Hay Una Mujer

HAY UNA MUJER que se levanta de un sueño inquieto en las meras madrugadas.

HAY UNA MUJER que se acuesta después de que todos están ya descansando.

HAY UNA MUJER que proyecta todas las noches el día de mañana, para que a nadie le falte nada al despertarse.

HAY UNA MUJER que trabaja, organiza horarios, lava, cocina, plancha, ordena la casa y reza.

HAY UNA MUJER que controla cada cama y su abrigo, cada plato y su alimento, cada inquietud, cada silencio, cada rebeldía.

HAY UNA MUJER que mantiene el oído atento a cada tos, cada fiebre incipiente, cada desgano y cada regresar tardío.

HAY UNA MUJER que se hace tiempo dentro del atareado tiempo, para escuchar a los pequeños y a los no tan pequeños que necesitan aligerar sus penas, rescatar sus esperanzas de futuro, aclarar la montaña de sus dudas y asegurarles que no están solos.

HAY UNA MUJER que pone flores en un vaso y lo coloca donde todos puedan verlo y disfrutarlo.

HAY UNA MUJER que conversa con los pájaros mientras pica la cebolla y troza el perejil.

HAY UNA MUJER que cuenta anécdotas que son como senderos del ancestro y marcan la vieja historia de la ascendencia familiar, para mantener el orgullo de la casa.

HAY UNA MUJER que es el puerto al cual todos recurren y todos vuelven. Y esa es su única gloria.

HAY UNA MUJER a quien se tienden las manos de los hijos desde el principio al fin. Todas las manos. A todas las edades.

Se llama MADRE, simplemente MADRE.

Hablemos de Mi Amor

Me senté en la mejor de mis estrellas y pensé en tí… sólo en tí. Porque, ¿sabes?… Te Amo y por eso hice un mundo donde pudieras estar hasta que llegara el momento en que vinieras junto a mí. En ese mundo puse la belleza en una flor, tierra y semillas para que pudieras comer.

Puse el cielo y le di el día y la noche; en el día puse un sol para que sintieras el calor de mi amor, y en la noche puse la frescura para que sintieras sin ver, puse la oscuridad y en ella la luna y las estrellas para que supieras que en la penumbra hay belleza, que la belleza no sólo se ve sino que también se siente y todo lo hice para ti.

Puse un mar. En el mar puse animales, todos diferentes de forma y color para que los pudieras distinguir; también pensé en ellos y les di un lugar para vivir.

Pensé que te aburrirías si todo fuera del mismo color, por lo que a las plantas les di el verde, al día el azul, a la noche el negro, a las estrellas su brillo y hasta a tus ojos les di color.

Permití el mal para que pudieras conocer el bien, puse en tu corazón bondad, amor, paz y también perdón.

Pensé que no podrías estar solo e hice a la mujer para que hubiera un cuerpo que, unido al tuyo, diera vida. También pensé que no me entenderías por lo que te di inteligencia.

Estaba yo feliz, pero luego vi que no sabías pensar y ¿sabes?, sentí decepción cuando creíste que yo no existía; que todo tenía una explicación científica y la tiene, porque la puse para que pudieras entenderme con mayor facilidad.

Y como te amo, de vez en cuando, o muy seguido, permito un problema que es un regalo que te doy para que aprendas a crecer… y aun así, dudas de mí.

Todo el tiempo pienso en ti y todos los días mando una señal especialmente para ti, y aunque te di ojos, pareces ciego porque no quieres verla. En el mundo que te regalé, sembré semillas de amor, sin embargo tu sembraste semillas de odio, egoísmo y frialdad; las dejaste crecer y te pedí que las cortaras y no me hiciste caso, porque vives en tu mundo lleno de cosas materiales.

Y como te haces sordo a mi voz, decidí escribirte esta carta para recordarte que te Amo y si me has hecho daño, te perdono. Yo también siento y ¿sabes?, te pido que me recibas en tu corazón y que encuentres en Mí consuelo, paz y tranquilidad…

Acércate a mí.

No necesito decirte quien soy… tú ya lo sabes.

Gran Diferencia

Una persona decía a un amigo: -¿Por qué honrar tanto a la Virgen María? ¿Es que hay diferencia entre Ella y mi madre? Y el amigo le respondió: -Supongamos que entre las dos madres no hubiera tanta diferencia. Pero entre el Hijo de la una y el hijo de la otra sí hay una diferencia inmensa, infinita.

Por eso amamos a la Virgen María: porque es Madre del verdadero Dios. Si el pueblo de Israel honraba tanto a Betsabé, por ser la madre del sabio rey Salomón, ¿no deberemos honrar nosotros a María Santísima por ser Madre del más grande hombre que ha tenido el mundo, que es Nuestro Señor Jesucristo y nuestro Dios?

Gotitas de Amor

Había un incendio en un gran bosque de bambú; el incendio formaba llamaradas impresionantes de una altura extraordinaria.

