27» Bibliografía

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Amorth Gabriele, Esorcisti e psichiatri, Ed. EDB, Bologna, 2004.

Amorth Gabriele, Narraciones de un exorcista, Ed. San Pablo, Bogotá, 1994.

Amorth Gabriele, Nuovi racconti di un esorcista, Ed. EDB, Bologna, 2004.

Bamonte Francesco, Cosa fare con questi maghi, Ed. Ancora, Milán, 2000

Bamonte Francesco, I danni dello spiritismo, Ed. Ancora, Milán, 2003.

Bolobanic Milivoj, Come riconoscere le trappole del demonio, Ed. Segno, 2002.

Boretti Mario, Un prete di campagna¸Ed. Aleph, 2006.

Climati Carlo, Hijos de noche, Ed. San Pablo, México, 2003.

Climati Carlo, I giochi estremi, Ed. San Pablo, México, 2003.

Climati Carlo, Los jóvenes y el esoterismo, Ed. Ciudad Nueva, Madrid, 2003.

Co Beppino, Liberazione e guarigione, Ed. Villadiseriane, 2003.

DeGrandis Roberto, Manual de sanación, Ed. AMS, Bogotá, 2005.

Ernetti Pellegrino, La catechesi di Satana, Ed. Segno, 1998.

Fortea José Antonio, Summa daemoniaca, Ed. Dos latidos, 2004.

Gemma Andrea, Io vescovo esorcista, Ed. Mondadori, Milano, 2002.

Laurentin René, El demonio, ¿símbolo o realidad?, Ed.

Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998.

Musolesi Angela, Presidente degli esorcisti, Ed.

Carismatici francescani, Ravenna, 2006.

Salvucci Raúl, Indicaciones pastorales de un exorcista, Caracas, 1995.

Uribe Alfonso, Ángeles y demonios, Ed. Minuto de Dios, Bogotá, 1972.

Varios, La música satánica¸Ed. Librería espiritual, Quito.

Vernette Jean, Ocultismo, magia, hechicerías, Ed. CCS, Madrid, 1992.

Villegas Naranjo Germán, Al borde del Abismo, Ed. Paulinas, Bogotá, 2001.

26» Conclusión

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Después de haber estudiado las diferentes formas, a través de las cuales actúan los poderes de las tinieblas, podemos decir que ser cristianos es ser libres de estas fuerzas oscuras para poder ser felices con Dios.

Pero no basta que tú estés libre y seas feliz. No puedes quedarte tranquilo, mientras veas a tu alrededor cientos y miles de personas, que sufren los embates del mal.

El diablo existe y está muy activo y, como hemos visto, los jóvenes y los niños son especialmente vulnerables. Por eso, tienes que ser luz en la oscuridad de este mundo y llevar a todos los que te rodean la luz de Jesucristo, el único que puede liberarnos del poder del mal.

Tú tienes que hacer realidad la oración del Padrenuestro, cuando dice: Líbranos del mal, es decir, líbranos del maligno y de todos sus poderes y fuerzas negativas, que nos quieren hacer daño.

Tú puedes ser un cristiano glorioso y victorioso, y alejar de ti y de los que te rodean el poder del maligno en el Nombre de Jesús.

¿Por qué no lo haces? ¿Por qué no te constituyes en un soldado de Cristo, al servicio del bien y del Evangelio?

Piensa que muchos de tus hermanos están tristes, porque están oprimidos por el diablo y su poder. Y tú puedes ayudarles a liberarse para que puedan ver la luz y ser felices en esta vida y por toda la eternidad.

No olvides que el Señor cuenta contigo y te necesita. Y ahora di conmigo:

Señor, líbranos del poder del maligno y haz que seamos felices contigo para siempre.

Tu hermano y amigo del Perú.
P. Ángel Peña O.A.R.
Agustino Recoleto

"Sé fiel hasta la muerte
y te daré
la corona de la vida."
(Ap 2, 10)

25.6» Oración contra las Plagas

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

En el Nombre de Jesús ordeno a cualquier plaga o enfermedad, producida por espíritus malignos a que se aleje de nuestras vidas y de los lugares donde vivimos para que recobremos la salud del cuerpo y del alma.

Lo ordeno en el Nombre de Dios Padre Omnipotente, de Jesucristo, su Hijo, y del Espíritu Santo que procede de ambos.

Que Dios bendiga estos lugares, a nuestros animales y a nuestros campos, nuestras vidas y nuestra familia para que podamos vivir en paz en compañía de Dios y de toda la corte celestial. Amén.

25.5» Bendición del Aceite

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Te exorcizo, aceite, por Dios Padre que hizo todo lo que existe. Que se aleje de este aceite toda fuerza del maligno y toda acción diabólica a fin de que todos los que lo tomen puedan recuperar la salud del cuerpo y del alma, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Oh Dios, dígnate bendecir y santificar este aceite con el cual mandaste ungir a los enfermos, a fin de que una vez obtenida la salud, te den las gracias. Y te pedimos que cuantos usen este aceite, que hemos bendecido en tu Nombre, queden libres de toda enfermedad o de cualquier maleficio o influencia del maligno.

Te lo pedimos Padre en el Nombre de Jesús, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

25.4» Bendición de la Sal

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Te exorcizo sal por el Dios vivo, por el Dios verdadero y por el Dios santo, para que te conviertas en sal exorcizada para salud de los fieles tanto en el cuerpo como en el alma y para que, en los lugares donde sea puesta esta sal bendita, se aleje todo poder del enemigo y todo espíritu maligno.

Oh Señor, imploramos tu misericordia para que te dignes bendecir y santificar esta sal a fin de que se convierta en sal exorcizada para bien del cuerpo y del alma de los creyentes que la consuman; y para que todo aquello que sea tocado por ella carezca de todo poder e influencia del maligno. Amén.

(Se puede echar la sal al agua bendita tres veces, a manera de cruz, diciendo: Que esta mezcla de sal y agua se realice en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén).

25.3» Bendición del Agua

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Te exorcizo, agua, en nombre de Dios Padre, en nombre de Jesucristo su Hijo nuestro Señor, y con el poder del Espíritu Santo, para que seas agua exorcizada y ahuyentes todo poder del enemigo.

Oh Dios, atiende nuestra oración e infunde la fuerza de tu bendición a esta agua para que, al ser derramada en las casas y en cualquier otro lugar, éstos queden libres de toda influencia del mal y del maligno; y se aleje de estos lugares cualquier influencia maligna de maleficios, maldición, atadura, espiritismo…, de modo que los que vivan en este lugar o vengan aquí, por la aspersión de esta agua, queden libres de cualquier enfermedad o poder del enemigo infernal y sean defendidos por el poder de Jesucristo. Amén.

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