por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 3
En cierta ocasión, se reunió la Trinidad Divina y decidieron crear al hombre y la mujer; planearon hacerlos a Su imagen y semejanza.
Entonces, uno de ellos dijo:
- "Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros; de no ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, pero…, ¿qué les quitamos?"
Después de mucho pensar, Dios Padre dijo: -"Ya sé, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren".
Propuso el Hijo: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo". A lo que inmediatamente repuso otro: "No, recuerda que les dimos fuerza; alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está".
Luego propuso el Espíritu Santo: -"Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar".
Y otro contestó: - "No, recuerda que les dimos inteligencia; alguna vez alguien va a construir una maquina por la que pueda entrar y bajar y la encontrará". El Hijo dijo:
"Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron:
"No, con la inteligencia que les dimos, un día alguien va construir una nave en la que
pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces, todos tendrán felicidad".
Dios Padre, quien había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás, analizó en silencio cada una de ellas, entonces rompió el silencio y dijo:
"Creo saber a donde ponerla para que realmente nunca la encuentren". Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono:
"¿Dónde?". "La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera que nunca la encontrarán" . Todos estuvieron de acuerdo.
Desde entonces ha sido así: El hombre se pasa la vida buscando la felicidad, sin saber que la trae consigo mismo… Saquemos el mejor provecho a la vida…
¡SEAMOS FELICES!
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 3
Te escribo desde mi cruz a tu soledad.
A tí, que tantas veces me miraste sin verme, y me oíste sin escucharme.
A tí, que tantas veces prometiste seguirme de cerca, y sin saber por qué, te distanciaste de las huellas que dejé en el mundo, para que no te perdieras.
A tí, que no siempre crees que estoy contigo, que me buscas sin hallarme, y a veces pierdes la fe en encontrarme.
A tí, que a veces piensas que soy un recuerdo, y no comprendes que estoy vivo.
Yo soy el principio y el fin, soy el camino para no desviarte, la verdad para que no te equivoques y la vida para no morir en vida.
Mi tema preferido es el AMOR, que fue mi razón para vivir y para morir.
Yo fui libre hasta el fin, tuve un ideal claro y lo defendí con mi sangre para salvarte.
Fui maestro y servidor, soy sensible a la amistad, y hace tiempo que espero que me regales la tuya.
Nadie como yo conoce tu alma, tus pensamientos, tu proceder, y sé muy bien lo que vales.
Sé que quizás tu vida te parezca pobre a los ojos del mundo, pero… Yo sé que tienes mucho para dar y estoy seguro que dentro de tu corazón hay un tesoro escondido; conócete a ti mismo y me harás un lugar a Mí.
Si supieras cuánto hace que golpeo las puertas de tu corazón, y no recibo respuesta.
A veces también me duele que me ignores y me condenes como Pilatos; otras, que me niegues como Pedro, y que otras tantas me traiciones como Judas.
Y hoy, te pido paciencia para tus padres, amor para tu pareja, responsabilidad para con tus hijos, tolerancia para los ancianos, comprensión y servicio para todos tus hermanos y el que sufre.
Quisiera no volver a verte egoísta, orgulloso, rebelde, disconforme y pesimista.
Desearía que tu vida fuera alegre, siempre joven y llena de paz.
Cada vez que lo necesites, búscame y me encontrarás. Cada vez que te sientas cansado, habíame…, cuéntame. Cada vez que creas que no sirves para nada, no te deprimas, no te creas poca cosa, no olvides que yo necesité de un asno para entrar en Jerusalén, y necesito de tu pequenez para entrar en el alma de tu prójimo.
Cada vez que te sientas solo en el camino, no olvides que estoy No te canses de pedirme que yo no me cansaré de darte. No te canses de seguirme, que yo no ¡nunca… te dejaré solo!
Aquí a tu lado me tienes, y estoy para ayudarte Te quiero mucho
Tu amigo: Jesús
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 3
Es imprescindible un poco de lucha. Las tormentas con sus truenos, relámpagos y tristezas, nos enriquecen tanto como la felicidad y la alegría.
Oí una parábola antigua. Y debe ser muy antigua, porque en aquellos días, Dios acostumbraba vivir en la tierra.
Un día, un viejo campesino fue a verle y le dijo: - "Mira, tú debes ser Dios y
debes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: No eres un campesino, no conoces ni siquiera el ABC de la agricultura. Tienes algo que aprender".
Dios preguntó:"¿Cuál es tu consejo?" El granjero dijo: -"Dame un año y déjame que
las cosas se hagan como yo quiero, y veamos que pasa. La pobreza no existirá más".
Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Naturalmente, pidió lo mejor y sólo lo mejor: ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano.
Todo confortable, cómodo y él estaba muy feliz. El trigo crecía altísimo.
Cuando quería sol, había sol; cuando quería lluvia, había tanta lluvia como hiciera falta.
