por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 1
Cuando creé los cielos y la tierra les hablé de existir. Cuando creé el hombre, lo formé y soplé en su ser. Pero a ti mujer, te formé después de haber soplado el aliento de vida al hombre porque tu interior es muy delicado.
Permití que un profundo sueño se apoderara de él para poder crearte paciente y perfectamente. El hombre fue puesto a dormir para que no interfiriera con la creatividad.
Te formé de un hueso. Elegí el hueso que protege la vida del hombre. Elegí la costilla que protege su corazón e interior y le da apoyo como tú debes hacer.
Te formé a partir de este hueso. Te moldeé. Te formé bella y perfectamente. Tus características son como de la costilla, fuerte pero delicada y frágil. Provees protección para el órgano más delicado del hombre…su corazón.
Su corazón es el centro de su ser, su interior contiene el aliento de vida. La caja formada por la costilla se quebrará antes de permitir que se dañe el corazón. Sostén al hombre como la caja de costillas sostiene al cuerpo.
No vienes de sus pies, para estar por debajo de él, no fuiste tomada de su cabeza para estar por encima de él. Fuiste tomada de su costado para estar a su lado y ser mantenida muy cerca de él.
Eres mi ángel perfecto, eres mi pequeña niña preciosa, has crecido para ser una espléndida mujer, y mis ojos se llenan de alegría cuando veo las virtudes de tu corazón.
Tus ojos no los cambies, tus labios que son adorables cuando dicen una plegaria, tu nariz tan perfecta en forma, tus manos de tacto tan suave.
He acariciado tu cara en tu sueño más profundo, he mantenido tu corazón cerca del mío.
Todo lo que quise que el hombre experimentara y compartiera conmigo lo puse en ti. Mi bendición, mi fortaleza, mi pureza, mi amor, mi protección y apoyo. Eres especial porque como él, tú también eres mi extensión.
El hombre representa mi imagen, la mujer mis emociones; juntos ustedes representan la totalidad de Dios.
Así que, hombre, trata bien a la mujer, ámala, respétala, ella es frágil. Al herirla me hieres a Mí, lo que haces a ella me lo haces a Mí. Al quebrarla a ella solo dañas tu propio corazón.
Mujer, apoya al hombre. En humildad muéstrale el poder de la emoción que te he dado. En suave quietud, sé su luz que lo guíe a puerto seguro como ese faro que he hecho de ti y muéstrale tu fortaleza. En el amor, muéstrale que eres la costilla que protege su interior.
Tres cosas debes admirar: El Talento, la Dignidad y la Gracía.
Tres cosas debes aborrecer: La Crueldad, la Insolencia y la Ingratitud.
Tres cosas debes de perdonar: La Ofensa, la Envidia y la Petulancia.
Tres cosas debes combatir: La Mentira, la Farsa y la Calumnia.
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 1
En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en donde les daría un importante mensaje.
Muchos jóvenes asistieron y el rey les dijo: "Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará la mano de mi hija y, por ende, el reino"
Así se hizo, pero había un joven que plantó su semilla y ésta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas.
Llegaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca germinó, ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar alli.
Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló al último hacia el palacio, con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo soltaron en risa y burla; en ese momento el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas.
Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía; atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción.
El rey dijo entonces: "Éste es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece".
“Si no te equivocas de vez en cuando, es que no te expones.”
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 1
Tengo en mis manos dos cajas que Dios me ha dado para que las sostenga.
Él me dijo: "Pon todas tus penas en la negra, y todas tus alegrías en la dorada".
Yo escuché sus palabras, y en ambas cajas mis alegrías y tristezas guardé, Pero la dorada se fue poniendo más pesada y la negra estaba tan liviana como antes.
Con curiosidad abrí la caja negra para saber por qué seguía tan liviana y encontré en el fondo de la caja un hueco por el cual habían caído todas mis tristezas.
Mostré a Dios el hueco y reflexioné en voz alta, "me pregunto, ¿dónde habrán ido mis penas…?".
Él me sonrió, "hijo mío, todas tus penas están conmigo".
