Sencillo Vs. Verdadero

Un amigo nunca te ha visto llorar. El verdadero amigo tiene los hombros húmedos por causa de tus lágrimas.

Un amigo no conoce los nom­bres de tus padres. El verdade­ro amigo tiene sus números de teléfono en su libreta de direc­ciones.

Un amigo trae una botella de vino a tu fiesta. El verdadero amigo llega temprano para ayu­darte a cocinar y se queda hasta tarde para ayudarte a limpiar.

Un amigo odia cuando le lla­mas después de haberse acos­tado. El verdadero amigo te pre­gunta por qué te tardaste tanto en llamar.

Un amigo procura hablar contigo acerca de tus proble­mas. El verdadero amigo procu­ra ayudarte con tus problemas.

Un amigo se imagina tu vida romántica. El verdadero amigo podría chantajearte, si quisiera, con ella… más nunca lo hará.

Un amigo, al visitarte, actúa como un invitado. El verdadero amigo abre el refrigerador y toma lo que necesita.

Un amigo piensa que ha ter­minado la amistad después de un problema contigo. El verdadero amigo piensa que no tienen una amistad sino hasta después de haber tenido una pelea.

Un amigo espera que siempre estés ahí. El verdadero amigo siempre estará ahí para ti.

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes".

Sé Joven

La juventud no es una etapa en la vida, es un estado mental, es temple de la voluntad, cuali­dad de la imaginación, vigor en las emociones…

La gente envejece sólo cuan­do abandona sus ideales…

Tú eres tan joven como tu fe; tan viejo como tus dudas; tan joven como tu confianza en ti mismo; tan viejo como tus te­mores; tan joven como tu espe­ranza; y tan viejo como tu des­esperación.

Cuando tu corazón esté cu­bierto con las nieves del pesimis­mo y el hielo del escepticismo, entonces, y sólo entonces…

¡Tú habrás envejecido!

Sé Feliz y Vive el Momento… Uno de Estos Días

Hoy tenemos edificios más altos y autopistas más anchas, pero temperamentos más cortos y puntos de vistas más estrechos.

Gastamos más, pero disfruta­mos menos.

Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas.

Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.

Tenemos más conocimientos, pero menos criterio.

Tenemos más medicinas, pero menos salud.

Limpiamos el aire, pero ensu­ciamos nuestras almas.

Hemos aumentado la canti­dad, pero no la calidad.

Estos son tiempos de perso­nas más altas, pero con carácter más débil.

Un tiempo con demasiado a la vista y poco de puertas aden­tro.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reduci­do nuestros valores.

Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.

Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos pro­blemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.

Hemos conquistado el espa­cio exterior, pero no el interior.

Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.

Estos son tiempos con más li­bertad, pero menos alegría.

Con más comida, pero menos nutrición.

Son días en los que llegan dos sueldos a casa, pero aumen­tan los divorcios.

Son tiempos de casas más lin­das, pero más hogares rotos.

Por todo esto te propongo:

No guardes nada "Para una ocasión especial", porque cada día que vivas es una ocasión es­pecial.

Si vale la pena hacerlo, oírlo, verlo…, disfrútalo ahora.

Lee más, siéntate en la terra­za y admira la vista sin fijarte en las malas hierbas.

Pasa más tiempo con tu fami­lia y no pierdas contacto con tus amigos. Come tu comida prefe­rida. Visita los sitios que ames.

La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es sólo para sobrevivir.

Usa tus copas de cristal. No guardes tu mejor perfume, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo.

Las frases "Uno de estos días", "Algún día", quítalas de tu vocabulario.

Escribe aquella carta que pensabas escribir, o llama a la persona que pensabas llamar…, "Uno de estos días".

Di hoy a tus familiares y amigos, cuánto los quieres.

Por eso…, no retardes nada que agregaría risa y alegría a tu vida.

Cada día, hora, minuto, es es­pecial.

Son pequeñas cosas las que nos harían enojar si supiéramos que nuestras horas están conta­das.

Reportándose

Una vez un Sacerdote estaba dando un recorrido por la Iglesia al mediodía…, al pasar por el Altar decidió quedarse cerca para ver quién había veni­do a rezar.

En ese momento se abrió la puerta, el Sacerdote frunció el entrecejo al ver a un hombre acercándose por el pa­sillo; el hombre estaba sin afei­tarse desde hace varios días, vestía una camisa rasgada, tenía el abrigo gastado cuyos bordes se habían comenzado a deshila­cliar. El hombre se arrodilló, in­clinó la cabeza, luego se levantó y se fue.

Durante los siguientes días el mismo hombre, siempre al me­diodía, estaba en la Iglesia car­gando una maleta…, se arrodi­llaba brevemente y luego volvía a salir. El Sacerdote, un poco temeroso, empezó a sospechar que se tratase de un ladrón, por lo que un día se puso en la puer­ta de la Iglesia y cuando el hom­bre se disponía a salir le pregun­to: ¿Qué haces aquí?

El hombre dijo que trabajaba cerca y tenía media hora libre para el almuerzo y aprovechaba ese momento para rezar. "Sólo me quedo unos instantes, sabe, porque la fábrica queda un poco lejos, así que sólo me arro­dillo y digo:

"Señor, sólo vine nuevamente para contarte cuan feliz me haces cuando me libe­ras de mis pecados…, no sé muy bien rezar, pero pienso en Tí to­dos los días… así que, Jesús, éste es Jim reportándose". El Padre, sintiéndose un tonto, le dijo a Jim que estaba bien y que era bienvenido a la Iglesia cuan­do quisiera.

