obligada por la obediencia que me llamaba a otra parte…
Cuando me despierto me parece estar presente mi Dios y esto me produce una sed tan ardiente de ir pronto ante el Santísimo Sacramento que los momentos que empleo en arreglarme me parecen horas…
Cuando llego, me arrojo a sus pies como una hostia viva que no tiene más deseo que el de inmolarse y sacrificarse para consumirse como un holocausto en las puras llamas de su amor.
En Él encuentro una tan grande plenitud que todo lo demás me es indiferente e inútil60.
Yendo una mañana a comulgar me pareció la sagrada hostia resplandeciente como un sol, cuyo brillo podía soportar y en medio de él vi a Nuestro Señor61.
Al comulgar, siento el corazón abrasado por una llama secreta…
Este fuego me deja como si ya no tuviera poder sobre mi corazón y se extiende algunas veces por todo el pecho hasta el rostro, embriagándome con tal suavidad que no sé donde estoy ni lo que hago.
Esto sucede especialmente cuando comulgo con frecuencia y me causa tan ardiente sed que me parece que nada sería capaz de calmarme fuera de Dios62.
En una oportunidad, la Superiora me hizo perder la sagrada comunión, lo cual era el suplicio más cruel que pudiera sufrir en esta vida; hubiera preferido mil veces que se me hubiese condenado a muerte63.
Las mayores gracias y los favores inexplicables de su bondad los recibía en la santa comunión64.
Y mi ángel lo que más severamente me reprendía eran las faltas de respeto y atención delante del Santísimo sacramento65.
Una vez estando el Santísimo Sacramento expuesto se me presentó Jesucristo mi divino Maestro todo radiante de gloria con sus cinco llagas que brillaban como cinco soles y por todas partes salían llamas de su sagrada humanidad, especialmente de su adorable pecho, el cual parecía un horno.
Abrióse éste y me descubrió su amantísimo y amabilísimo Corazón, que era vivo foco de donde procedían semejantes llamas66.
Santa Margarita María de Alacoque es la mensajera del Corazón de Jesús, que se le presentaba, cuando estaba ante Jesús Eucaristía, con el Corazón ardiendo en llamas como aparece en las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús.
58 Autobiografía I.
59 Memoria a la Madre Saumaise.
60 ibidem.
61 Autobiografía IX.
62 Memoria a la Madre Saumaise.
63 Autobiografía VIII.
64 ib. V
65 ib. IV.
66 ib. V..