Le pregunté, "Señor, ¿por qué me has dado las cajas?, ¿por qué la dorada, y la negra..con un hueco?".
"Hijo mío, la dorada es para que cuentes tus bendiciones, la negra es para que olvides todas tus penas".
Deberíamos considerar a nuestros amigos como una bendición.
"Maravillarse antes que dudar, es la raíz de la sabiduría".
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 1
Cada sonrisa que no das, es una sonrisa que no tienes.
No basta la sonrisa sobre los labios, es preciso algo más profundo que salga del corazón, pues de la abundancia del corazón habla tu boca.
Deja en torno a tí el perfume delicado de una sonrisa cariñosa, mensajera de paz y amor.
Una sonrisa no cuesta nada, pero cómo enriquece a quien la recibe.
La sonrisa es el arma poderosa que abre todos los caminos, aun los más difíciles.
Es de héroes reír cuando el corazón llora.
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 1
Cuenta una leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de qué disponer.
Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:
Tomó la redondez de la luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol y las gotas del llanto de las nubes; la inconstancia del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma del cisne y la dureza del diamante, la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve.
Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre.
Después de una semana vino el hombre y le dijo:
"Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla intensamente, llora sin motivo, se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque ¡NO PUEDO VIVIR CON ELLA!"
"Bien, contestó Dios" y tomó a la mujer.
Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo:
"Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al tacto.
Devuélvemela, porque ¡NO PUEDO VIVIR SIN ELLA!"
Y es así como al final de los tiempos el hombre y la mujer siguen unidos, en el propósito original de Dios porque ya no son dos sino uno como es y deberá ser siempre.
"Si un segundo basta para morir, debe bastar para cambiar”
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 1
No está bien que un hijo aparte a su madre para ocupar el primer sitio. Quien no honra siempre a su madre, el ser más sagrado después de Dios, no es digno del nombre de hijo.
Escuchad, pues, lo que voy a deciros: honrad a la mujer, pues es la madre del mundo, y toda la verdad de la creación divina descansa en ella.
Ella es la base de todo cuanto existe de Bueno y Hermoso, como también el germen de la Vida y la Muerte. Toda la existencia del hombre depende de ella, pues es su apoyo espiritual y natural en sus trabajos.
Ella os trae al mundo en medio de dolores; con el sudor de su frente vigila vuestro crecimiento, y hasta el momento de su muerte le causáis las más vividas inquietudes. Bendecidla y honradla, pues es vuestra única amiga y vuestro sostén en la tierra. Respetadla y defendedla; si obráis así, os ganaréis su amor y su corazón, y os haréis gratos a Dios, y por eso se os perdonarán muchos pecados.
Amad del mismo modo a vuestras mujeres y honradlas; pues mañana serán madres y después abuelas de todo un pueblo.
Sed condescendientes con la mujer; su amor ennoblece al hombre, suaviza su endurecido corazón, amansa a la fiera salvaje y hace de ella un dulce cordero.
La mujer y la madre -un tesoro incalculable que os ha dado Dios-, son las más hermosas galas de la Creación, y de ellas nacerá todo cuanto habitará en el mundo.
Al igual que el Dios de los ejércitos, al principio de los tiempos separó la luz de las tinieblas y la tierra firme de las aguas, la mujer posee el don divino de separar en el hombre las buenas intenciones de los malos pensamientos.
Y por eso os digo que vuestros mejores pensamientos hacia Dios deben pertenecer a la mujer y a las esposas, porque la mujer es para vosotros el templo divino donde conseguiréis más fácilmente la felicidad completa.
Cread en ese templo vuestra fuerza moral; allí olvidaréis vuestros pesares y vuestros fracasos, y allí recuperaréis las fuerzas perdidas que os serán necesarias para ayudar a vuestro prójimo. No la sometáis a ninguna humillación, pues precisamente con ello os humillaríais a vosotros mismos y perderíais el sentimiento del amor, sin el cual nada perdura.
Proteged a la mujer para que ella os proteja a vosotros y a toda vuestra familia. Todo lo que vosotros hagáis por vuestra madre, vuestra esposa, por una viuda o por otra mujer que lo necesite, lo habréis hecho por vuestro Dios.