El Sacerdote se arrodilló ante el altar, sintió derretirse su co­razón con el gran calor del amor y encontró a Jesús. Mientras lá­grimas corrían por sus mejillas, en su corazón repetía la plegaria de Jim:

"SÓLO VINE PARA DE­CIRTE, SEÑOR, CUAN FELIZ FUÍ DESDE QUE TE ENCON­TRÉ A TRAVÉS DE MIS SE­MEJANTES Y ME LIBERAS­TE DE MIS PECADOS… NO SÉ MUY BIEN COMO RE­ZAR, PERO PIENSO EN TÍ TODOS LOS DÍAS… ASI QUE, JESÚS, SOY YO RE­PORTÁNDOME".

Cierto día el Sacerdote notó que el viejo Jim no había veni­do. -

Los días siguieron pasando sin que Jim volviese para rezar.

Continuaba ausente, por lo que el Padre comenzó a preocu­parse, hasta que un día fue a la fábrica a preguntar por él; allí le dijeron que él estaba enfermo, que pese a que los médicos es­taban muy preocupados por su estado, todavía creían que tenía una oportunidad de sobrevivir.

La semana que Jim estuvo en el hospital trajo muchos cambios, el sonreía todo el tiempo y su alegría era contagiosa. La enfer­mera jefe no podía entender por qué Jim estaba tan feliz, ya que nunca había recibido ni flores, ni tarjetas, ni visitas.

El Sacerdote se acercó al lecho de Jim con la enfermera y ésta le dijo, mien­tras Jim escuchaba: "Ningún amigo ha venido a visitarlo, él no tiene a quién recurrir".

Sorprendido, el viejo Jim una sonrisa: "La enfer­mera está equivocada… pues ella no puede saber que TODOS LOS DÍAS, desde que llegué aquí, a mediodía, un querido amigo mío viene, se sienta aquí en la cama, me toma de las ma­nos, se inclina sobre mí y me dice:

"SÓLO VINE PARA DECIRTE, JIM, CUAN FE­LIZ FUÍ DESDE QUE EN­CONTRÉ TU AMISTAD Y TE LIBERÉ DE TUS PECADOS. SIEMPRE ME GUSTÓ OÍR TUS PLEGARIAS, PIENSO EN TÍ CADA DÍA… ASÍ QUE, JIM, ÉSTE ES JESÚS, RE­PORTÁNDOSE".

P.D. Ahora, cada día, no podemos perder la oportunidad de decirle a Jesús: Aquí estoy REPORTÁNDOME…

Que tengas un día feliz… lleno de bendiciones.

"El verdadero amor no es el que perdona

nuestros defectos, sino el que no los conoce".

'Dios te amó, te ama y te amará,

eternamente, ¿y Tú?"

Regalo Sin Envoltura

Un joven muchacho que es­taba a punto de graduarse de preparatoria, hacía muchos me­ses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos, y sabiendo que su padre podría comprárselo, le dijo que ese era todo lo que él quería.

Llegó el día de la graduación, y su padre le llamó a que fuera a su privado. Le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba. El padre tenía en sus manos una hermosa caja de regalo.

Curioso y de algún modo de­cepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia con cubierta de piel y con su nombre escrito con letras de oro. Enojado le gritó a su padre diciendo: "Todo el di­nero que tienes y ¡sólo me das esta Biblia!" Y salió de la casa.

Pasaron muchos años y el jo­ven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenia una hermosa casa y una bonita fami­lia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano esta­ba enfermo, pensó en visitarlo. No lo había vuelto a ver desde el día de su graduación.

Antes de que pudiera partir a verlo, recibió un telegrama don­de decía que su padre había muerto y le había heredado to­das sus posesiones, por lo que necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los trámites de inmediato.

Cuando llegó a la casa de su padre, su corazón se llenó de una gran tristeza y arrepentimien­to. Empezó a ver todos los do­cumentos importantes que su padre tenía y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado.

Con lágrimas la abrió y em­pezó a hojear sus páginas.

Su padre cuidadosamente ha­bía subrayado un versículo en Mateo. 7:11: "Pues si ustedes siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más vuestro Padre Celestial les dará aquello que le pidan?" .

Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia.

Tenía una tarjeta de la agen­cia de autos donde había visto ese auto deportivo que tanto deseaba. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras:

TOTALMENTE PAGADO.

¿CUANTAS VECES HE­MOS RECHAZADO Y PERDI­DO LAS BENDICIONES DE DIOS PORQUE NO VIENEN ENVUELTAS EN PAQUETES, COMO NOSOTROS SIEMPRE ESPERAMOS?

Reflexiona: El Día Más Bello

El día más bello… Hoy

La cosa más fácil…Equivocarse

El obstáculo más grande… El miedo

El error mayor… Abandonarse

La raíz de todos los males… El egoísmo

La peor derrota… El desaliento

La primera necesidad… Comunicarse

Lo que más hace feliz… Ser útil a los demás

El peor defecto… El mal humor

El sentimiento más ruin… El rencor

El regalo más bello… El perdón

La sensación más grata… La paz interior

La fuerza más potente del mundo…La fe.

­Lo más bello de todo… El amor

La distracción más bella… El trabajo

Los mejores profesores… Los niños

El misterio más grande… La muerte

La persona más peligrosa… La mentirosa

Lo más imprescindible…El hogar

La ruta más rápida…El camino recto

El resguardo más eficaz…El optimismo

La mayor satisfacción… El deber cumplido

Las personas más necesarias…Los padres

MADRE TERESA DE CALCUTA

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