Este año todo fue perfecto, matemáticamente perfecto. El trigo crecía tan alto… que el granjero fue a ver a Dios y le dijo: - "¡Mira! esta vez tendremos tanto grano, que si la gente no trabaja en diez años, aún así tendremos comida suficiente".
Pero cuando se recogieron los granos, estaban vacíos. El granjero se sorprendió, le preguntó a Dios: -"¿Qué pasó, qué error hubo?". Dios dijo: - "Como no hubo desafío, no
hubo conflicto, ni fricción, y como tú evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente.
Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos y los relámpagos son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo."
La noche es tan necesaria como el día, y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad.
A ésto se le llama entendimiento. Entendiendo este secreto, descubrirás cuan grande es la belleza de la vida, cuanta riqueza llueve sobre ti en todo momento, dejando de sentirte miserable, porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 3
En aquel tiempo, Jesús se acercó a un grupo de estudiantes y les dijo:
- Venid conmigo. Os necesito para llevar el Evangelio a todos los pueblos.
Los jóvenes se quedaron sorprendidos. Uno de ellos se atrevió a decir, en nombre de todos: - Señor, estamos convencidos de que nuestra vida tiene sentido desde la llamada que nos haces, pero en mala fecha nos la propones, porque estamos en Junio y ya sabes que empiezan los exámenes. Jesús se entristeció. Después de un breve silencio, les contó una parábola: -"En una pequeña aldea de leñadores había un árbol recio, grande y fuerte.
Todo el mundo decía que la calidad de su madera era inmejorable. Lo habían preparado
durante años para que alcanzara una cierta envergadura. Pronto sacarían de él gran cantidad de madera que exportarían a otros lugares durante largo tiempo. Este árbol de excelente calidad, iba a ser la fuente de la prosperidad de la aldea durante años.
Un día de tormenta, un rayo alcanzó al recio árbol, partiéndolo en dos. El impacto hizo saltar una chispa y la madera comenzó rápidamente a arder, consumiéndose en un instante. Sin embargo, el viejo árbol que había al lado, al cual el pueblo estaba dejando morir -pues la madera no era de calidad- resistió a las llamas sin dificultad".
- ¿Cuál creéis que era el árbol de mejor calidad?- preguntó Jesús.
Los estudiantes contestaron inmediatamente: -El que no se quemó. Jesús añadió:
- En verdad, en verdad os digo que se sabe de qué madera está hecho uno, cuando el fuego está cerca-. Y prosiguió su camino.
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 3
La vida no se mide ganando puntos (como en un juego).
La vida no se mide por el número de amigos que tienes, ni por como te aceptan los otros, ni por los planes que tienes para el fin de semana, ni por si te quedas en casa solo.
No se mide según con quienes sales, con quien solías salir, ni por el número de personas con quien has salido, ni por si no has salido nunca con nadie.
No se mide por la persona que has besado.
No se mide por el sexo.
No se mide por la fama de tu familia, ni por el dinero o bienes que tu familia posea, ni por la marca del coche que manejas, ni por la escuela a la que asistes.
No se mide por lo fea o guapo que seas, ni por los zapatos que uses o el tipo de música que prefieras. No importa si tienes el pelo rubio, castaño, negro o rojo, o si tu tez es blanca o morena.
No se mide por las notas que recibes, ni por lo inteligente que seas, ni por lo inteligente que dicen los exámenes que eres.
No se mide por las organizaciones sociales a las que perteneces; tampoco por qué tan bueno seas en "tu" deporte.
La vida, simplemente, no es eso. La vida sí se mide según el amor que des o según el daño que hagas.
Se mide según la felicidad o la tristeza que proporciones a otros. Se mide por los compromisos que cumples o las confianzas que traicionas.
Se trata de la AMISTAD, la cual puedes usar como algo sagrado o como un arma.
Se trata de lo que dices y lo que quieres decir, sea dañino o benéfico.
Se trata de murmurar o de participar en pequeños chismes. Se trata de los juicios que formulas, de por qué los formulas, a quién y con qué intención se los comentas.
Se trata de a quién no le haces caso o ignoraste a propósito.
Se trata del celo, del miedo, de la ignorancia y de la venganza. Se trata del odio que puedes llevar adentro, de cómo lo borras o cómo lo riegas y lo cultivas.
Pero la mayor parte, se trata de si usas tu vida para tocar y amar o para envenenar el corazón de otros.
Tu y sólo tu escoges la manera en que afectarás para bien o para mal el corazón de tus semejantes…, y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
por makf | 19 Ago, 2025 | Libro 3
Señor, cuando tenga hambre, dame a alguien que necesite comida.
Cuando tenga sed, dame a alguien que precise agua.
Cuando sienta frío, dame a alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame a alguien que necesite consuelo.
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz de otro.
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame a alguien que precise de alguno de mis minutos.
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien.
Cuando esté desanimada, dame a alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame a alguien que necesite mi comprensión.
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame a alguien a quien pueda atender.
Cuando piense en mí misma, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos. Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.
Madre Teresa de Calcuta