Una pequeña ave, muy pequeñita, fue al río, mojó sus alas, regresó sobre el gran incendio y las empezó a agitar para apagarlo; regresaba y volvía una y otra vez. Algunos que la observaban, sorprendidos la mandaron llamar y le dijeron:

  • Oye, ¿por qué estás haciendo eso?, cómo es posible, ¿cómo crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones? Date cuenta: ¡No lo vas a lograr!

Y el ave humildemente contestó:

  • El bosque me ha dado tanto, ¡le amo tanto!, yo nací en él. Este bosque que hizo Dios, me ha enseñado la naturaleza, me ha dado todo mi ser.

Este bosque es mi origen y mi hogar, y me voy a morir lanzando gotitas de amor aunque no lo pueda apagar.

Ellos entendieron lo que hacía la pequeña ave y le ayudaron a apagar el incendio.

"Cada gotita de agua apacigua un incendio. Cada acción que con amor y entusiasmo emprendemos, un mejor mañana será su reflejo. No subestime sus gotas: millones de ellas forman un océano. Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado".

Fe y Paraguas

En un pueblito de zona rural en los años 50´s, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes, debido a que subsistían con el fruto del trabajo del campo.

A pesar de que la mayoría de sus habitantes eran creyentes, ante la situación límite marcharon a ver al párroco, y le dijeron:

"Padre, si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria, para revertir esta angustiante situación".- "Está bien, le pediremos alSeñor, pero deberá haber una condición indispensable".

"¡Díganos cuál es!", respondieron todos. "Hay que pedírselo con fe, con mucha fe"-, contestó el sacerdote. "¡Así lo haremos, y también vendremos a Misa todos los días!"

Los campesinos comenzaron a ir a Misa todos los días, pero las semanas transcurrían, y la esperada lluvia no se hacía presente.

Un día, fueron todos a enfrentar al párroco, y reclamarle:

"Padre, usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvias, Él iba a acceder a nuestras peticiones, pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna".

"¿Ustedes han pedido con fe verdadera?"-, les preguntó el párroco.

"¡Sí, por supuesto!"-, respondieron al unísono. "Entonces, si dicen haber
pedido con Fe Verdadera… ¿por qué durante todos estos días, ni uno sólo de ustedes ha traído el paraguas?".

"Hombres de poca fe, ¿por qué han vacilado?" Mt 14:31

Fabrocando al Padre Perfecto

En el taller más extraño y sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los afamados carpinteros y los mejores obreros celestiales, que debían fabricar al padre perfecto:

"Debe ser fuerte", comentó uno. "También, debe ser dulce", comentó otro experto.

"Debe tener firmeza y mansedumbre. Tiene que saber dar buenos consejos".

"Debe ser justo en momentos decisivos, alegre y comprensivo en los momentos
tiernos".

"¿Cómo es posible?, interrogó un obrero,- ¿poner tal cantidad de cosas en un sólo
cuerpo?".

"Es fácil", contestó el ingeniero. - "Sólo tenemos que crear un hombre con la fuerza del hierro y que tenga corazón de caramelo".

Todos rieron ante la ocurrencia y se escuchó una voz (era el Maestro, dueño del taller del cielo):

"Veo que al fin comienzan", comentó sonriendo. - "No es fácil la tarea, es cierto, pero no es imposible si ponen interés y amor en ello". Y tomando en sus manos un puñado de tierra comenzó a darle forma. "¿Tierra?", preguntó sorprendido uno de los arquitectos. - "¡Pensé que lo fabricaríamos de mármol, o marfil, o piedras preciosas!".

"Este material es necesario para que sea humilde", le contestó el Maestro. Y
extendiendo su mano, sacó oro de las estrellas y lo añadió a la masa.

"Esto es para que en las pruebas brille y se mantenga firme". Agregó a todo aquello
amor y sabiduría. Le dio forma, le sopló de su aliento y cobró vida, pero…, faltaba algo, pues en su pecho le quedaba un hueco".

-"¿Y qué pondrás ahí?", preguntó uno de los obreros.

Y abriendo su propio pecho y ante los ojos asombrados de aquellos arquitectos, sacó su corazón, le arrancó un pedazo y lo puso en el centro de aquel hueco. Dos lágrimas salieron de sus ojos, mientras volvía a su lugar su corazón ensangrentado.

  • "¿Por qué has hecho tal cosa?"- le interrogó un ángel obrero.

Y aún sangrando, le contestó el Maestro: - "Esto hará que me busque en momentos de angustia, que sea justo y recto, que perdone y corrija con paciencia, y sobre todo, que esté dispuesto aún al sacrificio por los suyos y que dirija a sus hijos con su ejemplo,

porque, al final de su largo trabajo, cuando haya terminado su tarea de padre allá en la tierra regresará hasta mí. Y, satisfecho por su buena labor, yo le daré un lugar aquí en mi Reino.

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